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PESO PESADO

kirchner-curto-telam8Hugo Curto es el intendente de 3 de Febrero desde 1991 y a partir de entonces ganó las elecciones de 1995, 1999, 2003 y 2007; que le han permitido ocupar el cargo desde hace 19 años. Es uno de los barones del Conurbano bonaerense, que no puede ser soslayado por nadie que quiera el poder.

Curto se define como peronista y por lo tanto verticalista, algo que lo ha llevado a ser Menemista, Duhaldista, Kirchnerista y ahora Cristinista. Para el intendente no parece haber ninguna contradicción ideológica entre lo que pudo ser el menemismo y el kirchnerismo. Es crítico del periodismo y por supuesto del Grupo Clarín al que define “como un monopolio muy bien instalado y que le cuesta perder los priviligios que tenía, el diario ya no gobierna el país”.

Está convencido que los medios quieren dividir a la sociedad y como Hugo Moyano cree que Néstor Kirchner será el Presidente más recordado después de Perón y Evita. No duda en afirmar que la conductora del peronismo es Cristina Kirchner y que el gobernador Daniel Scioli es el presidente formal del Movimiento.

El intendente concedió una entrevista a Contrapunto en FM Identidad 92.1, en la que Curto se enoja y acusa a este periodista de hacer preguntas maliciosas. Sin embargo, a pesar de su fastidio,  revela de manera brutal el pensamiento de ese conjunto poderoso de dirigentes que son los intendentes del Gran Buenos Aires, que siempre acompañan al que gana y lo abandonan cuando su poder comienza a menguar para ponerse al servicio del nuevo líder. Es una forma de hacer política que no está condicionada por la ideología sino por la practicidad que tiene por objetivo la permanencia en el poder. Alque que, para ser ecuánimes, les ha permitido a los “barones” mantenerse al frente de sus distritos por más de una década.

La entrevista con Curto es jugosa, revela no sólo una concepción de hacer política sino también los mecanismos del kirchnerismo para manetenerlos siempre adentro del espacio y también el papel crucial que jugaba Néstor Kirchner en esta complicada relación de poder.

Hugo Curto en Contrapunto (Fm Identidad 92.1)

EL KIRCHNERISMO POST KIRCHNERISTA

CFKLos interrogantes se agolpan, se acumulan y se superponen. Hay análisis interesados y otros verdaderamente directamente alejados de la realidad. No pocos dejaron deslizar que la desaparición de Néstor Kirchner redundaría en que la Presidenta empezara a gobernar como ella realmente quería, casi como si en todos estos años hubiera sido una especie de rehén de su marido0 que no la dejó ser quien verdaderamente es. Otros ensayan una hipotética reunificación del peronismo ahora que el antagonista de los peronistas que rompieron lanzas con el kirchnerismo ha desaparecido. Es probable que no suceda ni una cosa ni la otra y estas aseveraciones queden reservada para el mundo de los deseos.

Cristina Fernández no era una rehén de su marido, era socia de Néstor Kirchner y entre ambos había un reparto de tareas en la que Néstor se había quedado, principalmente, con el manejo de la economía y con el armado político. Ahora, el principal desafío de la Presidenta será reunificar todo en su persona, cuestión que no será para nada fácil. El modelo seguirá incólume a nadie puede caberle ninguna duda de ello, las formas seguirán confundiéndose con el fondo y unas y otras cobrarán mayor o menor relevancia de acuerdo al contexto político del momento. La Presidenta ya lo dejó bien claro en las decisiones que tomó en el velatorio del ex Presidente, usó la vara kirchnerista para que no quedaran dudas quiénes son los amigos y los enemigos. La señal fue clara y a ella se sumaron las elegantes expresiones del Canciller Héctor Timerman que con el fanatismo de los conversos no dudó en mandar a la puta que lo parió al vicepresidente Julio Cobos y a Mauricio Macri. Fue una segunda fase que había estado antecedida por el lanzamiento a la reelección de Cristina a través de la cadena noticiosa CNN, garantizando que el mensaje llegaría claro no sólo fronteras adentro de la Argentina sino también al exterior. Nadie seriamente puede pensar que Timerman haría semejante movida sin un guiño que lo autorizó.

La Presidenta necesita mantener la mística y transmitir que sigue siendo alternativa de poder, independientemente que compita o no por un nuevo periodo, si no quiere que su gobierno se debilite. En este sentido también debe dar señales claras hacia las entrañas del Peronismo y allí deberá asumir la jefatura política del partido y demostrar que tiene las riendas del poder. Kirchner podía darse el lujo de ser el presidente del Justicialismo sin ser el Presidente de la Nación porque él y su mujer eran vistos como una unidad política, por eso el gobierno de Cristina Fernández no se debilitaba. Esta situación de excepción terminó y más allá de los cargos ella deberá conducir la estructura partidaria y deberá mostrar rápidamente señales en este sentido. Por esta razón es que en una decisión perfectamente coordinada los voceros prácticamente pusieron en marcha un operativo clamor. saben que no hay tiempo que perder porque en el peronismo los vacíos de poder son ocupados rápidamente.

Tal vez el principal desafío de la Presidenta sea justamente reemplazar a su marido como estratega en el armado político, cuestión en la que ella nunca se metió y siempre desdeñó. No sólo pasa por ocupar el cargo formar de cabeza del movimiento sino también poder ser reconocida como líder dentro de la estructura. No va a ser fácil. En este sentido tal vez haya tres personas que puedan colaborar en esta tarea: el ministro Julio De Vido, el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández y Florencio Randazzo; aunque éste último en menor medida y por supuesto el infaltable Carlos Zanini, secretario Legal y Técnico. Por su parte, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, es una figura más importante de la que parece. No es sólo el funcionario encargado de coordinar la logística de las apariciones presidenciales como se la ha querido hacer ver, Parrilli es el puente entre el gobierno y  las organizaciones sociales. Muchos hablan del rol que podría tener Máximo Kirchner, fundador de La Cámpora, agrupación que cada vez cobra mayor relieve. Hasta el momento no hay nada decidido pero no son pocos los que señalan un rol protagónico del primogénito de los Kirchner al lado de su madre.

La marcha de la economía es una incógnita, no porque haya un debate acerca de los ejes del modelo kirchnerista sino porque el que la llevaba era Néstor Kirchner y Amado Boudou sólo representaba un papel secundario. “Es un tema difícil porque Boudou tiene un equipo impresentable”, explica un miembro del equipo económico de Eduardo Duhalde.

Daniel Scioli ha sido uno de los nombres que más sonaron desde el fallecimiento de Néstor Kirchner junto con el de Hugo Moyano. El gobernador bajó a sus colaboradores una línea clara que consiste en archivar la embrionaria candidatura presidencial que había comenzado a asomar en las últimas semanas. La estrategia es encerrarse en la provincia y desde allí estudiar el panorama. Este es el sentido que hay que darle a las palabras de Scioli cuando dijo que él era sólo el presidente “de hecho” del Justicialismo y no dudó en encolumnarse detrás de la Presidenta. Si hay algo que el gobernador sabe muy bien es como moverse rápidamente acorde a la coyuntura política. Además, aprovechó para hacer una demostración de fuerza convocando a La Plata a todos los intendentes de la provincia. Dieron el presente los barones del Conurbano, los “rebeldes” del grupo de los ocho donde está enrolado Sergio Massa y algunos radicales. Un encuentro para expresar el respaldo a la Presidenta pero también para marcarle la cancha a Hugo Moyano y demostrarle que el dueño del territorio es él. Como se recordará la semana pasada Moyano no pudo reunir los congresales necesarios para reunir al Congreso partidario, mientras que Scioli no tuvo problemas de reunir rápidamente 91 intendentes en la capital bonaerense. La demostración del gobernador fue contundente y demostró que tiene el control del territorio, exigencia imprescindible en el justicialismo para integrar la mesa chica del poder. Ahora habrá que esperar de qué manera Moyano digiere el golpe. Por estas horas, el kirchnerismo trasunta en cómo contener al camionero porque saben que su poder creció más de lo que a muchos les gustaría, tarea que la conoce muy bien Julio De Vido pero que también llevaba adelante Néstor Kirchner. Lo que parece ser una certeza es que sería muy difícil hacer algo en contra de Moyano o sin él, ahora habrá que buscar la manera de contenerlo pero siempre manteniéndolo adentro del redil kirchnerista.

Es cierto que la posición del Peronismo Federal no parece ser la más fácil, porque muchos especulan que desaparecido su principal antagonista debieran empezar a tejer su vuelta al partido o, por lo menos, revisar su estrategia electoral de cara a las elecciones. Ese espacio ya antes del fallecimiento de Kirchner necesitaba un debate interno, algo que a partir de la semana pasada eso se ha transformado en algo urgente. En realidad el Peronismo Federal deberá esperar los próximos movimientos de la Cristina Fernández. Si como muchos sostienen el kirchnerismo dobla la apuesta como ha venido siendo su estilo desde el 2003, el espacio que lidera Eduardo Duhalde, aunque el resto lo niegue, no debiera tener mayores problemas para seguir adelante con el rumbo trazado cuando decidieron pegar el portazo del Justicialismo. Por supuesto, deberá adaptar su estrategia electoral pero en definitiva el oficialismo terminaría siendo funcional a este espacio. En cambio, si el gobierno ensaya una política de apertura y de flexibilización en esa línea que separa los amigos de los enemigos; le será más difícil a los disidentes justificar su permanencia puertas afuera del partido.

Por estas horas hay pocas certezas pero no hay dudas que las próximas horas serán cruciales para que Cristina Fernández comience a dar sus primeros pasos sola, sin contar con quien era su mejor consejero, con su ministro de economía y con el estratega política que se encargaba de cuidar las espaldas del matrimonio presidencial. Hay muchas miradas que se posan sobre la Presidenta y, como en un partido de ajedrez, todos esperan que ella mueva las blancas. Arranca una nueva era política el kirchnerismo sin Néstor Kirchner, es claro que ya nada será como era pero todavía existen muchas incógnitas para saber cómo será.

LA DESPEDIDA DE UN MILITANTE

VHB_1798Los restos de Néstor Kirchner ya están en Santa Cruz, después de un prolongado velatorio en el que miles y miles de argentinos despidieron a un militante como al mismo ex Presidente le gustaba definirse. Fue una despedida larga y conmovedora sobre la que es conveniente hacer un análisis.

Más allá de la opinión que se pueda tener sobre Cristina Fernández de Kirchner, la escena de la Presidenta al lado del féretro de su marido fue sobrecogedora. Flanqueada por sus dos hijos la Presidenta mostró una gran entereza durante las interminables horas que recibió el calor y el apoyo de la gente que fueron hasta la Casa de Gobierno. Es sólo una lectura humana pero también puede hacerse una lectura política porque Cristina Fernández no es una viuda cualquiera es la Presidenta de la Nación y sabe que tiene que mostrar fortaleza porque todavía tienen que gobernar trece meses más.

El velatorio de Kirchner también mostró la pintura brutal de una Argentina fracturada. Varios militantes agredieron a Fernando Bravo y a Alfredo Leuco, pintaron con aerosol la entrada de radio Continental y entonaron cánticos contra Héctor Magnetto, el Grupo Clarín, Julio Cobos y Eduardo Duhalde. Por su parte, los anti kirchneristas también hicieron lo suyo. Muchos se burlaron de la muerte de Kirchner, olvidando que ante todo era un ser humano y que fueron los mismos argentinos los que no sólo lo convirtieron en Presidente, sino que además convalidaron esa gestión convirtiendo a su mujer en la su sucesora. Hubo muchos que en los medios dejaban mensajes sobre por qué Kirchner había sido velado con el féretro cerrado, como tratando de sembrar una sospecha sobre si efectivamente el ex Presidente había muerto o todo se trataba de una estratagema conspirativa. Unos y otros terminaron siendo lo mismo. No fueron capaces de acordar una tregua por cuarenta y ocho horas. Unos y otros son sectarios y funcionales a esa fractura que el mismo Kirchner siempre alentó. Son posiciones extremas, anacrónicas pero desafortunadamente demasiado comunes en un país que desde hace doscientos años venera el antagonismo. Kirchner contribuyó a profundizar los antagonismos de la Argentina, por eso unos lo lloraron y otros hasta se alegraron con su muerte pero ambos mostraron su resentimiento; que claramente termina siendo funcional a un país que se resiste a cambiar un paradigma que lo mantiene en el atraso.

La fractura no sólo se vio en las bases también quedó plasmada a nivel institucional. la Presidenta instruyó a Aníbal Fernández que les hiciera saber a Duhalde y a Cobos que no serían bien recibidos en la capilla ardiente. Tampoco estuvieron ni Carlos Menem, Fernando de la Rúa, ningún presidente constitucional se despidió de Néstor Kirchner; ni la Presidenta quiso recibir a ningún dirigente de la oposición. Es la lógica del kirchnerismo, sólo se admitió a los que piensan igual a los sostenedores del pensamiento uniforme. Pero qué duda cabe, Néstor Kirchner lo hubiera querido así. Era el momento para que estuvieran presentes los ex presidentes de la Argentina y todos los líderes políticos del país, parece que esa es una foto imposible. El kirchnerismo es tabicado, aislado y encerrado siempre en sí mismo. La Presidenta ignoró a la oposición. Fue la contracara de la presencia de los ocho presidentes de latinoamericanos que llegaron a despedirse del secretario general de la UNASUR, lo que demuestra que a nivel regional Kirchner tenía un planteo sólido y reconocido por sus colegas. Así, lo hizo saber el mandatario colombiano Manuel Santos cuando recordó la intervención de Néstor Kirchner para que su país y Venezuela pudieran retomar las relaciones diplomáticas. No es un dato menor que Lula haya suspendido su participación en el cierre de campaña de Dilma Rousseff para llegar hasta Buenos Aires a despedir a su ex colega y confundirse en un emotivo abrazo con Cristina Fernández.

Hubo cientos de miles de personas que quisieron decirle adiós a su líder. Esta vez no fueron llevados a un acto por “el pancho y la Coca”. Espontáneamente coparon la Plaza de Mayo y esperaron largas horas para despedirse de Kirchner. Es un dato potente, importante y que la oposición debe estar tomando nota. Es cierto que no se trataba de la mayoría de los argentinos, pero tampoco se podría afirmar con justeza que no fue una demostración importante de lo que representaba Néstor Kirchner para una porción importante de la sociedad. Negar esto es ignorar parte de la realidad y se cometería el mismo error del gobierno cuando actúa como si aquellos que piensan distinto no existieran.

En la Casa de Gobierno se despidió a un ex presidente, uno de los más importantes y controvertidos de la historia contemporánea de la Argentina, pero para decenas de miles de argentinos se fue un militante que se llamaba Néstor.

UNA ECUACION CON MUCHAS INCOGNITAS

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Néstor Kirchner le dobló la apuesta a su salud y perdió. Su muerte cambia radicalmente el escenario político de la Argentina, no puede haber otra consecuencia porque falleció el hombre más poderoso del país. Desde su muerte a las nueve y cuarto de la mañana las especulaciones políticas rápidamente comenzaron a tejerse de manera cada vez más vertiginosa. Sin embargo, es muy difícil trazar un análisis más o menos preciso por estas horas porque la política argentina abruptamente se convirtió en una ecuación con demasiadas variables que aún es difícil despejar.

Cristina Fernández de Kirchner no es Isabel Perón y cualquier comparación en este sentido carece de un fundamento lógico. Pasado el shock inicial frente a su repentina viudez, la Presidenta deberá mover las piezas para imprimir su sello personal a los trece meses que le quedan a su gobierno. En este sentido a Cristina Fernández se le presentan varios caminos, uno de ellos y el que por estas horas se dice que es el probable que tome al menos públicamente y como primera medida, mantener la lógica amigo enemigo con la que el matrimonio gobierna el país desde el 2003. Modelo de acumulación de poder que el mismo Néstor Kirchner había radicalizado desde la derrota en las elecciones legislativas del año pasado. No cabe duda que la guerra desatada contra el Grupo Clarín es la demostración más tangible de la vigencia de esta estrategia. El otro escenario en el menú es que la Cristina empiece a virar su gobierno hacia una posición más dialoguista y permeable, estrategia que no sería revelada desde lo discursivo pero sí desde los hechos. Esta posibilidad implicaría un reconocimiento tácito que los números en las encuestas no venían dando bien y quienes dicen que implicaría capitalizar electoralmente la muerte del ex presidente, que como siempre sucede un hecho de estas características trae como consecuencia una ola de simpatía de la gente que es una especie de luna de miel.

No es una novedad que Néstor Kirchner y la Presidenta concebían el poder como un bien ganancial que se distribuían entre ambos, y que en ese reparto Kirchner ostentaba la mayoría accionaria basada principalmente en el manejo de la economía, el armado político y las relaciones exteriores. Ahora, la desaparición de Néstor Kirchner obligará a la Presidenta a amalgamar el poder formal que ella ostenta desde diciembre de 2007, sumando su cuota de poder real con la porción más importante de ese poder real que estaba en manos de su marido. La tarea no será sencilla, pero Cristina deberá demostrar que ella está preparada para gobernar sin el sostén de Kirchner. Por supuesto no son pocos los que por estas horas, leyendo este escenario tratarán de jugar sus fichas para lo más cerca posible de la Presidenta. Obviamente, este somero y preliminar análisis lleva indefectiblemente a ensayar lo que podría ser un natural cambio en el gabinete. No es una idea antojadiza ya que muchos ministros están muy desgastados pero son hombres puestos allí por Néstor Kirchner, que lo reconocían como su verdadero jefe político; reconocimiento que no le dispensaban en el mismo grado a la Presidenta. No sería serio especular con nombres por estas horas y mucho menos con sus posibles reemplazantes. Ahora bien, pero una de las tantas preguntas que se hacen no pocos analistas políticos es quién es la gente de la Presidenta. ¿Cuál es su equipo? Es un interrogante que flota en el aire cada vez con mayor densidad. Esta es una más de las incógnitas de esta gran ecuación en que se ha convertido la política argentina desde que Néstor Kirchner falleció en El Calafate.

La muerte de Néstor Kirchner generó sorpresivamente la irrupción del post kirchnerismo de la manera menos pensada. Comienza un nuevo periodo que ya tuvo dos hechos con un alto significado político. El primero fue generado por Hugo Moyano, uno de los dirigentes que ha agigantado su poder en las últimas horas y que sin lugar a dudas constituye una de las piezas fundamentales de este nuevo rompecabezas. Moyano hizo una convocatoria de urgencia a la CGT para invitar a los trabajadores a despedir los restos de Kirchner, no hablaba con el tono enardecido acostumbrado por los sindicalistas; vestía el traje de político, estaba arropado con el cargo de presidente del justicialismo bonaerense. Es jun dato no menor y que lo hará valer a la hora de la distribución de las cuotas de poder. El otro hecho político no menos interesante es la decisión de la Presidenta que Néstor Kirchner sea velado en la Casa Rosada y no en el Congreso donde es costumbre que se realicen las exequias de los presidentes. Así, Kirchner que vivió y murió en función del poder se despide en la cuna de los poderosos y no del lugar que hoy simboliza en la lógica del kirchnerismo la guarida de los enemigos y los traidores.

UN HOMBRE QUE MURIO EN SU LEY

nestor kirncher

Murió Néstor Kirchner. La noticia conmociona y terminó por paralizar a un país que estaba paralizado por el Censo. Estupor y especulación reina por estas horas en todo el país. Más allá de las opiniones que cada uno tengo acerca del ex presidente, falleció el hombre más poderoso de la Argentina y que, sin lugar a dudas, era un jugador importante de cara a las próximas elecciones. Mucho se especuló acerca del verdadero estado de salud de Kirchner luego de su segunda intervención quirúrgica el pasado 11 de septiembre, que aparentemente el gobierno siempre se encargó de ocultar para no demostrar una debilidad política. Dicen que El Furia como lo apodaban a Kirchner nunca le hizo demasiado caso a los médicos, especialmente a ese consejo de no hacerse mala sangre para bajar el nivel de stress y frenar un poco la actividad. Néstor Kirchner no hizo nada de todo eso y de la misma manera que a lo largo de siete años acumuló poder doblando una y otra vez la apuesta, así le jugó a la vida y por eso no es antojadizo decir que murió en su ley.

Contrapunto estaba al aire por FM Identidad 92.1 cuando la noticia del fallecimiento de Néstor Kirchner fue confirmada. En esta nota se incluyen dos audios con entrevistas a Leandro Dolan de Radio Obispado de Río Gallegos dando cuenta que el rumor dejaba de serlo para convertirse en la noticia más importante del año. Minutos más tarde, salía al aire Rubén Lasagno, director periodístico de la agencia de noticias Opi Santa Cruz; uno de los pocos medios independientes de la provincia.

Leandro Dolan (Radio Obispado – Río Gallegos)

Rubén Lasagno (Opi Santa Cruz)

EL AMOR DE UN GOLPEADOR

NKGALL Los psicólogos sostienen que la violencia familiar, donde generalmente el hombre ocupa el rol del golpeador, es una patología cíclica que consta de tres fases. 1) Tensión: Se producen enojos, discusiones, acusaciones y abuso verbal; 2) Erupción: Es la etapa más grave donde aparece la violencia física propiamente dicha que consiste en golpes, cachetadas y amenazas y 3) La denominada Luna de Miel, en la que el golpeador generalmente niega la violencia, pone excusas para justificar su comportamiento, se disculpa y promete que no lo volverá a hacer. Más tarde, esta etapa es desplazada una vez más por la tensión y el ciclo vuelve a repetirse.

En el Boxing Club de Río Gallegos Néstor Kirchner mostró que transitaba la fase tres del ciclo de un golpeador: la Luna de Miel. Allí apareció un Kirchner calmado y sereno que dijo “Podemos tener acuerdos o diferencias con la actual Corte Suprema, pero quien les habla es respetuoso de la Justicia, como uno de los responsables morales de la construcción paulatina de una Justicia independiente”, aseguró.

En el acto Néstor Kirchner ,flanqueado por más de una docena de gobernadores, repitió en varias oportunidades la palabra amor y de no responder a las agresiones de la oposición y por supuesto cargó contra el Grupo Clarín. Alabó a la Corte Suprema por su independencia pero ratificó con sus palabras, aunque de manera un tanto elíptica, que el fallo que ordena la reposición de Eduardo Sosa como fiscal ante el Superior Tribunal de Justicia de Santa Cruz no será cumplido. Afirmó también que volvía a su tierra como un militante más para resguardar el federalismo, que los gobernadores que lo rodeaban se mostraban como sus fieles guardianes. Habría qué preguntarse cuántos estaban allí por convencimiento genuino o por temor a que su provincia no reciba de la Nación los fondos necesarios que aseguren la gobernabilidad de sus distritos.

La etapa dos no la había llevado adelante él mismo, la encargada de mostrar la violencia y descargar con todas sus fuerzas el golpe había sido Hebe de Bonafini; cuando amenazó con tomar  Tribunales como si se tratara del Palacio de Invierno de la Rusia zarista. En la fase uno fueron muchos los involucrados, desde el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández hasta la Presidente Cristina Fernández; quienes en declaraciones a los medios o simplemente a fuerza de Twitter se encargaron de escalar la tensión entre el gobierno y la Corte.

Néstor Kirchner no se enojó, no gritó su bronca contra sus enemigos y más bien quiso mostrarse calmo y reflexivo. A los pocos segundos de comenzar su intervención anunció que volvía a radicar su domicilio en la capital santacruceña. Por supuesto, las repercusiones comenzaron de inmediato. Una de ella indica que podría volver a disputar la gobernación y que Cristina Fernández de Kirchner iría en busca de su reelección. Hay que tener presente que ella mide mejor que él. Otras que fue una estrategia para mantener la incógnita de si en el 2011 será pingüino o pingüina. Más allá de las especulaciones, es posible que al gobernador Daniel Peralta el anuncio no le haya caído nada simpático, ahora justo que no aparece mal posicionado frente al diputado Eduardo Costa, que muy probablemente vaya a ser el candidato radical en las próximas elecciones.

Kirchner hizo buena letra en el Boxing Club, sin embargo un psicólogo especializado en violencia familiar diría que esta calma y serenidad con la que se mostró es transitoria porque indefectiblemente el ciclo volverá a comenzar. Desde esta perspectiva habrá que ver si en los próximos vuelve la tensión y el patrón del hombre golpeador se repite una vez más.

Foto: Clarín