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EL DIA QUE MOYANO SE ENFURECIO Y EL GOBIERNO TEMBLO

moyanoHugo Moyano entró al salón de la sede del Sindicato de Camioneros, donde lo aguardaban más de trescientos seguidores que entonaban cánticos amenazantes. Empezaba a escribirse el último capítulo de lo que había sido un largo día de furia, que había estallado cuando a través del sitio Centro de Información judicial, se conoció la existencia de un exhorto llegado desde Suiza donde se pedía la justicia argentina información sobre las causas judiciales que se le siguen a Moyano y a su hijo Pablo. La investigación había comenzado a raíz del descubrimiento de una cuenta en ese país por cerca de dos millones de dólares a nombre de Ricardo Depresbiteris, el dueño de la empresa Covelia que se la vincula a Moyano y a su familia.

“No tengo un carajo que ver con Covelia”, disparó contundente Moyano con el tono de como quien quiere terminar un tema que lo saca de las casillas. Era cierto, el camionero estaba furioso desde que se había conocido la intención de los suizos. Desde el primer momento creyó ver la mano del gobierno detrás de los acontecimientos y obedeció lo que su instinto le ordenaba; lanzar un paro del transporte con movilización y convocar al Concejo de la CGT para discutir si la medida de fuerza se transformaba en una huelga general. Omar Viviani una de sus más fieles lugartenientes estaba convencido que los popes de la central sindical respaldarían la medida de fuerza, “un trámite” se escuchó decir cerca del líder de los peones de taxi. Pero no fue así. Después de tres horas de deliberar, la CGT decidió apoyar a su jefe pero dejando en claro que no iba a cortar, por ahora, las relaciones con el gobierno que es lo que ocurriría si se llegaba a un paro general. Al final, no habrá paro general, movilización ni tampoco paro de transporte. El gobierno respiró tranquilo y el triunfo se lo anotó Julio De Vido, que fue el encargado de convencer a Moyano del inconveniente de tomar medidas extremas. No es un paz definitiva, sólo se trata de una tregua que únicamente el paso del tiempo y la evolución de las causas judiciales, que atormentan a Moyano y a su familia, determinará que tan sólida es.

Un análisis superficial concluiría que Moyano quedó en un posición de debilidad, pero ello no sería cierto. El camionero hizo una demostración de fuerza, que aunque no fue tan potente como se esperaba, ello no es suficiente como para sostener que Moyano está debilitado. Un detalle no menor es que la medida de fuerza sólo se suspendió, es decir que está latente y puede renacer de acuerdo con los próximos acontecimientos.

Las últimas cuarenta y ocho estuvieron plagadas de señales desde el moyanismo al gobierno, en el convencimiento que tiene su jefe que hay sectores del gobierno que, de mínima, le quieren recortar el poder que acumuló con Néstor Kirchner. La Presidenta nunca se llevó con Moyano y su predilección por La Cámpora en desmedro del peronismo tradicional profundizaron la brecha entre ambos. Inclusive, un encuestador con buena llegada a De Vido sostuvo en estricto “off the record” que el gobierno ya tiene al reemplazante del camionero al frente de la CGT. Se trataría de Gerardo Martínez, el líder de la UOCRA; cuyo sindicato hace menos de una semana obtuvo una señal en el sistema de televisión digital. Moyano sabe que desde que Kirchner falleció es mirado con recelo en la Casa Rosada, pero está dispuesto a presentar batalla. “Queremos llegar al poder, ese es el objetivo”, tronó el líder sindical entre los gritos de sus seguidores. El mensaje es claro y todo sucede en la misma semana que desde la CGT se había lanzado el nombre de Héctor Recalde como compañero de fórmula de Cristina Fernández de Kirchner, justo en el momento en que los grupo de influencia más cercanos a la Presidenta ensayan una desperonización del gobierno, que genera no pocas inquietudes y deliberaciones.

No es un dato que la suspendida movilización en apoyo a Hugo Moyano convergería en la Plaza de Mayo, a las puertas de la Casa de Gobierno. No se pensó marchar al Palacio de Tribunales o hacer un escrache en la Embajada de Suiza. Nada de eso, la idea fue la de mandar un mensaje inequívoco al gobierno que no será tan sencillo prescindir de los popes sindicales.

Es claro que la demostración de fuerza que hicieron Moyano y los suyos encendieron todo tipo de alertas en el gobierno. Por ahora, ni los unos ni los otros pueden enfrentarse en una batalla abierta porque saben que por ahora ambos bandos tienen mucho más que perder que ganar. Pero en esa demostración de fuerza que ayer ensayó el camionero también hay vestigios de cierto grado de debilidad. No puede dejarse de lado el detalle que originalmente, la conferencia de prensa que se hizo en la sede de camioneros estaba programada que se llevara a cabo en la CGT. No parece ser un dato menor, unido a la cuestión que las deliberaciones en la central obrera se demoraron tres horas y no los breves treinta minutos que había proyectado Viviani horas antes del encuentro. Es claro que si Moyano hubiera recibido un cerrado apoyo de la CGT hubiera habido paro general o, al menos, una potente movilización a Plaza de Mayo. Eso no ocurrió y probablemente no ocurra en los próximos días, pero el gobierno sabe que Moyano, a pesar de estas cuestiones, no es un dirigente que esté totalmente debilitado y no represente riesgos en el corto plazo. Ambos bandos saben que a partir de ahora sus resquemores quedaron al descubierto y tendrán que demostrar sus dotes de tiempistas sino quieren perder más de lo que puedan ganar.

En su discurso Moyano se encargó de atacar a cada uno de sus enemigos: Graciela Ocaña, el empresario Daniel Hadad, Francisco de Narvaéz, Eduardo Duahlde, Ernestina Herrera de Noble y hasta Carlos Menem. Con ellos tiene y tuvo múltiples batallas, en la que sobresale Graciela Ocaña que tal vez se haya convertido en su principal enemiga desde que ocupaba el Ministerio de Salud. Ocaña es amiga personal de la ex embajadora suiza en la Argentina Carla del Ponte y podría haberle entregado en forma privada información que vincula a Moyano con Covelia. La ex ministra y ex diputada declaró en Contrapunto que oficialmente no le entregó ninguna información mientras su amiga desempeñaba funciones diplomáticas en la Argentina. De ser así, ¿podría pensarse que la causa del exhorto suizo haya sido información que salió desde la Argentina? Es más que probable y no hay que olvidarse que en política no hay casualidades.

Al igual que el gobierno, Moyano ve a la prensa como uno de sus principales enemigos. No debe olvidarse que en el por ahora suspendido plan de lucha, se esbozó bloquear una vez más la salida de los diarios. “Para la prensa, los que conducimos una obra social somos asesinos seriales o envenenamos a la gente. También fui el ideólogo y ejecutor del crimen de Beroiz. A mi hijo Gerónimo, de 11 años, le tuve que explicar que era un invento. Me hicieron una canallada: Menem y Duhalde me metieron droga en 1989. Jamás nos opusimos a la Justicia ni impedimos que nos allanen los gremios. Tenemos bronca con la prensa, no con la Justicia”, disparó. Moyano pretende que los medios no se ocupen de él, algo que es imposible siendo, como es, uno de los hombres más poderosos del país. En este sentido, está dispuesto a hacer demostraciones de fuerza como ya lo hizo. Es probable que el gobierno, como ya lo hizo, mire para otro lado. Al fin y al cabo, ambos consideran a los medios el enemigo común que impide, aunque sea un poco, frenar la acumulación de poder.

El kirchnerismo genera su propia oposición porque es claro que no la encuentra fuera de sus propios límites. Esto marca una señal más de la debilidad de las distintas expresiones del arco opositor, que hasta ahora ninguno de ello aparece como una alternativa clara de poder de cara a las elecciones de Octubre. Por eso Eduardo Duhalde admite que hasta ahora la Presidenta corre sola hacia la reelección. Aun la oposición no ha parido un rival lo suficientemente robusto que genere preocupación en el gobierno. Hoy las preocupaciones del Cristinismo están más relacionadas con la propia tropa que con los adversarios de afuera que todavía no alcanzaron la categoría de amenaza. 

ESPAÑA NO CONFIA EN LA ARGENTINA

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El escándalo por la llegada del avión cargado con 944 kilos de cocaína al aeropuerto de El Prat, Barcelona, procedente de Buenos Aires y tripulado por los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá y Matías Miret,  se está convirtiendo en un escándalo con ramificaciones aún difícil de pronosticar. El hecho deja muy mal parada a la Argentina, que puede quedar en una posición peor frente a España si efectivamente se comprueba que la cocaína fue embarcada en Buenos Aires; como parece indicar la hipótesis más sólida de la investigación. Sin embargo, más allá de lo que ésta arroje y de las responsabilidades que en virtud de ella se deslinde, lo cierto es que la Argentina no demuestra un verdadero compromiso en la lucha contra el narcotráfico y cada vez es menos confiable para la comunidad internacional.

En febrero de 2007, la Argentina y España firmaron un acuerdo de colaboración recíproca a través del cual “las fuerzas de seguridad de ambos países mantengan una comunicación estrecha que permita actuar con mayor eficacia contra las drogas, el blanqueo de capitales y el desvío de precursores químicos”, afirmaba el cable de la agencia de noticias Télam. El convenio fue firmado por el entonces Ministro del Interior, Aníbal Fernández y su par español Alfredo Pérez Rubalcaba; actualmente Vicepresidente primero del gobierno español y posible sucesor de José Luis Zapatero si decide no buscar la reelección. Sin embargo, pese a la vigencia del acuerdo, España decidió no utilizar ese canal de información para poner en alerta a las autoridades argentinas sobre la operación que estaba en marcha en ese país. “Conozco la operación porque evidentemente es muy importante, y me informó la policía que se iba a hacer”, declaró el propio Rubalcaba en una conferencia de prensa el pasado 14 de enero. Las autoridades argentinas se enteraron por los diarios. Es claro que los españoles no confiaron en el gobierno argentino a la hora de compartir la información que manejaban sobre la llegada del embarque a bordo del Challenger y ello bien puede deberse a que tal vez considerarían que algún estamento del gobierno argentino pudiera estar involucrado. No es antojadizo pensar que de informar la cuestión al gobierno nacional la operación, bautizada en España como Volare, podía ponerse en riesgo. Los españoles prefirieron “cortarse” solos. La Argentina debe tomar nota de esta cuestión que no es menor, especialmente tratándose de España y de un gobierno “amigo” como se supone que lo es el de Rodríguez Zapatero.

La investigación impulsada por los españoles no se lleva adelante de un día para el otro, venían trabajando desde hace un tiempo y la policía mantenía informada a las más altas esferas del gobierno de ese país; como lo evidencias las mismas palabras de Rubalcaba. Es probable, entonces, que los españoles hayan tenido un infiltrado en la organización de narcotraficantes que les avisara el día de la llegada de los 944 kilos de cocaína a Barcelona. No debe dejarse de lado que al aterrizar el Challenger tripulado por los argentinos, la policía ya tenía la orden de allanamiento del avión y sabían qué estaban buscando. En este sentido, hay un dato que es muy llamativo. En las primeras informaciones sobre el episodio se mencionaba la presencia de una cuarta persona que había llegado en el avión con los hermanos Juliá y Miret. No son pocos los que señalan a este cuarto hombre, liberado por la policía a las pocas horas de efectuar la detención de los argentinos, como el agente encubierto que mantuvo en alerta a los españoles. Su identidad no trascendió y ya ni siquiera se lo menciona en ninguna de las crónicas sobre el narco vuelo. Esta es otra prueba más de hasta donde los encargados de la investigación desconfiaban del gobierno argentino. Prefirieron usar sólo sus propios recursos.

Desde el plano internacional la Argentina ha venido mostrando bastante falta de compromiso, no sólo en materia de lucha contra el narcotráfico, como lo evidencia el escándalo del Challenger, sino también en torno a su política contra la lucha contra el lavado de dinero. “Desde de la última evaluación en junio de 2004, Argentina no ha avanzado suficientemente para hacer frente a las deficiencias identificadas en ese momento”, sostiene el último informe de la GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) con fecha 22 de octubre del año pasado. Como se sabe, el tráfico de drogas es una de las principales actividades del lavado de dinero y en este marco no parece casual que la Argentina sea criticada en este campo. Por eso no parece aventurado afirmar que los controles en la Argentina han colapsado, pero esto aparentemente no se debe a una casualidad; al menos desde la óptica de la diputada Elisa Carrió que no cree en las casualidades y en inocentes faltas de eficiencia sino en un plan orquestado donde uno de sus vértices parece estar ocupado por bandas de narcotraficantes.

“El tema de los precursores químicos, la efedrina, financió la campaña de Cristina. Aníbal Fernández es un cómplice absoluto, paró la ley del blanqueo de capitales para liberar la salida de efedrina. El triple crimen de General Rodríguez donde hay gente muy cercana a él presa. La ministra de Seguridad (Nilda Garré) era ministra de Defensa cuando los peores hechos ocurrían”, dijo Carrió señalando no pocos puntos de contacto entre el kirchnerismo y actividades vinculadas al narcotráfico. Más dura cargó apuntó contra el Jefe de Gabinete al señalar que: “Una figura clave en el tema de la droga ha sido Aníbal Fernández”

Es obvio que los hermanos Juliá le garantizaron a sus contratistas impunidad, tal vez gracias a sus contactos en la Fuerza Aérea de la que su padre fue el jefe durante la presidencia de Carlos Menem.Tampoco parece una casualidad que el aeropuerto elegido para estacionar el avión que llegó a España con casi una tonelada de droga haya sido el de Morón, donde la Fuerza Aérea y a la Administración Nacional de Aviación se vienen disputando su control. Pero al final nadie controló nada y la droga llegó a España sin que las autoridades argentinas hicieran nada por detenerla y además poniéndose de relieve el aislamiento internacional que padece la administración de Cristina Fernández de Kirchner. Aviones, drogas y valijas llenas de dinero parecen cruzar al kirchnerismo, desde la llegada del venezolano Antonini Wilson con un portafolio conteniendo U$S 800.000 en efectivo hasta el robo del dinero para los gastos de la Presidenta destinados para su gira a Medio Oriente; pasando por el avión que generosos empresarios en su momento le compraron al ex secretario de transporte Ricardo Jaime. Parece que la administración kirchnerista tiene una especial fascinación por los aviones y por el dinero en efectivo.

El gobierno no lo demuestra pero está preocupado porque en este escándalo, al igual que las andanzas de Jaime o el “archivado” caso Skanska, no puede endilgarle la responsabilidad a los sospechosos de siempre. En esta ocasión no puede señalar a Eduardo Duhalde, al campo, a Clarín o a los grupos económicos concentrados de estar conspirando para desestabilizar a la Presidenta. Si se comprueba que los 944 kilos de cocaína fueron cargados en la Argentina, por lo menos el gobierno es el responsable de una inexplicable falla en los controles sobre lo que entra y sale de la Argentina. Nilda Garré y Aníbal Fernández son los ministros que deberán las explicaciones de este caso y también Julio De Vido.

La Presidenta que aun sigue estudiando la conveniencia o no de buscar la reelección ya mostró, al menos desde el discurso, que la inseguridad no es una sensación construida por el relato mediático ahora sería beneficioso que además entienda que la Argentina tiene un serio problema con el tráfico de drogas, que no sólo tiene que ver con el preocupante aumento del consumo sino también con las acciones de organizaciones de narcotraficantes que ya han empezado a dejar su marca en el país.

 

EL KIRCHNERISMO POST KIRCHNERISTA

CFKLos interrogantes se agolpan, se acumulan y se superponen. Hay análisis interesados y otros verdaderamente directamente alejados de la realidad. No pocos dejaron deslizar que la desaparición de Néstor Kirchner redundaría en que la Presidenta empezara a gobernar como ella realmente quería, casi como si en todos estos años hubiera sido una especie de rehén de su marido0 que no la dejó ser quien verdaderamente es. Otros ensayan una hipotética reunificación del peronismo ahora que el antagonista de los peronistas que rompieron lanzas con el kirchnerismo ha desaparecido. Es probable que no suceda ni una cosa ni la otra y estas aseveraciones queden reservada para el mundo de los deseos.

Cristina Fernández no era una rehén de su marido, era socia de Néstor Kirchner y entre ambos había un reparto de tareas en la que Néstor se había quedado, principalmente, con el manejo de la economía y con el armado político. Ahora, el principal desafío de la Presidenta será reunificar todo en su persona, cuestión que no será para nada fácil. El modelo seguirá incólume a nadie puede caberle ninguna duda de ello, las formas seguirán confundiéndose con el fondo y unas y otras cobrarán mayor o menor relevancia de acuerdo al contexto político del momento. La Presidenta ya lo dejó bien claro en las decisiones que tomó en el velatorio del ex Presidente, usó la vara kirchnerista para que no quedaran dudas quiénes son los amigos y los enemigos. La señal fue clara y a ella se sumaron las elegantes expresiones del Canciller Héctor Timerman que con el fanatismo de los conversos no dudó en mandar a la puta que lo parió al vicepresidente Julio Cobos y a Mauricio Macri. Fue una segunda fase que había estado antecedida por el lanzamiento a la reelección de Cristina a través de la cadena noticiosa CNN, garantizando que el mensaje llegaría claro no sólo fronteras adentro de la Argentina sino también al exterior. Nadie seriamente puede pensar que Timerman haría semejante movida sin un guiño que lo autorizó.

La Presidenta necesita mantener la mística y transmitir que sigue siendo alternativa de poder, independientemente que compita o no por un nuevo periodo, si no quiere que su gobierno se debilite. En este sentido también debe dar señales claras hacia las entrañas del Peronismo y allí deberá asumir la jefatura política del partido y demostrar que tiene las riendas del poder. Kirchner podía darse el lujo de ser el presidente del Justicialismo sin ser el Presidente de la Nación porque él y su mujer eran vistos como una unidad política, por eso el gobierno de Cristina Fernández no se debilitaba. Esta situación de excepción terminó y más allá de los cargos ella deberá conducir la estructura partidaria y deberá mostrar rápidamente señales en este sentido. Por esta razón es que en una decisión perfectamente coordinada los voceros prácticamente pusieron en marcha un operativo clamor. saben que no hay tiempo que perder porque en el peronismo los vacíos de poder son ocupados rápidamente.

Tal vez el principal desafío de la Presidenta sea justamente reemplazar a su marido como estratega en el armado político, cuestión en la que ella nunca se metió y siempre desdeñó. No sólo pasa por ocupar el cargo formar de cabeza del movimiento sino también poder ser reconocida como líder dentro de la estructura. No va a ser fácil. En este sentido tal vez haya tres personas que puedan colaborar en esta tarea: el ministro Julio De Vido, el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández y Florencio Randazzo; aunque éste último en menor medida y por supuesto el infaltable Carlos Zanini, secretario Legal y Técnico. Por su parte, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, es una figura más importante de la que parece. No es sólo el funcionario encargado de coordinar la logística de las apariciones presidenciales como se la ha querido hacer ver, Parrilli es el puente entre el gobierno y  las organizaciones sociales. Muchos hablan del rol que podría tener Máximo Kirchner, fundador de La Cámpora, agrupación que cada vez cobra mayor relieve. Hasta el momento no hay nada decidido pero no son pocos los que señalan un rol protagónico del primogénito de los Kirchner al lado de su madre.

La marcha de la economía es una incógnita, no porque haya un debate acerca de los ejes del modelo kirchnerista sino porque el que la llevaba era Néstor Kirchner y Amado Boudou sólo representaba un papel secundario. “Es un tema difícil porque Boudou tiene un equipo impresentable”, explica un miembro del equipo económico de Eduardo Duhalde.

Daniel Scioli ha sido uno de los nombres que más sonaron desde el fallecimiento de Néstor Kirchner junto con el de Hugo Moyano. El gobernador bajó a sus colaboradores una línea clara que consiste en archivar la embrionaria candidatura presidencial que había comenzado a asomar en las últimas semanas. La estrategia es encerrarse en la provincia y desde allí estudiar el panorama. Este es el sentido que hay que darle a las palabras de Scioli cuando dijo que él era sólo el presidente “de hecho” del Justicialismo y no dudó en encolumnarse detrás de la Presidenta. Si hay algo que el gobernador sabe muy bien es como moverse rápidamente acorde a la coyuntura política. Además, aprovechó para hacer una demostración de fuerza convocando a La Plata a todos los intendentes de la provincia. Dieron el presente los barones del Conurbano, los “rebeldes” del grupo de los ocho donde está enrolado Sergio Massa y algunos radicales. Un encuentro para expresar el respaldo a la Presidenta pero también para marcarle la cancha a Hugo Moyano y demostrarle que el dueño del territorio es él. Como se recordará la semana pasada Moyano no pudo reunir los congresales necesarios para reunir al Congreso partidario, mientras que Scioli no tuvo problemas de reunir rápidamente 91 intendentes en la capital bonaerense. La demostración del gobernador fue contundente y demostró que tiene el control del territorio, exigencia imprescindible en el justicialismo para integrar la mesa chica del poder. Ahora habrá que esperar de qué manera Moyano digiere el golpe. Por estas horas, el kirchnerismo trasunta en cómo contener al camionero porque saben que su poder creció más de lo que a muchos les gustaría, tarea que la conoce muy bien Julio De Vido pero que también llevaba adelante Néstor Kirchner. Lo que parece ser una certeza es que sería muy difícil hacer algo en contra de Moyano o sin él, ahora habrá que buscar la manera de contenerlo pero siempre manteniéndolo adentro del redil kirchnerista.

Es cierto que la posición del Peronismo Federal no parece ser la más fácil, porque muchos especulan que desaparecido su principal antagonista debieran empezar a tejer su vuelta al partido o, por lo menos, revisar su estrategia electoral de cara a las elecciones. Ese espacio ya antes del fallecimiento de Kirchner necesitaba un debate interno, algo que a partir de la semana pasada eso se ha transformado en algo urgente. En realidad el Peronismo Federal deberá esperar los próximos movimientos de la Cristina Fernández. Si como muchos sostienen el kirchnerismo dobla la apuesta como ha venido siendo su estilo desde el 2003, el espacio que lidera Eduardo Duhalde, aunque el resto lo niegue, no debiera tener mayores problemas para seguir adelante con el rumbo trazado cuando decidieron pegar el portazo del Justicialismo. Por supuesto, deberá adaptar su estrategia electoral pero en definitiva el oficialismo terminaría siendo funcional a este espacio. En cambio, si el gobierno ensaya una política de apertura y de flexibilización en esa línea que separa los amigos de los enemigos; le será más difícil a los disidentes justificar su permanencia puertas afuera del partido.

Por estas horas hay pocas certezas pero no hay dudas que las próximas horas serán cruciales para que Cristina Fernández comience a dar sus primeros pasos sola, sin contar con quien era su mejor consejero, con su ministro de economía y con el estratega política que se encargaba de cuidar las espaldas del matrimonio presidencial. Hay muchas miradas que se posan sobre la Presidenta y, como en un partido de ajedrez, todos esperan que ella mueva las blancas. Arranca una nueva era política el kirchnerismo sin Néstor Kirchner, es claro que ya nada será como era pero todavía existen muchas incógnitas para saber cómo será.

ANGELES Y DEMONIOS

Elisa_Carrio Elisa Carrió volvió a ser el centro de las miradas y de las críticas, acaba de pegar el portazo en el Acuerdo Cívico y Social que ayudó a fundar para hacerle frente al kirchnerismo desde la vereda del progresismo. Carrió hace de la coherencia su fortaleza y la punta de lanza de comportamiento políticamente incorrecto, que en un país tan contradictorio y con los valores por el piso como es la Argentina; la convierte en un “rara avis” frente a los pragmáticos del poder.

La Carrió que acaba de decir adiós es la misma que no dudó en el 2004 de señalar a Julio De Vido como un engranaje clave en la matriz de corrupción del kirchnerismo. No hay que olvidar que por aquel entonces, Néstor Kirchner tenía una imagen positiva superior al 70%, que la oposición estaba desconcertada frente a un gobierno que se había animado a cambiar la Corte, que le daba aumentos a los jubilados y que mes a mes hacía bajar el índice de desocupación. Eran tiempo en que Clarín hacía oficialismo explícito. Carrió no dudó en atacar al kirchnerismo justo en donde más le duele, en los negocios y en la caja. A casi seis años sus vaticinios parecen cumplirse.

Hoy, Elisa Carrió ha decidido una vez más tomar el camino del desierto en pos de esa coherencia que defiende al ultranza, el “deber ser” de Kant y su Imperativo Categórico también. Tomó una decisión largamente anunciada y se fue del Acuerdo Cívico y Social, porque no está dispuesta a convalidar una nueva versión de la Alianza y lo que podría ser una nueva decepción. Adrián Pérez explicó en Contrapunto que sus críticas están dirigidas a Julio Cobos, algo que sabido por todos, pero también apuntan a Leopoldo Moreau y al Coti Nosiglia, a quienes denomina los gerentes del radicalismo. Por supuesto, que las diferencias con Margarita Stolbizer existen y son profundas pero no tienen la misma gravedad que con los anteriores.

La nueva estrella en el firmamento radical se llama Ricardo Alfonsín y sólo él será capaz de hacer desandar la decisión que tomó Carrió. Mientras se afianza como posible candidato a la presidencia, Alfonsín sabe que en este marco su llave a la Casa Rosada pasa por cohesionar a la UCR y por sellar un acuerdo sólido con el socialismo. Así, se comprenden sus palabras cuando dice una y otra vez que prácticamente no hay diferencias entre un radical y un socialista, que “hasta nos vestimos igual” agrega para quitarle dramatismo al asunto. Alfonsín tiene sus esperanzas puestas en que el gobernador santafesino Hermes Binner sea su compañero de fórmula, idea que se analizaba antes de la salida de Carrió del Acuerdo Cívico pero que ahora cobró más potencia. Parece ser una buena alternativa para correrle al matrimonio Kirchner por izquierda.

El kirchnerismo festejó, dicen que Néstor estaba eufórico con la ruptura del Acuerdo Cívico mientras tiende lazos a los intendentes del conurbano para que vuelvan al redil, luego de varios intentos de autonomía que varios de ellos mostraron. Pero otro que se puede ver beneficiado por la decisión de Carrió es Eduardo Duhalde, porque es muy probable que si la salida de Lilita es definitiva se lanza como candidata a la presidencia. Como es lógico de suponer esto le restaría votos al radicalismo y sus aliados. Fragmentación que podría ubicar al Peronismo Federal en el segundo lugar en las elecciones a tiro de la ballotage, en lo que Duhalde sueña como la madre de todas las batallas para derrotar a Néstor Kirchner cuyo principal teatro de operaciones será, sin lugar a dudas, la Provincia de Buenos Aires.

“ACA HAY UNA ASOCIACION ILICITA”

Eduardo%20Amadeo La frase del título pertenece al diputado del peronismo disidente Eduardo Amadeo, que como miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputado, participó en la audiencia donde se escuchó el testimonio del ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous. El legislador dijo que esa asociación habría operado muy cerca del ex Presidente Néstor Kirchner, Julio De Vido y Claudio Uberti.

El embajador Sadous en términos generales ratificó todos los dichos que en su momento había declarado en la causa que investiga el Juez Ercolini, pero Amadeo dijo en Contrapunto (FM Identidad 92.1) que fue útil poder escuchar directamente al diplomático en vez de limitarse a leer su testimonio de un documento.

Amadeo aportó una cuestión novedosa a este escándalo que envuelve y preocupa al gobierno, porque involucra un tema muy caro a los intereses del kirchnerismo, la relación con Venezuela, vinculó los negocios con el gobierno de Chávez con la ya célebre valija de Antonini Wilson. El diputadop considera que esos U$S 800.000 que el empresario venezolano pretendió hacer entrar al país sin declararlos podrían provenir del pago de una coima o de los ingresos generados como producto de la especulación en el mercado cambiario venezolano.

Eduardo Amadeo en Contrapunto (FM Identidad 92.1)

EL HOMBRE QUE SABE DEMASIADO

HT “Voy a hablar con Sadous. Estoy convencido de que sabe, como profesional que es, que por ley los embajadores no pueden revelar información confidencial. En caso de hacerlo estarían cometiendo un delito.Un funcionario tiene la obligación de llevar a la Justicia toda información sobre un presunto delito.Como canciller, voy a evitar que se revelen secretos confidenciales que lleven a Sadous a violar sus responsabilidades legales. En lo que a mí respecta también trataré de evitar, con todo respeto por la división de poderes, que el Congreso transforme en un escándalo político algo que no lo es”, declaró el flamante canciller Héctor Timerman a Página 12 en la primera entrevista que concedió luego de su designación.

Sus palabras generaron una polémica que todavía no terminó y fueron interpretadas por el arco opositor como una presión para el embajador Eduardo Sadous, sobre las cuestiones que podría revelar en el Congreso el miércoles que viene cuando se presente frente a la Comisión de Relaciones Exteriores. La diputada Patricia Bullrich (Coalición Cívica) fue la más explícita en este sentido y reveló en Contrapunto que ya está preparando un proyecto para citar al ex Canciller Jorge Taiana.

Eduardo Sadous fue embajador en Venezuela entre 2002 y 2005 y denunció en la justicia que los empresarios argentinos que querían hacer negocios con ese país debían pagar comisiones del 15 al 20% a dos consultores llamadas Palmat y Madero Trading. Además, mencionó que con estos negocios se habrían beneficiado testaferros del gobierno y que la relación comercial con Venezuela era manejada a través de una suerte de embajada paralela dirigida por Claudio Uberti, quien por ese entonces era el director del Órgano de Control de Concesiones Viales (Occovi). Como se recordará, el funcionario se vio obligado a renunciar al cargo por haber estado involucrado en en el escándalo de la valija con U$S 800.000 que llegó a la Argentina en manos de Guido Antonini Wilson.

El fiscal de la causa, Gerardo Pollicita, le preguntó de dónde había obtenido la información. El diplomático señaló que se lo comentaron Alberto Alvarez Tufillo, agregado comercial de la embajada y algunos empresarios. Sadous mencionó que los empresarios que le habían referido el supuesto pago de sobornos estaba Eduardo Cabana, un ganadero que quiso exportar vaquillonas a Venezuela y José Aizpum, titular de la fábrica de ascensores Servas.

Eduardo-Sadous,-ex-embajador-de-Argentina-en-Venezuela.preview Sadous recordó algunos negocios, como la compra de maquinaria agrícola por 50 millones de dólares o una venta de mil vaquillonas. En este caso, complicó al ex secretario de Agricultura Javier de Urquiza. “Eduardo Cabana tenía un grupo para vender mil vaquillonas a Venezuela en agosto de 2004, cuando lo llamó y le comentó que Urquiza había formado un grupo alternativo para ese fin, desplazándolo por aquél, por lo que el dicente le pidió si podía elevar una nota de protesta pero no quiso hacerlo”, afirmó Sadous. Declaró que Cabana le dijo que lo habían amenazado para que no hiciera la denuncia. Y él mismo tampoco la hizo porque -según sostuvo- no tenía otra prueba más que el relato del empresario.

Los empresarios mencionados por el diplomático y el ministro Julio De Vido salieron a desmentir de manera tajante las declaraciones de Eduardo Sadous ante la justicia. Eduardo Sadous dejó la embajada argentina en Venezuela luego de denunciar en un cable diplomático la desaparición de $ 90 millones de dólares pertenecientes a un fideicomiso constituido para llevar adelante el comercio exterior entre la Argentina y ese país. El dinero se habría utilizado para comprar dólares en el mercado marginal venezolano y obtener una diferencia de U$S 13 millones. De acuerdo con su testimonio, el diplomático habría declarado que el agregado de la embajada Alvarez Tufillo lo habría llamado para transmitirle un mensaje de Uberti: “Decile al embajador que se deje de joder, que eso lo manejamos nosotros”.

En Página 12 al ser consultado sobre si hubo una cancillería paralela en Venezuela, Timerman respondió: “Hubo una Cancillería paralela en la imaginación de algunos periodistas”. Sin lugar a dudas una frase poco feliz viniendo de un periodista que no ha tenido repercusión pero que, frente a la declaración del ex embajador Eduardo Sadous en la justicia, objetivamente no parece que la historia sea producto de la mente afiebrada de ese periodismo que diariamente se empecina en describir un país virtual de acuerdo con las expresiones de la Presidenta. Las declaraciones de Sadous son graves y sus dichos deben ser investigados. En este marco, también son preocupantes las declaraciones del flamante canciller que han sido interpretadas por la oposición como una presión para que el diplomático mida sus palabras frente a los diputados. Un posible caso de corrupción que involucre a varios funcionarios del gobierno no es un secreto de estado, ni trata sobre cuestiones confidenciales que puedan perjudicar los intereses de la nación. La falta de información siempre es funcional a los corruptos, cuyos protagonistas necesitan operar siempre en las sombras para cumplir con sus objetivos.

Por otra parte, el Congreso es uno de los poderes del Estado, algo que Timerman debería saber; por lo que sus dichos sensibles que puedan ser seguirán dentro de la órbita estatal. Sadous no va a ir a declarar frente a un grupo de periodistas, lo hará frente a una comisión legislativa que entre sus funciones debe hacer el seguimiento de las relaciones exteriores. ¿Cuál es la preocupación del gobierno sobre lo que pueda decir Sadous? Parecen que son muchas.

Las relaciones entre la Venezuela de Chávez y la Argentina de los Kirchner siempre estuvo envuelta en sombras y sospechas de corrupción. El escándalo de la valija de Antonini Wilson, los viajes misteriosos de varios funcionarios a Caracas en aviones de empresarios, cuyo éxito coincide con el encumbramiento del poder del kirchnerismo; lentamente esas sospechas comienzan a tener cada vez más peso. En este contexto Eduardo Sadous parece ser un hombre que sabe demasiado.