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LA CRISIS DE LA CRISIS

moyano El gobierno empieza a sentir los rigores de la derrota y de la crisis económica. Los gobernadores están en estado deliberativo, hacen cola para pedir fondos y tratan de capear el temporal en sus fundidas economías mientras hablan más entre ellos de lo que trasciende públicamente. El bonaerense Daniel Scioli trata con energía de “deskirchnerizarse”, ya le abrió la puerta de su gabinete a los intendentes y anunció que gestionará la baja de las retenciones frente al gobierno nacional  luego de una reunión mantenida con una veintena de agrupaciones rurales de la provincia. Es claro que Scioli se está dando vuelta, aunque si bien siempre ha sabido manejar muy bien los tiempos a la hora de separarse de quien pierde el poder, no pocos sostienen que tal vez haya dejado pasar demasiado tiempo. No sería raro que en poco tiempo Néstor Kirchner lo ponga al tope de su lista de traidores.

Los operadores financieros dicen que el mercado siempre se adelanta a la marcha de la economía y lo refleja en las subas y las bajas. Esta regla puede trasladarse perfectamente a la política, donde los reacomodamientos sindicales son el reflejo por adelantado de la crisis interna del justicialismo. Eso es lo que está pasando en la crisis entre Hugo Moyano y los gordos, le están pasando la factura por la derrota kirchnerista después que durante años el camionero manejó la CGT como un feudo personal; privilegiando siempre a su gremio por sobre los demás. Los gordos, que en los noventas estuvieron del lado del menemismo, esperaron hasta que los vientos cambiaron y ahora que la estrella de los Kirchner empieza a apagarse creen que les llegó a recobrar el poder. Esta no es una lucha de buenos y males, es una disputa de hombres de negocios, que pone de manifiesto la orfandad en la que está quedando el matrimonio presidencial.

La disputa sindical tiene en vilo al gobierno porque Hugo Moyano es prácticamente el único aliado que le quedaba al kirchnerismo, y si pierde el control real de la CGT el gobierno sufrirá embates que le será difícil neutralizar en un momento en que a la caja se le empieza a ver el fondo. Luis Barrionuevo mira la lucha desde su propia trinchera, regocijado porque fue el primero en pasarse a la vereda de en frente y si hay fractura en la CGT calcula que puede fortalecerse.

El gobierno sigue adelante con las rondas de diálogo con los partidos políticos. Los encuentros empiezan a mostrar su falta de sustancia. El ministro Florencio Randazzo tiene instrucciones de plantear la reforma política, un tema que nadie cree importante discutir ahora y que sólo le interesa blandirlo a Kirchner en función de la interna peronista en la provincia de Buenos Aires a fin de neutralizar la reunificación del Justicialismo que pretende Felipe Solá. Por su parte, la oposición pretende discutir la agenda de tema que empieza a debatirse en el Congreso, con más cooperación del bloque kirchnerista de la que se sabe. Randazzo diligente toma nota y promete pasarle los temas a la Presidenta, terminan el café, se sacan la foto de rigor y cada uno a su casa. Es difícil que salga de allí algo que sea trascendente. Sin embargo, el gobierno logró volver a imponer la agenda a una oposición que ya está mostrando sus miserias y que a tres semanas de las elecciones no ha podido articular una agenda parlamentaria. Contrariamente a lo que podía imaginarse antes de las elecciones, la relación entre los socios de Unión-PRO parece haber entrado en armonía luego que durante la campaña había resultado turbulenta. En cambio, lo que perecía más sólido como el Acuerdo Cívico y Social entró en un verdadero tembladeral y aun cuando muchos tratan de salvar las apariencias, cada vez es más difícil mantener una imagen de armonía.

El gobierno, luego de pasado el shock de la derrota volvió a endurecerse. Los cambios en el INDEC, anunciados por Amado Boudou, generaron más la impresión de un mayor debilitamiento del organismo, contrariamente a los dichos del ministro que estos apuntaban a “seguir el fortalecimiento”. Queda claro que Norberto Itzcovich, el flamante Director Técnico del INDEC, no se equivocó cuando dijo “hay Moreno para rato”. Napia no sólo debe ser el funcionario kirchnerista más ratificado en los últimos tiempos, sino que cada ahora está más fortalecido que nunca; a contramano de lo que venía pidiendo la oposición y la sociedad. La misma lógica se utiliza para ratificar la composición del Consejo de la Magistratura, donde en el mejor de los casos el gobierno también podría ensayar algunos cambios cosméticos pero sin resignar su mayoría. Muchos atribuyen razones de supervivencia porque temen que cuando el kirchnerismo deje el poder las causas judiciales se multiplicarán exponencialmente. Tarde o temprano ocurrirá pero es mejor retrasar un proceso, que de todos modos es inexorable.

La debilidad del “modelo” quedó expuesta con la iniciativa de la AFIP de investigar a los compradores de dólares, que lo hacen porque no confían en la marcha de la economía. El gobierno no entiende que la confianza no se restituye a golpe de decreto o implementando políticas de terror.  Néstor Kirchner, que sigue empecinado en calzarse el traje de ministro de economía, debería saber que quienes compran dólares actúan con la misma lógica que lo llevó a él a depositar los fondos de Santa Cruz en el exterior: desconfianza. La fuga de capitales, que muchos señalan como la mayor de la historia, se debe a que la mayoría cree que la economía estará peor en los próximos meses y tratan de resguardar sus ahorros. El gobierno cree que puede frenarla apelando a una receta anacrónica, que cuando se aplicó lo único que generó fue un mercado paralelo. En este sentido, queda claro que la estrategia cambió, porque hasta no hace mucho el Banco Central estaba dispuesto a inyectar en el mercado la cantidad de dólares que hiciera falta para desalentar cualquier corrida o suba de la cotización. Es obvio que ahora el gobierno prefiere atesorar los dólares, porque la caída de la actividad, la baja de las exportaciones, la falta de financiamiento y los vencimientos de deuda son un coctel preocupante y peligroso. 

EL PROBLEMA NO ES UN SOLDADO SINO EL GENERAL

guillermo moreno El secretario de comercio interior Guillermo Moreno se ha convertido en un emblema que representa la decadencia del kirchnerismo. A lo largo de los últimos días, las conjeturas sobre su continuidad en el gobierno han crecido de manera exponencial, confiriéndole al “Napia” una importancia que no tiene. En este sentido, las palabras del flamante Jefe de Gabinete han sido más que acertadas: “Hace lo que se instruye”, sentenció Aníbal Fernández. No hay dudas que en pocas palabras el ministro ha ensayado un análisis muy acertado. El problema no es Moreno. La salida no resuelve nada, porque es un jugador muy menor en el tablero de la política argentina. No es un más que un funcionario bizarro como en su momento fueron tantos otros de otras administraciones. Parece que cada una tiene que tener el suyo.

Hacer un análisis sobre la continuidad del gobierno, poniendo la variable Moreno en un lugar de preeminencia es equivocar el diagnóstico. la cuestión es mucho más profunda y la crisis en que está inmerso este gobierno también. El problema no es el soldado sino el general que le da las órdenes. ¿Qué caso tiene desplazar a Moreno si su reemplazante va a seguir recibiendo las mismas órdenes? Tampoco tendría sentido si el matrimonio presidencial decide deshacerse de él, y pone en su lugar alguien con modales más refinados pero siguiendo las mismas políticas.

El problema de fondo es Néstor Kirchner que le da las órdenes a Moreno y la Presidenta que hasta ahora estuvo de acuerdo en transitar el camino del apriete, las amenazas y la distorsión de las estadísticas del INDEC. Por eso, el matrimonio presidencial tiene que convencerse que la metodología utilizada hasta ahora está agotada, y la prueba más contundente en este sentido fue el resultado del 28. La salida de Moreno no puede deberse a un cambio cosmético para ganar tiempo u ocupar los titulares de los diarios, tal como han sido la mayoría –sino todos- de los anuncios dirigidos al campo. Al matrimonio presidencial ya no le queda tiempo para continuar con la estrategia del anuncio como un fin en sí mismo. No tienen margen para que a Néstor se le ocurra un a salida “creativa” para desestabilizar a sus oponentes, como fueron las candidaturas testimoniales y el adelantamiento de la fecha de las elecciones. Lo que se agotó es una forma de gobernar.

Hugo Moyano defiende el trabajo de Moreno al frente del INDEC, destacando su trabajo en la “contención” de la inflación. Sin embargo, más allá de esta defensa Moyano se encamina a una negociación de salarios para los camioneros por el 17 por ciento aproximadamente; cifra que está bastante lejana a la inflación que admite el organismo. Sería muy difícil que Moyano no recibiera fuertes cuestionamiento de los trabajadores si sólo se limitara a pedir una actualización de salarios en base a las cifras del INDEC.

Por otra parte, la actuación de Guillermo Moreno como freno a la inflación funcionó en los primeros tiempos. En el 2006 y el 2007 la Argentina era muy distinta a la actual, y los originales métodos del Napia para alcanzar acuerdos con los formadores de precios dieron algunos resultados. Sin embargo, hoy son pocos los que le temen y el nivel de inflación real demuestra que su rol ya no da resultados. Néstor y Cristina creen que todavía es vital tenerlo a su lado y frente a la polémica que se ha generado en torno a su permanencia en el gobierno no parece que el matrimonio vaya a sacarlo porque la conveniencia de su renuncia aparece “en letras de molde”, como le gusta decir a la Presidenta. De hecho, los Kirchner nunca sacaron a ningún funcionario porque lo pidan los medios, la oposición o cualquiera. Hoy el matrimonio presidencial considera que la salida de Moreno sería entregarlo y revelaría una debilidad que no están dispuestos a admitir. De hecho, Moreno consolidó su poder en el INDEC en las últimas horas gracias al nombramiento de Norberto Itzcovich, que recientemente había dicho “hay Moreno para rato”. En ATE sostienen que es parte de la intervención y fue nombrado como Director Nacional de Estadísticas y Precios de la Producción y el Comercio, a través de un decreto firmado por Cristina Kirchner.

Finalmente, el gobierno dio el primer paso y el ministro Florencio Randazzo convocó a los partidos políticos para comenzar la discusión de la reforma política. Es un buen inicio, aunque si bien este capítulo es importante no es el más urgente. Faltan dos años para las próximas elecciones y la sociedad siente que ésta es una cuestión más importante para los políticos que para mejorarle la vida a la gente. El 2011 está muy lejos y la inflación, el conflicto abierto con el campo, la destrucción de puestos de trabajo y los constantes dibujos del INDEC golpean a la sociedad hoy.

El gobierno debe dar otro paso rápidamente y plantear una agenda que contenga los temas por los que la sociedad está verdaderamente preocupada. No es posible pasar los próximos meses discutiendo una reforma política lejana, que frente a los temas tan preocupantes que hoy asolan a la Argentina, parece más un tema importante para que la corporación resuelvan –o en muchos casos depuren- sus disputas de poder.

Si bien siempre es positivo el diálogo, especialmente con este gobierno que nunca ha sido muy proclive a esta práctica, es justo decirlo que empezar los contactos por el tema de la reforma política se asemeja más a una estrategia para que la oposición se entretenga un rato. El matrimonio debe comprender que factor tiempo se ha convertido en una de las variables más importantes para llegar al 2011 sin demasiados sobresaltos. Tarde o temprano las retenciones deberán bajar, se reformará la composición del Consejo de la Magistratura, se acotarán los super poderes y se rectificará el INDEC. Los Kirchner deberán elegir si son parte de ese proceso o si el proceso los deja a un lado.

EL AFUERA TAMBIEN EXISTE


La Presidenta Fernández de Kirchner lanzó un paquete de medidas compuesto por tres pilares: fomentar la demanda, sostener la oferta y un guiño al agro bajando en un 5 por ciento las retenciones al maíz y al trigo. Independientemente del verdadero alcance de este paquete, el anuncio contiene dos datos positivos desde el punto de vista político. Las palabras de la Presidenta, más allá de algunas expresiones soberbias a las que ya nos tiene acostumbrados y que ella considera una manera de desacartonarse, admiten que en el mundo hay una crisis. Primero existe un mundo más allá de Venezuela, algo que hasta el momento el gobierno parecía no haber considerado, pero además ese mundo está en crisis y nos afecta. Es un buen inicio. Muy lejanas parecen las bravatas presidenciales que aconsejaban a los norteamericanos implementar un Plan B. Parece que el gobierno entendió que el Efecto Jazz se coló entre nosotros más rápido de lo que los estrategas kirchneristas suponían. Claro, hay algo que se llama globalización y que no se la puede negar con encendidos discursos. La realidad siempre tiene la particularidad de demoler los postulados vacíos.

El otro dato positivo es que por primera la Presidenta reconoció que el nivel de retenciones es demasiado, al menos para el trigo y el maíz. Sin embargo, para la soja, la carne y la leche no hay tregua; aún deben seguir bajo la lógica del disciplinamiento kirchnerista. Un error porque la soja es el cereal que más divisas aporta al país y en el caso de la carne ACREA sostiene que con este nivel de consumo a partir del 2011 la Argentina va a tener que importarla. Un verdadero disparate, pero es una más de las contradicciones que en el país son una política de estado.

La baja de retenciones en el maíz y el trigo no tendrán, a juicio de los productores, ningún efecto porque son lanzadas ignorando el ciclo productivo de ambos cereales. En el mismo coincidieron sentido varios economistas como Carlos Melconián, al advertir que el gobierno se ha metido tanto en la comercialización del trigo y el maíz que terminaron siendo poco relevantes para la economía local. Hay que destacar que las frutas y el pescado hoy tienen más importancia en términos de exportaciones que el maíz y el trigo. De esta manera, para Ricardo Buryailde, vicepresidente de CRA, los programas Trigo Plus y Maíz Plus también lanzados ayer son una ficción. Es claro que al gobierno todavía le falta estudiar mucho acerca del funcionamiento del sector agropecuario, aún cuando la Presidenta dice haber hecho los deberes en este sentido y de haberse autocalificado como una experta en carne y en soja; aquel yuyo que tatos dolores de cabeza le trajo.

El anuncio del auto económico que tanto se había filtrado en los últimos días poco se supo, sólo que se contaría con una línea de crédito por $ 3.100 millones para la adquisición del primer 0 kilómetro. El gobierno pretende que las terminales y las concesionarias no tengan rentabilidad por la comercialización de ese económico sobre el que ayer faltaron las definiciones más básicas. Parece que todavía Deborah Giorgi y Guillermo Moreno no han decidido si le van a sacar el CD o el aire acondicionado. Lo curioso es que el gobierno pretende que las terminales y las concesionarias resignen su rentabilidad, pero nada se dice de bajar una parte de los impuestos que en el caso de los autos alcanzan prácticamente al por ciento del precio final. Todos ponen menos Cristina.

Hay otros dos interrogantes que todavía no fueron develados. El primero es de dónde van a salir los $ 13.200 millones para financiar todos los anuncios. Por supuesto, los fondos estatizados de las AFJP están en primera fila y habría que ver si no se reasignan partidas del Presupuesto. La otra pregunta es la implementación de las medidas. No sería la primera vez que el gobierno hace un anuncio rimbombante y a la hora de ponerlo en práctica la burocracia y la falta de decisión política lo tornan impracticable. Basta recordar las constantes quejas de los tamberos para acceder a los reintegros. Sin embargo, a la hora de posar una mirada positiva sobre los anuncios, ayer la Presidenta demostró que el mundo no terminaba en el conurbano. Existe “el afuera”.

El otro dato saliente es que ayer el plenario de comisiones de Presupuesto y Legislación Laboral de la Cámara de Diputados, emitió dictamen de mayoría sobre el proyecto de repatriación de capitales. Un proyecto controvertido porque permite la entrada de capitales sin analizar su origen, y como consecuencia le abriría las puertas al lavado de dinero producto del tráfico de armas y de drogas. Una visión para nada antojadiza si se tiene en cuenta la cantidad de mexicanos que deambulan por los juzgados argentinos.

El ministro del interior, Florencio Randazzo que ofició como vocero del gobierno en la cuestión se cansó de decir que nadie quiere garantizar la impunidad y que el gobierno no pretende que el país se convierta en una plaza receptora de fondos de origen ilegal que, incluso, podrían tener su origen en el terrorismo. Pero como generalmente pasa con el kirchnerismo, las declaraciones terminan en contradicción con los hechos. Veamos: el artículo 31 dispone que las personas físicas o jurídicas que quieran repatriar capitales deberán extender un certificado que informe la entidad del exterior donde estaban depositados los fondos, nombre y apellido y domicilio del titular, importe del depósito en moneda extranjera y lugar y fecha de su constitución. Como puede verse nada dice sobre el origen de los fondos. Pero para que no queden dudas el artículo 32 es más contundente en este punto: “…no estarán obligados a informar a la ADMINISTRACION FEDERAL DE INGRESOS PUBLICOS, sin perjuicio del resto de las obligaciones que correspondan, la fecha de compra de las tenencias ni el origen de los fondos con las que fueran adquiridas…”. Queda bien claro que el gobierno está dispuesto a recibir fondos de cualquier origen. Si, como sostiene Randazzo, no se pretende garantizar la impunidad de nadie el proyecto debería ser más restrictivo en cuanto a los requisitos. No cabe duda que las palabras del ministro son contundentemente desmentidas por el propio gobierno al que pertenece.

El artículo 40, que tanto ha cuestionado la oposición es directamente desopilante: Ninguna de las disposiciones de esta ley liberará a las entidades financieras o demás personas obligadas, sean entidades financieras, notarios públicos, contadores, síndicos, auditores, directores u otros, de las obligaciones vinculadas con la legislación tendiente a la prevención de las operaciones de lavado de dinero, financiamiento del terrorismo u otros delitos previstos en leyes no tributarias, excepto respecto de la figura de evasión tributaria o participación en la evasión tributaria”.

No parece que la advertencia contenida aquí vaya a generar demasiada preocupación en los carteles del narcotráfico. Incluso hasta parece una burla la mención al lavado, es casi como para guardar las formas pero de ninguna implica que se quiera luchar contra la llegada de este tipo de fondos. Parece que la desesperación por dinero fresco que tiene el gobierno es dramática, en el mejor de los casos. En el peor podría pensarse que todo esto se funda en el blanqueo de capitales provenientes de la corrupción. Cabe preguntarse si es una mera casualidad que en los últimos meses se haya detectado actividades de carteles mexicanos de narcotráfico, y el intento del gobierno de aprobar este proyecto. Esperemos que sólo sea la desesperación con conservar una caja abultada y el resto sean sólo especulaciones antojadizas de este periodista.

Por otra parte, el proyecto libera a quienes traigan sus fondos negros de la figura de evasión tributaria o participación en evasión tributaria. Así, se premia claramente a los corruptos, por eso es que esta iniciativa se parece más a una amnistía que a un intento de tentar a aquellos que tienen fondos en el exterior de traer su dinero. Es muy difícil pensar que alguien que se enriqueció gracias a la corrupción se presente en la AFIP a pagar impuesto a las ganancias. Pero además, el mismo artículo haría caer los procesos judiciales en marcha. Algunos tan emblemáticos como Skanska o los fondos que llegaron a la Argentina de la mano de Antonini Wilson. Aunque los voceros del gobierno digan lo contrario, este proyecto premia a los corruptos, le abre las puertas de la Argentina a los carteles del narcotráfico para invertir sus capitales y pone en peligro las causas penales que ya están en marcha. Ni el menemismo se atrevió a tanto.

AGUANTE LA FICCION

El ministro del interior Florencio Randazzo se ha convertido en un nuevo vocero del gobierno, y desde ese nuevo “cargo” intenta crear un relato mediático –expresión muy utilizada por la Presidenta- acorde con el sentir del kirchnerismo. Aunque esto no significa que ese relato tenga que ver con la realidad, que como decía el General “es la única verdad”.

En el país de Randazzo el conflicto con el campo “terminó” y desde ese momento “todas son buenas noticias”. Avísenle a Alfredo De Angeli que terminó la crisis del campo porque no se enteró, y ya que están también a los Granaderos y a la Brigada Azul de la Policía Federal para que vayan a la Rural.

“Moreno es una persona amable con fuertes convicciones”, declaró el ministro sin que tuviera que esforzarse en contener la risa, en una clara señal que el gobierno, que es Néstor, sigue respaldando a Patota. No conforme, añadió que el gobierno seguirá “actuando con toda la fuerza contra la inflación, que atenta contra los que menos tienen”. ¿Cómo? ¿Había inflación? Es bueno saber que el gobierno está luchando contra la inflación, el problema es que todo indicaría que está perdiendo. Por supuesto, el INDEC funciona normalmente, es creíble y a veces algunos chicos traviesos –amigos de Patota- sienten la necesidad de expresarse rompiendo todo lo que encuentran a su paso. Es más, está todo tan bien que en un informe el INDEC sostiene que en el último año (desde Junio desde 2007) los precios en los supermercados sólo aumentaron un 4,6 por ciento.

En medio de los disturbios que se suceden en Córdoba, señaló que “la Nación no le debe nada” a esa provincia aunque su gobernador no deja de reclamar $ 1.600 millones para cubrir el déficit de la caja de jubilaciones y no tuvo mejor idea que mandar un proyecto a la legislatura buscando aprobando retenciones para las jubilaciones. Pero no se detuvo allí, le recomendó al gobernador Juan Schiaretti que “lo que tiene que hacer es corregir errores estructurales que muchas veces la hacen inviable, porque se han tomado decisiones con una enorme irresponsabilidad”. Una más que obvio alusión a José Manuel De la Sota. ¡Y pegue, Randazzo pegue!

Florencio Randazzo está dispuesto a ocupar un lugar de relieve en la constelación kirchnerista, que aunque algo opaca aún tiene algo de brillo. El gobierno pretende, a través de su nuevo vocero, anoticiarnos que estamos viviendo en un lugar que nada tiene que envidiarle a Suecia o Finlandia.

El gobierno sigue poniendo en práctica dos estrategias que ya probaron no dar resultados. Negar la realidad sistemáticamente y dar buenas noticias para construir una realidad oficial. Sin embargo, esta técnica puede llevar al ridículo porque decir que Moreno es amable es lo mismo que decir que “va llover gas oil”. La otra técnica que ha demostrado ser un continuo fracaso es el intento del gobierno de dividir a las entidades nucleadas en la Mesa de Enlace, que tampoco se enteraron que el conflicto con el campo había terminado. Por supuesto, Randazzo se encargó de defender a Carlos Cheppi, que parece seguir los pasos de su antecesor Javier de Urquiza, es decir estar pintado; en lo que parece ser una política de estado. “La relación con las entidades la debe dar el secretario de Agricultura que acaba de asumir”. Parece que a Cheppi lo van a dejar solo.

En suma, todo demuestra que contrariamente a lo que se viene sosteniendo desde la derrota en el Senado, acerca de un cambio de estilo en la manera de gobernar del kirchnerismo, hasta ahora no tiene un correlato con la realidad. No hay cambios y a medida que pasan los días, empieza a parecer que la llegada de Sergio Massa a la Jefatura de Gabinete sólo fue para cubrir el lugar de Alberto Fernández luego de su portazo. ¿Por qué cambiar? Si está todo bien…viejita.

Y TODO POR UN YUYO

La reunión entre el gobierno y el campo duró una hora y media. La reunión entre el gobierno y el campo terminó mal. Minutos antes de este nuevo fracaso, Cristina Fernández de Kirchner había dicho que es “mejor negociar que pelear”. Sus palabras no se condicen con los hechos de su gobierno.

Una vez más, el gobierno decidió esquivar la discusión de las retenciones móviles y diferir el tema para la semana que viene. Pero después de setenta y tres días de conflicto esta decisión revela una módica estrategia política, más cercana a los orgullosos heridos que de los verdaderos hombres de estado. No cabía duda que en la reunión de ayer la discusión debía comenzar por las retenciones móviles. Lo indicaba el sentido común y la dinámica misma de la crisis. Pero el gobierno, una vez más, tomó un camino que lleva al país a que se agrave la crispación y el descontento. Quien haya pensado que por esta vía se podía hacer claudicar a un adversario, que ya demostró sobradamente su cohesión y fortaleza cometió un grave error. Alberto Fernández dijo que no se podía pensar que este tema, el de las retenciones móviles, se iba a arreglar en una reunión. Pero el jefe de gabinete olvida que este conflicto lleva más de dos meses y que los reclamos del campo no han variado desde el inicio de la crisis. Entonces, cabe preguntarse: ¿De qué creía el gobierno que se iba a tratar la reunión de ayer?

El gobierno dice tener una propuesta pero no la pone arriba de la mesa y Fernández, el jefe de gabinete, dijo que la iba a presentar a partir de la semana que viene. Hay que recordar que el 6 de mayo se estuvo a punto de llegar a un acuerdo sobre las retenciones móviles. Fue en aquella reunión que al finalizar, Eduardo Buzzi declaró que Alberto Fernández había reconocido que el sistema tenía errores. Más tarde, por orden de Kirchner, que es Néstor, se tiró todo para atrás y el campo volvió a las rutas.

El acto del domingo en Rosario, que tanto preocupa al kirchnerismo, se convertirá en una caja de resonancia aún mayor de lo que iba a ser. Es muy probable que esa convocatoria mute en una especie de asamblea popular. Si la comparación entre la que organiza el gobierno en Salta y la de Rosario del campo era inevitable, a partir de este nuevo fracaso será ineludible. Sin embargo, esto no es lo más importante porque en definitiva será una anécdota más de la política argentina. La pregunta crucial es: ¿Después del domingo qué? El gobierno no sólo pateó el tablero también lo rompió. Por estas horas, es muy difícil imaginarse cómo llegar a una solución.

El domingo veremos la foto de la fractura de la Argentina y Kirchner lo hizo. Podrá coincidirse o no con la postura del campo, pero no podrá decirse que los que vayan a Rosario sean militantes rentados y ñoquis arreados a cambio de un choripán y un litro de Tetrabrick. En cambio, será muy casi imposible sostener lo mismo para aquellos que el domingo estén en Salta.

El ministro Florencio Randazzo dijo que la convocatoria del campo “será un acto de la oposición”, y afirmó que concurrirán “los sectores y dirigentes políticos que no fueron acompañados en las urnas por el pueblo hace apenas cinco meses”. La paradoja que no explica el ministro, es que en la mayoría de las zonas del país donde más se hace sentir la protesta, las elecciones las ganó Cristina Kirchner. Es decir, que hoy se oponen quienes votaron por ella y que estaban de acuerdo con el modelo.

En este contexto, es probable que la imagen de la Presidenta siga cayendo todavía más; en un descenso que parece no tener fin. De acuerdo con un estudio de la consultora Poliarquía, la imagen de la Señora K descendió en mayo al 26 por ciento, que implica una caída de 20 puntos en dos meses y unos 26 desde su asunción. No hay que ser muy sagaz para comprender que la principal razón de este brutal descenso tiene su raíz en el conflicto del campo. Es difícil encontrar otro caso semejante de dilapidación de capital político en tan corto tiempo.

El estupor de los dirigentes fue tan grande, que anoche, mientras poníamos al aire la conferencia de prensa del jefe de gabinete al finalizar la reunión, nuestro cronista –José Ignacio Fulugonio- nos sorprendió al informar que los ruralistas no habían acordado nada. Calificaban las palabras de Alberto Fernández de “conferencia de prensa unilateral” y empezaron a amenazar con quedarse en el quinto piso del ministerio de economía hasta resolver el tema. Finalmente, esto no ocurrió y los dirigentes prefirieron explicar lo que había sucedido. Varias fuentes afirmaron que en un determinado momento, el jefe de gabinete pidió un momento para retirarse de la reunión. Los miembros de la mesa de enlace pensaron que en poco tiempo volvería, sin embargo Fernández se fue para dar una conferencia de prensa.

La situación era esquizofrénica, Alberto Fernández –flanqueado por el discreto ministro de economía- decía la reunión había sido positiva. Al mismo tiempo, mientras el jefe de gabinete hablaba los dirigentes del agro declaraban que la reunión no había aportado nada y que todo había sido un fiasco. Fue otro claro ejemplo del gobierno de intentar construir un relato de la realidad absolutamente ficticia. Alberto Fernández habló más de media hora de algo que no existió.

A esta altura del conflicto hay muchas aristas que son incógnitas. El ministro Aníbal Fernández dijo que el sistema de retenciones móviles se va a mantener y que sólo había que hacer correcciones técnicas para eliminar asimetrías. Pero lo que nadie dice es cuáles son esas correcciones, y en todo caso, es el gobierno que las tiene que modificar y hacérselas conocer a los productores. Después de setenta y tres días conflicto ese documento no apareció. Por otra parte, si la posición del gobierno es irreductible con respecto al sistema de retenciones móviles, no se entiende sobre qué temas el gobierno quiere seguir discutiendo cuando fue éste punto la causa de la escalada del conflicto.

El otro argumento esgrimido por los Fernández, es que debido a que sólo se presentaron 22 solicitudes de reintegro al flete, sospechan que el resto trabaja en negro. Parece una desproporción muy grande teniendo en cuenta la cantidad de productores que hay en el país. Pero en todo caso, si fuera así sería necesario pedirle cuentas a la AFIP de por qué han permitido tamaña irregularidad y sería muy difícil, si fuera cierto, que en las arcas del Banco Central hubiera reservas por casi U$S 50.000 millones. En su empeño por negar la realidad, el gobierno olvidó que el paro del campo se basaba, justamente, en la no comercialización de granos. Entonces, si no comercializan no hay nada que transportar y si no hay nada para transportar no hace falta solicitar un reintegro. Perdón querido lector, sé que es obvio pero el gobierno parece no entenderlo de esta manera.

Los Fernández, Alberto y Aníbal, también dijeron que las entidades habían presentado dos propuestas disímiles y que el gobierno debía estudiarlas para consensuarlas. El gobierno tiene la obligación dejar clara su posición, y no esperar que los afectados por una medida sean los únicos que tienen la responsabilidad de ofrecer alternativas. Luego de más de dos meses de conflicto, era esperable que hubiera una contrapuesta, si es que el gobierno consideraba que había que hacer algunas correcciones. Y si su posición es seguir adelante con el nuevo régimen de retenciones, comunicar esto y terminar con las negociaciones. Pero lo que sucedió no parece guardar ninguna lógica, a menos que el fin último sea humillar y encrespar los ánimos, no ya sólo del campo, sino de todos los argentinos. Algo que no parece ser un objetivo saludable de ningún gobierno.

El lunes los diarios compararán los dos actos, se harán especulaciones sobre cuál tuvo mayor convocatoria, en cuál se dijeron los discursos más duros y se revelarán todo tipo de intimidades. Los medios hablarán de ganadores y perdedores, pero la verdadera foto que veremos es la de una Argentina dividida y encrespada.

Alfredo De Angeli era renuente a levantar el paro porque no confiaba en el gobierno, y Eduardo Buzzi tuvo que esforzarse para convencerlo. Hoy, ¿alguien puede decirle a De Angeli que sus sospechas eran infundadas?

BENDITO HUMO

El humo cubre la ciudad, invade el interior de las casas, los autos y florece el nuevo negocio de los vendedores ambulantes: la venta de barbijos a $ 2, que en las farmacias se cotizaban a módicos $ 0,30 pero se agotaron. De continuar esta situación, no pasará mucho para Guillermo Moreno llame a los productores del adminículo a celebrar un “amistoso” acuerdo de precios. Es más, incluso puede haber quien piense en poner retenciones a la exportación de barbijos para engrosar las arcas del gobierno. “Todo argentino tiene derecho al acceso de los barbijos y no solo los que más tienen”, ya imagino a la Cristina Fernández desde algún atril del conurbano diciendo con el tono de advertencia que la caracteriza.
Pero el humo, que hasta ahora nadie puede contener y que el viento sigue haciéndose rogar, también se coló en las negociaciones entre el gobierno y el campo. Los habituales voceros fueron categóricos en responsabilizar a los productores agropecuarios de la quema de pastizales, aunque a tantos días de haber comenzado los incendios recién hoy el gobierno difundió los nombres de los supuestos responsables (El listado se publica debajo de esta nota). El ministro del interior, Florencio Randazzo, dijo que “los productores agropecuarios que en forma irresponsable han utilizado han utilizado la quema de pastizales para mejorar su rentabilidad” son los responsables de los incendios.
En su habitual tono conspirativo, el gobierno no se limitó a echar responsabilidades sobre los ruralistas, sino que como un elaborado meta mensaje pareció querer decir que parte de un apriete en el marco de las tratativas para destrabar el conflicto rural. Las conspiraciones siempre están a la orden del día. El gobierno no dejó pasar la oportunidad de utilizar el humo para chicanear a los dirigentes agropecuarios que tratan de acordar con Alberto Fernández, mientras Moreno se encarga de dilatar las conversaciones y embarrar la cancha. Todo sirve para disciplinar al adversario, el humo también. Pero desde el campo se defendieron ante la embestida oficial y también sembraron sospechas. El presidente de la Asociación Rural de San Pedro, Raúl Víctores declaró en Contrapunto: “La quema de pastizales por lo general se produce en las islas pero no en esta época, esto se suele dar en la salida del invierno. A mi me sorprende la extensión del fuego, la cantidad de kilómetros porque esto va desde el Delta hasta Victoria, deben ser más de 400 kilómetros y focos que hay. Esto es rarísimo. Es muy raro quemar en esta época porque si usted quema se queda sin pasto para darle de comer a la hacienda. Cuando usted ve que acusan a los productores de haber prendido fuego intencionalmente uno empieza a parar la oreja. Uno se sorprende de tanta coincidencia, que salgan a decir las cosas que dicen me hace sospechar”.
Es insólito como aún no se han denunciado a los responsables del humo que está convirtiendo a Buenos Aires en Ciudad Gótica. Además, llama la atención la poca eficacia de las autoridades para controlar los focos de incendio. Al parecer, Romina Piccolotti está demostrando ser una fiel seguidora de María Julia Alsogaray. Lo que se dice una verdadera política de estado.
El humo insiste en quedarse, Néstor Kirchner se dirige a asumir la presidencia del PJ, las negociaciones con el campo siguen para largo…es viernes en Ciudad Gótica.


LA LISTA DE LOS ACUSADOS POR EL GOBIERNO DE GENERAR LOS INCENDIOS:

Capodero S.A., Stonehedge, Compañía Americana, José Antonio Pazzaglia, Rodolfo Amadeo Baque, Idasbest SACIF, gadea, Eduardo Quesada, Elizabeth Zundel, Sara Del Castillo, Josefina Susana Bagur, Cora Bouquet, Erneste Bouquet, Graciela Bouquet, Horacio Bouquet, Jorge Bouquet, José Jaime Bouquet, José María Bouquet, Nancy Paulina Bouquet, Patricio Bouquet, Víctor Hugo Bouquet, Zarina Bouquet, Lucía Croll, Sara Echagüe, Sara Fox, José Marcos Malbrán, Sociedad San Juan del Tropezón, Compañía Americana Metalúrgica, Fapsa S.A., Bibiano Fumazoni y Eusebio Bilbao.