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ONCE, OTRA VEZ

sarmiento

El título de esta nota es un tweet que escribió María Luján Rey, madre de Lucas Menghini Rey; tal vez la víctima más emblemática de la primera tragedia de Once. Otra vez un tren que no frena. Otra vez el andén número dos. Esta vez no hubo muertos y seguramente por eso el jefe del Hospital Ramos Mejía declaró que fue “una desgracia con suerte”.

Desgracia, accidente y tragedia son tres palabras que dentro de su significado parecen tener una cuota de fatalidad, inclusive de fuerza mayor, de algo que no se puede evitar aunque se tomen todos los recaudos pero eso no es lo que pasa con los trenes argentinos. Es evidente que es todo un sistema que muestra fatiga de materiales al igual que los herrumbrosos pero bien pintados “Chapa” que circulan a diario por las vías del Sarmiento.

Presuroso el Ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, se encargó de brindar una conferencia de prensa para explicar lo sucedido. Apuntó como principal responsable al motorman Julio Benítez que nunca avisó a la torre de una falla y entró  a la estación de Once  a una velocidad mayor de la permitida.

“A 900 metros donde la velocidad promedio es de 37,7 kilómetros por hora, la formación de chapa 05 pasó a 48 kilómetros. A 600 metros, donde el promedio es de 35,5 kilómetros, pasó a 50. A 300 metros, cuando la velocidad promedio es de 25 kilómetros por hora pasó a 36. Y dentro del andén, donde debe ingresar a 12 kilómetros, lo hizo a 22 kilómetros por hora. Son datos objetivos”, explicó el ministro. Esta nueva tragedia de Once es tan parecida a la sucedida el 22 de Febrero de 2012, que hasta las velocidades de los trenes que chocaron son muy similares. En aquel entonces, Juan Pablo Schiavi, que ocupaba la Secretaría de Transportes, había informado que a mil metros de donde fue el accidente la formación se desplazaba a 47 kilómetros por hora, entró a la punta del andén a 26 y a 40 metros del paragolpes hidráulico registraba una velocidad de 20 kilómetros por hora. Es decir que el Chapa 5 registraba una velocidad superior en dos kilómetros por hora que el Chapa 16, protagonista de la primera tragedia que cobró la vida de 51 personas y de más de 600 heridos. Sí, es cierto fue una desgracia y esta vez no murieron pasajeros sólo por obra de la casualidad.

Randazzo declaró que Benitez intentó sustraer el disco rígido de la cámara que está ubicada dentro de la cabina de conducción del tren. No solo eso, sino que habría tratado de destruirlo pero que fue recuperado por efectivos de la Policía Federal.

La historia relatada por Randazzo, por lo menos, genera algunas reflexiones. La primera es que los contenedores de los discos rígidos son fácilmente violables. La otra cuestión por la que cabe preguntarse es en qué momento Benítez se puso a sacar el disco rígido, trató de destruirlo y lo metió en su mochila. ¿Mientras el tren recorría los últimos metros en su loca carrera para terminar incrustado en el andén número dos? ¿Lo hizo una vez que chocó y tenía golpes en todo su cuerpo y su tabique nasal fracturado mientras no pocas personas le gritaban “asesino” y lo insultaban? El ministro no descartó ningún escenario, ni siquiera el de sabotaje por lo que, en este último caso, Benítez sería el autor. Así, ya no estaríamos frente a un empleado negligente sino prácticamente a un asesino de sangre fría. La acusación del Randazzo al maquinista genera no pocas dudas y daría la impresión que se trata de un intento del gobierno por despegarse rápidamente de la responsabilidad de este nuevo accidente. La culpa es del motorman, el tren funcionaba perfecto; nosotros no tenemos nada que ver parece ser el mensaje del ministro. Sin embargo, aun cuando Benítez sea el más irresponsables de los trabajadores del Sarmiento, el gobierno sigue siendo responsable de lo que pasó. El servicio no se garantiza sólo con trenes que estén en perfecto estado, cuestión que está más que en duda, sino también con personal idóneo que cumpla con su trabajo, que básicamente consiste en transportar personas sanas y salvas a su destino. Un objetivo que no siempre se cumple por lo visto. Así, aunque Florencio Randazzo entienda que toda la culpa es del motorman, no le alcanza para que el gobierno quede indemne. La responsabilidad política de lo sucedido recae sobre sus hombros y en los de Alejandro Ramos, que para aquello que no lo sepan es el Secretario de Transportes, a quien no se lo vio. Otra cuestión bastante llamativa porque es el encargado directo del área.

LA TRAGEDIA DE CASTELAR Y UNA REVOLUCION QUE NO FUE

castelar sarmiento

“Lo único que pretendemos es que nos ayuden cuidando las formaciones. Va a haber un antes y un después en el ferrocarril Sarmiento en los próximos meses” (30/11/2012)

“Estamos progresando rápidamente en la renovación integral de formaciones; entre febrero y marzo tendremos renovadas la mitad y antes de julio habremos intervenido en la totalidad de los trenes de la línea” (21/12/2012)

 “Puedo asegurar que cuando todo eso esté funcionando se va a notar una verdadera revolución en el transporte”.  (10/01/2013)

Las declaraciones pertenecen al ministro del interior y transporte, Florencio Randazzo. Una y otra vez prometió cambios pero la tragedia de Castelar lo desmiente brutal y dramáticamente. Su gestión se convirtió, de la noche a la mañana, en una nueva muestra de ineficiencia. Las imágenes de Castelar son una cruel copia de las de Once, un “deja vú” trágico que demuestra que los cincuenta y tres muertos y cientos de heridos del 22F no fueron suficientes para cambiar las cosas a pesar de los anuncios oficiales.

Florencio Randazzo pide prudencia y esperar el resultado de “las pericias para saber si hubo responsables de lo que ha ocurrido”. En parte, lo que señala el funcionario es cierto, sólo que las pericias apuntarán a deslindar las responsabilidades materiales de los hechos. Pero lo que no dice el ministro es que también hay responsabilidades políticas y en ese caso no se necesitan peritos, ni abogados, ni jueces. En este sentido es claro que el responsable político de lo que pasó es el propio Randazzo y su secretario de transporte, Alejandro Ramos. Las tragedias son inapelables y las responsabilidades que surgen de ellas también.

Las familias de las víctimas de Once y los sindicatos alertaron en cada conmemoración de aquella tragedia que nada había cambiado en el Ferrocarril Sarmiento a pesar de los anuncios del gobierno. La última vez fue el 22 de Mayo de este año, hace menos de un mes cuando difundieron un comunicado que decía: “En el tren Sarmiento se repiten las mismas imágenes, mes a mes. A los pasajeros los oímos quejarse del hacinamiento, de los servicios que se suspenden. El miedo se apodera de todos cada vez que un tren frena de golpe o se detiene entre estaciones”, señalaron los familiares a través de un documento. Hoy puede asegurarse que esas advertencias no eran exageradas.

LAS MALVINAS SON INGLESAS

800px-Flag_of_the_Falkland_Islands.svg(22/01/12) El gobierno argentino se anotó un triunfo con su estrategia de convencer a los países del Mercosur de no aceptar barcos que enarbolen la bandera de las Falklands Islands. Fue el primer triunfo político práctico en la cuestión Malvinas en mucho tiempo, más allá de la declaración anual del Comité de Descolonización de la Naciones Unidas que insta a argentinos y británicos a discutir la soberanía. Es un ejercicio declarativo necesario pero sin efectos prácticos, ya que los países centrales ignoran permanentemente cualquier declaración del organismo internacional cada vez que no está en sintonía con sus intereses.

Sin embargo, la estrategia del gobierno argentino tiene un efecto práctico que a primera vista podría interpretarse sólo como un simbolismo pero que no es así. El gobierno argentino consiguió que las Malvinas sean inglesas y, aunque parezca paradójico, es una gran noticia porque significa un certero golpe al principal eje argumentativo de los ingleses para negarse a hablar de soberanía y es la autodeterminación de los isleños. Cosa que la Argentina siempre se ha negado y sistemáticamente ha insistido que en la mesa de negociación sólo se sentará con los ingleses. Ahora, los países del Mercosur siguen el mismo camino obligando a los barcos a izar la Union Jack, que en definitiva implica no reconocer a las Falklands como tales y mucho menos a los isleños como un pueblo distinto al británico.

Al principio el gobierno inglés prácticamente se lo tomó como una broma y su Canciller declaró que sencillamente los barcos cambiarían su bandera, restándole importancia a la decisión de los países del Mercosur. Sin embargo, cuando un barco proveniente de Malvinas quiso atracar en el puerto de Montevideo y no se le permitió la entrada por llevar izada la bandera kelper, los ingleses se dieron cuenta que la cuestión era más seria de lo que ellos habían presumido. A partir de ese momento empezó la escalada de declaraciones británicas, que llevaron al Primer Ministro David Cameron a acusar a la Argentina de colonialista. Sin lugar a dudas, una muestra del mejor y más refinado humor inglés. Desafortunadamente, los funcionarios argentinos como el presidente en ejercicio Amado Boudou y Florencio Randazzo le contestaron haciendo gala del patrioterismo escolar argentino que siempre ha sido una herramienta ineficaz a la hora de la diplomacia. Las declaraciones de Cameron, probablemente más destinadas al consumo interno británico que otra cosa, debieron ser contestadas con el leguaje de la diplomacia y no con el que se usa en la mesa de un bar. Por eso, los funcionarios argentinos tienen que bajar un cambio y en todo caso dejar que el Canciller Héctor Timerman, quien hasta el momento viene demostrando una sobriedad atípica, sea el que haga las declaraciones sobre el tema. En un reportaje publicado por Página 12, Timerman explicó la estrategia argentina de esta manera: “La Argentina no busca organizar un bloqueo a las islas. Sólo quiere contrarrestar el interés británico con un hecho jurídico que se opone a una medida de facto. Si ante la medida de facto, que es un barco atracando en un puerto del Mercosur con bandera de las islas, ningún país dice nada, quiere decir que está reconociendo la juridicidad de ese hecho. Por eso era tan importante que no se aceptara la llegada de barcos con esa bandera. Le hemos quebrado al Reino Unido una estrategia de hechos consumados. Las banderas no son trapitos. Si al aceptar un pasaporte se reconoce la entidad de otro país, ¿cómo no va a ser importante una bandera? Vencimos la estrategia inglesa y fue una gran victoria argentina. Esta victoria fue la que motivó la reacción intempestiva de Cameron”.

Los dichos del Canciller argentino ponen de manifiesto una estrategia inteligente y la Argentina tiene que recorrer ese camino y dejar de lado el patrioterismo de tablón. Si Cameron utiliza Malvinas para disimular sus problemas políticos, la Argentino tiene que hacer lo opuesto y que Malvinas sea una causa de consumo externo porque es allí donde el país va a conseguir mayores logros.

Sí, las Malvinas son inglesas y eso es una buena noticia.

A UN AÑO DE LAS ELECCIONES

ricardo alfonsn Se cumple un año desde que la oposición derrotó al kirchnerismo en las elecciones adelantadas del año pasado. Hubo mucha expectativa por el resultado y de lo que implicaba el revés para Néstor Kirchner, quien recién bien entrada la noche reconoció la derrota y pocos días después renunció a la presidencia del PJ. Sin embargo, la victoria de la oposición por un pequeño margen y algo de falta de coordinación en las filas opositoras permitieron al gobierno, por lo menos, atenuar los síntomas de debilidad.

En un primer momento, el kirchnerismo acusó el golpe y convocó a una ronda de diálogo político que fue encabezada por el ministro Florencio Randazzo. Todos fueron salvo Elisa Carrió que dijo que era un engaño y selló su ruptura con Margarita Stolbizer. A un año de esa convocatoria el saldo es inexistente y ya ha pasado al olvido.

El gobierno, como es su costumbre, dobló la apuesta. Kirchner retomó la iniciativa y reasumió la presidencia del Justicialismo y desde las usinas oficiales no se cansan de filtrar que Kirchner aspira a un segundo mandato aunque también no descartan que para el 2011 la candidata sea Cristina. Mientras tanto para la oposición las cosas no han sido sencillas y puede decirse que recién ahora están haciendo pie en la Cámara de Diputados, sin embargo en el Senado es donde más escollos producto de la paridad que existe allí y que un  grupo de senadores a veces juega para el oficialismo y otras para la oposición.

Uno de los emergentes de las elecciones del año pasado es el diputado radical Ricardo Alfonsín, que le está disputando al vice presidente Julio Cobos lo que era una candidatura que parecía asegurada. En Contrapunto, Alfonsín declaró: “Gracias al voto de la gente el 28 de junio del año pasado, algunas cosas han cambiado. Hay muchas cosas que se han evitado, que no han ocurrido porque el gobierno ya no tiene mayoría absoluta”. Es optimista sobre el papel que está jugando la oposición y pide tiempo. “Hay muchas cosas que se han evitado, que no han ocurrido porque el gobierno ya no tiene mayoría absoluta. El ingreso universal a la niñez, por ejemplo es una decisión que toma el gobierno como consecuencia de las elecciones del 28 de junio. Antes nos decían irresponsables y  demagogos, porque vetarla les iba a resultar un costo político importante”, grafica Alfonsín a la hora de señalar los logros de la oposición como fruto del resultado electoral del 2009.

Ricardo Alfonsín en Contrapunto (FM Identidad 92.1)

EL JUEGO DE LOS HECHOS CONSUMADOS

01031002_jpg El kirchnerismo consumó la que, tal vez, sea la maniobra más perversa de un gobierno. Ayer la Presidenta demostró que no sólo está dispuesta a ningunear al Congreso, que ya no le responde como antes, sino que también no reconoce la decisión de millones de argentinos que se expresaron en las urnas en pos de un Poder Legislativo que la controle.

Cristina Fernández de Kirchner dejó para el final de su extenso discurso, el anuncio de la derogación del DNU que creaba el Fondo del Bicentenario y la firma de uno nuevo en línea con el anterior; al que ni siquiera se animó a denominar de forma clara que daba nacimiento al Fondo de Desendeudamiento Argentino. Simplemente, se refirió a que había firmado un decreto con acuerdo general de ministros, que es uno de los requisitos que establece la Constitución Nacional para el dictado de un DNU. Así, la apropiación de las reservas para pagarle a los deudores privados se había consumado, mientras llamaba a dejar las ambiciones personales para debatir los temas centrales de la Argentina. Todo una falacia perversa.

El hecho consumado ayer es aún peor que el DNU anterior que fue frenado por la justicia, porque en aquella oportunidad al menos el oficialismo podía esgrimir el argumento, como lo hizo, que el Congreso estaba en receso aunque la justicia se expidiera en tres oportunidades rebatiendo el razonamiento. Sin embargo, lo sucedido ahora es mucho peor desde lo jurídico porque el Congreso comenzó a funcionar normalmente; con lo que jamás podrá alegarse lo que se argumentó en enero. No es necesario ser abogado para comprender que el nuevo DNU es nulo de nulidad insanable. Desde el punto de vista político, el mensaje es mucho más grave porque la Presidenta demostró el deprecio que tiene  por ese Congreso que integró durante tantos años. Como nunca sus palabras fueron desmentidas con sus propios hechos, que mientras exhortaba al debate sus laderos consumaban el más grave atropello contra el Congreso, la Justicia y la voluntad popular.

Elisa Carrió puede decir con razón que no se equivocó cuando vaticinaba que marchaban a una trampa. Se la vio venir puede decirse sobre su decisión de no concurrir a la apertura de sesiones. En este contexto, sus llamados a la oposición para entablar una estrategia más enérgica y dejar de lado cierta cuota de ingenuidad ahora cobraron un sentido dramático. El diputado Felipe Solá que la había criticado, en las últimas horas reconoció que tuvo razón y que la oposición debió haberse levantado y abandonar el recinto cuando la Presidenta anunció de una manera “aviesa”, tal como la calificó la firma de este nuevo DNU.

En la perversa maniobra del gobierno se demuestra la debilidad política en la que se encuentra inmerso. Se demostró que el matrimonio presidencial ni siquiera confía en sus espadas legislativas para alcanzar sus objetivos. El mensaje fue claro, el gobierno está dispuesto a gobernar por decreto. Además, se distanciaron de los gobernadores, que esperaban recibir dinero de las reservas para equilibrar sus propias maltrechas economías. En ese sentido iba  la información que se había conocido el fin de semana que se estaba negociando un proyecto de ley, a instancias del senador pampeano Carlos Verna que incluía a las provincias. Ahora, los gobernadores no recibirán un solo peso. Pero también abroqueló con más fuerza a la oposición, obligando a los bloques de centro izquierda a cerrar filas con la UCR, la Coalición Cívica, el PRO y el Peronismo Disidente.

El presidente de la bancada del PRO, Federico Pinedo declaró que la Presidenta “le tomó el pelo al Congreso”. Es difícil no coincidir con el diputado, cuando en su discurso Cristina Fernández de Kirchner no anunció el envío de un solo proyecto de ley y en cambio anunció como había esquivado al Congreso en pleno funcionamiento.

Por estas horas,la oposición arma la estrategia judicial y la parlamentaria para hacer caer el DNU. Pero el ministro del interior Florencio Randazzo, explicó ya que toda la situación es “abstracta” porque los fondos del Central ya fueron transferidos. Así, el ministro reveló lo que vendrá y es que aunque la justicia y el Congreso dejen sin efecto el decreto, el gobierno lisa y llanamente los ignorará. En otras palabras, ya tienen la plata y no la van a devolver.

DE REGRESO A LA PREHISTORIA

CAVERNICOLA

La Presidenta muestra signos preocupantes de una desconexión cada vez mayor con la realidad que está golpeando a todos los argentinos. A la gaffe del “fusilamiento mediático”, siguió su lamentable comparación entre la exclusividad del contrato entre la AFA y TyC con el desaparición de 30.000 argentinos durante la peor dictadura que tenga memoria el país. Es preocupante que la agenda de los argentinos no tenga mucho que ver con la del poder. La semana pasada quedó claro que las prioridades son distintas.

El daño más grave que el kirchnerismo le está propinando al país es una vuelta a la prehistoria, que cada vez más nos aísla más del mundo y nos emparenta más con la Venezuela de Hugo Chávez. Desde la derrota electoral, el gobierno parece empecinado en que el Estado avance sobre todo, aunque no concentre sus esfuerzos en resolver aquellas cuestiones que son prioritarias. La pobreza es una de ellas con cifras que van desde el 15% que afirma el INDEC hasta el 40 que sostiene la Iglesia, pasando por el 30 que admiten en el gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Las diferencias no son menores porque detrás de cada guarismo se esconden millones de argentinos que no tienen nada. El mundo hace mucho que dejó de discutir los diagnósticos, lo que se debaten son las soluciones, donde en ellas aparecen las distintas visiones ideológicas pero siempre en pos de resolver los problemas. Sin embargo, el matrimonio presidencial y sus aliados ubicaron a la Argentina en un estadio anterior: debatir el diagnóstico. Claramente no es lo mismo implementar políticas públicas para atender las necesidades de 5 millones de pobres o las de 15, pero para la Presidenta saber cuántos argentinos existen sin sus necesidades básicas satisfechas es una falta de respeto y es más importante censar a los ricos. ¿Acaso la Presidenta se propone reeditar una lucha de clases? Es hipócrita y contradictorio erigirse en defensora de los desposeídos cuando su patrimonio aumentó un 158% en un año, y aún no explica como ella y su marido fueron capaces de protagonizar tamaña proeza.

La liberación de los goles que TyC mantenía en cautiverio desde hace 18 años gracias a un entregador llamado Julio Humberto Grondona, es otra iniciativa que nos lleva a la prehistoria. El Jefe de Gabinete Aníbal Fernández declaró públicamente que el estado no iba a “desembolsar” un peso para la televisación de los partidos, pero ya le pagó a la AFA casi $ 399 millones, y la cifra superará los $ 600 por año financiados con publicidad oficial. Hay una gran diferencia entre nada y $ 600 millones. El gobierno ya no repara en contradicciones y monta escenarios epopéyicos en base a falacias.

La movida de Don Julio y Néstor Kirchner es grave pero no tanto por las cifras involucradas, que son preocupantes en un país que tiene otras prioridades, sino porque sienta un pésimo precedente en términos de falta de seguridad jurídica. El gobierno alentó a la AFA para que rompa el contrato con TyC. No sólo lo consiguió, sino que además ocupó su lugar. Todo vale en su guerra con el Grupo Clarín. Es un pésimo precedente para cualquier inversor, porque no tiene seguridad que se respete la propiedad privada y en cualquier momento puede verse obligado a entregarle las llaves de su emprendimiento a Guillermo Moreno o a Julio De Vido. Si el gobierno consideraba que TyC tenía un comportamiento monopólico, cuenta con las herramientas suficientes para hacerlo cesar; como el COMFER, la Secretaría de Defensa de la Competencia y la Ley de Defensa del Consumidor para aplicar las sanciones correspondientes sin entrometerse en un acuerdo entre privados celebrado 18 años atrás. Claramente el gobierno prefirió una salida a la venezolana. Una de las curiosidades de todo este culebrón es que la televisación de los partidos de la Primera B continúa en manos de los “secuestradores”, porque el contrato entre TyC y la AFA está vigente gracias al cual los clubes reciben $ 24 millones. El espíritu liberador de goles no llegó a tanto. El precedente con la AFA terminó por derribar gran parte de la golpeada seguridad jurídica de la Argentina.

En el mismo sentido –el de volver a la prehistoria- corre el proyecto de una nueva ley de alquileres fogoneada por la senadora riojana Teresita Quintela del Frente para la Victoria, que establece que entre propietario e inquilino se celebre un contrato por cinco años renovables automáticamente por tres con la sola decisión del locatario. Además, el proyecto prevé que los valores ya no se pactarán entre las partes, sino que las zonas urbanas serán divididas y en base a los metros cuadrados y al valor de la propiedad, que fijará un ente estatal, se determinará el precio del alquiler. Los inquilinos no deberán afrontar el pago de un depósito y el propietario no podrá exigir un garante. No cabe dudas que la senadora no leyó la historia argentina de la época de Hipólito Yrigoyen, cuando una ley que congelaba el valor de los alquileres retrajo la oferta a niveles dramáticos. Si el proyecto se convierte en ley, sin dudas es lo que pasará y la única forma de alquilar será contar con un amigo que disponga de una propiedad. Nadie se arriesgará a pactar con un inquilino que se dispondrá de la propiedad el tiempo que decida. Claramente, es un proyecto anticonstitucional que viola los más elementales derechos constitucionales comenzando por el de propiedad. Por otra parte, la iniciativa de la senadora Quintela también contempla la creación de un ente estatal que tendrá como objetivo la construcción de 10 millones de metros cuadrados que estará a cargo de Julio De Vido. Otra vez el Estado avanzando sobre la autonomía de los privados, y generando el efecto contrario al buscado. Otro claro ejemplo del retroceso al que se empecina el kirchnerismo en llevar a la Argentina.

En pocos días el gobierno tiene previsto lanzar el nuevo proyecto de reforma política, que presentará como producto del diálogo con los partidos políticos que llevó adelante el ministro Florencio Randazzo. Más allá de las internas abiertas y obligatorias, el gobierno pretende prohibir el financiamiento privado de publicidad política en radio y televisión; los candidatos sólo dispondrán de las 600 horas que tiene el estado y que administra el Ministerio del Interior. Es decir, que el gobierno determinará los espacios que le cede a los partidos políticos en los medios electrónicos, mientras el oficialismo utiliza los fondos estatales a discreción para solventar su propia campaña. No hace falta tener demasiada imaginación para darse cuenta el abanico de irregularidades que implicará llevar adelante una norma de estas características. Pero la frondosa imaginación del kirchnerismo no conoce de límites y también pretende regular las apariciones de los candidatos en los programas periodísticos. Es decir, que el gobierno intentará coartar la libertad de expresión y el derecho que tiene todo ciudadano a expresar sus ideas a través de la prensa y al mismo tiempo, como contracara de la misma moneda, restringir el acceso a la información de los votantes. La iniciativa no puede calificarse de otra cosa que no sea un disparate con el claro objetivo de asestar un duro golpe a la oposición y a la prensa, los clásicos enemigos del matrimonio presidencial.

Es evidente que la derrota electoral alumbró un kirchnerismo recargado, que busca invadir todos los ámbitos e imponer su voluntad. La Argentina parece ir yendo peligrosamente en la misma dirección que Venezuela, tal vez a los Kirchner también se les ocurra expropiar canchas de golf por tratarse de un deporte elitista aunque en estas tierras antes está el polo.

A pesar de los gastos injustificados del gobierno como la televisación del fútbol, la Presidenta y sus funcionarios esgrimen la teoría de la frazada corta para reconocer que no hay fondos para todo. Esta fue la respuesta a la iniciativa de una asignación universal para la niñez, un proyecto impulsado originalmente por la CTA y sobre el que hoy acuerda prácticamente todo el arco opositor. Pero al gobierno no le conviene que la asistencia social se universalice porque atenta contra su poder. Los planes asistenciales focalizados y distribuidos como mejor le parezca al poder es una herramienta política efectiva para colectar votos, pero manteniendo a los supuestos beneficiarios siempre en la pobreza pero con algunas necesidades satisfechas, como para obedecer al puntero que le consiguió un plan. La teoría de la manta corta que tanto le gusta esgrimir al gobierno es directamente funcional a su apetencia de acumulación de poder, porque así puede decidir quién queda debajo de ella y quién afuera. En cambio, si el debate pasara por agrandar la manta para que cubra a todos, como debería ser en cualquier en cualquier sociedad civilizada, el poder se acotaría de manera proporcional. Por eso, el matrimonio presidencial en vez de agrandar la manta, prefiere mantenerla corta pero no demasiado para que no salgan las cacerolas a la calle, ni tampoco que se agrande desmesuradamente porque ya nadie dependería de ellos y la sociedad adquiriría una peligrosa independencia que no están dispuestos a conceder.