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PUSIERON LA ECONOMIA EN EL FREEZER

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El ex jefe de gabinete, Alberto Fernández, estuvo en los estudios de FM Identidad 92.1 y a lo largo de un extenso reportaje analizó la coyuntura del país.

Fernández criticó las últimas medidas económicas y declaró que el gobierno puso “la economía en el freezer cuando llevaron las tasas al 30%” y la Presidente gobierna con los que se quedaron del modelo. El ex jefe de gabinete apunta a Axel Kicillof por el cambio de rumbo del gobierno y con ironía afirmó que el ministro de economía cree que “Kaynes era un ministro comunista cuando en realidad era un lord inglés”.

A su juicio es posible reducir los gastos del Estado sin afectar la asistencia social empezando por eliminar Fútbol para Todos, que tiene un presupuesto de $ 1.600 millones al año. “En muchas cosas Cristina hace todo lo contrario a Néstor Kirchner”, definió Fernández y agregó que a la Presidente muchas veces toma decisiones guiada por la tozudez.

Le restó peso a Máximo a quien definió como “un chico interesado en la política pero no inmerso en la política”, restándole el protagonismo que muchos analistas le confieren al hijo presidencial.

Alberto Fernández estuvo en Contrapunto y habló de todo, escuchá el reportaje completo.

 

ONCE, OTRA VEZ

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El título de esta nota es un tweet que escribió María Luján Rey, madre de Lucas Menghini Rey; tal vez la víctima más emblemática de la primera tragedia de Once. Otra vez un tren que no frena. Otra vez el andén número dos. Esta vez no hubo muertos y seguramente por eso el jefe del Hospital Ramos Mejía declaró que fue “una desgracia con suerte”.

Desgracia, accidente y tragedia son tres palabras que dentro de su significado parecen tener una cuota de fatalidad, inclusive de fuerza mayor, de algo que no se puede evitar aunque se tomen todos los recaudos pero eso no es lo que pasa con los trenes argentinos. Es evidente que es todo un sistema que muestra fatiga de materiales al igual que los herrumbrosos pero bien pintados “Chapa” que circulan a diario por las vías del Sarmiento.

Presuroso el Ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, se encargó de brindar una conferencia de prensa para explicar lo sucedido. Apuntó como principal responsable al motorman Julio Benítez que nunca avisó a la torre de una falla y entró  a la estación de Once  a una velocidad mayor de la permitida.

“A 900 metros donde la velocidad promedio es de 37,7 kilómetros por hora, la formación de chapa 05 pasó a 48 kilómetros. A 600 metros, donde el promedio es de 35,5 kilómetros, pasó a 50. A 300 metros, cuando la velocidad promedio es de 25 kilómetros por hora pasó a 36. Y dentro del andén, donde debe ingresar a 12 kilómetros, lo hizo a 22 kilómetros por hora. Son datos objetivos”, explicó el ministro. Esta nueva tragedia de Once es tan parecida a la sucedida el 22 de Febrero de 2012, que hasta las velocidades de los trenes que chocaron son muy similares. En aquel entonces, Juan Pablo Schiavi, que ocupaba la Secretaría de Transportes, había informado que a mil metros de donde fue el accidente la formación se desplazaba a 47 kilómetros por hora, entró a la punta del andén a 26 y a 40 metros del paragolpes hidráulico registraba una velocidad de 20 kilómetros por hora. Es decir que el Chapa 5 registraba una velocidad superior en dos kilómetros por hora que el Chapa 16, protagonista de la primera tragedia que cobró la vida de 51 personas y de más de 600 heridos. Sí, es cierto fue una desgracia y esta vez no murieron pasajeros sólo por obra de la casualidad.

Randazzo declaró que Benitez intentó sustraer el disco rígido de la cámara que está ubicada dentro de la cabina de conducción del tren. No solo eso, sino que habría tratado de destruirlo pero que fue recuperado por efectivos de la Policía Federal.

La historia relatada por Randazzo, por lo menos, genera algunas reflexiones. La primera es que los contenedores de los discos rígidos son fácilmente violables. La otra cuestión por la que cabe preguntarse es en qué momento Benítez se puso a sacar el disco rígido, trató de destruirlo y lo metió en su mochila. ¿Mientras el tren recorría los últimos metros en su loca carrera para terminar incrustado en el andén número dos? ¿Lo hizo una vez que chocó y tenía golpes en todo su cuerpo y su tabique nasal fracturado mientras no pocas personas le gritaban “asesino” y lo insultaban? El ministro no descartó ningún escenario, ni siquiera el de sabotaje por lo que, en este último caso, Benítez sería el autor. Así, ya no estaríamos frente a un empleado negligente sino prácticamente a un asesino de sangre fría. La acusación del Randazzo al maquinista genera no pocas dudas y daría la impresión que se trata de un intento del gobierno por despegarse rápidamente de la responsabilidad de este nuevo accidente. La culpa es del motorman, el tren funcionaba perfecto; nosotros no tenemos nada que ver parece ser el mensaje del ministro. Sin embargo, aun cuando Benítez sea el más irresponsables de los trabajadores del Sarmiento, el gobierno sigue siendo responsable de lo que pasó. El servicio no se garantiza sólo con trenes que estén en perfecto estado, cuestión que está más que en duda, sino también con personal idóneo que cumpla con su trabajo, que básicamente consiste en transportar personas sanas y salvas a su destino. Un objetivo que no siempre se cumple por lo visto. Así, aunque Florencio Randazzo entienda que toda la culpa es del motorman, no le alcanza para que el gobierno quede indemne. La responsabilidad política de lo sucedido recae sobre sus hombros y en los de Alejandro Ramos, que para aquello que no lo sepan es el Secretario de Transportes, a quien no se lo vio. Otra cuestión bastante llamativa porque es el encargado directo del área.

CABANDIE: EL HIJO DEL PODER

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En un país serio Juan Cabandié habría renunciado a su candidatura a diputado nacional al conocerse el video donde le pide un “correctivo” a la agente de tránsito Belén Mosquera, que tuvo la osadía de labrarle una infracción por circular sin el comprobante de seguro. Desafortunadamente, la Argentina no es un país serio y muy probablemente Cabandié termine apoltronado en una banca de la Cámara de Diputados. Mosquera terminó siendo echada de la Municipalidad de Lomas de Zamora, la misma que dirige el “Martín” al que alude Cabandié en el video, que no es otro que Martin Insaurralde. Y, hasta el momento, Juan Cabandié sigue siendo la cabeza de lista de diputados del Frente para la Victoria de la Ciudad de Buenos Aires. Sin lugar a dudas no se trata de un buen ejemplo de inclusión social.

A pesar que Cabandié dice que no “chapea” su condición de diputado, ello no es del todo cierto ya que, celular en mano, llama a alguien solicitando que lo pongan en conocimiento del episodio a “Martin” para que aplique un “correctivo” para la ex agente tránsito. Una actitud que, por lo menos, es una elocuente demostración de poder con el único objetivo de amedrentar a una persona que estaba cumpliendo con su deber. De lo que no quedan dudas, es que Cabandié “chapea” su condición de hijo de desaparecidos –aunque posteriormente lo haya negado-, lo que a su juicio, parecería conferirle una especie de privilegio para violar la Ley de Tránsito de la Provincia de Buenos Aires. Es evidente que el legislador porteño entiende que su condición de víctima de la dictadura y la de militante del oficialismo lo dotan de privilegios que no goza el común de los ciudadanos. Eso se llama impunidad. Es obvio que Cabandié no entiende que su condición de legislador de la Ciudad lo obliga a dar el ejemplo y que su trágico pasado no puede utilizarlo para zafar de su responsabilidad de cumplir con la ley.

El candidato a diputado nacional se queja porque aparentemente Mosquera quiere secuestrale el auto que conduce y ese habría sido el motivo de la discusión. Cabandié estaba circulando sin el comprobante acreditara la cobertura de seguro vigente y ello está prohibido de acuerdo con la Ley de Tránsito de la Provincia de Buenos Aires (N° 11.430). Es más, dicha norma establece que debe detenerse el vehículo “hasta que se normalice la situación” y labrar la infracción.  Es cierto, la agente no le podía secuestrar el auto pero sí detener su circulación hasta que alguien le acercara a Cabandié su comprobante de seguro o que el legislador lo fuera a buscar. La ley no exceptúa el cumplimiento de este requisito a los hijos de desaparecidos ni tampoco a los amigos de Martin Insaurralde, quien también debería explicar las razones del despido de Belén Mosquera.

LA PROXIMA DECADA “GANADA”

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“Quiero convocar a todos los argentinos para que esta década ganada le siga otra más”, dijo Cristina Fernández de Kirchner desde el escenario montado en la Plaza de Mayo para festejar los diez años de gobierno del kirchnerismo. “No soy eterna ni tampoco quiero serlo”, también dijo la Presidenta.

Como era lógico suponer, las especulaciones acerca de la vuelta del proyecto re reeleccionista volvieron a aparecer; aunque es un objetivo de máxima en el cual nunca el gobierno dejó de pensar. El kirchnerismo difícilmente deje de lado un proyecto político, en todo caso frente a circunstancias coyunturales lo disimula pero jamás lo olvida. Ni un paso atrás, es uno de sus slogans y hasta ahora lo ha cumplido.

Analizar la década que acaba de terminar el kirchnerismo hoy no es lo más importante, cada quien sacará sus propias conclusiones y los balances siempre son dispares. Sin embargo, no se debe soslayar de qué manera llega el kirchnerismo al festejo de sus diez años en el poder. Un índice de inflación preocupantemente alto y con el que el gobierno no parece saber cómo lidiar. En primer lugar, porque no asume el problema y en segundo, porque es evidente que la solución está en manos de funcionarios que no están capacitados para resolverlo. Como consecuencia del un descalabro económico cada vez más indisimulable comienzan a aparecer los primeros síntomas en el mercado laboral: las empresas no están tomando gente y los puestos de trabajo que quedan vacantes no son cubiertos, lo que deriva en una reducción de los planteles de empleados. Ataques contra los medios independientes, escraches a periodistas y una amenaza latente de desembarcar en el Grupo Clarín. Restricción a la compra de dólares. Congelamientos de precios. Empresas administradas por el Estado con resultados en rojo permanente -los casos emblemáticos son Aerolíneas Argentinas e YPF. Un gasto público que continua aumentando. La emisión monetaria utilizada como recurso electoral que por supuesto presiona sobre la inflación, un clásico de la Argentina sobre el que no hace falta mayores precisiones. El Poder Judicial, que por supuesto necesita reformarse, jaqueado por un paquete de leyes que apunta a convertirlo en una fuente de impunidad ilimitada que refrende cualquier deseo de Cristina Fernández. Un país aislado que cada vez se refleja más en Venezuela y que parece haber entrado en una metamorfosis chavista de segunda, esa que ahora lidera Nicolás Maduro. La multiplicación de casos de corrupción que empiezan a demostrar que la década ganada fue para los amigos del poder y que el resto miró con la ñata contra el vidrio. Un gabinete de bajo nivel intelectual y operativo que únicamente está para cumplir diligentemente los deseos de la Presidenta. Y, finalmente, una oposición que en términos generales se parece más a un grupo de analistas políticos que a dirigentes dispuestos a cambiar el curso de la realidad. Esta es la foto del país, no es la película de una década que acaba de terminar, no se trata de un balance sino más bien de una descripción –siempre arbitraria- de la Argentina luego de diez años de kirchnerismo. En este contexto no es casual las cifras que arrojan las mediciones de Management & Fit, que dan cuenta de un 59% de desaprobación de la marcha del gobierno y sólo un 29 de aprobación.

EL RELATO NECESITA UN SERVICE

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Inexplicablemente el gobierno mantiene viva una protesta de suboficiales de Gendarmería y Prefectura, que en apariencia resolvería mañana martes. Apuesta al desgaste de hombres ya desgastados. A lo largo del fin de semana decidió pasar a disponibilidad a varios efectivos de la Gendarmería que habían oficiado como voceros del reclamo salarial que estalló como producto de la aplicación del Decreto 1307; que les recortó sus haberes en un 30 y en hasta un 50%. Es probable que el gobierno decida rechazar el petitorio que días atrás fue firmado por Sergio Berni, donde los uniformados pedían un sueldo mínimo de $ 7.000 y que no hubiera sanciones administrativas ni judiciales para los protagonistas del reclamos. Este último punto ya quedó comprobado que el gobierno no lo va a aceptar con los pases a disponibilidad que decidió y en cuanto al primero  se encuentra con un problema de fondos. Sin lugar a dudas, lo que decida el gobierno será decisivo para los pasos que seguirán gendarmes y prefectos.

Una vez más el gobierno ensayó una explicación conspirativa de lo que ocurre con las fuerzas de seguridad y la atribuyó a una “mano negra” que interpretó mal el decreto la protesta. Pero fue más allá e intentó equiparar un reclamo salarial, que es cierto que rompe la cadena de mando, a casi una asonada militar. Fue una clara agitación de los fantasmas del pasado que gran parte de la oposición compró firmando una declaración en defensa de la democracia.

En las teorías conspirativas que el gobierno pone en práctica para explicar su propia torpeza y falta de gestión, no podía faltar la figura de Héctor Magnetto como el CEO de esa “mano negra” que llevó a rebajar los sueldos de los efectivos de las fuerzas de seguridad. El legislador porteño Juan Cabandié, presidente del Frente para la Victoria de la Ciudad de Buenos Aires y miembro de La Cámpora, declaró a Radio La Red: “Acá el señor Magnetto es responsable de esto y no da la cara…Los socios políticos de Magnetto son todos aquellos que se arrastran para tener un segundito más en TN o un parrafito en Clarín. Ahora se han asustado y se hacen defensores de la democracia y las instituciones. Pero este monstruo Magnetto tiene la convivencia política, no ahora, sino hace años”.

QUEREMOS PREGUNTAR

queremospreguntar

(19/May/2012) Hace cerca de una semana, Jorge Lanata tuvo la generosidad de juntar más de cien periodistas que decidimos firmar una iniciativa para que el gobierno celebrara conferencias de prensa. Todos los que participamos, de una enorme diversidad de medios, somos simplemente periodistas. Ni militantes, ni soldados, ni independientes, ni cualquier otro de los aditamentos que se usan en la actualidad para aclarar si estamos de un lado o del otro. Nada. Periodistas a secas, que es como debe ser.

Los periodistas buscamos hechos y muchas veces opinamos sobre ellos, pero no los inventamos, ni los negamos ni tampoco cobran validez o no por quién los haya producido. El instrumento esencial para descubrir esos hechos no es otro que preguntar. No hay ningún misterio,  es tan simple pero a la vez tan complejo como esto. Mal que le pese al gobierno el gobierno sigue siendo el nexo entre el poder y el pueblo. No es ésta una particularidad de la Argentina ni de estos tiempos, es así desde siempre y en especial desde que la democracia como sistema de gobierno ha dejado de discutirse.