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Presos de su Propio Relato

Foto Infobae

Máximo Kirchner cerró la lista de oradores en la Marcha de la Resistencia. En primer lugar debe decirse que el número de fondo a cargo del “hijo” de El y Ella decepcionó un poco. Otros teloneros como el ex ministro Agustín Rossi y Hebe de Bonafini se mostraron más combativos y fueron más precisos a la hora de desnudar su verdadero pensamiento. En términos generales, los discursos pueden sintetizarse en que Mauricio Macri sería un perverso que se regocija haciendo sufrir al pueblo y esta tarea la lleva a cabo gracias a la participación de los medios de comunicación que, en definitiva, tienen el mismo objetivo que el presidente. Pero no solo eso, sino que los casos de corrupción que se descubren casi a diario no son otra cosa que una estratagema del gobierno para tapar la grave situación en que ha sumido al país. Esta línea argumental la ensayó Agustín Rossi, quien será recordado como el ministro de defensa al que se le perdió un misil, se le hundió un barco amarrado en un muelle, constantemente le robaban armas y municiones de las bases militares y no fue capaz de reparar el rompe hielos Almirante Irizar a pesar de haber gastado una fortuna.

Así, siguiendo este razonamiento es fácil concluir que José López arrojando nueve millones de dólares en bolsos en un convento, las más de doscientas propiedades de Lázaro Baéz, los $ 206 millones que Hebe de Bonafini debe explicar a dónde fueron a parar en la causa “Sueños Compartidos” y la propia e inexplicable fortuna de la familia Kirchner se tratan de una gran montaje de Macri para distraer al mismo pueblo que se propuso hambrear. Todo el razonamiento es insólito y se derrumba sin mayor esfuerzo. Es cierto que no se debe soslayar la impericia de este gobierno, no sólo para resolver los problemas pero también para agravarlos.

SUEÑOS NO TAN COMPARTIDOS

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“Reclamale a Sergio Schoklender, que es el que los echó”, respondió muy incómoda Hebe de Bonafini a los reclamos de cuatro obreros de la Fundación Sueños Compartidos que le reclamaban por el atraso en el pago de salarios y la liquidación de varios despidos. La escena se desarrolló el jueves poco antes que Bonafini encabezara la tradicional ronda de las Madres en la Plaza de Mayo. Los obreros estaban encabezados por Luis Aranda del barrio Castañares, donde la Fundación emplean a 680 personas en un proyecto para la construcción de 780 viviendas.  ¿Quién los manda a ustedes?, preguntó visiblemente fastidiada Bonafini si salir de la parte trasera de la combi que la había llevado a la Plaza de Mayo. “Nadie. La necesidad, no tenemos nada para comer”, contestó Aranda, que fue despedido de la Fundación el 28 de enero pasado por Sergio Shocklender.

Los obreros explican que los atrasos en los pagos y el clima autoritario siempre reinó en la Fundación Sueños Compartidos, pero desde que estalló el escándalo que lo tiene en el ojo de la tormenta a Sergio Schoklender las condiciones se agravaron. Indican que las obras no están totalmente paralizadas pero que van en camino de esa dirección. “Los proveedores avisaron que no van a llevar más materiales porque no hay nadie que ponga la firma ni que ponga la plata y si no hay materiales no hay trabajo”, explica Ernesto Zarza que trabaja en el obrador Castañares.

En declaraciones a Contrapunto, Zarza también dijo que nunca se respetaron las fechas de pago y como hay atrasos en la cancelación de las deudas a los proveedores los materiales no llegan.

Las condiciones laborales en la Fundación Sueños Compartidos distan mucho de ser las óptimas, no tienen agremiación a la UOCRA, no hay delegados internos y reina un clima tensión y autoritarismo constante. “Hay un clima bastante tenso. Entrar a trabajar implicaba estar en un clima de las ocho que duraba la jornada laboral. Todos sabíamos que un descuido en un detalle implicaba ser sancionado y hasta ser  despedido”, sostiene Zarza quien afirma que “te miran con una cara de patoterismo terrible que ya antes de hablarte te daba miedo”.

Los trabajadores también denuncian que eran obligados a concurrir a los  actos políticos encabezados por Cristina Fernández de Kirchner. Zarza también revela que los que no participaban o faltaban a las marchas se exponían a ser sancionados y hasta eran pasibles de ser despedidos. El trabajador de Sueños Compartido explica que entre los actos al que fuer “invitado” a concurrir se cuenta aquel que se llevó a cabo en el estadio de River Plate, en el que la Presidenta le recordó a Hugo Moyano que ella trabaja desde los 18 años cuando el camionero dijo en su discurso que iba a llegar el día en que un trabajador fuera presidente. “Las madres tienen que ir a apoyar a la Presidenta, así que tienen que calzarse los pantalones y hay que hacer frente y pelear contra quien sea, están todos obligados a ir. Era el discurso que daban y teníamos que agachar la cabeza. Hablaba con mis compañeros y no todos querían ir, pero no quedaba otra había que ir porque al otro día no entraban en el obrador”, declara Zarza.

Claramente, es un contrasentido que una ONG como es Madres de Plaza de Mayo, que su lucha siempre fue en defensa de los derechos humanos; implemente puertas para adentro un sistema laboral rayano prácticamente al terror. La policía del trabajo, que depende del ministro Carlos Tomada, y que debe vigilar las condiciones laborales y el respeto por los derechos de los trabajadores nunca hizo nada. La misma falta de interés mostró la UOCRA comandada por el cuestionado Gerardo Martínez que, de acuerdo con los planes de la Presidenta, era su candidato para reemplazar a Hugo Moyano al frente de la CGT. Planes que luego de las revelaciones sobre la supuesta colaboración del gremialista en el tristemente Batallón de Inteligencia 601 durante los años de la dictadura hayan sido descartados.

“Le pedimos a la UOCRA que nos respalde y el jueves fue la primera vez que el gremio ingresó al obrador. Anteriormente, ellos venían pero se quedaban en la oficina, donde arreglaban y se iban. A los gremialistas nunca los vimos en el obrador. Recién ahora conseguimos que los muchachos se acerquen por primera vez a hablar con la parte obrera”, grafica Ernesto Zarza acerca de la falta de actuación y preocupación del sindicato que conduce Martínez. “Nos descuentan del sueldo para el gremio pero no somos afiliados, ahora acordamos que van a empezar a afiliar y nombraremos delegados.”

Cuando se lo consulta a Ernesto Zarza su opinión sobre Bonafini responde: “Hebe no es muy distinta a lo que se vio en los medios, es una total actitud de de autoritarismo, a mí me da la sensación como si uno estuviera hablando con gente de la época de la represión, es un tono fuerte, malintencionado y con falta de respeto al obrero. Me genera dolor la forma en respondió Hebe”. Además, dice que a Sergio Schoklender sólo lo conoció de vista cuando fue al obrador para convocar a los trabajadores a marchar o para dar algún discurso desde arriba de un escenario.

Las revelaciones de Ernesto Zarza son contundentes. No cuestiona a Hebe de Bonifini por su trabajo en pos de los derechos humanos, la cuestiona como parte de una patronal que se desempeño con autoritarismo presionando a los trabajadores, al mejor estilo del capitalismo salvaje que el supuesto progresismo del gobierno siempre dijo atacar. Se trata de un trabajador tratando que le paguen por su trabajo y que le respete sus derechos. Nadie los manda ni tampoco son parte de una conspiración orquestada para boicotear al gobierno o a las Madres de Plaza de Mayo. Es obvio, que en virtud de la gran cercanía del kirchnerismo con la organización que preside Hebe de Bonafini, el gobierno y los sindicatos no podían ignorar lo ocurría puertas adentro de Sueños Compartidos.

El escándalo Schoklender no sólo reveló una cuantiosa fortuna amasada por el ex apoderado de las Madres de Plaza de Mayo, presuntamente financiada con fondos públicos, pero también pone de manifiesto –una vez más- las contradicciones en las que incurre el kirchnerismo. Poco a poco se va revelando una trama en la que la acumulación de poder para seguir ejerciéndolo y los negocios cruzan todo aquello que es parte del modelo nacional y popular.

Entrevista a Ernesto Zarza en Contrapunto (FM Identidad 92.1)

NADIE VA POR LOS PAÑUELOS BLANCOS

hebe de bonafiniJuan Manuel Abal Medina es el Secretario de Comunicación del Cristina Fernández de Kirchner y uno de sus hombres de más confianza, junto con el Secretario Legal y Técnico Carlos Zanini. Abal Medina suena desde hace tiempo como uno de los posibles candidatos a integrar la fórmula con la Presidente, si ella finalmente decide postularse para un segundo mandato; algo que la semana que acaba se puso fuertemente en duda.

“Es una maldad imposible de calificar de calificar pretender empañar el prestigio de las Madres de Plaza de Mayo, dado que Hebe de Bonafini puso su vida en juego mientras esos mismos medios disfrutaban del poder y se quedaban con Papel Prensa y el país”, disparó Abal medina y calificó a Sergio Schoklender de “chanta y delincuente”.

Abal Medina sigue el libreto ideado por el gobierno a la perfección, de hecho él mismo es uno de sus mentores. La partitura oficial dice que hay que proteger a Hebe de Bonafini, aislar a Schoklender y apuntar contra los medios de comunicación. A ello hay que agregarle una buena dosis de teoría conspirativa, un condimento que el kirchnerismo ha usado hasta el abuso. Esto es los medios con un grupo no identificado en realidad lo que persigue es acabar con la política del gobierno en materia de Derechos Humanos, utilizando al escándalo que lo tiene a Schoklender como excusa. El Secretario de Medios es apenas un emergente de lo que repiten constantemente los funcionarios y el aparato mediático al servicio del gobierno. Sin embargo, Abal Medina y los voceros de siempre olvidan que este escándalo comenzó con una denuncia de las diputadas de la Coalición Cívica Elsa “Tata” Quiroz y Maricel Etchecoin. Además, soslayan que la denuncia hecha por las legisladoras a la UIF contra Sergio Shoklender estuvo cajoneada más de un año y que sólo cuando se hizo pública su titular, José Sbatella, decidió elevarla al fiscal anti lavado Raúl Pleé.

El gobierno tampoco reconoce que varios hombres y mujeres comprometidos con los Derechos Humanos como el premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel y hasta algunas Madres que no militan en la línea de Hebe de Bonafini pidieron que se investigue. Estela de Carloto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, de quien nadie puede dudar de su compromiso con la defensa de los Derechos Humanos y con este gobierno pidió enérgicamente que Hebe de Bonafini fuera investigada. Nada dicen los voceros de siempre sobre la falta de control de los dineros públicos que admitió Abel Fatala en la Cámara de Diputados o que prácticamente se “obligaba” a intendentes y gobernadores a contratar a las Madres de Plaza de Mayo a cambio de obtener fondos para construir viviendas. Obviamente, el gobierno sabía que detrás de cada acuerdo estaba Sergio Shoklender porque los firmaba en su calidad de apoderado de las Madres. ¿Alguien puede creer que el gobierno no estaba al tanto de lo que ocurría? Entonces, cabe preguntarse por qué el gobierno dejó que todo siguiera sin hacer nada. Es fácil, o varios funcionarios son cómplices o, en el mejor de los casos, son negligentes. A juicio del diputado Juan Carlos Morán este escándalo muestra una vez más la matriz de corrupción del kirchnerismo, que no es la primera vez que queda evidenciada y que siempre se estructura con un patrón similar: contrataciones directas y constitución de un entramado de empresas para canalizar los fondos públicos. El primer antecedente es el caso Skanska, desafortunadamente hoy prácticamente olvidado.

El gobierno sabía de las irregularidades que sucedían en la Fundación Madres de Plaza de Mayo al menos por dos vías. La ex ministra de economía Felisa Micheli, que todavía no puede explicar cómo y por qué apareció una bolsa llena de dinero en el baño de su oficina, había recalado en la Fundación justamente para poner en orden los números. De hecho, confeccionó un informe crítico donde dejó asentado el desfasaje de presupuestario  que se verificaba. El propio Sbatella estaba al tanto de las denuncia que llegó a la UIF sobre las sospechosas operaciones inmobiliarias de Shoklender que a juicio de las diputadas denunciantes lo hacían sospechoso de lavar dinero. Nada de esto dicen los voceros de siempre y prefieren una vez más apuntar contra los medios de comunicación y pergeñar una conspiración que sólo anida en sus imaginaciones.

Nadie puede negar el compromiso de las Madres de Plaza de Mayo, como tampoco el de tantos abogados que presentaron Hábeas Corpus a riesgo de ser ellos mismos encarcelados; o de dirigentes sindicales y también de periodistas. Pero el gobierno prefiere ignorar los hechos que desarmarían su endeble estrategia mediática y prefiere mezclar todo. El papel de los grandes medios en la dictadura, Papel Prensa y las teorías conspirativas con actores que jamás identifica. La tormenta que desató la denuncia de la Coalición Cívica está vinculada a un posible caso de corrupción, que tiene como protagonista a un señor que hasta ahora no ha dado una explicación de cómo obtuvo sus bienes que no terminan de aparecer, pero que ha mentido mucho y se ha llamado a silencio porque sus propias declaraciones cada vez lo ponían en una situación peor. Pero Hebe de Bonafini está en la marquesina compartiendo cartel con quien consideraba un hijo, ella tiene la obligación de explicar; no a los medios pero sí a la sociedad.

En una democracia no hay intocables, sean quienes sean;  pero el gobierno con su aparato mediático pretende aislar a Bonafini y cargar las culpas sólo sobre Shoklender. Los medios no tienen la culpa de la Ferrari, los barcos y los aviones que engrosan el patrimonio de Shoklender. Es más, ninguno de los editores que permanentemente son acusados por el gobierno nombró apoderado de la Fundación de las Madres a Sergio Shoklender. Hebe de Bonafini le extendió el poder para que tenga el poder.

Una vez más la pregunta que hay que hacerse es que hubiera pasado si la denuncia de la Coalición Cívica no se hacía pública. Hubiera seguido cajoneada y perdida en la infinidad de los tiempos porque por más de un año los funcionarios que ahora denuncian una conspiración en contra de los pañuelos no hicieron nada. La misma Hebe de Bonafini no hizo nada, porque debe recordarse que Sergio Shoklender dejó su cargo de apoderado de la fundación sólo cuando el escándalo estalló. Todos sabían lo que pasaba pero nadie hizo nada, por eso es muy bajo endilgarle la culpa a los medios.

Hoy, Hebe de Bonafini está en el mismo lugar que ella puso a tantos otros. No está acostumbrada a tener que dar explicaciones porque, además de su respetable y prestigiosa lucha, ella empuñó más de una vez el látigo verbal para fustigar a los que no piensan como ella. Amenazó, insultó y denostó a todos los que se pusieron en su camino y se erigió como la reserva moral del país. Nadie puede dejar de reconocer su valentía en los años más oscuros del país, que armada sólo con un pañuelo blanco y sus ganas de conocer la verdad se enfrentó juntos con un puñado de otras madres al aparato represivo más despiadado que la historia argentina recuerde. No reconocerlo esto sería necio, pero ello nada tiene que ver con lo que pasa ahora. Nadie va por la Hebe del pañuelo que reclamaba justicia dando vueltas en la Plaza de Mayo, que permitió que el mundo conociera la verdad y que demostró que en medio de tanta barbarie quedaba en la Argentina algún vestigio de civilización. Pero la Hebe que construye casas y que tiene una constructora casi tan grande como Techint tiene que dar explicaciones. Tiene que explicar qué pasó con el dinero del pueblo, que se supone que debía volver al pueblo en viviendas para los más necesitados. Los funcionarios también deben explicar si parte de la plata terminó engrosando el abultado patrimonio de los Shoklender. El ministro Julio De Vido y sus funcionarios como Abel Fatala deben explicar por qué el Estado no controló y decidió tercerizar la política habitacional en las Madres de Plaza de Mayo. El mismo Fatala reconoció que aún falta transferir a las Madres $ 500 millones, que totalizarán $ 1.260 que el Estado tiene proyectado invertir en viviendas. Los funcionarios también debieran explicar si esta suma tampoco se va a controlar y si todo seguirá como si acá nada hubiera pasado.

No hay una conspiración mediática orquestada por los sospechosos de siempre. Sólo se trata de un caso de corrupción con fondos públicos, sí sólo eso pero siempre eso. La plata para los pobres que este gobierno dice defender, se trata de la plata que millones y millones de trabajadores aportan a través de sus impuestos. De esa plata estamos hablando. Nadie va por los pañuelos blancos, en todo caso el que los manchó se llama Sergio Shoklender pero con el correr de las horas cada vez más funcionarios se están plegando a la tarea.

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A DE VIDO

Julio-De-VidoEl diputado Juan Carlos Morán se destacó por sus investigaciones en los resonantes escándalos de la embajada paralela de Venezuela, donde se investiga maniobras realizadas con ciertas exportaciones a ese país; y con el caso de los subsidios a los feed lots que distribuía la extinta ONCAA, donde aparecieron sociedades fundadas por presta nombres. En este sentido se recordará el caso del changarín marplatense de apellido Tapia, que presidía una empresa que llegó a recibir más de un millón de pesos en subsidios.

Morán explica que el kirchnerismo sigue una matriz de corrupción, como si se ajustara a una partitura que siempre toca la misma melodía y cuyos principales ejecutantes parecen estar siempre bajo el ala del Ministro de Planificación Federal Julio De Vido. El escándalo que tiene a Sergio Shoklender y a la Fundación Madres de Plaza de Mayo no es una excepción. Los fondos para la construcción de las viviendas salieron de la caja que maneja el ministro y Marta Cascalles, esposa de Guillermo Moreno y socia en un emprendimiento de la mujer de De Vido, fue quien como escribana participó en la constitución de Meldorek, la sociedad a través de la cual el mayor de los Shoklender al parecer canalizaba la mayoría de sus negocios. Cascalles y la mujer de De Vido asesoraron en la creación del fideicomiso con Venezuela en el caso de la maquinaria agrícola que pagaban un 30 por ciento de coima a Palmat y traía Claudio Uberti con las valijas de Antonini Wilson”.

“De Vido salió desde Italia denunciando que se quería politizar el tema, pero acá nadie puede hacerse el tonto”, explica el diputado Juan Carlos Morán en Contrapunto usan a la gente muy carenciada para formar la empresa y después estamos detrás de una de ellas que recibió subsidios de la ONCAA que tendría domicilio fiscal en el domicilio de un dirigente justicialista de la provincia de buenos aires y que estar vinculada con Shoklender.

Hasta el momento, según el diputado de la Coalición Cívica, habría cinco empresas de las más de cuarenta empresas vinculadas con Sergio Shoklender, que fueron creadas por la esposa de Moreno constituidas por las mismas presta nombres. “Estamos detrás de una de ellas que en principio aparece con el domicilio fiscal que podría ser la casa de un dirigente peronista de la Provincia de Buenos Aires”, declara Morán quien se excusa de brindar más detalles pero que trabaja en una hipótesis en base a la cual el escándalo de la ONCAA que en su momento investigó, podría estar relacionado con el que ahora involucra a los hermanos Shoklender. Esta sociedad que habría recibido subsidios de la ONCAA y que también habría tenido participación Cascalles en su creación, al momento de su constitución habría estado presidida por las dos mismas jubiladas presta nombres que aparecen en el acta de constitución de Meldorek.

El diputado Morán apunta contra José López, Secretario de Obras Públicas y segundo de Julio De Vido en el Ministerio, que es de donde se transfería los fondos a las Madres de Plaza de Mayo para financiar su plan de obras. Además, agrega los nombres de Abel Fatala, subsecretario de Obras Públicas de la Nación y de Luis Bontempo a cargo de la Subsecretaría de la Vivienda a quienes sindica como “operadores” de José López. El diputado revela cifras que dejan a la cartera que conduce De Vido mal parada. Explica que a través del programa Techo Dignos donde está incluido el Plan Federal I y II planeó la construcción de 420.000 entre el año 2004 al 2010. Del ambicioso plan sólo se construyeron 117.000 a pesar de que la totalidad de los fondos destinados a las obras fueron ejecutados. Si bien habría que descontar la irrupción de la inflación a partir del 2007, Morán sostiene que se terminaron escurriendo por la corrupción más de 200.000 casas que nunca fueron realizadas.

Morán está convencido que el gobierno estaba al tanto de las maniobras de Sergio Shoklender desde hacía mucho y por eso mandó a Felisa Micelli a Madres de Plaza de Mayo para emprolijar las cuentas. “Néstor Kirchner le pagaba el sueldo con la dieta que donaba a las Madres, que era exáctamente la misma cifra que cobraba Miceli allí”, sostiene Morán.

El diputado Juan Carlos Morán en Contrapunto