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Sábado de Gloria

Marcha

Miles de personas salieron a las calles y pacíficamente ocuparon las plazas más emblemáticas del país. No fueron parte de un operativo, llegaron espontáneamente a una marcha que se armando en las redes sociales y por el boca a boca. Es cierto que apoyaron al gobierno de Mauricio Macri pero también la democracia. Parece que la lección de la tremenda de la crisis del 2001 dejó su huella. Los argentinos aprendieron que los atajos hacen los caminos más largos y escabrosos.

No hubo aparato, tampoco micros pagados con los impuestos de la gente ni choripanes. No hubo expresiones de odio ni tampoco pintadas que lo reflejaran. Fue una marcha pacífica de muchos argentinos que hace más de un año eligieron un cambio y que sintieron la necesidad de hacérselo recordar a la oposición, a los sindicatos y a las organizaciones sociales que engullen recursos sin parar.

El gobierno tuvo su baño de popularidad pero no se trató del apoyo ciego del militante rentado que muchas veces debió sobreactuar su fanatismo para conseguir un plan social. No fue un cheque en blanco para que el gobierno haga lo que quiera sino para que gobierne y haga cambios y termine con la dinámica que impuso el kirchnerismo durante más de una década. Sería difícil de medir pero no podrá negarse que el conflicto docente ha tendido su influencia en el éxito de la marcha. No son pocos los que perciben una postura irreductible por parte de la dirigencia de los gremios docentes cuya cara más visible es Roberto Baradel.

YPF: KIRCHNER Y MENEM SIEMPRE EN LA MISMA VEREDA

cmSiempre se dice que al peronismo no se lo puede analizar con la lupa de una ideología, porque es pragmático y opera en base a conseguir el poder o a mantenerlo. Las privatizaciones pueden ser el mejor ejemplo para demostrar esta regla no escrito pero siempre respetada. Juan Domingo Perón estatizó, pero cuando los fondos escasearon empezó a abrirle el juego al capital privado con los contratos petroleros a la Standard Oil. Carlos Menem fue el rey de las privatizaciones y cuando comenzó el proceso muchos lo criticaron diciendo que iba en contra de los preceptos básicos del legado del General.

El matrimonio Kirchner no se apartó de la línea, en los noventas fueron grandes lobbystas en pos de la privatización de YPF como declaró Eduardo Menem en Contrapunto por FM Identidad 92.1. Sin ir más lejos en 1992 Oscar Parrilli, Secretario General de la Presidencia y diputado por aquellos días, fue el miembro informante en favor de la privatización. Ahora Cristina Fernández de Kirchner lanzó la expropiación del paquete accionario de YPF en manos de Repsol y Carlos Menem en el Senado ya avisó que va a votar a favor. “Voy a ir a votar al recinto y voy a apoyar la estatización de YPF”, anuncia el Senador Carlos Menem, sin importar las críticas porque dice que “cambió el escenario”.

Kirchner y Menem siempre estuvieron de la misma vereda. Es el famoso pragmatismo del peronismo que hace que la Argentina se haya convertido en un país zigzagueante, contradictorio e impredecible. Los privatistas de ayer son los estatistas de hoy y en el futuro podrán volver a mutar si las condiciones lo ameritan. Siempre existirán aquellos que explican lo inexplicable, que creen erróneamente que con este procedimiento pueden borrar los hechos; que siempre tienen el mal gusto de aparecer para poner de relieve sus contradicciones. Los que aplaudieron la privatización son los mismos que hoy aplauden la estatización como si fuera un acto de liberación del imperialismo español. En ambos casos, Menem y Kirchner lo disfrazaron de una decisión estratégica en favor de la soberanía y del federalismo; ahora la Presidenta hace algo parecido pero en sentido contrario.

Y ANIBAL TAMBIEN APLAUDIA

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PESO PESADO

kirchner-curto-telam8Hugo Curto es el intendente de 3 de Febrero desde 1991 y a partir de entonces ganó las elecciones de 1995, 1999, 2003 y 2007; que le han permitido ocupar el cargo desde hace 19 años. Es uno de los barones del Conurbano bonaerense, que no puede ser soslayado por nadie que quiera el poder.

Curto se define como peronista y por lo tanto verticalista, algo que lo ha llevado a ser Menemista, Duhaldista, Kirchnerista y ahora Cristinista. Para el intendente no parece haber ninguna contradicción ideológica entre lo que pudo ser el menemismo y el kirchnerismo. Es crítico del periodismo y por supuesto del Grupo Clarín al que define “como un monopolio muy bien instalado y que le cuesta perder los priviligios que tenía, el diario ya no gobierna el país”.

Está convencido que los medios quieren dividir a la sociedad y como Hugo Moyano cree que Néstor Kirchner será el Presidente más recordado después de Perón y Evita. No duda en afirmar que la conductora del peronismo es Cristina Kirchner y que el gobernador Daniel Scioli es el presidente formal del Movimiento.

El intendente concedió una entrevista a Contrapunto en FM Identidad 92.1, en la que Curto se enoja y acusa a este periodista de hacer preguntas maliciosas. Sin embargo, a pesar de su fastidio,  revela de manera brutal el pensamiento de ese conjunto poderoso de dirigentes que son los intendentes del Gran Buenos Aires, que siempre acompañan al que gana y lo abandonan cuando su poder comienza a menguar para ponerse al servicio del nuevo líder. Es una forma de hacer política que no está condicionada por la ideología sino por la practicidad que tiene por objetivo la permanencia en el poder. Alque que, para ser ecuánimes, les ha permitido a los “barones” mantenerse al frente de sus distritos por más de una década.

La entrevista con Curto es jugosa, revela no sólo una concepción de hacer política sino también los mecanismos del kirchnerismo para manetenerlos siempre adentro del espacio y también el papel crucial que jugaba Néstor Kirchner en esta complicada relación de poder.

Hugo Curto en Contrapunto (Fm Identidad 92.1)

EL KIRCHNERISMO POST KIRCHNERISTA

CFKLos interrogantes se agolpan, se acumulan y se superponen. Hay análisis interesados y otros verdaderamente directamente alejados de la realidad. No pocos dejaron deslizar que la desaparición de Néstor Kirchner redundaría en que la Presidenta empezara a gobernar como ella realmente quería, casi como si en todos estos años hubiera sido una especie de rehén de su marido0 que no la dejó ser quien verdaderamente es. Otros ensayan una hipotética reunificación del peronismo ahora que el antagonista de los peronistas que rompieron lanzas con el kirchnerismo ha desaparecido. Es probable que no suceda ni una cosa ni la otra y estas aseveraciones queden reservada para el mundo de los deseos.

Cristina Fernández no era una rehén de su marido, era socia de Néstor Kirchner y entre ambos había un reparto de tareas en la que Néstor se había quedado, principalmente, con el manejo de la economía y con el armado político. Ahora, el principal desafío de la Presidenta será reunificar todo en su persona, cuestión que no será para nada fácil. El modelo seguirá incólume a nadie puede caberle ninguna duda de ello, las formas seguirán confundiéndose con el fondo y unas y otras cobrarán mayor o menor relevancia de acuerdo al contexto político del momento. La Presidenta ya lo dejó bien claro en las decisiones que tomó en el velatorio del ex Presidente, usó la vara kirchnerista para que no quedaran dudas quiénes son los amigos y los enemigos. La señal fue clara y a ella se sumaron las elegantes expresiones del Canciller Héctor Timerman que con el fanatismo de los conversos no dudó en mandar a la puta que lo parió al vicepresidente Julio Cobos y a Mauricio Macri. Fue una segunda fase que había estado antecedida por el lanzamiento a la reelección de Cristina a través de la cadena noticiosa CNN, garantizando que el mensaje llegaría claro no sólo fronteras adentro de la Argentina sino también al exterior. Nadie seriamente puede pensar que Timerman haría semejante movida sin un guiño que lo autorizó.

La Presidenta necesita mantener la mística y transmitir que sigue siendo alternativa de poder, independientemente que compita o no por un nuevo periodo, si no quiere que su gobierno se debilite. En este sentido también debe dar señales claras hacia las entrañas del Peronismo y allí deberá asumir la jefatura política del partido y demostrar que tiene las riendas del poder. Kirchner podía darse el lujo de ser el presidente del Justicialismo sin ser el Presidente de la Nación porque él y su mujer eran vistos como una unidad política, por eso el gobierno de Cristina Fernández no se debilitaba. Esta situación de excepción terminó y más allá de los cargos ella deberá conducir la estructura partidaria y deberá mostrar rápidamente señales en este sentido. Por esta razón es que en una decisión perfectamente coordinada los voceros prácticamente pusieron en marcha un operativo clamor. saben que no hay tiempo que perder porque en el peronismo los vacíos de poder son ocupados rápidamente.

Tal vez el principal desafío de la Presidenta sea justamente reemplazar a su marido como estratega en el armado político, cuestión en la que ella nunca se metió y siempre desdeñó. No sólo pasa por ocupar el cargo formar de cabeza del movimiento sino también poder ser reconocida como líder dentro de la estructura. No va a ser fácil. En este sentido tal vez haya tres personas que puedan colaborar en esta tarea: el ministro Julio De Vido, el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández y Florencio Randazzo; aunque éste último en menor medida y por supuesto el infaltable Carlos Zanini, secretario Legal y Técnico. Por su parte, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, es una figura más importante de la que parece. No es sólo el funcionario encargado de coordinar la logística de las apariciones presidenciales como se la ha querido hacer ver, Parrilli es el puente entre el gobierno y  las organizaciones sociales. Muchos hablan del rol que podría tener Máximo Kirchner, fundador de La Cámpora, agrupación que cada vez cobra mayor relieve. Hasta el momento no hay nada decidido pero no son pocos los que señalan un rol protagónico del primogénito de los Kirchner al lado de su madre.

La marcha de la economía es una incógnita, no porque haya un debate acerca de los ejes del modelo kirchnerista sino porque el que la llevaba era Néstor Kirchner y Amado Boudou sólo representaba un papel secundario. “Es un tema difícil porque Boudou tiene un equipo impresentable”, explica un miembro del equipo económico de Eduardo Duhalde.

Daniel Scioli ha sido uno de los nombres que más sonaron desde el fallecimiento de Néstor Kirchner junto con el de Hugo Moyano. El gobernador bajó a sus colaboradores una línea clara que consiste en archivar la embrionaria candidatura presidencial que había comenzado a asomar en las últimas semanas. La estrategia es encerrarse en la provincia y desde allí estudiar el panorama. Este es el sentido que hay que darle a las palabras de Scioli cuando dijo que él era sólo el presidente “de hecho” del Justicialismo y no dudó en encolumnarse detrás de la Presidenta. Si hay algo que el gobernador sabe muy bien es como moverse rápidamente acorde a la coyuntura política. Además, aprovechó para hacer una demostración de fuerza convocando a La Plata a todos los intendentes de la provincia. Dieron el presente los barones del Conurbano, los “rebeldes” del grupo de los ocho donde está enrolado Sergio Massa y algunos radicales. Un encuentro para expresar el respaldo a la Presidenta pero también para marcarle la cancha a Hugo Moyano y demostrarle que el dueño del territorio es él. Como se recordará la semana pasada Moyano no pudo reunir los congresales necesarios para reunir al Congreso partidario, mientras que Scioli no tuvo problemas de reunir rápidamente 91 intendentes en la capital bonaerense. La demostración del gobernador fue contundente y demostró que tiene el control del territorio, exigencia imprescindible en el justicialismo para integrar la mesa chica del poder. Ahora habrá que esperar de qué manera Moyano digiere el golpe. Por estas horas, el kirchnerismo trasunta en cómo contener al camionero porque saben que su poder creció más de lo que a muchos les gustaría, tarea que la conoce muy bien Julio De Vido pero que también llevaba adelante Néstor Kirchner. Lo que parece ser una certeza es que sería muy difícil hacer algo en contra de Moyano o sin él, ahora habrá que buscar la manera de contenerlo pero siempre manteniéndolo adentro del redil kirchnerista.

Es cierto que la posición del Peronismo Federal no parece ser la más fácil, porque muchos especulan que desaparecido su principal antagonista debieran empezar a tejer su vuelta al partido o, por lo menos, revisar su estrategia electoral de cara a las elecciones. Ese espacio ya antes del fallecimiento de Kirchner necesitaba un debate interno, algo que a partir de la semana pasada eso se ha transformado en algo urgente. En realidad el Peronismo Federal deberá esperar los próximos movimientos de la Cristina Fernández. Si como muchos sostienen el kirchnerismo dobla la apuesta como ha venido siendo su estilo desde el 2003, el espacio que lidera Eduardo Duhalde, aunque el resto lo niegue, no debiera tener mayores problemas para seguir adelante con el rumbo trazado cuando decidieron pegar el portazo del Justicialismo. Por supuesto, deberá adaptar su estrategia electoral pero en definitiva el oficialismo terminaría siendo funcional a este espacio. En cambio, si el gobierno ensaya una política de apertura y de flexibilización en esa línea que separa los amigos de los enemigos; le será más difícil a los disidentes justificar su permanencia puertas afuera del partido.

Por estas horas hay pocas certezas pero no hay dudas que las próximas horas serán cruciales para que Cristina Fernández comience a dar sus primeros pasos sola, sin contar con quien era su mejor consejero, con su ministro de economía y con el estratega política que se encargaba de cuidar las espaldas del matrimonio presidencial. Hay muchas miradas que se posan sobre la Presidenta y, como en un partido de ajedrez, todos esperan que ella mueva las blancas. Arranca una nueva era política el kirchnerismo sin Néstor Kirchner, es claro que ya nada será como era pero todavía existen muchas incógnitas para saber cómo será.

LA OPOSICION TAMBIEN DEBE DOBLAR LA APUESTA

Kirchner01(1) Los principales dirigentes de la oposición de forma coordinada han establecido que el proyecto del gobierno para regular la fabricación, venta y distribución del papel para diarios termine en algún cajón del Congreso durmiendo el sueño de los justos. Desde el radicalismo hasta la Coalición Cívica, pasando por el PRO y el Peronismo Federal; prácticamente todos han salido a resistir la nueva ofensiva del gobierno aduciendo que el tema no pertenece de la agenda parlamentaria. Que es un tema que no forma parte de las principales preocupaciones que tiene la sociedad, donde como se sabe, ese ranking está encabezado por la seguridad y la inflación que cada vez más afecta el bolsillo de los trabajadores.

El diagnóstico que ensaya la oposición es cierto. El tema de Papel Prensa es percibido como un round más en la guerra entre el gobierno y el Grupo Clarín. No parece ser que el kirchnerismo esté blandiendo una bandera noble, en todo caso está utilizando a los derechos humanos como parte de su estrategia de acumulación de poder. Entre los dirigentes opositores se percibe al proyecto como una estratagema más del kirchnerismo con el objetivo de disciplinar a los diarios críticos y en especial a Clarín. Es difícil discutir el argumento cuando la idea proviene de las mismas mentes que destruyeron el INDEC, distribuyen la pauta oficial con arbitrariedad y hasta idearon la conformación de un multimedios oficialista para contrarrestar el peso del Grupo Clarín. Todos emprendimientos que fracasaron y por eso ahora Néstor Kirchner decidió, como lo hizo Juan Domingo Perón, regular el flujo de papel para, en definitiva, restringir el acceso de la sociedad a la información.

El proyecto es abiertamente inconstitucional porque viola las derechos y garantías de la Constitución y de los tratados de Derechos Humanos. La oposición también lo ha dicho y, desde luego, tiene razón. Sin lugar a dudas es la jugada más osada y grave que pretende impulsar el kirchnerismo desde el 2003. Es un avance descarado y anacrónico contra los derechos de la sociedad a informarse, a elegir a través de quién quiere hacerlo pero también una limitación a publicar las ideas a través de la prensa; uno de los derechos más arraigados en la Argentina que siempre estuvo presente en los textos constitucionales y en los ensayos que hubo antes de 1853.

Sin embargo, la oposición se equivoca si piensa no tratar el tema en el recinto de la Cámara de Diputados o se enreda en las chicanas que le va a plantear el oficialismo. Es cierto que la sociedad no está interesada por la cuestión y que ni siquiera los editores de los diarios habían planteado la necesidad de un marco regulatorio del papel para diarios, sencillamente porque hoy en el mundo sobra el papel y su importación tiene arancel cero. No hay restricciones, no hay escasez y por lo tanto no hay peligro; por lo que la intención del gobierno de regular la libertad de expresión ni siquiera puede ser disimulada con el informe presentado el martes en la Casa de Gobierno. Y, justamente, allí es donde reside la gravedad institucional de la senda que ha comenzado a transitar el gobierno que lo pone en una peligrosa cercanía con el autoritarismo. Se equivoca la oposición cuando dice que hay temas más importantes, éste es el tema central porque avanza en un campo donde la democracia debe operar como el límite natural. Y el ejercicio de ese límite está en manos del Poder Legislativo, aunque siempre existe la Corte Suprema es la instancia de última ratio.

El Congreso debe tratar el proyecto del gobierno y rechazarlo para enviar un mensaje político al oficialismo con tal contundencia que entienda que aun en la acumulación de poder existen los límites. Permitir que el proyecto pierda su estado parlamentario arrumbado en algún cajón implica esquivar un momento político, que por obra del oficialismo, requiere de posiciones indubitables.

El kirchnerismo empezó una vez más a radicalizarse en el marco del inicio del proceso electoral, y en este escenario, Néstor Kirchner no tiene intenciones de mostrarse como el líder de una era política que acusa síntomas de debilidad y de desgaste. Kirchner no sólo buscar mantener y acrecentar su poder, también sabe que debe mandar mensajes hacia la fracción del peronismo que le responde donde no haya dudas que el jefe sigue siendo él. Los destinatarios son los gobernadores e intendentes, principalmente del Gran Buenos Aires, que no puede permitir que hagan demostraciones de independencia. Como se sabe, la lealtad en el peronismo tiene plazo fijo y siempre está relacionada con la cuota de poder que conserve el líder. Por eso, Kirchner no puede darse el lujo de ser percibido con síntomas de debilidad y muchas de sus decisiones van en este sentido.

El gobierno ha puesto, una vez más, a la Argentina al borde de la crispación y Kirchner no dudará en doblar la apuesta si se anoticia que la reacción de la oposición es confusa y evasiva. Es cierto, la regulación del papel para diario no está en la agenda de la sociedad porque son de esos temas pergeñados en la Quinta de Olivos, que parecen muy alejados de la vida diaria de los ciudadanos comunes. Sin embargo, si la oposición quiere gobernar e inaugurar la era post kirchnerista debe entender que a veces los temas importantes no figuran en la agenda del gran público hasta que es muy tarde. “Lo que sucede es que no es una tema de opinión pública”, explica un encuestador analizando la estrategia de la oposición. Tiene razón, pero entonces la oposición lo tiene que convertir en uno.

El arco opositor debe dar el debate y rechazar el proyecto, porque la finalidad no es la regulación del papel para diarios, el verdadero objetivo es restringir la libertad de expresión.