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EL FINO PALACIOS EN LA MIRA DE TODOS

Mauricio Macri debe haber pensado que el nombramiento de Jorge “El Fino” Palacios podría pasar bastante inadvertida, en medio de la derrota kirchnerista y de la polémica que está generado la gripe A. Después de todo el PRO había triunfado en la Ciudad y en la Provincia de Buenos Aires, y por estos fndías el gobierno no está en condiciones de criticar a nadie; mucho más preocupado en reconstruir su poder luego de la derrota del domingo. Las condiciones parecían presentarse como inmejorables. Por eso, decidió actuar rápido y firmó el nombramiento del polémico comisario. Sin embargo, la decisión de encumbrar a Palacios como primer jefe de la Policía Metropolitana está generando una crisis de tal magnitud que será difícil que el Jefe de Gobierno pueda superarla sin pagar el costo político. Además, descubre la verdadera concepción que tiene Macri sobre la seguridad, la mano dura con las prácticas más “tradicionales” de la Federal.

La comunidad judía también ha salido a criticar duramente la designación de Palacios y fue calificada como de “burla” por Sergio Burstein, integrante de la asociación de Familiares de la Víctimas de la AMIA. En la Legislatura, donde Macri tiene una holgada mayoría, la cuestión promete ser ríspida. La presidenta de la Comisión de Seguridad Silvia La Ruffa (Frente para la Victoria) ya anunció que quiere citar al Ministro de Seguridad Guillermo Montenegro para que dé explicaciones y en la misma línea se pronunció el Presidente del bloque del Acuerdo Cívico y Social, Sergio Abrevaya. Inclusive, el legislador adelantó que podrían aprobar una ley en la que se pidan determinados requisitos al jefe de la policía que Palacios no podría cumplir. Por su parte, el kirchnerista Diego Kravetz apunta a modificar la ley de seguridad y establecer el requisito que el jefe y el sub jefe de la policía sean propuestos por el Jefe de Gobierno pero con acuerdo de la Legislatura. El legislador tiene pensado convocar a una sesión especial para los próximos días.

El ex juez Guillermo Montenegro que llegó al gabinete de Macri de la mano de Gabriela Michetti, ha sido el encargado de implementar la defensa mediática del polémico policía. “No encuentro elementos para cuestionarlo. Palacios ya está trabajando, no hay marcha atrás. Evalué los cuestionamientos que se iban a hacer y ninguno me pareció de la contundencia necesaria como para desistir”, explicó el ministro porteño en su raid de medios y aseguró: “Hay un cuestionamiento de que del teléfono del señor Palacios se habían hecho dos llamados a Kanoore Edul. Se llamó para ver si estaba en la casa. Se lo detuvo en la puerta (a Edul).No entiendo cuál fue la animosidad.Tengo claro las implicaciones de Palacios en la causa. No hay nada de involucramiento penal en la investigación. Entiendo que es la persona más capacitada para ocupar el cargo”.

Alberto Nisman en Contrapunto

Sin embargo, el fiscal general de la causa Alberto Nisman no cree lo mismo. Hace alguno meses presentó al juez Ariel Lijo, a cargo de la investigación de la cadena de encubrimientos en el atentado contra la AMIA, un pedido de procesamiento contra Palacios. En Contrapunto, Nisman declaró que “procede el procesamiento y las pruebas son contundentes”. Para el fiscal, Palacios es autor de destrucción y adulteración de documento público, incumplimiento de los deberes de funcionario público y omisión de actuar en la persecución y represión de delincuentes en calidad de partícipe necesario. Así, a pesar de lo declarado por el ministro Montenegro hay un claro involucramiento penal, algo que puede ser percibido hasta por un estudiante de Derecho. Por eso no es aventurado afirmar que Montenegro defiende lo indefendible y trata de restarle importancia a las imputaciones que hace Nisman pero basta con leer alguno de los tramos del pedido de procesamiento del fiscal para comprender que Palacios –por lo menos- debería estar preocupado.

El 1 de agosto de 1994 se había ordenado allanar dos domicilios pertenecientes a Kanoore Edul, un de los imputados en el atentado. En su escrito Nisman sostiene: “Habrá de recordarse que a las 11:29 y 11:36, respectivamente, del 1° de agosto de 1994, las fincas ubicadas en Constitución 2633 y Constitución 2745 cuyo registro domiciliario ya estaba ordenado, recibieron llamadas telefónicas desde el abonado celular N° 411-5884 que no sólo estaba registrado a nombre del Comisario Jorge Palacios sino que se comprobó que era él quién lo utilizaba, autoridad policial a quien Galeano designó en el decreto del 31 de julio 1994 para llevar a cabo los registros domiciliarios ordenados respecto de las fincas de la familia Kanoore Edul”. Más adelante el fiscal se pregunta “¿Qué otra razón que no fuese beneficiar a los Kanoore Edul pueden haber tenido estos llamados tan celosamente ocultados?”.

“Esto es parte de una gran maniobra para proteger a un imputado, Kanoore Edul. Ha quedado ampliamente demostrado, que esto surge a partir de un pedido que le hace el padre de Kanoore Edul al ex presidente Menem”, revela Nisman. En este marco, no se debe olvidar que la carrera de Palacios recibió un fuerte espaldarazo mientras Carlos Corach se desempañaba como Ministro del Interior.

La línea telefónica desde la que Palacios realizó las llamadas a los domicilios que se iban a allanar,   números que no figuraban en el sumario, es decir que sólo él los conocía, fue ocultada por el ex policía cuando el tribunal oral que juzgaba el atentado contra la AMIA se lo preguntó. Palacios sólo reveló la línea que le había dado la Policía Federal, otra conducta que implicaría cometer el delito de falso testimonio y que Montenegro prefiere soslayar.

Nisman sostiene que “las llamadas del Comisario Palacios no son ni de 3 ni de 5 segundos de duración, son de bastante tiempo más de poco menos de un minuto”; en respuesta a lo declarado por Montenegro en el programa que conduce Jorge Chamorro por Radio América, quien había declarado que se trataba de llamadas muy cortas. “es una explicación inverosímil e inconsistente”, explica Nisman sobre las declaraciones de Montenegro.

El ministro Montenegro habla de “animosidad” en la cerrada defensa que ensaya de Palacios, pero es muy probable que el flamante jefe de la Policía Metropolitana deba exponer argumentos bastantes más contundentes si quiere convencer al juez que actuó apegado a ley.

LA MALDITA POLICIA DE MAURICIO

ELFINO Mauricio Macri acaba de designar como jefe de la Policía Metropolitana a Jorge “El Fino” Palacios, un ex comisario del ala dura de la Federal. El ministro de de Justicia y Seguridad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Guillermo Montenegro señaló: “Es una muy buena incorporación. Lo distingue su ética, sus principios morales y es bueno para la ciudad que asuma este cargo”. Sin embargo, a pesar de los elogios de Montenegro, el ex comisario Palacios presenta un frondoso historial bastante reñido con la legalidad y la transparencia que debe observar un funcionario público. La promisoria carrera de policial de Palacios terminó luego que se difundiera en Contrapunto una grabación en la que el policía negociaba la compra de una camioneta robada. Néstor Kirchner decidió echarlo cuando conoció la investigación.

En el año 2004, El Fino era el jefe de la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal y su carrera estaba en ascenso; por aquel entonces muchos sostenían que el techo de Palacios era la jefatura del cuerpo. El 2 de febrero de ese año dimos a conocer en Contrapunto una grabación donde Palacios dialogaba con un reducidor de autos porque estaba interesado en comprar una camioneta 4×4 para ir a pescar, uno de sus pasatiempos preferidos. Para que quede claro, se trata de un policía –cuyo trabajo es detener a los malos o al menos es lo que se supone- que se interesa en comprar una 4×4, que no hace falta ser demasiado sagaz para darse cuenta que los reducidores precisamente no venden autos con garantía de fábrica. En esa grabación, que incluimos en esta nota, Palacios dialogaba con el reducidor Daniel Sagorsky, involucrado en la causa por el secuestro y posterior asesinato de Axel Blumberg. En su momento, Sagorsky fue contactado por Martín “El Oso” Peralta, jefe de la banda que secuestró a Axel para venderle un Volkswagen Passat que pertenecía a un ejecutivo de Arcor Luis Ortiz de Rozas, que compartió el lugar de cautiverio con Blumberg hijo.

Quien hizo de contacto entre ambos fue Carlos Gallone, un ex oficial de la fuerza, ex jefe de Palacios que condenado a prisión perpetua  en julio del año pasado por la causa conocida como la Masacre de Fátima. Gallone, que se retiró de la Federal como comisario inspector, fue encontrado culpable de los delitos de privación ilegítima de la libertad y homicidio cometidos contra veinte hombres y diez mujeres que fueron secuestrado en 1976 por integrantes del Primer Cuerpo de Ejército. Las 30 víctimas fueron atadas, vendadas y recibieron disparos en el cráneo desde una distancia de menos de un metro, luego sus cadáveres fueron apilados y dinamitados.

La cinta que emitimos pertenecía a una escucha telefónica, que estaba incorporada como prueba a una causa judicial del año 2001 en la que se investigaba a Sagorsky por falsificación de documentos. La investigación fue archivada pero la grabación circuló, y luego que por gestiones de Gustavo Beliz -primer ministro de Justicia y Seguridad de Néstor Kirchner- América 2 decidiera no emitirla llegó a nuestras manos, que luego de hacer los chequeos correspondientes decidimos ponerla al aire. El tramo del diálogo entre Sagorsky y Palacios incluía una invitación de Sagorsky: “En cualquier momento a ver si nos vemos y charlamos un poquito”. Palacios aceptaba el convite y Sagorsky repetía: “Un cafecito vamos a tomar”. Y saludaba así Palacios: “Todo bien. Un abrazo”. Como se puede escuchar Gallone alerta a ambos que por teléfono “no hablen nada”, como si intuyera que los estaban grabando y no se había equivocado.

A las 24 horas de emitir la cinta Palacios envió a la radio un escribano con el texto de una carta documento que me llegaría en los próximos días. El comisario estaba muy enojado, al fin ya al cabo se trataba de “un poronga de la Federal” conectado con la DEA y la delegación local del FBI. En la comunicación me intimaba a que ratificara o rectificara los dichos vertidos en el programa, bajo el apercibimiento de iniciar una causa penal por calumnias e injurias. Ratificamos los dichos y volvimos a emitir la grabación luego de leer la intimación, que consideramos una suerte de descargo. Veinte días después, Palacios entendió que a los fines de reparar su honor mancillado por este periodista lo más conveniente eran dejar de lado el fuero penal y transitar el camino civil con una demanda por daños y perjuicios. Algo que dicho en criollo significaba buscar una reparación económica o ponerle precio al honor del comisario. Como paso previo al inicio de las acciones, fui citado a una mediación en la que el comisario, todavía en actividad, fue acompañado por sus abogados del estudio Da Rocha, Gené y Munrabá. No se trataba de cualquier estudio y en su elección Palacios hacía una interesante demostración de poder. En el 2004, Joaquín Da Rocha representaba al Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura y Gustavo Gené era asesor del por ese entonces canciller Rafael Bielsa. Por aquellos días se mencionaba el nombre de Gené como firme candidato para ocupar la subsecretaría encargada de las relaciones con los países de América Latina. Nombramiento que se frustró debido a la representación de Palacios en el intento de demandarme. Una curiosidad es que en la actualidad Rafael Bielsa, casi retirado de la vida política, ingresó como socio en ese estudio de abogados. La mediación no llegó a nada porque no había nada que mediar, y como todo lo que se había dicho en el programa estaba perfectamente probado no tenía problemas en ir a juicio. Finalmente, Néstor Kirchner decidió separar a Palacios de la Federal y desistió de cualquier acción legal.

La decisión de Mauricio Macri por cierto es muy poco feliz, porque tiene la oportunidad de crear una fuerza nueva sin los vicios de lo peor de la policía, aunque parece no haberla aprovechado. Por cierto la designación de Palacios ha generado una fuerte polémica en la comunidad judía porque el Fino está acusado por el fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman, de obstruir la investigación de Jacinto Kanoore Edul y su posible participación en el atentado. El fiscal comprobó que del celular que usaba el policía partieron dos llamadas a los números correspondientes a dos fincas, propiedad de Kanoore Edul y que serían allanadas por la policía. Nisman sospecha que Palacios quiso proteger a un sospecho de ser parte de la llamada conexión local del atentado.  Por esta razón, Sergio Burstein, miembro de Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la AMIA condenó la designación del ex comisario Jorge “Fino” Palacios al frente de la policía de la ciudad de Buenos Aires, informó la Agencia Judía de Noticias. “No solamente se burla de nuestros muertos sino también de los familiares y de la sociedad argentina toda, ni siquiera tuvo la valentía de designarlo (a Palacios) antes de las elecciones”, declaró.

La elección del Fino comenzó a generar preocupación en la Legislatura, donde varios diputados se han mostrado preocupados y prometen oponerse. La diputada Silvia La Ruffa, presidenta de la Comisión de Seguridad, calificó la elección de Palacios como “la peor decisión” y añadió: “Es una persona cuestionada por haber encubierto pruebas en el atentado a la Amia, lo que facilitó que el responsable de la compra de la camioneta escapara, pero además está sospechado de estar involucrado con los asesinos de Axel Blumberg, en las muertes del 19 y 20 de diciembre de 2001, y tuvo cuestionamientos por negociados con la obra social de la Policía Federal”.

La relación del Fino con Macri no es nueva, ya que el Jefe de Gobierno lo contrató como jefe de seguridad de Boca cuando presidía esa institución; donde a su juicio realizó un excelente trabajo. Incluso, Macri ya había anunciado la primera vez que se presentó como candidato a la jefatura de la Ciudad, elección que perdió en segunda vuelta con Aníbal Ibarra, que si ganaba Palacios iba a ser parte de su gabinete. En este caso no se puede negar que el jefe de gobierno es coherente.

En el PRO decían que querían construir un cuerpo de policía moderno, sin los vicios de la Federal con miembros altamente entrenados y con una formación en “derecho constitucional, derecho administrativo y derechos humanos”, había explicado el ministro Montenegro en la Comisión de Seguridad de la Legislatura a mediados de junio del 2008. En este marco, el señor Jorge Palacios no parece una persona con los antecedentes adecuados para el perfil que Montenegro decía que iba a tener la Policía Metropolitana. La seguridad ha sido un tema central en la carrera política de Mauricio Macri, pero la designación de Palacios muestra que su visión del tema se asemeja a la mano dura; que nada tiene que ver con el respeto por la ley y la Constitución.

LA DESGRABACION DE LA CINTA

Carlos Gallone: Hola. Daniel Sagorsky: Hola, Carlitos.
Gallone: Sí, señor.
Sagorsky: ¿Cómo te va, mi amigo?
Gallone: ¿Quién habla?
Sagorsky: Daniel.
Gallone: ¿Sabés con quién estoy acá? Con un hombre que te quiere detener, hermano.
Sagorsky: ¿A mí?
Gallone: Sí.
Sagorsky: ¿Quién me va a detener? ¿Qué huevos tiene?
Gallone: Este tiene huevos grandes. Estoy justo con el Fino Palacios.
Sagorsky: ¿Con quién?
Gallone: Con el Fino Palacios.
Sagorsky: Ah, Palacios.
Gallone: Justamente, le expliqué que eras amigo mío. Que por vos, que gracias a Dios, había salido bien de una cosa que te habían imputado. Entonces me dijo que sí, que te querían, que te tienen referencias. Pero si salió bien, mejor. Está acá al ladito mío. Después, un día de estos, vamos a ir a tomar un cafecito con él.
Sagorsky: Bueno, bueno.
Gallone: ¿Sabés por qué? Me está diciendo, vino a ver a Cainelli. Quiere comprar una cuatro por cuatro para ir a pescar.
Sagorsky: Una cuatro por cuatro para ir a pescar…
Gallone: Se la vamos a ir a pedir a Daniel, le digo.
Sagorsky: No hay problema, no hay problema, lo que quiera.
Gallone: Esperá que te doy con él así lo saludás, pero no hablen nada.
Sagorsky: No, no.”
Jorge Palacios: Hola.
Sagorsky: Hola.
Palacios: Sí, ¿qué tal?
Sagorsky: Buenas tardes, ¿cómo le va? ¿Qué tal, bien?
Palacios: ¿Qué tal, bien?
Sagorsky: Bien, ¿y usted?
Palacios: Bien, gracias a Dios bien.
Sagorsky: Me alegro mucho. En cualquier momento a ver si nos vemos y charlamos un poquito.
Palacios: Bueno, cómo no.
Sagorsky: Un cafecito vamos a tomar.
Palacios (riéndose): Todo bien. Un abrazo.
Sagorsky: Chau, chau.”