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ENTRE LOS FANTASMAS DEL PASADO Y LOS DESAFIOS DEL FUTURO

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El Frente Amplio Unen hizo su presentación en sociedad y es un alivio para aquellos que están cansados de que el destino de la Argentina se defina como una interna del peronismo a cielo abierto. El desembarco del nuevo Frente le resta protagonismo a Sergio Massa que lo acerca, al menos en el imaginario colectivo, de nuevo a las playas del peronismo y cerca del kirchnerismo. Desde la irrupción del Frente Renovador, el ex intendente de Tigre se había posicionado con el único opositor explícito del gobierno con chances competitivas. Esa fue la apuesta con la que consiguió alzarse con el triunfo en la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, el panorama político cambió. Le será difícil a Massa mantener este discurso frente a Ernesto Sanz, Hermes Binner, Elisa Carrió y hasta frente a Julio Cobos, que a pesar de haber sido vicepresidente de Cristina Fernández, su voto “no positivo” y los ataques del oficialismo lo devolvieron contundentemente a la oposición. Paradójicamente, Massa queda más cerca de Daniel Scioli y una vez más hay quienes empiezan a hablar de un posible acuerdo entre ambos, un escenario que hasta hace poco los más avezados analistas políticos definían como el “acuerdo imposible”.

Cristina Fernández de Kirchner no tiene un sucesor aunque son muchos los que se anotan en esa carrera. La presidente ya comenzó el largo camino del adiós y se hace ilusiones con convertirse en una “king maker” e influir sobre el próximo gobierno. Un sueño que también tuvieron Carlos Menem y Eduardo Duhalde. Dicen que CFK terminará, a la larga, por apoyar a Scioli y llenará las listas de diputados con su gente de confianza y hasta algunos creen que se reservará la designación del candidato a vicepresidente. Una fórmula que ya fue utilizada con Gabriel Mariotto.

El Frente Unen tiene que pelear con tres fantasmas: la Alianza, el manejo de la economía y esa maldición que cargan los radicales que reza que no pueden terminar un mandato. La estrategia del gobierno será blandir una y otra vez aquellos fantasmas, que ya quedó evidenciada en boca del jefe de gabinete Jorge Capitanich, que al día siguiente del acto en el teatro Broadway declaró: “Muchos de sus referentes tienen experiencia en el combate al narcotráfico porque han tenido a las fuerzas policiales como uno de los miembros más activos de las bandas delictivas; a la inflación porque han experimentado en carne propia llevar al país a la hiperinflación o la recesión; y, también, han experimentado la traición en carne propia porque, cuando les ha tocado formar parte de coaliciones, lo primero que hicieron fue vulnerar esos principios con la traición política”.

BEATRIZ NO SABE. NO CONTESTA

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“Le voy a poder decir con más exactitud en unos minutos cuando pueda reunirme con mis asesores”, respondió la Senadora Beatriz Rojkés de Alperovich cuando este periodista le preguntó por segunda vez cuáles eran las funciones del Presidente Provisional del Senado. Faltaban pocos minutos para que la mujer del Gobernador de Tucumán, José Alperovich, uno de los mandatarios provinciales más cercanos a la Presidenta, se convirtiera en la primera mujer en ocupar un cargo que está reservado sólo a personas de confianza de los presidentes por ser el segundo eslabón en la línea sucesoria. Es insólito y preocupante que un legislador que representa a su provincia no tenga la menor idea de las funciones que deberá desarrollar en el cargo. Sin embargo, la Senadora no dejó de agradecerle a Cristina Fernández de Kirchner por la designación y a pesar de no saber qué tareas deberá cumplir como Presidenta Provisional se aventuró a afirmar que su nueva función “requerirá mucho tiempo y dedicación para poder estar a la altura de la tarea que me han encomendado”. Bueno, es obvio que la Rojkés de Alperovich no está a la altura del cargo que ocupa a partir de hoy, porque mínimamente podría haberse tomado unos minutos para averiguar un poco. Pero a pesar de este pequeño detalle, no dudó en declarar que sus nuevas funciones le van a insumir mucho tiempo y dedicación. Como llegó a esta conclusión la legisladora es un verdadero misterio.

A modo de aporte para los asesores de la Senadora, que deberán explicarle de qué se trata ocupar la presidencia provisional, diremos como primera medida que el cargo se encuentra definido en el art. 58 de la Constitución Nacional. Allí se establece que presidirá la Cámara Alta en ausencia del Vicepresidente o cuando éste ejerza las presidencia. Según el reglamente de la Cámara de Senadores dura un año en el cargo, y en el caso de ausencia del Vice le toma el juramento al Presidente y al Vice entrantes. Es así que la Senadora Beatriz sería la encargada de tomarle el juramento a Cristina si Julio Cobos le hace caso a la advertencia del diputado Carlos Kunkel y decide no presidir la Asamblea Legislativa. Por las dudas, sería bueno que fuera estudiando un poco como es el desarrollo de tan emotivo evento, cosa que la situación no la agarre por sorpresa como sucedió en esta oportunidad. Pero la función que parece ser la más importante se produce cuando como consecuencia de ausencia definitiva del Presidente y Vicepresidente de la Nación, ejerce transitoriamente el poder el Poder Ejecutivo. Bueno, sobre este punto, si la Senadora necesita mayores detalles se los puede pedir a Ramón Puerta, que tuvo que reemplazar a Fernando De la Rúa cuando renunció y se convirtió en Presidente por veinticuatro horas. Y, sí, aunque usted no lo crea, Beatriz puede ser Presidenta, aunque sea por un ratito.

Entrevista a Beatriz Rojkés de Alperovich en Contrapunto (FM Identidad 92.1)

EL KIRCHNERISMO POST KIRCHNERISTA

CFKLos interrogantes se agolpan, se acumulan y se superponen. Hay análisis interesados y otros verdaderamente directamente alejados de la realidad. No pocos dejaron deslizar que la desaparición de Néstor Kirchner redundaría en que la Presidenta empezara a gobernar como ella realmente quería, casi como si en todos estos años hubiera sido una especie de rehén de su marido0 que no la dejó ser quien verdaderamente es. Otros ensayan una hipotética reunificación del peronismo ahora que el antagonista de los peronistas que rompieron lanzas con el kirchnerismo ha desaparecido. Es probable que no suceda ni una cosa ni la otra y estas aseveraciones queden reservada para el mundo de los deseos.

Cristina Fernández no era una rehén de su marido, era socia de Néstor Kirchner y entre ambos había un reparto de tareas en la que Néstor se había quedado, principalmente, con el manejo de la economía y con el armado político. Ahora, el principal desafío de la Presidenta será reunificar todo en su persona, cuestión que no será para nada fácil. El modelo seguirá incólume a nadie puede caberle ninguna duda de ello, las formas seguirán confundiéndose con el fondo y unas y otras cobrarán mayor o menor relevancia de acuerdo al contexto político del momento. La Presidenta ya lo dejó bien claro en las decisiones que tomó en el velatorio del ex Presidente, usó la vara kirchnerista para que no quedaran dudas quiénes son los amigos y los enemigos. La señal fue clara y a ella se sumaron las elegantes expresiones del Canciller Héctor Timerman que con el fanatismo de los conversos no dudó en mandar a la puta que lo parió al vicepresidente Julio Cobos y a Mauricio Macri. Fue una segunda fase que había estado antecedida por el lanzamiento a la reelección de Cristina a través de la cadena noticiosa CNN, garantizando que el mensaje llegaría claro no sólo fronteras adentro de la Argentina sino también al exterior. Nadie seriamente puede pensar que Timerman haría semejante movida sin un guiño que lo autorizó.

La Presidenta necesita mantener la mística y transmitir que sigue siendo alternativa de poder, independientemente que compita o no por un nuevo periodo, si no quiere que su gobierno se debilite. En este sentido también debe dar señales claras hacia las entrañas del Peronismo y allí deberá asumir la jefatura política del partido y demostrar que tiene las riendas del poder. Kirchner podía darse el lujo de ser el presidente del Justicialismo sin ser el Presidente de la Nación porque él y su mujer eran vistos como una unidad política, por eso el gobierno de Cristina Fernández no se debilitaba. Esta situación de excepción terminó y más allá de los cargos ella deberá conducir la estructura partidaria y deberá mostrar rápidamente señales en este sentido. Por esta razón es que en una decisión perfectamente coordinada los voceros prácticamente pusieron en marcha un operativo clamor. saben que no hay tiempo que perder porque en el peronismo los vacíos de poder son ocupados rápidamente.

Tal vez el principal desafío de la Presidenta sea justamente reemplazar a su marido como estratega en el armado político, cuestión en la que ella nunca se metió y siempre desdeñó. No sólo pasa por ocupar el cargo formar de cabeza del movimiento sino también poder ser reconocida como líder dentro de la estructura. No va a ser fácil. En este sentido tal vez haya tres personas que puedan colaborar en esta tarea: el ministro Julio De Vido, el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández y Florencio Randazzo; aunque éste último en menor medida y por supuesto el infaltable Carlos Zanini, secretario Legal y Técnico. Por su parte, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, es una figura más importante de la que parece. No es sólo el funcionario encargado de coordinar la logística de las apariciones presidenciales como se la ha querido hacer ver, Parrilli es el puente entre el gobierno y  las organizaciones sociales. Muchos hablan del rol que podría tener Máximo Kirchner, fundador de La Cámpora, agrupación que cada vez cobra mayor relieve. Hasta el momento no hay nada decidido pero no son pocos los que señalan un rol protagónico del primogénito de los Kirchner al lado de su madre.

La marcha de la economía es una incógnita, no porque haya un debate acerca de los ejes del modelo kirchnerista sino porque el que la llevaba era Néstor Kirchner y Amado Boudou sólo representaba un papel secundario. “Es un tema difícil porque Boudou tiene un equipo impresentable”, explica un miembro del equipo económico de Eduardo Duhalde.

Daniel Scioli ha sido uno de los nombres que más sonaron desde el fallecimiento de Néstor Kirchner junto con el de Hugo Moyano. El gobernador bajó a sus colaboradores una línea clara que consiste en archivar la embrionaria candidatura presidencial que había comenzado a asomar en las últimas semanas. La estrategia es encerrarse en la provincia y desde allí estudiar el panorama. Este es el sentido que hay que darle a las palabras de Scioli cuando dijo que él era sólo el presidente “de hecho” del Justicialismo y no dudó en encolumnarse detrás de la Presidenta. Si hay algo que el gobernador sabe muy bien es como moverse rápidamente acorde a la coyuntura política. Además, aprovechó para hacer una demostración de fuerza convocando a La Plata a todos los intendentes de la provincia. Dieron el presente los barones del Conurbano, los “rebeldes” del grupo de los ocho donde está enrolado Sergio Massa y algunos radicales. Un encuentro para expresar el respaldo a la Presidenta pero también para marcarle la cancha a Hugo Moyano y demostrarle que el dueño del territorio es él. Como se recordará la semana pasada Moyano no pudo reunir los congresales necesarios para reunir al Congreso partidario, mientras que Scioli no tuvo problemas de reunir rápidamente 91 intendentes en la capital bonaerense. La demostración del gobernador fue contundente y demostró que tiene el control del territorio, exigencia imprescindible en el justicialismo para integrar la mesa chica del poder. Ahora habrá que esperar de qué manera Moyano digiere el golpe. Por estas horas, el kirchnerismo trasunta en cómo contener al camionero porque saben que su poder creció más de lo que a muchos les gustaría, tarea que la conoce muy bien Julio De Vido pero que también llevaba adelante Néstor Kirchner. Lo que parece ser una certeza es que sería muy difícil hacer algo en contra de Moyano o sin él, ahora habrá que buscar la manera de contenerlo pero siempre manteniéndolo adentro del redil kirchnerista.

Es cierto que la posición del Peronismo Federal no parece ser la más fácil, porque muchos especulan que desaparecido su principal antagonista debieran empezar a tejer su vuelta al partido o, por lo menos, revisar su estrategia electoral de cara a las elecciones. Ese espacio ya antes del fallecimiento de Kirchner necesitaba un debate interno, algo que a partir de la semana pasada eso se ha transformado en algo urgente. En realidad el Peronismo Federal deberá esperar los próximos movimientos de la Cristina Fernández. Si como muchos sostienen el kirchnerismo dobla la apuesta como ha venido siendo su estilo desde el 2003, el espacio que lidera Eduardo Duhalde, aunque el resto lo niegue, no debiera tener mayores problemas para seguir adelante con el rumbo trazado cuando decidieron pegar el portazo del Justicialismo. Por supuesto, deberá adaptar su estrategia electoral pero en definitiva el oficialismo terminaría siendo funcional a este espacio. En cambio, si el gobierno ensaya una política de apertura y de flexibilización en esa línea que separa los amigos de los enemigos; le será más difícil a los disidentes justificar su permanencia puertas afuera del partido.

Por estas horas hay pocas certezas pero no hay dudas que las próximas horas serán cruciales para que Cristina Fernández comience a dar sus primeros pasos sola, sin contar con quien era su mejor consejero, con su ministro de economía y con el estratega política que se encargaba de cuidar las espaldas del matrimonio presidencial. Hay muchas miradas que se posan sobre la Presidenta y, como en un partido de ajedrez, todos esperan que ella mueva las blancas. Arranca una nueva era política el kirchnerismo sin Néstor Kirchner, es claro que ya nada será como era pero todavía existen muchas incógnitas para saber cómo será.

LA DESPEDIDA DE UN MILITANTE

VHB_1798Los restos de Néstor Kirchner ya están en Santa Cruz, después de un prolongado velatorio en el que miles y miles de argentinos despidieron a un militante como al mismo ex Presidente le gustaba definirse. Fue una despedida larga y conmovedora sobre la que es conveniente hacer un análisis.

Más allá de la opinión que se pueda tener sobre Cristina Fernández de Kirchner, la escena de la Presidenta al lado del féretro de su marido fue sobrecogedora. Flanqueada por sus dos hijos la Presidenta mostró una gran entereza durante las interminables horas que recibió el calor y el apoyo de la gente que fueron hasta la Casa de Gobierno. Es sólo una lectura humana pero también puede hacerse una lectura política porque Cristina Fernández no es una viuda cualquiera es la Presidenta de la Nación y sabe que tiene que mostrar fortaleza porque todavía tienen que gobernar trece meses más.

El velatorio de Kirchner también mostró la pintura brutal de una Argentina fracturada. Varios militantes agredieron a Fernando Bravo y a Alfredo Leuco, pintaron con aerosol la entrada de radio Continental y entonaron cánticos contra Héctor Magnetto, el Grupo Clarín, Julio Cobos y Eduardo Duhalde. Por su parte, los anti kirchneristas también hicieron lo suyo. Muchos se burlaron de la muerte de Kirchner, olvidando que ante todo era un ser humano y que fueron los mismos argentinos los que no sólo lo convirtieron en Presidente, sino que además convalidaron esa gestión convirtiendo a su mujer en la su sucesora. Hubo muchos que en los medios dejaban mensajes sobre por qué Kirchner había sido velado con el féretro cerrado, como tratando de sembrar una sospecha sobre si efectivamente el ex Presidente había muerto o todo se trataba de una estratagema conspirativa. Unos y otros terminaron siendo lo mismo. No fueron capaces de acordar una tregua por cuarenta y ocho horas. Unos y otros son sectarios y funcionales a esa fractura que el mismo Kirchner siempre alentó. Son posiciones extremas, anacrónicas pero desafortunadamente demasiado comunes en un país que desde hace doscientos años venera el antagonismo. Kirchner contribuyó a profundizar los antagonismos de la Argentina, por eso unos lo lloraron y otros hasta se alegraron con su muerte pero ambos mostraron su resentimiento; que claramente termina siendo funcional a un país que se resiste a cambiar un paradigma que lo mantiene en el atraso.

La fractura no sólo se vio en las bases también quedó plasmada a nivel institucional. la Presidenta instruyó a Aníbal Fernández que les hiciera saber a Duhalde y a Cobos que no serían bien recibidos en la capilla ardiente. Tampoco estuvieron ni Carlos Menem, Fernando de la Rúa, ningún presidente constitucional se despidió de Néstor Kirchner; ni la Presidenta quiso recibir a ningún dirigente de la oposición. Es la lógica del kirchnerismo, sólo se admitió a los que piensan igual a los sostenedores del pensamiento uniforme. Pero qué duda cabe, Néstor Kirchner lo hubiera querido así. Era el momento para que estuvieran presentes los ex presidentes de la Argentina y todos los líderes políticos del país, parece que esa es una foto imposible. El kirchnerismo es tabicado, aislado y encerrado siempre en sí mismo. La Presidenta ignoró a la oposición. Fue la contracara de la presencia de los ocho presidentes de latinoamericanos que llegaron a despedirse del secretario general de la UNASUR, lo que demuestra que a nivel regional Kirchner tenía un planteo sólido y reconocido por sus colegas. Así, lo hizo saber el mandatario colombiano Manuel Santos cuando recordó la intervención de Néstor Kirchner para que su país y Venezuela pudieran retomar las relaciones diplomáticas. No es un dato menor que Lula haya suspendido su participación en el cierre de campaña de Dilma Rousseff para llegar hasta Buenos Aires a despedir a su ex colega y confundirse en un emotivo abrazo con Cristina Fernández.

Hubo cientos de miles de personas que quisieron decirle adiós a su líder. Esta vez no fueron llevados a un acto por “el pancho y la Coca”. Espontáneamente coparon la Plaza de Mayo y esperaron largas horas para despedirse de Kirchner. Es un dato potente, importante y que la oposición debe estar tomando nota. Es cierto que no se trataba de la mayoría de los argentinos, pero tampoco se podría afirmar con justeza que no fue una demostración importante de lo que representaba Néstor Kirchner para una porción importante de la sociedad. Negar esto es ignorar parte de la realidad y se cometería el mismo error del gobierno cuando actúa como si aquellos que piensan distinto no existieran.

En la Casa de Gobierno se despidió a un ex presidente, uno de los más importantes y controvertidos de la historia contemporánea de la Argentina, pero para decenas de miles de argentinos se fue un militante que se llamaba Néstor.

ANGELES Y DEMONIOS

Elisa_Carrio Elisa Carrió volvió a ser el centro de las miradas y de las críticas, acaba de pegar el portazo en el Acuerdo Cívico y Social que ayudó a fundar para hacerle frente al kirchnerismo desde la vereda del progresismo. Carrió hace de la coherencia su fortaleza y la punta de lanza de comportamiento políticamente incorrecto, que en un país tan contradictorio y con los valores por el piso como es la Argentina; la convierte en un “rara avis” frente a los pragmáticos del poder.

La Carrió que acaba de decir adiós es la misma que no dudó en el 2004 de señalar a Julio De Vido como un engranaje clave en la matriz de corrupción del kirchnerismo. No hay que olvidar que por aquel entonces, Néstor Kirchner tenía una imagen positiva superior al 70%, que la oposición estaba desconcertada frente a un gobierno que se había animado a cambiar la Corte, que le daba aumentos a los jubilados y que mes a mes hacía bajar el índice de desocupación. Eran tiempo en que Clarín hacía oficialismo explícito. Carrió no dudó en atacar al kirchnerismo justo en donde más le duele, en los negocios y en la caja. A casi seis años sus vaticinios parecen cumplirse.

Hoy, Elisa Carrió ha decidido una vez más tomar el camino del desierto en pos de esa coherencia que defiende al ultranza, el “deber ser” de Kant y su Imperativo Categórico también. Tomó una decisión largamente anunciada y se fue del Acuerdo Cívico y Social, porque no está dispuesta a convalidar una nueva versión de la Alianza y lo que podría ser una nueva decepción. Adrián Pérez explicó en Contrapunto que sus críticas están dirigidas a Julio Cobos, algo que sabido por todos, pero también apuntan a Leopoldo Moreau y al Coti Nosiglia, a quienes denomina los gerentes del radicalismo. Por supuesto, que las diferencias con Margarita Stolbizer existen y son profundas pero no tienen la misma gravedad que con los anteriores.

La nueva estrella en el firmamento radical se llama Ricardo Alfonsín y sólo él será capaz de hacer desandar la decisión que tomó Carrió. Mientras se afianza como posible candidato a la presidencia, Alfonsín sabe que en este marco su llave a la Casa Rosada pasa por cohesionar a la UCR y por sellar un acuerdo sólido con el socialismo. Así, se comprenden sus palabras cuando dice una y otra vez que prácticamente no hay diferencias entre un radical y un socialista, que “hasta nos vestimos igual” agrega para quitarle dramatismo al asunto. Alfonsín tiene sus esperanzas puestas en que el gobernador santafesino Hermes Binner sea su compañero de fórmula, idea que se analizaba antes de la salida de Carrió del Acuerdo Cívico pero que ahora cobró más potencia. Parece ser una buena alternativa para correrle al matrimonio Kirchner por izquierda.

El kirchnerismo festejó, dicen que Néstor estaba eufórico con la ruptura del Acuerdo Cívico mientras tiende lazos a los intendentes del conurbano para que vuelvan al redil, luego de varios intentos de autonomía que varios de ellos mostraron. Pero otro que se puede ver beneficiado por la decisión de Carrió es Eduardo Duhalde, porque es muy probable que si la salida de Lilita es definitiva se lanza como candidata a la presidencia. Como es lógico de suponer esto le restaría votos al radicalismo y sus aliados. Fragmentación que podría ubicar al Peronismo Federal en el segundo lugar en las elecciones a tiro de la ballotage, en lo que Duhalde sueña como la madre de todas las batallas para derrotar a Néstor Kirchner cuyo principal teatro de operaciones será, sin lugar a dudas, la Provincia de Buenos Aires.

LOS CONSPIRADORES DE SIEMPRE

cobos El vicepresidente Julio Cobos dio otro paso en su proceso de mutación de piel que terminará por convertirlo en candidato a presidente de la Unión Cívica Radical. El encuentro de legisladores radicales llevado a cabo en San Nicolás, desató la furia del gobierno que no dudó en utilizar una vez más la teoría del golpismo y la destitución.  Nadie que esté involucrado en un complot se reúne a la luz del día y en presencia del periodismo, pero el gobierno siempre prefiere tomar este atajo en lo que tal vez el matrimonio presidencial piense es su camino al martirio.

Por su parte, la asistencia de Cobos a San Nicolás también generó controversias entre el radicalismo y la Coalición Cívica. Elisa Carrió volvió a arremeter contra Cobos. A su vez, el vicepresidente opositor respondió a los cuestionamientos de la líder de la Coalición Cívica calificándola de “oportunista y especulativa”; y reveló que en la comisión Bicameral que trató la situación de Martín Redrado “obligó a Prat Gay a cambiar el voto para que no votara igual que yo”, disparó desde las páginas del diario mendocino Los Andes. Paradójicamente, el mismo argumento que utilizó por aquellos días el jefe de gabinete Aníbal Fernández para descalificar también a Elisa Carrió. Es más que claro que el Acuerdo Cívico y Social entró en terapia intensiva. Los radicales sueñan con volver al poder de la mano de Cobos, quien fue echado del partido de por vida; mientras que Carrió no le perdona su alianza con el kirchnerismo. Las posiciones parecen irreductibles, algo que sin lugar a dudas le conviene al kirchnerismo.

La situación de Cobos es insólita y cada vez son más las voces que sostienen que debe dejar el cargo, y convertirse en un opositor hecho y derecho. Pero el vice tiene muy claro que cada vez que desde su cargo fustiga al gobierno su imagen positiva sube, por eso Cobos sigue en su cargo porque desde el llano su construcción política resultaría más trabajosa. Por estas horas se calcula si el vice no debería emitir su segundo “voto no positivo” para zanjar un posible empate en el debate para convalidar o rechazar el DNU que dio vida al Fondo del Bicentenario. Obviamente, el gobierno pondrá en práctica todos los medios de “convencimiento” sobre los senadores que están en duda porque una derrota, en el contexto actual, sería un revés difícil de digerir para el kirchnerismo que está desesperado por conseguir fondos de donde sea.

Como siempre, el gobierno está dispuesto a luchar como si se tratara de la última batalla; dejando de lado la posibilidad de transformar el DNU del Fondo del Bicentenario en un proyecto de ley como tímidamente propuso el senador oficialista Nicolás Fernández. Eso le daría un mayor margen de acción en ambas cámaras y le permitiría poner una cuña con los diputados de centro izquierda. Sin embargo, el gobierno está dispuesto a matar o morir en el intento; ignorando que la relación de fuerzas cambió desde el 28 de junio. De todos modos, hay que tener en cuenta que en el Senado los números siempre pueden cambiar sorpresivamente inclinándose hacia uno u otro lado. Allí, los ojos están puestos en los senadores pampeanos Carlos Verna y María Higonet. Al parecer las posiciones de la correntina Josefina Meabe y del neuquino Horacio Lores parecerían estar más claras. Pero hasta el momento de la votación nunca nada es seguro en el Senado.

En el gobierno hay quienes piensan que la Presidenta podría emprender un viaje para obligar a Cobos a reemplazarla al frente del Ejecutivo y evitar que presida el Senado. Sería la estrategia opuesta a la que se implementó en enero por temor a que Cobos convocara a sesiones extraordinarias mientras la Presidenta viajara a China. Un papelón si se tiene en cuenta que es el segundo comprador de productos argentinos. Las exportaciones a ese país alcanzaron en 2009 los U$S 3.504 millones y en la visita de estado se preveía firmar acuerdos para ampliar y remodelar las líneas de subtes y los ferrocarriles Belgrano y San Martín.

El oficialismo ya ha mostrado sus cartas en el caso de terminar derrotado en el Senado, responsabilizará a la oposición de trabar la posibilidad de la Argentina de endeudarse a tasas bajas y por consiguiente poner en peligro las inversiones en materia social. Además, en este contexto el kirchnerismo también culpará a la oposición del aumento de la inflación; que todo hace pensar que será un fenómeno que marcará el año en materia económica. “hay que dejar en claro que la oposición no nos quiere dejar gobernar”, declaró el senador Miguel Angel Pichetto y añadió que “la vocación que tienen es la de obstaculizar todo”. Kirchner busca el martirio. Volverá a hablar del 55, de Clarín, la oligarquía, los grupos concentrados, los noventa y todo el listado de enemigos del modelo cuya principal misión en conspirar contra el modelo establecido en el 2003.

El senador rionegrino refleja fielmente el pensamiento que impera en el matrimonio presidencial, que es un calco del análisis de la posición adoptada por el oficialismo con respecto a la Resolución 125. negociar es claudicar para el kirchnerismo y todas las batallas siempre son a matar o morir. Nada nuevo. En Olivos no entienden que la legitimidad popular también alcanza a la oposición y es ridículo pensar que votar en contra en el Senado sea una acción tendiente a desestabilizar a un gobierno. No se desestabiliza desde el Poder Legislativo cuando sesiona  a la luz del día y de cara a la sociedad, no por nada es el único poder que dejó de funcionar sistemáticamente en cada uno de los experimentos golpistas que padeció el país. El gobierno debe entender de una vez, que el Congreso ya no es más una escribanía donde diputados y senadores se habían transformado en “aprobadores seriales”. Para cualquier gobierno siempre es difícil comprender en qué momento el poder comienza a escurrirse. Carlos Menem incurrió en el mismo error cuando intentó la re reelección y cuando no se percató que el Plan de Convertibilidad se había agotado. Otro tanto sufrió Fernando De la Rúa cuando decidió aislarse de alianza que lo había llevado al poder, pero también decidió mantener la distancia con el radicalismo y mantener ciegamente la convertibilidad de la mano de un Domingo Cavallo recargado que llegó al gobierno con un 80 por ciento de imagen positiva y que al abandonar el ministerio de economía su carrera política se había hecho añicos.

El gobierno deberá negociar en serio porque corre el riesgo de afrontar una derrota, tal vez, más dolorosa que la de aquella noche que sepultó para siempre la 125 y llevó a Julio Cobos a lo más alto del firmamento político argentino.