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LA CRISIS DE LA CRISIS

moyano El gobierno empieza a sentir los rigores de la derrota y de la crisis económica. Los gobernadores están en estado deliberativo, hacen cola para pedir fondos y tratan de capear el temporal en sus fundidas economías mientras hablan más entre ellos de lo que trasciende públicamente. El bonaerense Daniel Scioli trata con energía de “deskirchnerizarse”, ya le abrió la puerta de su gabinete a los intendentes y anunció que gestionará la baja de las retenciones frente al gobierno nacional  luego de una reunión mantenida con una veintena de agrupaciones rurales de la provincia. Es claro que Scioli se está dando vuelta, aunque si bien siempre ha sabido manejar muy bien los tiempos a la hora de separarse de quien pierde el poder, no pocos sostienen que tal vez haya dejado pasar demasiado tiempo. No sería raro que en poco tiempo Néstor Kirchner lo ponga al tope de su lista de traidores.

Los operadores financieros dicen que el mercado siempre se adelanta a la marcha de la economía y lo refleja en las subas y las bajas. Esta regla puede trasladarse perfectamente a la política, donde los reacomodamientos sindicales son el reflejo por adelantado de la crisis interna del justicialismo. Eso es lo que está pasando en la crisis entre Hugo Moyano y los gordos, le están pasando la factura por la derrota kirchnerista después que durante años el camionero manejó la CGT como un feudo personal; privilegiando siempre a su gremio por sobre los demás. Los gordos, que en los noventas estuvieron del lado del menemismo, esperaron hasta que los vientos cambiaron y ahora que la estrella de los Kirchner empieza a apagarse creen que les llegó a recobrar el poder. Esta no es una lucha de buenos y males, es una disputa de hombres de negocios, que pone de manifiesto la orfandad en la que está quedando el matrimonio presidencial.

La disputa sindical tiene en vilo al gobierno porque Hugo Moyano es prácticamente el único aliado que le quedaba al kirchnerismo, y si pierde el control real de la CGT el gobierno sufrirá embates que le será difícil neutralizar en un momento en que a la caja se le empieza a ver el fondo. Luis Barrionuevo mira la lucha desde su propia trinchera, regocijado porque fue el primero en pasarse a la vereda de en frente y si hay fractura en la CGT calcula que puede fortalecerse.

El gobierno sigue adelante con las rondas de diálogo con los partidos políticos. Los encuentros empiezan a mostrar su falta de sustancia. El ministro Florencio Randazzo tiene instrucciones de plantear la reforma política, un tema que nadie cree importante discutir ahora y que sólo le interesa blandirlo a Kirchner en función de la interna peronista en la provincia de Buenos Aires a fin de neutralizar la reunificación del Justicialismo que pretende Felipe Solá. Por su parte, la oposición pretende discutir la agenda de tema que empieza a debatirse en el Congreso, con más cooperación del bloque kirchnerista de la que se sabe. Randazzo diligente toma nota y promete pasarle los temas a la Presidenta, terminan el café, se sacan la foto de rigor y cada uno a su casa. Es difícil que salga de allí algo que sea trascendente. Sin embargo, el gobierno logró volver a imponer la agenda a una oposición que ya está mostrando sus miserias y que a tres semanas de las elecciones no ha podido articular una agenda parlamentaria. Contrariamente a lo que podía imaginarse antes de las elecciones, la relación entre los socios de Unión-PRO parece haber entrado en armonía luego que durante la campaña había resultado turbulenta. En cambio, lo que perecía más sólido como el Acuerdo Cívico y Social entró en un verdadero tembladeral y aun cuando muchos tratan de salvar las apariencias, cada vez es más difícil mantener una imagen de armonía.

El gobierno, luego de pasado el shock de la derrota volvió a endurecerse. Los cambios en el INDEC, anunciados por Amado Boudou, generaron más la impresión de un mayor debilitamiento del organismo, contrariamente a los dichos del ministro que estos apuntaban a “seguir el fortalecimiento”. Queda claro que Norberto Itzcovich, el flamante Director Técnico del INDEC, no se equivocó cuando dijo “hay Moreno para rato”. Napia no sólo debe ser el funcionario kirchnerista más ratificado en los últimos tiempos, sino que cada ahora está más fortalecido que nunca; a contramano de lo que venía pidiendo la oposición y la sociedad. La misma lógica se utiliza para ratificar la composición del Consejo de la Magistratura, donde en el mejor de los casos el gobierno también podría ensayar algunos cambios cosméticos pero sin resignar su mayoría. Muchos atribuyen razones de supervivencia porque temen que cuando el kirchnerismo deje el poder las causas judiciales se multiplicarán exponencialmente. Tarde o temprano ocurrirá pero es mejor retrasar un proceso, que de todos modos es inexorable.

La debilidad del “modelo” quedó expuesta con la iniciativa de la AFIP de investigar a los compradores de dólares, que lo hacen porque no confían en la marcha de la economía. El gobierno no entiende que la confianza no se restituye a golpe de decreto o implementando políticas de terror.  Néstor Kirchner, que sigue empecinado en calzarse el traje de ministro de economía, debería saber que quienes compran dólares actúan con la misma lógica que lo llevó a él a depositar los fondos de Santa Cruz en el exterior: desconfianza. La fuga de capitales, que muchos señalan como la mayor de la historia, se debe a que la mayoría cree que la economía estará peor en los próximos meses y tratan de resguardar sus ahorros. El gobierno cree que puede frenarla apelando a una receta anacrónica, que cuando se aplicó lo único que generó fue un mercado paralelo. En este sentido, queda claro que la estrategia cambió, porque hasta no hace mucho el Banco Central estaba dispuesto a inyectar en el mercado la cantidad de dólares que hiciera falta para desalentar cualquier corrida o suba de la cotización. Es obvio que ahora el gobierno prefiere atesorar los dólares, porque la caída de la actividad, la baja de las exportaciones, la falta de financiamiento y los vencimientos de deuda son un coctel preocupante y peligroso. 

EL JUEGO DE LA SILLA

08070903 El matrimonio presidencial decidió introducir cambios en el gabinete, pero aquel que piense que esta decisión implica un cambio en el rumbo del gobierno producto del resultado electoral del domingo 28 se equivoca.

En primer lugar demuestra una vez más el grado de improvisación en que se encuentra inmerso el gobierno y las contradicciones que ya son moneda corriente en el gobierno de Cristina. Como se puede recordar, en oportunidad de aquella lamentable conferencia de prensa el lunes posterior a las elecciones en que la Señora trató de convencernos que en realidad el gobierno había ganado, un colega le preguntó si habría cambio en el gabinete. Con su acostumbrado tono altivo y socarrón, CFK respondió que no veía razones para impulsar cambios, porque no había ninguna relación entre el resultado electoral y política desplegada por los ministros. Sin embargo, ocho días después la realidad es otra. Como dijo el General la única verdad…bueno ya sabemos lo que dijo.

El “nuevo” gabinete es más de lo mismo pero debe interpretarse como la respuesta del co Presidente a los gobernadores y es está en línea con sus palabras la noche de la derrota: “profundizar el modelo”, sí el modelo que rechazaron 7 de cada 10 argentinos. Es la demostración de que el gobierno se cerrado una vez más sobre sí mismo y que no está en sus planes un cambio en el estilo de gobierno. Por supuesto, que estas movidas no tienen nada que ver con los cambios que se pidieron desde  el oficialismo, la oposición y lo que toda la sociedad le hizo saber al matrimonio el 28 de junio. Néstor Kirchner, el indudable mariscal de la derrota, fue el arquitecto de estos enroques encadenados, enviando un claro mensaje hacia las entrañas del Justicialismo que el que sigue mandando es él y que no está dispuesto a compartir ninguna porción con los gobernadores. Pero el mensaje de Kirchner no tuvo sólo una dirección interna, también implica un mensaje hacia el exterior que dice que no hay que esperar ningún cambio y fiel a su estilo dobló la apuesta. Si bien en el 2003, cuando la autoridad presidencial estaba resquebrajada, el duro estilo K era considerado un valor, hoy  significa todo lo contrario: demuestra debilidad.

La salida de Sergio Massa de la Jefatura de Gabinete era un hecho esperado y no puede sorprender a nadie. Su relación con Kirchner venía muy deteriorada desde hace mucho tiempo y se agravó desde la noche del 28. Es uno de los considerados “traidores” por el co Presidente, debido a la buena performance que hizo Malena –su mujer- concejal electa en contraposición de la lista de diputados. Fue la gota que colmó el vaso. Su gestión terminó muy deslucida si se recuerda con los bríos con que la inició. Intentó conservar el mismo perfil alto que tuvo en el ANSES y que le permitió alcanzar la intendencia de Tigre, pero rápidamente fue conminado al bajo perfil que deben observar los ministros kirchneristas. Fracasó en su intento por transparentar el INDEC, proyecto que entendió debía abortar rápidamente si quería permanecer en el gabinete. Perdió una interna con Florencio Randazzo por ganarse la confianza del matrimonio presidencial que jamás consiguió.

Aníbal Fernández es el nuevo Jefe de Gabinete, un premio a su verticalismo de un ministro todo terreno. Fernández, seguirá como siempre, tratando de encarnar a un Carlos Corach aunque menos inteligente y algo más rústico. Obviamente, si la obediencia lo encaramó a lo más alto del gabinete, al menos en los papeles, no parecería lógico que se decidiera a tener juego propio justo ahora. Un caso muy parecido es el de Amado Boudou, nadie con seriedad podría pensar que vaya a ser un ministro de economía con un importante margen de libertad. No hay que olvidar que hasta ayer era el encargado de desembolsar los fondos de los jubilados allí donde los Kirchner los necesitaran. Boudou nunca pudo convencer al Congreso del criterio que utilizaba para desembolsar ese tesoro que es el ANSES y nunca pudo despejar las dudas de los legisladores de la oposición. Tampoco jamás respondió porqué envió más de cinco millones de cartas a los afiliados del ANSES haciendo campaña por Kirchner, que obviamente pagaron los jubilados. Por esta razón, el nuevo ministro de economía podrá tener un packaging más fashion pero sólo se diferenciará en eso de Carlos Fernández.

El nombramiento de Mariano Recalde al frente de Aerolíneas Argentinas, en reemplazo de Julio Alak que recala en el sillón que ocupaba Aníbal Fernández, es una clara concesión a Hugo Moyano, que había mostrado síntomas de rebeldía cuando ayer declaró que “cualquier peronista puede ser jefe del PJ” en relación con que Eduardo Duhalde implemente una ofensiva destinada a quedarse, por lo menos, con la presidencia del justicialismo bonaerense. El nuevo hombre fuerte de la aerolínea de bandera es el hijo de Héctor Recalde, diputado del FPV y asesor de Moyano desde hace varios años. Es claro que el gobierno, debilitado y cada vez con menos aliados, trata de mantener al jefe de la CGT dentro del redil.

No hay lugar a dudas, los cambios muestran que Néstor Kirchner ha decidido ir en contra de la voluntad popular y debilitar todavía más la gestión de su mujer. Ahora, habrá que esperar la respuesta de los gobernadores y los más osados dicen que el tronar de las cacerolas; que tarde o temprano se harán escuchar.

 

DANIEL SCIOLI: ENTRE EL PODER REAL Y EL PODER FORMAL

Escuchá el análisis de la semana de Martin.

AFERRADA A UNA ILUSION

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Ilusión: Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos. (Real Academia Española)

Ayer, Cristina Fernández de Kirchner decidió obturar cualquier esperanza de diálogo y de búsqueda de consenso, que necesariamente se había abierto a partir del domingo. La Presidenta tenía una noticia que dar en la que ni el analista más sagaz había reparado, el gobierno / partido / modelo habían ganado las elecciones. Es más ni su marido lo había advertido, ya que horas antes decidió alejarse de la conducción del Partido Justicialista “por dos puntitos”.

Después de recitar una fárrago de números de números, porcentajes y bancas, ensayó una interpretación que demostró una desconexión de la realidad más que preocupante. Como consecuencia de creer en un triunfo inexistente, no ve ninguna razón para hacer cambios en el gabinete y una vez más avaló las distorsionadas estadísticas del INDEC. Pero no sólo eso, para justificar la derrota en Santa Cruz –síntoma por cierto más que contundente- explicó que se pudo deber a errores internos y su falta de presencia en la provincia; aunque recalcó que en Calafate ganaron por el 60 por ciento. Puso la responsabilidad de la gobernabilidad, tal vez la palabra más escuchada desde el domingo a la noche, en manos de la oposición y prácticamente se desentendió del tema. Utilizó la alquimia dialéctica para mostrar a Mauricio Macri derrotado, que si bien Gabriela Michetti hizo una elección bastante lejos de la espectacularidad que se presagiaba, el PRO ganó en la Ciudad mientras que Néstor perdió en la Provincia y se enredó en cuentas confundiendo los votos de una primera vuelta con una segunda. Ensayó una alianza de facto con Pino Solanas, interpretando que las quejas del cineasta se debían a que el gobierno se quedaba a medio camino en las transformaciones que implementaba. Entonces, el razonamiento es que Pino es más kirchnerista que Kirchner y lo que verdaderamente quiere la gente es Kirchnerismo recargado. A esta altura Solanas no sabe cómo explicar que no tiene nada que ver con el gobierno. Ahora en esta argumentación también subyace una debilidad manifiesta, si la Presidenta ve la necesidad de refugiarse en un partido prácticamente nuevo y con un fulgor que en el distrito porteño puede ser efímero; luego de haber utilizado desenfrenadamente todos los recursos del estado para juntos votos. Por supuesto la Presidenta no dejó pasar la oportunidad para desplegar sus más variadas chicanas para fustigar al periodismo.

Es difícil resistirse a la tentación de no utilizar un calificativo que raye con la descalificación luego de ser espectador de tremendo espectáculo, por caso Francisco De Narvaéz calificó a la Presidenta de “autista” y Ricardo Buryaile –vicepresidente de CRA y diputado electo por el Acuerdo Cívico y Social- en Contrapunto dijo que era “patético”. La puesta en escena que se completó con la presencia, a modo de escoltas, de los ministros Sergio Massa y Florencio Randazzo, que fueron maltratados en varias oportunidades como corresponde al equivocado ritual del kirchnerismo para demostrar autoridad. Es difícil no preguntarse por qué ambos resisten semejante tratamiento. ¿En algún momento se habrán preguntado qué estamos haciendo acá? Algunas muecas lo delataron.

Una vez más la Presidenta ensayó la estrategia de mostrar fortaleza para mitigar un estado de debilidad, pero ello no se consigue practicando la negación serial desde un atril pagado con el dinero de los contribuyentes. Cristina Kirchner confunde soberbia con autoridad y el resultado termina siendo una persona que demuestra una preocupante desconexión con la realidad. Ayer la Presidenta se equivocó otra vez, sigue sin escuchar y luchando con los fantasmas del pasado mientras las urnas dieron su veredicto que hasta ahora prefiere ningunear. Las señales llegan de todas partes y de todas las maneras posibles.

La conferencia de prensa de ayer es también una llamada de atención para la oposición y el justicialismo, para aquellos que van a asumir sus bancas a partir del 10 de diciembre, e inclusive para los que las ocupan en la actualidad. La tarea que les espera será más difícil que la que les esperaba, eso quedó demostrado ayer. Gobernabilidad y consensos son dos palabras que habitualmente pueblan los discursos presidenciales, pero que en labios de Cristina significan disciplina y sumisión. Nunca la discusión de igual a igual. No hay ninguna razón para aventurar que esa posición vaya a cambiar y como se ha escrito en este sitio, el kirchnerismo por el contrario se va a radicalizar.

La Presidenta ayer desgranaba cálculos de bancas propias y de posibles aliados, con el fin que el Congreso vuelva a su estado de apéndice del Ejecutivo. Sin embargo, habría que hacer un análisis menos superficial para determinar si hoy, con la actual conformación de las Cámaras, el gobierno pueden reunir las voluntades necesarias para seguir sacando sus iniciativas sin tropiezos. ¿Hoy los aliados siguen fieles al derrotero del gobierno? ¿A partir del 10 de diciembre todos los legisladores electos en las listas del Frente para la Victoria se resignarán sólo a obedecer? ¿Los aliados son los que la Presidenta calcula? Son preguntas difíciles de responder a sólo 48 horas de las elecciones, pero sería muy difícil que toda la relación de fuerzas se mostrara imperturbable luego del domingo. Por eso, si Cristina Kirchner no comprende que el contexto político empezó a cambiar, no sólo desde la oposición, sino también dentro de su propio partido es necesario preocuparse por la gobernabilidad. Claro, pero con la salvedad que en este marco la gobernabilidad puede ser puesta en riesgo por el oficialismo.

La oposición ya mantiene conversaciones reservadas para empezar a marcar el territorio en el Congreso, y en esos contactos no hay pocos hombres del justicialismo. Los tiempos se aceleraron y no es improbable que intenten probar suerte tratando de torcer el veto a la ley de protección de glaciares, iniciativa que fue derribada por la presión del gobernador sanjuanino Gioja y la minera Barrick Gold. Probablemente, luego sea el turno de volver a tratar de conseguir el quórum para bajar las retenciones, porque el conflicto del campo se va a resolver sólo desde el Congreso y no puede seguir abierto por siempre a riesgo de tener que hacer importaciones de carne, leche y tal vez trigo. La reforma de la composición del Consejo de la Magistratura seguro vendrá luego del 10 de diciembre. En septiembre, cuando se comience a discutir el presupuesto para el 2010, es más que probable que se eliminen los super poderes y la emergencia, verdadero disfraz legislativo para que el Ejecutivo haga y deshaga sin control. Aun con la composición actual de las cámaras legislativas, nadie puede razonablemente puede pensar que los senadores y diputados justicialistas tienen espacio para seguir otorgando estas iniciativas al matrimonio presidencial.

Los gobernadores del PJ están entrando en escena y Daniel Scioli sabe que ocupa el máximo lugar de ese partido por el poder del dedo de Néstor Kirchner, que ahora pretende congelar al Justicialismo como en su momento lo hizo Carlos Menem. Scioli es la transición pero, al igual que su jefe político, es un derrotado en su propio territorio una circunstancia que no se admite dentro de la estricta liturgia partidaria. Tarde o temprano cuando la relación de fuerzas se equilibre el gobernador deberá dar un paso al costado y llamar a internas como se escucha cada vez con más fuerza.

La película La Caída tiene una escena que muestra a Adolf Hitler desencajado sobre un mapa, haciendo movimientos de tropas inexistentes, que habían sido diezmadas por los aliados mientras sus generales se miraban perplejos. En su bunker, a varios metros bajo tierra, el dictador había perdido conexión con lo que pasaba en la superficie y se había convertido en una caricatura de si mismo.

 

JULIO ES BARBARO

Julio Bárbaro fue interventor del COMFER durante el gobierno de Néstor Kirchner y es un peronista histórico que integró la Cámara de Diputados en 1973 y en el 83. Poseedor de una fina agudiza para desentrañar los pliegues de la política, estuvo en Contrapunto hablando de todo. Sobre Néstor Kirchner dijo que “a la sociedad no le sirve que se candidato” y definió a Francisco De Narvaéz como “un rico aficionado a la política” y dijo que es necesario “recrear el abrazo Perón Balbín” aunque advierte que hoy no hay humor para eso. Si bien reconoce que todavía no sabe quién gana las elecciones “todos sabemos quién pierde” y aventura que a partir del 10 de diciembre el gobierno se verá obligado a consultar al Congreso. Con un poco de humildad Kirchner entraba en el bronce”, dijo Bárbaro sobre su último jefe político de quien dijo que había sido amigo.

Julio Bárbaro en Contrapunto Primera Parte

Como ex interventor del COMFER Bárbaro opinó sobre el proyecto de ley de radiodifusión que impulsa el gobierno. “No puede darse en un momento de confrontación, debe ser fruto de un acuerdo de la mayoría de los sectores políticos y creo que una cámara que se va no puede imponer una ley como ésta que debe ser para perdurar”. Más categórico sobre el espíritu del proyecto, declaró que “desconoce la realidad de los medios, creo que se impuso la opinión teórica de la universidad. Los medios son oposición porque eso es lo que quiere la gente. Si los medios son oficialistas no los escucha nadie, porque tienen que ser la expresión del debate de la sociedad”.

Escuchá la entrevista completa que le hizo Martin a Julio Bárbaro en Contrapunto.

Julio Bárbaro Segunda Parte

Julio Bárbaro Tercera Parte

Julio Bárbaro Cuarta Parte

EL PODER QUE YA NO ES

El matrimonio Kirchner marcha hacia las elecciones de octubre torpemente, con movimientos que muchas veces se acercan al grotesco. Néstor Kirchner pareciera no comprender, que hoy no es aquel líder de hace dos años cuando nada ni nadie, podía detener su marcha. Los tiempos cambiaron y la chequera ya no es tan abundante, y los episodios que hoy desafían su liderazgo se multiplican. Sin lugar a dudas, la imposibilidad de resolver el conflicto con el campo tiene mucho que ver. Hasta ahora, todas las estrategias que ensayó para “ponerlos de rodillas” fracasaron una y otra vez. Pero también los fondos públicos dejaron de recibir grandes carradas de dinero, por lo que ahora no es tan fácil domar voluntades.

El departamento de Estudios del Banco Ciudad elaboró un informe donde consiga que “la caída de las exportaciones restará 3.000 millones de dólares de recaudación en concepto de retenciones” y “las menores importaciones aseguran menor demanda de dólares pero implican una fuerte caída de la recaudación del IVA, que podría superar los 2.500 millones de dólares en el año”. Es decir, que de cumplirse con estos pronósticos, el gobierno contaría con unos U$S 5.500 menos en 2009. Sin embargo, el matrimonio presidencial no parece tomar nota de la situación económica y política que atraviesa el país, y ha optado en construir su propia realidad casi como un correlato de lo que el leal Guillermo Moreno viene haciendo en el INDEC desde hace dos años.

Pero si bien el matrimonio gobernante está cegado por lo que fue el poder de antaño, el peronismo empieza a mostrar síntomas de los cambios que ya comenzaron. Hoy sería muy difícil que Kirchner pudiera fácilmente imponer a su mujer como candidata a presidente. El peronismo no tiene piedad cuando los procesos políticos comienzan a mostrar fatiga, bien lo saben Carlos Menem y Eduardo Duhalde que padecieron esta dinámica en carne propia, en la que el verdugo luego se convierte en víctima.

Las defecciones del bloque oficialista del senado de Carlos Reutemann, Roxana Latorre, Juan Carlos Romero, Sonia Escudero y Pablo Verani indican que la grieta abierta por el “voto no positivo” de Cleto se ha profundizado. El presidente de la bancada, Miguel Angel Pichetto, explicó en todos los casos que fue un sinceramiento de senadores que cada vez más se habían alejado del kirchnerismo. En parte lo que dice Pichetto es cierto, pero es un explicación incompleta porque hasta los díscolos –a los que se le podrían sumar otros en los próximos días- no habían visto la conveniencia de sincerarse. Entonces, la pregunta que deberían responder desde el kirchnerismo es por qué ahora y no antes. La respuesta no es muy difícil, se acercan las elecciones y el apellido Kirchner comenzó a convertirse en un lastre para aquellos que intenten revalidar sus títulos. En el 2003, Luis Barrionuevo –filósofo contemporáneo- estaba en desacuerdo con la elección de Néstor Kirchner como sucesor de Eduardo Duhalde, y acuñó una de sus célebres frases: “salir a hacer campaña con Kirchner, es como hacer campaña con un perro muerto”.

El gobernador Juan Schiaretti le dijo a Kirchner que las listas de candidatos en Córdoba las armaba él. Algo impensado hace poco más de un año. En Santa Fé, el kirchnerismo ya perdió las elecciones ocho meses antes. Allí la disputa será entre Reutemann y Hermes Binner. Poco le resta por hacer al diputado Agustín Rossi, a quien le cuesta caminar por su provincia. En Entre Ríos las cosas no están mucho mejor. No hay que perder de vista que es la provincia del ruralista Alfredo De Angeli y del zigzagueante Jorge Busti, que llegado el caso se pondrá del lado que más le convenga. En Catamarca se emitieron señales sobre la inconveniencia de la presencia de Néstor en la campaña.

El país de los Kirchner es cada vez más pequeño y sus límites son los del conurbano. La crisis del campo lo hizo, pero también los problemas de gestión de su mujer que invierte tiempo en anunciar lo anunciado o en lanzar programas y obras nunca se terminan por ejecutar. El programa para comprar autos 0 km no se convirtió en un boom de ventas y las obras en Tartagal, programadas luego del alud del 2006, están sub ejecutadas. Por eso, cada vez más hay una sensación que el gobierno vive una realidad distinta a la del resto de los argentinos. Ello se debe, a que la lógica del kirchnerismo establece que decir cualquier cosa que no sea del agrado del jefe significa una traición. A Menem le pasó lo mismo con la re re elección. No había advertido que los tiempos políticos habían cambiado.

La semana pasada la ministra de salud, Graciela Ocaña, una “rara avis” dentro del gabinete osó decir que para ella Cobos no es un traidor y que lo consideraba un buen hombre. Cuarenta y ocho horas después de estas declaraciones aparecidas en el diario Crítica se desató en vendaval sobre su continuidad en el gobierno. A tal punto, que el viernes la Presidenta tuvo que salir a respaldarla. No pocos daban por descontada su renuncia, incluso una fuente cercana a ella cifraba su suerte en la reunión que tuvo con la señora Cristina. Incluso, ya se mencionaba a Graciela Rosso –intendenta de Luján- como su sucesora. La salida de Ocaña del gobierno hubiera sido un duro golpe político al gobierno, porque es una de las pocas funcionarias que no está desgastada y siempre se la puede convertir en candidata.

El aislamiento de los gobiernos irremediablemente los lleva a cometer papelones, probablemente la explicación de este fenómeno haya que buscarla en el campo de la psicología más que en el de la política. En esta línea, Miguel Nuñez protagonizó casi un paso de comedia cuando leyó un comunicado, más parecido a un informe de inteligencia, donde revelaba la torpeza de Hugo Biolcati de mantener reuniones reservadas con Julio De Vido. De esta manera, el gobierno quebró la reserva que le había pedido al presidente de la Sociedad Rural que mantuviera. Un nuevo intento torpe de “dinamitar la Mesa de Enlace” en palabras de Reutemann. La respuesta del campo fue seguir adelante con el paro. Pero hay un detalle, casi cómico y casi trágico, el gobierno eligió al representa de la asociación que más denostó desde que empezó la crisis del campo. ¿No es un contrasentido que un autodenominado gobierno progresista elija como interlocutor al representante de la oligarquía? En el peronismo el pragmatismo se profesa como una religión, quebrar los códigos no se perdona. ¿Quién va acceder a mantener una charla reservada con algún funcionario del gobierno después de este episodio? Así, el gobierno restó una herramienta importante para resolver cualquier conflicto.

El próximo martes, la Mesa de Enlace se reunirá con la ministra Débora Giorgi para tratar de llegar a un acuerdo. Parece difícil que en ese encuentro pueda desactivarse el conflicto, si Biolcati –en definitiva- no llegó a nada con Julio De Vido, con mucho más poder que la ministra de la producción. De todos modos, habrá que esperar.

El culebrón que tiene como protagonista al vice Cleto dejó de ser serio hace rato, para transformarse en una verdadera expresión del grotesco. Cobos se quedó sin avión para viajar a Tartagal, se quedó sin Granaderos para celebrar el nacimiento de San Martín, Canal 7 –la televisión K- lo censura, están tratando dejarlo a un lado en el recibimiento protocolar que como presidente del Senado tiene que hacerle a la Presidenta y no le dan viáticos para que se vaya a Portugal a un congreso parlamentario. Este es otro caso del encierro que experimenta el gobierno producto de construir su propia realidad. Parece insólito como nadie del entorno de la pareja presidencial se da cuenta, que con cada uno de estos episodios la figura del vice se consolida. Cleto tiene mucho que agradecerle a Néstor, porque sin él el efecto del desempate en el Senado ya se habría evaporado.