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TODOS EN LA MISMA BOLSA

1AA_3912.jpg La Presidenta encabezó un acto en el Banco Nación, y aprovechó la oportunidad para convidar a los presentes con su particular análisis de la crisis desatada por el intento de remoción de Martín Redrado al frente del Banco Central y la utilización de reservas para constituir el Fondo del Bicentenario. “Todo es muy poco creíble y uno puede concluir en que hay una formidable maniobra no solamente política sino mediática, con la ayuda de sectores judiciales, porque para que haya judicialización de la política tiene que haber jueces que acepten tomar decisiones políticas en lugar de tomar decisiones judiciales”. También hubo un párrafo para el vicepresidente Julio Cobos a quien calificó como “el principal candidato de la oposición” y dijo que los sectores de la oposición están poniendo “palos en la rueda y obstruyendo la gestión del Gobierno”.

Es decir, cualquiera que no apoya al matrimonio presidencial está enrolado en una conspiración para que a la Presidenta le vaya mal, seguramente porque es mujer y anda sobre tacos; que al parecer cada vez son más altos y no le permiten tomar contacto con la realidad. Julio Cobos, Héctor Magnetto, Martín Redrado, la jueza María José Sarmiento, los periodistas y la oposición se reunieron en una cabina de teléfono y decidieron golpear al gobierno porque no tienen nada mejor durante el verano aunque haya empezado el programa de Ricardo Fort.

Es sorprendente el módico análisis que hace la Presidenta cuando es el gobierno el único responsable de esta crisis, para la que no había ni necesidad ni urgencia pero sí una lectura errada sobre el cambio de la realidad política a raíz del resultado electoral del 28 de junio.  Es claro que los Kirchner no infunden tanto temor como en sus épocas de gloria y los efectos de “pingüino rengo” se irán acentuando a medida que pasen los meses. Por eso, sería importante que en el gobierno se fueran percatando de ello para tratar de hacer las cosas un poco más prolijas.

Las declaraciones de la Presidenta lastiman a toda la sociedad que está muy alejada de los Magnettos, los Cobos, los fondos buitre y la intrincada lógica de las razones judiciales. Es más, ya nadie entiende por qué esa señora que se supone que lleva las riendas del país siempre está enojada y denunciando sin fundamentos razonables maniobras de todo en su contra. La gente se cansa de las victimizaciones, la incoherencia y de las contradicciones permanentes.

Es paradójico que la Presidenta que denuncia ser víctima de una conspiración mediática/judicial/opositora, sea la misma persona que hace pocos días junto con su marido consiguió que la justicia convalidara un crecimiento patrimonial del 154% en sólo un año. La Argentina se vuelve cada vez más una caricatura de sí misma.

El gobierno ha demostrado que no duda en profundizar la crisis desatada por la caja del Fondo del Bicentenario y presionar a quien se le atreva a hacerle frente. Una claro ejemplo de esto último es la intimidación que sufrió la juez Sarmiento, cuando un patrullero de la Policía Federal permaneció varias horas en la puerta de su domicilio sin que ella hubiera solicitado custodio. Recordemos que la Policía Federal depende del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que utiliza la fuerza en base a sus conveniencia política. Es claro que la policía no está para que Fernández la utilice como la guardia pretoriana del kirchnerismo. Hace ya mucho tiempo que el gobierno dejó en claro que no conoce de límites. No es la primera vez ni tampoco será la última.

Para muchos, Martin Redrado se ha convertido en un héroe, un émulo de Julio Cobos que hoy tiene el índice más alto de imagen positiva entre los políticos. Sin embargo, ambos no tuvieron reparos en su momento de obedecer a los Kirchner por convencimiento o por conveniencia personal; ninguno podrá decir que ahora se da cuenta que el matrimonio tiene un dudoso concepto de lo que significan las instituciones y el respeto a las leyes. Nunca se lo escuchó a Redrado quejarse sobre el falseamiento de las estadísticas del INDEC, que por cierto, tienen una estrecha relación con las actividades del BCRA. Redrado no llegó al gobierno hace 10 minutos hace algo más de seis años que obedece al matrimonio presidencial en silencio, y cada vez que un ministro de economía fue reemplazado su nombre siempre figuró entre los posibles. Por eso, hay que ser muy claro que oponerse a las acciones del gobierno no implica defender a Martin Redrado porque de lo que se trata es de defender la ley que los Kirchner pretenden ignorar cada vez que éstas se convierte en obstáculos para la implementación de sus objetivos. Objetivos que por lo general se basan en dos pilares: control y administración arbitraria de fondos públicos y evasión de los controles correspondientes.

Por esta razón, no hay que equivocarse Redrado no es el último mohicano que sigue dando batalla al hombre blanco, como el Grupo Clarín no es es el adalid de la libertad de prensa. Son emergentes circunstanciales moldeados por el propio gobierno, que en todo caso, desnudan la orfandad de alternativas de poder que padece hoy la Argentina.

Hoy es negocio despegarse de los Kirchner, como en su momento lo fue el caso inverso. Clarín, Cobos, la UIA, el campo y también Redrado –el héroe del momento- todos abrevaron del kirchnerismo en la época de vacas gordas. A ninguno de ellos en su momento les importaron las instituciones, la Constitución ni la legalidad; siempre fueron cuestiones menores divorciadas de la realidad política y económica más propias del mundo académico. Hoy nadie puede asustarse porque acá no ninguno es un “paracaidista húngaro”, como al mismo Kirchner le gusta azuzar cuando alguien se hace el distraído.

No es necesario ser abogado ni entender siquiera de leyes para darse cuenta que la embestida contra Redrado es ilegal. Basta con leer por encima la Carta Orgánica del Banco Central. El artículo noveno establece el mecanismo de remoción del presidente: “La remoción de los miembros del directorio será decretada por el Poder Ejecutivo Nacional cuando mediare mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario público, debiéndose contar para ello con el previo consejo de una comisión del Honorable Congreso de la Nación”.

La norma no deja lugar a dudas cuando prescribe que antes de remover a algún miembro del directorio, el Poder Ejecutivo deberá contar con “el previo consejo de una comisión” del Congreso. Sobre el punto no hay una cuestión de bibliotecas contrapuestas (el Derecho en general es bastante claro si se lo interpreta con buena fe) y lo prescripto por el artículo es taxativo. Si dijera “pudiéndose” en vez de “debiéndose”, el Poder Ejecutivo estaría facultado para escuchar o no el consejo de esa comisión; pero en este caso el legislador lo obliga a hacerlo.

Sin embargo, para eludir este requisito la Presidenta encontró una explicación que no tiene tiene ningún tipo de asidero jurídico. En los fundamentos del DNU expresa que el consejo previo “no tiene carácter vinculante” para el Poder Ejecutivo, argumento que lo sustenta en los considerandos del decreto a través del cual fue removido de la presidencia del Banco Central Pedro Pou del 25 de abril de 2001 que sostenía que el consejo de la comisión bicameral “carece de fuerza vinculante para el Poder Ejecutivo” y que por lo tanto “no produce efectos jurídicos en forma directa”. Es rigurosamente cierto que la opinión de la comisión no es vinculante y que como consecuencia de ello no produce efectos jurídicos directos, pero eso no significa que el requisito pueda soslayarse. En todo caso, deberá discutirse la conveniencia de mantener el requisito de la ley, modificarlo o eliminarlo. Es más, aun cuando Fernando De la Rúa criticó la cuestión en el decreto mencionado, no esquivó el requisito como sí lo hizo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Por otra, parte y haciendo una mínima interpretación de la norma, es obvio que el legislador tuvo por objetivo que la remoción de cualquier miembro del directorio de la entidad no recayera únicamente en manos del Ejecutivo. Además, no parecería coherente que si se requiere acuerdo del Senado para integrarlo a la hora de la remoción el Legislativo ni siquiera opine. Si bien es cierto que dicho consejo no tiene fuerza vinculante ni tampoco genera consecuencias jurídicas directas, no es menos cierto que las consecuencias de la opinión de la comisión bicameral encierra cuestiones políticas. Así, si el consejo de la comisión es en contra de la remoción, el Ejecutivo deberá esmerarse mucho en sus argumentos para tomar la decisión en contrario.

En el DNU firmado por la Presidenta y su gabinete también se advierte que la opinión de la comisión no era posible de ser escuchado, porque el Congreso se encuentra en receso estival y las comisiones del Senado aún no se han constituido. Bueno, la remoción del presidente Central amerita que Cristina convocara a sesiones extraordinarias, pero eso ponía al oficialismo en riesgo de recibir una contundente derrota política; donde probablemente el mayor beneficiado terminara siendo el vicepresidente opositor Julio Cobos.

La otra norma que no deja lugar a confusión es la contenida en el artículo 3: “En la formulación y ejecución de la política monetaria y financiera el Banco no estará sujeto a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo Nacional”. Es aquí donde se hace operativa la tan mentada autarquía del Banco Central, que no quiere decir que la entidad se ponga en contra de la política económica del gobierno, sino que debe haber un equilibrio y una negociación para llegar a un consenso lógico. Pero acordar en la lógica de los Kirchner implica claudicar.

El kirchnerismo ha desnudado con este episodio lo que venía siendo un secreto a voces y que se ha confirmado en estos últimos días, ignorar al Congreso y esquivarlo como sea posible. Esto implica, además de una pésima práctica política reñida con la legalidad, desconocer la voluntad popular que en las últimas elecciones se ha pronunciado por ejercer un mayor control sobre el gobierno.

El kirchnerismo ha decidido seguir tensando la cuerda y redoblar frenéticamente la apuesta, aunque ello implique que el país pierda la ya de por sí mínima credibilidad que tiene. Nada importa cuando los Kirchner tienen algo en la cabeza, y parece ser que la Argentina debe adaptarse sistemáticamente a sus caprichos. Pero desafortunadamente, sus berrinches siempre terminan generando los resultados contrarios a los que dicen fueron sus objetivos. Un buen ejemplo de esto es lo que sucede con el campo. El gobierno siempre sostuvo que su “política agropecuaria” tenía entre sus objetivos reducir la sojización de las áreas cultivables, sin embargo año tras año se siembra cada vez más soja. Es cierto que en los últimos años la cotización del commodity ha sido muy favorable, pero los Kirchner y el fiel Guillermo Moreno metieron mano en el trigo, en la leche y en la carne; favoreciendo a los grandes grupos y perjudicando a los pequeños productores que siempre dijeron defender y todos terminaron apostando al “yuyo”. No parece una política muy progresista que digamos.

Salvando las distancias, esta crisis guarda alguna similitud con lo anterior. Hay que recordar que, según explicó el gobierno, el objetivo del Fondo del Bicentenario fue que los acreedores tuvieran la certeza que la Argentina dispone de los fondos suficientes para hacer frente al pago de sus deudas. Sin embargo, lo que quedará de esta crisis será todo lo contrario.

 

ERROR DE CALCULO

redrado La lógica kirchnerista una vez más demostró que gracias a su improvisación puede sumirse en una crisis auto inflingida, cuya principal víctima terminará siendo –como sucede habitualmente- la maltrecha figura de la la Presidenta. Néstor Kirchner lo puso en la mira a Martín Redrado y pretendió “llevárselo puesto” de la presidencia del Banco Central, por no acatar la orden de transferir U$S 6.500 millones de las reservas para conformar el Fondo del Bicentenario con el que el gobierno pretende pagarle a los acreedores las deudas que vencen este año.

Redrado, que soportó tres corridas del mercado, no está dispuesto a ser un peón de los Kirchner y su negativa de dar un paso al costado de la presidencia del BCRA, hace que muchos lo asemejen a Julio Cobos. Es obvio que el gobierno no aprendió nada de aquella lejana noche en que el vicepresidente, con vos temblorosa y casi inaudible pronunció la frase que lo llevó a convertirse hoy en el político con mejor imagen del país: “Mi voto no es positivo”. Hoy con Redrado, atrincherado en su oficina del Central, la historia vuelve a repetirse. Parece que al matrimonio presidencial no le bastó con fabricar a Cobos, sino que ahora también está modelando a Redrado para convertirlo en un héroe capaz de resistir el embate pingüino.

Pero la torpeza del gobierno no se detiene y al mismo tiempo que el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, anunciaba el pedido de renuncia se difundía que el reemplazante de Redrado sería el economista Mario Blejer. Por su parte el ministro de economía, Amado Boudou, declaraba en una conferencia de prensa que el ex “Golden Boy”, como era llamado Redrado en la década menemista, había cesado en sus funciones. Horas más tarde, Martin Redrado sigue al frente del Banco Central y Mario Blejer difundió desde Francia un comunicado que terminó por desmentir su anunciado regreso al Central. Así, el gobierno demostró un nivel de improvisación preocupante, que pone de manifiesto que la módica estrategia del matrimonio llegaba hasta barrer de su cargo a Redrado pero nunca tuvieron en cuenta el escenario en el cual éste decidiera resistir en el cargo. Demuestra muchos años de atropellos y la permanente puesta en práctica de la lógica amigo/enemigo, que después del 28 de junio ya no tiene la efectividad de antes. Es más, en su afán absolutista el gobierno ni siquiera reparó en lo que dice la Carta Orgánica del Central y el procedimiento de remoción necesario para desplazar a un  presidente.

El comunicado de Mario Blejer tiene una frase inquietante para el gobierno, afirma que respeta la autonomía del Banco Central. Son pocas palabras que encierran un mensaje contundente: Blejer está dispuesto a volver al Central, siempre que Redrado renuncie, pero no está dispuesto a ser un empleado de los Kirchner. El economista tiene un prestigio internacional bien ganado y no está dispuesto a rifarlo. Nadie puede culparlo.

Martin Redrado tiene frente a sí dos normas de la misma jerarquía pero que son contradictorias. Por un lado la Carta Orgánica del banco que prescribe que la principal misión de la entidad es la custodia y preservación de la moneda. Además, la misma normativa prescribe que el presidente del BCRA no recibe instrucciones ni órdenes del Ejecutivo. Por otro lado, el DNU que conforma el Fondo del Bicentenario con U$S 6.562 millones de las reservas, que representan algo así como el 15% de los U$S 48.000 millones atesorados por la Argentina.  En principio ese dinero se iba a utilizar para demostrarle a los acreedores que la Argentina garantizaba el pago de sus deudas. Sin embargo, un sugestivo comunicado de Roberto Felletti habla de utilizar ese dinero para incentivar el consumo interno, dicho en otras palabras destinarlos al aumento del gasto. Simplemente Redrado decidió privilegiar lo prescripto por la Carta Orgánica, y aun cuando el gobierno quiera acusarlo ante la justicia por incumplimiento de los deberes de funcionario público; no será fácil que pueda obtener una sentencia condenatoria a Redrado. Las razones jurídicas son sencillas. El departamento de legales del BCRA pone en duda la “necesidad y urgencia” del DNU y advierte sobre las consecuencias inflacionarias de liberar el dinero que reclama el Ejecutivo. Por otra parte, Redrado está basando su decisión en una ley emanada del Congreso, que le garantiza autarquía e independencia frente a las ordenes del Ejecutivo. Además, esta crisis pone de manifiesto otra discusión y es la ley que regula validez de los Decretos de Necesidad y Urgencia, que sólo caerá si ambas cámaras del Congreso lo rechazan. Es decir, que una facultad legislativa de excepción del Ejecutivo tiene menos requisitos para su validez que una ley común. Una verdadera incongruencia jurídica gracias a la iniciativa de CFK cuando era senadora.

La diputada kirchnerista Diana Conti calificó a Redrado de estar al servicio de los “vende patria” y sostuvo que las normativas del Banco Central son “nimias”. Dicho en otras palabras, las leyes que se oponen a los caprichos kirchneristas no deben cumplirse. Claramente, ese no es el camino para reconstruir la seguridad jurídica que necesita el país para conseguir inversiones. Así, si el objetivo original del gobierno al conformar el Fondo del Bicentenario fue dar seguridad a los acreedores de la Argentina, lo que está consiguiendo es justamente todo lo contrario.

Martín Redrado decidió resistir y el gobierno, una vez más, generó una crisis política porque todavía no se percató que la forma de gobernar que le sirvió durante dos años, hoy ya es incapaz de generar los mismos resultados. Es claro que cada vez son más los que se le animan a los Kirchner.

EL PODER QUE YA NO ES

El matrimonio Kirchner marcha hacia las elecciones de octubre torpemente, con movimientos que muchas veces se acercan al grotesco. Néstor Kirchner pareciera no comprender, que hoy no es aquel líder de hace dos años cuando nada ni nadie, podía detener su marcha. Los tiempos cambiaron y la chequera ya no es tan abundante, y los episodios que hoy desafían su liderazgo se multiplican. Sin lugar a dudas, la imposibilidad de resolver el conflicto con el campo tiene mucho que ver. Hasta ahora, todas las estrategias que ensayó para “ponerlos de rodillas” fracasaron una y otra vez. Pero también los fondos públicos dejaron de recibir grandes carradas de dinero, por lo que ahora no es tan fácil domar voluntades.

El departamento de Estudios del Banco Ciudad elaboró un informe donde consiga que “la caída de las exportaciones restará 3.000 millones de dólares de recaudación en concepto de retenciones” y “las menores importaciones aseguran menor demanda de dólares pero implican una fuerte caída de la recaudación del IVA, que podría superar los 2.500 millones de dólares en el año”. Es decir, que de cumplirse con estos pronósticos, el gobierno contaría con unos U$S 5.500 menos en 2009. Sin embargo, el matrimonio presidencial no parece tomar nota de la situación económica y política que atraviesa el país, y ha optado en construir su propia realidad casi como un correlato de lo que el leal Guillermo Moreno viene haciendo en el INDEC desde hace dos años.

Pero si bien el matrimonio gobernante está cegado por lo que fue el poder de antaño, el peronismo empieza a mostrar síntomas de los cambios que ya comenzaron. Hoy sería muy difícil que Kirchner pudiera fácilmente imponer a su mujer como candidata a presidente. El peronismo no tiene piedad cuando los procesos políticos comienzan a mostrar fatiga, bien lo saben Carlos Menem y Eduardo Duhalde que padecieron esta dinámica en carne propia, en la que el verdugo luego se convierte en víctima.

Las defecciones del bloque oficialista del senado de Carlos Reutemann, Roxana Latorre, Juan Carlos Romero, Sonia Escudero y Pablo Verani indican que la grieta abierta por el “voto no positivo” de Cleto se ha profundizado. El presidente de la bancada, Miguel Angel Pichetto, explicó en todos los casos que fue un sinceramiento de senadores que cada vez más se habían alejado del kirchnerismo. En parte lo que dice Pichetto es cierto, pero es un explicación incompleta porque hasta los díscolos –a los que se le podrían sumar otros en los próximos días- no habían visto la conveniencia de sincerarse. Entonces, la pregunta que deberían responder desde el kirchnerismo es por qué ahora y no antes. La respuesta no es muy difícil, se acercan las elecciones y el apellido Kirchner comenzó a convertirse en un lastre para aquellos que intenten revalidar sus títulos. En el 2003, Luis Barrionuevo –filósofo contemporáneo- estaba en desacuerdo con la elección de Néstor Kirchner como sucesor de Eduardo Duhalde, y acuñó una de sus célebres frases: “salir a hacer campaña con Kirchner, es como hacer campaña con un perro muerto”.

El gobernador Juan Schiaretti le dijo a Kirchner que las listas de candidatos en Córdoba las armaba él. Algo impensado hace poco más de un año. En Santa Fé, el kirchnerismo ya perdió las elecciones ocho meses antes. Allí la disputa será entre Reutemann y Hermes Binner. Poco le resta por hacer al diputado Agustín Rossi, a quien le cuesta caminar por su provincia. En Entre Ríos las cosas no están mucho mejor. No hay que perder de vista que es la provincia del ruralista Alfredo De Angeli y del zigzagueante Jorge Busti, que llegado el caso se pondrá del lado que más le convenga. En Catamarca se emitieron señales sobre la inconveniencia de la presencia de Néstor en la campaña.

El país de los Kirchner es cada vez más pequeño y sus límites son los del conurbano. La crisis del campo lo hizo, pero también los problemas de gestión de su mujer que invierte tiempo en anunciar lo anunciado o en lanzar programas y obras nunca se terminan por ejecutar. El programa para comprar autos 0 km no se convirtió en un boom de ventas y las obras en Tartagal, programadas luego del alud del 2006, están sub ejecutadas. Por eso, cada vez más hay una sensación que el gobierno vive una realidad distinta a la del resto de los argentinos. Ello se debe, a que la lógica del kirchnerismo establece que decir cualquier cosa que no sea del agrado del jefe significa una traición. A Menem le pasó lo mismo con la re re elección. No había advertido que los tiempos políticos habían cambiado.

La semana pasada la ministra de salud, Graciela Ocaña, una “rara avis” dentro del gabinete osó decir que para ella Cobos no es un traidor y que lo consideraba un buen hombre. Cuarenta y ocho horas después de estas declaraciones aparecidas en el diario Crítica se desató en vendaval sobre su continuidad en el gobierno. A tal punto, que el viernes la Presidenta tuvo que salir a respaldarla. No pocos daban por descontada su renuncia, incluso una fuente cercana a ella cifraba su suerte en la reunión que tuvo con la señora Cristina. Incluso, ya se mencionaba a Graciela Rosso –intendenta de Luján- como su sucesora. La salida de Ocaña del gobierno hubiera sido un duro golpe político al gobierno, porque es una de las pocas funcionarias que no está desgastada y siempre se la puede convertir en candidata.

El aislamiento de los gobiernos irremediablemente los lleva a cometer papelones, probablemente la explicación de este fenómeno haya que buscarla en el campo de la psicología más que en el de la política. En esta línea, Miguel Nuñez protagonizó casi un paso de comedia cuando leyó un comunicado, más parecido a un informe de inteligencia, donde revelaba la torpeza de Hugo Biolcati de mantener reuniones reservadas con Julio De Vido. De esta manera, el gobierno quebró la reserva que le había pedido al presidente de la Sociedad Rural que mantuviera. Un nuevo intento torpe de “dinamitar la Mesa de Enlace” en palabras de Reutemann. La respuesta del campo fue seguir adelante con el paro. Pero hay un detalle, casi cómico y casi trágico, el gobierno eligió al representa de la asociación que más denostó desde que empezó la crisis del campo. ¿No es un contrasentido que un autodenominado gobierno progresista elija como interlocutor al representante de la oligarquía? En el peronismo el pragmatismo se profesa como una religión, quebrar los códigos no se perdona. ¿Quién va acceder a mantener una charla reservada con algún funcionario del gobierno después de este episodio? Así, el gobierno restó una herramienta importante para resolver cualquier conflicto.

El próximo martes, la Mesa de Enlace se reunirá con la ministra Débora Giorgi para tratar de llegar a un acuerdo. Parece difícil que en ese encuentro pueda desactivarse el conflicto, si Biolcati –en definitiva- no llegó a nada con Julio De Vido, con mucho más poder que la ministra de la producción. De todos modos, habrá que esperar.

El culebrón que tiene como protagonista al vice Cleto dejó de ser serio hace rato, para transformarse en una verdadera expresión del grotesco. Cobos se quedó sin avión para viajar a Tartagal, se quedó sin Granaderos para celebrar el nacimiento de San Martín, Canal 7 –la televisión K- lo censura, están tratando dejarlo a un lado en el recibimiento protocolar que como presidente del Senado tiene que hacerle a la Presidenta y no le dan viáticos para que se vaya a Portugal a un congreso parlamentario. Este es otro caso del encierro que experimenta el gobierno producto de construir su propia realidad. Parece insólito como nadie del entorno de la pareja presidencial se da cuenta, que con cada uno de estos episodios la figura del vice se consolida. Cleto tiene mucho que agradecerle a Néstor, porque sin él el efecto del desempate en el Senado ya se habría evaporado.

 

¿HACIA OTRA FRUSTRACION?

La mesa de enlace suspendió el paro de tres días que tenía previsto, cuando escuchó el discurso de la Presidenta exhortando a todos los argentinos a comprometerse en la adversidad de la tragedia de Tartagal. El gobierno entendió que debía hacer una devolución de atenciones y resolvió recibir a los ruralistas, probablemente, hacia fines de la semana que comienza.

El tema principal que quiere discutir el campo es la reducción o la eliminación lisa y llana de las retenciones. En cambio, desde el gobierno varios voceros ya señalaron que ese tema no va estar en la agenda. En el Calafate, el matrimonio presidencial delinea la agenda que le propondrá al campo. Hasta el momento se sabe que los temas que el gobierno estaría dispuesto a discutir serían flexibilizar algunas exportaciones, beneficios para la lechería (hay que tener en cuenta que el último acuerdo firmado para que los tamberos reciban $ 1 por litro no se cumple), beneficios para los productores afectados por la sequía (que ya fueron anunciados) y un clásico: las economías regionales.

Los Kirchner no quieren saber nada con discutir las retenciones, básicamente por dos razones. La recaudación y el nivel de actividad están mostrando las consecuencias de la crisis internacional, pero también están acusando recibo de los errores internos. En una palabra la billetera no está tan gorda como hace algunos meses. La época de vacas flacas y de los precios astronómicos de los commodities ya es historia. Sí, la caja empieza a resentirse y esa es la verdadera explicación para los aumentos de tarifas en el gas y en la electricidad, aunque ahora el gobierno pretenda disimularlos bajo un manto ideológico. El gobierno argumenta que los aumentos apuntan a una equitativa distribución de la riqueza para que los “ricos” de los barrios cerrados dejen de calefaccionar sus piletas, pero la verdad es que la plata no entra en las mismas cantidades que antes. Un verdadero incordio para el kirchnerismo en un año electoral. Tal vez, por esto en la intimidad del matrimonio gobernante se esté analizando hacer alguna concesión en materia de importaciones; no cabe duda que divisas frescas vendrían muy bien a fin de convencer a gobernadores e intendentes sobre la conveniencia de seguir dentro del redil.

La otra razón que tiene el gobierno para no poner en la mesa de discusión el tema de las retenciones es político / personal. Ya se sabe que el kirchnerismo tiene una visión anacrónica del campo, aún cree que en los latifundistas y que las épocas de los potentados ganaderos que tiraban manteca al techo en los lujosos palacios parisinos sigue en vigencia. Desde que comenzó el conflicto con el campo, Néstor y Cristina trataron de plantearlo como una lucha de clases que bien puede tener un correlato con la realidad en Bolivia o en otros países de América Latina, pero que en la Argentina es un fenómeno extinguido. En cuanto a la óptica política, la lógica del kirchnerismo que se basa en la rendición incondicional del enemigo, incluir las retenciones en una agenda de debate implicaría –desde su punto de vista- una derrota lisa y llana. En este aspecto, la crisis internacional, la baja de precios de los commodities y la suba de precios internos no son razones suficientes para mencionar las fatídicas retenciones. Por otra parte, la Presidenta y su marido no olvidarán jamás las calles de Buenos Aires llenas de gente, la derrota en el Congreso, la “traición” de Cobos, los cortes de ruta y la oposición tomando bríos gracias al conflicto.

Es difícil pensar que el próximo encuentro entre el gobierno y el campo vaya a resultar beneficioso para alguna de las partes, a menos que por estas horas el kirchnerismo sea capaz de diseñar medidas que compensen el nivel de retenciones. Ahora bien, desde que estalló el conflicto ha intentado desactivarlo tratando de convencer a los productores ofreciéndoles distintos e intrincados programas de subsidios, que una y otra vez han sido rechazados porque el gobierno, además de un equivocado diagnóstico, tiene serios problemas de gestión. A esta altura sería ocioso dar ejemplos, pero se puede mencionar al pasar al obras subejecutadas en Tartagal, el subsidio a los productores de leche o el plan para comprar autos cero kilómetro. Así, es probable que el encuentro entre el campo y el gobierno termine con una frustración más, con las bases ruralistas presionando cada vez más a sus dirigentes y con el problema sin resolver porque el gobierno se niega a discutir el problema.

HASTA LUEGO

El 2008 está terminando y no será recordado como un año fácil. Se cumplió el primer año de mandato de Cristina Fernández de Kirchner, y su gestión parece llevar el sello del comienzo del fin de un proceso político que comenzó en el 2003.

Al empezar este año, la Presidenta tenía una imagen positiva de más del 70 por ciento, hoy difícilmente supere el 30. La lucha fraticida que emprendió el kirchnerismo para tratar de doblegar al campo, dejó heridas lacerantes que no cierran. El voto “no positivo” del vicepresidente Julio Cobos abrió una brecha inédita en el monolítico sistema de lealtades kirchnerista, cuyos líderes todavía se preguntan qué pasó. Detrás de Cobos muchos otros dirigentes se animaron a meterse en la brecha que abrió, y quedó en evidencia que la Concertación Plural sólo era un especio para los que conciben la unidad de pensamiento como una religión. Fue el mismo Néstor Kirchner el que traicionó lo que su esposa pregonó toda la campaña, cuando terminó por recostarse en la presidencia del Partido Justicialista; desde donde se asemeja más a un presidente en funciones que al jefe del partido oficialista. Así, la Presidencia de la Nación se transformó en un bien ganancial donde el poder real está en manos de un dirigente que renunció a la reelección pero no al poder.

Por su parte, la Presidenta formal en el primer año de su gestión ha ido en contra de varios de sus principales postulados de campaña. Las instituciones no se han jerarquizado, la búsqueda de consensos es sólo una frase hecha para los oportunistas de turno siempre dispuestos a aplaudir, el país esta cada vez más aislado del mundo, en el elenco ministerial el desgaste es evidente y los anuncios de obras públicas –exponente del capitalismo de amigos a decir de Roberto Lavagna- se suceden sin cesar.

La Presidenta tiene un estilo soberbio, y aunque pulió algunos gestos que causan irritación- en sus constantes apariciones por momentos se percibe a una mandataria que parece estar desconectada de la realidad que les toca transitar a todos los argentinos. Sus diatribas desde el atril heredado de su marido contra la oposición, la prensa, los Estados Unidos, el campo y cualquiera que ose cuestionar sus ideas recibe una andanada de cuestionamientos que no puede responder. La larga sombra de Antonini Wilson y su valija con U$S 800.000 que la justicia argentina se muestra perezosa en investigar, Ricardo Jaime y sus colección de denuncias judiciales, Guillermo Moreno y sus heterodoxas formas de convencer a los empresarios de mantener los precios bajos, Cristóbal López que irrumpe en la escena pública como un nuevo Alfredo Yabrán, la destrucción del INDEC y la reciente alianza con Aldo Rico no parecen hombres y estrategias conducentes a jerarquizar las instituciones de la Argentina. Y siguen las firmas.

El Efecto Jazz se transformó en Efecto Tango de la noche a la mañana y sin que nadie diera ninguna explicación, mientras los afiliados de las AFJP no salen de su asombro luego de la estatización de los fondos. Todos los días los anuncios adornados de cifras astronómicas ocupan los medios, pero la canasta navideña de $ 9 no se consigue y los créditos de $ 5.000 para financiar las vacaciones recién estarán listos, con suerte, a partir de febrero. En el segundo gobierno de Néstor que preside Cristina todo es vertiginoso, improvisado y fugaz. Así, se expropió Aerolíneas, se aprobó el blanqueo de capitales que según el gobierno no busca la impunidad pero mejor que la AFIP no pregunte nada y se resucitó el ministerio de la producción donde sólo se recibe a los que juran obediencia debida.

En este contexto, el 2009 no será un año fácil y seguramente la política será manejada a tiro de atril conyugal. Los Kirchner deberán demostrar si pueden gobernar con un contexto internacional donde ya no hay viento de cola. A la chequera le quedan pocos cheques y los caciques de la CGT no trepidarán en hacer escuchar sus reclamos.

Poco a poco, la oposición trata de encontrar su rumbo pero la mayoría de los encuentros no pasan de conversaciones sin ninguna articulación robusta. Mauricio Macri quedó atrapado en los baches de la Ciudad y si su artido no hace un buen papel en las elecciones, sus aspiraciones de ser el sucesor de Cristina corren serio peligro. Julio Cobos trata de capitalizar todo lo que puede el capital político que consiguió la madrugada en que la Resolución 125 naufragó y los Kirchner pensaron seriamente en abandonar la Quinta de Olivos. Eduardo Duhalde trata de reconstruir un peronismo anti kirchnerista desde las sombras. Elisa Carrió sigue atestando golpe tras golpe al gobierno y al kirchnerismo, pero deberá convertir sus acciones en votos. El radicalismo intenta reunificarse invitando a los que expulsó de por vida mientras el socialismo se hace desear.

No vienen tiempos fáciles. El 2009 será un año vertiginoso, difícil y abierto a cualquier final. Por eso, será un desafío continuar con Contrapunto trabajando como lo hacemos siempre, con la coherencia que sostienen nuestros valores y con un ejercicio profesional del periodismo. Hoy es mi último programa de este extraño y difícil 2008, a partir del 2009 vamos a estar de 18 a 20 por Radio América. Gracias por escucharnos. Gracias por estar de acuerdo y por disentir. Gracias por estar. Felices Fiestas y como dijo Mickey Mouse cada uno a su house.

CRISTINA, INGRID Y MADONNA. FALTA CLETO