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CUANDO LA IMPUNIDAD ES DERECHA Y HUMANA

apablaza“Galvarino Apablaza debió haber sido juzgado en Chile, porque el crimen lo cometió en Chile. Creo que, al fin y al cabo, la decisión que ha tomado la Conare en Argentina significa un retroceso para la causa de la justicia y de los derechos humanos en mi país”, declaró el Presidente chileno Sebastián Piñera, luego de conocerse la decisión del gobierno argentino de concederle asilo político.

Sin lugar a dudas, el status de refugiado que le concedió Cristina Fernández de Kirchner a Apablaza puede desembocar en un roce en las relaciones con el país trasandino. Algo de eso le adelantó el presidente del Senado chileno a Julio Cobos hace pocas horas: “Una negativa de la presidenta va a atentar negativamente en las relaciones bilaterales”, pronosticó Jorge Pizarro Soto, que pertenece al Partido Demócrata Cristiano y no es un aliado de la UDI; el partido de Piñera.

Sergio Galvarino Apablaza Guerra está acusado de participado en el asesinato del senador Jaime Guzmán en 1991 y del secuestro del empresario Christian Edwards del Río, directivo del diario El Mercurio y fue uno de los fundadores del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Lo primero que hay que destacar es que los supuestos delitos que se le imputan a Apablaza Guerra fueron cometidos en democracia durante la presidencia de Patricio Aylwin y, principalmente por esta razón, en Chile son considerados delitos comunes. La CONARE habría fundamentado su decisión en que Apablaza es “un militante político, un luchador contra la dictadura” y mencionaron que “no es un ciudadano común”. Ahora bien, los delitos por los que se lo quiere juzgar no fueron cometidos como parte de la lucha contra una dictadura; Chile era gobernado por un presidente democrático. Por otra parte, hay que señalar que en la Argentina rige desde el año 2006 la Ley de Refugiados (N°26.165) que establece los requisitos que deben cumplirse para ser considerado refugiado político. El artículo cuarto establece que el término refugiado se le aplicará a toda persona que “debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones política, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o no quiera volver…”. Claramente, Apablaza no cumple con estos requisitos porque no se lo acusa debido a sus opiniones políticas, la justicia chilena lo quiere enjuiciar por dos hechos que están relacionados con su militancia política. El mismo artículo en su segundo párrafo establece que también será considerado refugiado la persona cuya “seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado el orden público”. Es bien sabido que nada de esto sucede en chile hoy en día y que en ese país rige el estado de derecho y todas las garantías del debido proceso. En suma, nada de lo requerido por la ley encuadra en el caso Apablaza Guerra, ni sus condiciones personales ni tampoco el contexto político que debiera reinar en su país.

Sin embargo, las decisión de la Argentina implica que el gobierno de Cristina Fernández considera que en Chile no se verifican las garantías que debe gozar cualquier ciudadano sometido a la justicia y que no se respetan los derechos humanos. Es un agravio como dijo Elisa Carrió que afectará las relaciones con el gobierno chileno. No se trata de una cuestión de interpretación, sencillamente en Chile rige la democracia, las garantías del debido proceso y el respeto por los derechos humanos.

No hay que perder de vista que el gobierno toma la decisión de concederle refugio a Apablaza, justo en la misma semana que el kirchnerismo se enfrascó en una guerra contra la Corte Suprema de Justicia; que en un fallo sostuvo que debía ser extraditado a Chile. No es un dato menor, si bien la última palabra en la cuestión la tenía la CONARE. Por eso, es muy llamativa la rápida decisión de la Comisión cuando el trámite llevaba más de cinco años y sistemáticamente sus responsables le habían negado el acceso a la Corte del expediente invocando excusas poco creíbles. No es casualidad que la cuestión súbitamente se resuelva ahora. Por otra parte, otro dato interesante que surge del fallo de la Corte es que nada permite suponer que aunque en los hechos estuviera involucrado un funcionario de Estado, como el senador Guzmán, no permite suponer que ello sea suficiente como para definir un delito como político. Así, la Corte está diciendo que el asesinato de Guzmán y el secuestro de Edwards no fueron más que delitos comunes. Además, el fallo revela que en lo que concierne a la esfera intencional del requerido es de destacar que Apablaza Guerra, al declarar en oportunidad de llevarse a cabo el juicio, no formuló la más remota alusión de que hubiera obrado bajo la influencia de una motivación política. Fundamentación, la precedente, suficiente para desestimar los argumentos desarrollados por su defensa”. La cita es muy contundente y no parece lógico que una persona que haya cometido delitos luchando contra una dictadura o por motivaciones políticas se haya olvidado de declararlo al juez. El abogado defensor de Apablaza, Rodolfo Yanzón, dijo en Contrapunto que la Corte “mentía” sobre este punto y que su defendido siempre dejó en claro sus motivaciones políticas. Pero aún cuando Yanzón dijera la verdad y la Corte mienta, vaya a saber por qué razón lo haría, tampoco se verifican los extremos prescriptos por la ley para que un ciudadano extranjero puede ser considerado un refugiado político. Y de ello no hay duda. ¿Quién puede decir hoy que en Chile se atenta contra los Derechos Humanos? ¿Quién puede afirmar que en el país vecino no se respetan las garantías del debido proceso? ¿A caso Chile está bajo una situación de conmoción interna o hay persecuciones llevadas a cabo por un gobierno de facto? Nada de esto ocurre en Chile, sólo que el matrimonio presidencial tiene una forma muy particular y sesgada de entender los Derechos Humanos. Parece que así como hay capitalismo para amigos gracias a lo cual se hacen cada vez más ricos, también el kirchnerismo considera que hay Derechos Humanos aplicados a la medida de quien se trate.

Tal vez la peor consecuencia sea que los delitos por los cuales la justicia chilena reclama la extradición de Apablaza sea que los delitos que se le imputan queden impunes y nunca se llegue a conocer la verdad, porque más allá de todo, lo que siempre está implícito en cualquier juicio es el conocimiento de la verdad y el gobierno parece haberle negado esta posibilidad a los chilenos.

A UN AÑO DE LAS ELECCIONES

ricardo alfonsn Se cumple un año desde que la oposición derrotó al kirchnerismo en las elecciones adelantadas del año pasado. Hubo mucha expectativa por el resultado y de lo que implicaba el revés para Néstor Kirchner, quien recién bien entrada la noche reconoció la derrota y pocos días después renunció a la presidencia del PJ. Sin embargo, la victoria de la oposición por un pequeño margen y algo de falta de coordinación en las filas opositoras permitieron al gobierno, por lo menos, atenuar los síntomas de debilidad.

En un primer momento, el kirchnerismo acusó el golpe y convocó a una ronda de diálogo político que fue encabezada por el ministro Florencio Randazzo. Todos fueron salvo Elisa Carrió que dijo que era un engaño y selló su ruptura con Margarita Stolbizer. A un año de esa convocatoria el saldo es inexistente y ya ha pasado al olvido.

El gobierno, como es su costumbre, dobló la apuesta. Kirchner retomó la iniciativa y reasumió la presidencia del Justicialismo y desde las usinas oficiales no se cansan de filtrar que Kirchner aspira a un segundo mandato aunque también no descartan que para el 2011 la candidata sea Cristina. Mientras tanto para la oposición las cosas no han sido sencillas y puede decirse que recién ahora están haciendo pie en la Cámara de Diputados, sin embargo en el Senado es donde más escollos producto de la paridad que existe allí y que un  grupo de senadores a veces juega para el oficialismo y otras para la oposición.

Uno de los emergentes de las elecciones del año pasado es el diputado radical Ricardo Alfonsín, que le está disputando al vice presidente Julio Cobos lo que era una candidatura que parecía asegurada. En Contrapunto, Alfonsín declaró: “Gracias al voto de la gente el 28 de junio del año pasado, algunas cosas han cambiado. Hay muchas cosas que se han evitado, que no han ocurrido porque el gobierno ya no tiene mayoría absoluta”. Es optimista sobre el papel que está jugando la oposición y pide tiempo. “Hay muchas cosas que se han evitado, que no han ocurrido porque el gobierno ya no tiene mayoría absoluta. El ingreso universal a la niñez, por ejemplo es una decisión que toma el gobierno como consecuencia de las elecciones del 28 de junio. Antes nos decían irresponsables y  demagogos, porque vetarla les iba a resultar un costo político importante”, grafica Alfonsín a la hora de señalar los logros de la oposición como fruto del resultado electoral del 2009.

Ricardo Alfonsín en Contrapunto (FM Identidad 92.1)

LOS POLITICOS SE OLVIDARON DE LA POLITICA

16031002 El país está paralizado. Los políticos no pueden salir del laberinto en que se metieron y la política se rindió frente a todo tipo de medidas procesales de difícil comprensión para la mayoría. El Congreso se trasladó al palacio de Tribunales, poniendo al descubierto la debilidad política de oficialismo y oposición.

Es una época donde todos juegan al límite, merced a la paridad de fuerzas que emergió de las últimas elecciones. El Congreso está virtualmente cerrado y hoy es difícil vislumbrar una luz al final del túnel. En este contexto algunos ganarán una batalla hoy, pero inexorablemente perderán otra mañana y en muchos casos unos y otros apelarán a la maniobra de la falta del quorum para no mostrarse derrotados frente a las cámaras de televisión. Sin embargo, en este estado de parálisis los problemas lejos de resolverse se irán agudizando.

Claramente, el problema no surge de la política, sino de la falta de ella. Y no hay política cuando falta diálogo, y no lo puede cuando se quiebra la confianza, se rompen los códigos y todo se reduce a una burda demostración de poder. Así, los políticos terminan enredados en sus propias trampas y recurren en auxilio de los jueces para que los saquen del laberinto en que ellos solos se metieron.

Es muy claro que un país no se puede gobernar a fuerza de decretos, pero tampoco se recrearán las esperanzas del pueblo desde los juzgados. Hoy, para entender lo que está ocurriendo hay que ser un experto en derecho procesal, y eso va en contra de la misma política que debe asequible a cualquiera. En suma, nadie entiende nada y lo único que se percibe es confusión y falta de ideas.

La inflación asoma como la gran amenaza que pende sobre el bolsillo de los argentinos y frente a esto el gobierno no reacciona, y sólo anuncia que redoblará la apuesta manteniendo el nivel de gasto público. Cristina Fernández no está dispuesta a usar recetas del pasado, lo bien que hace, pero tampoco tiene la voluntad de solucionar el problema con un esquema distinto; sencillamente porque para ella no hay tal problema de la inflación. Y, si el tema está en los medios, se debe a la porfía desestabilizadora de los capitostes de la patria mediática que sólo sueñan con verla a ella fuera del gobierno no sólo porque no coinciden con sus ideas, pero fundamentalmente porque es mujer. Este es el núcleo del razonamiento presidencial, que va siendo matizado y aderezado conforme al escenario elegido para difundirlo.

Pocos días atrás, Cristina aconsejó aumentar el consumo de pollo por otras por razones distintas a las que en su momento recomendó el “asadito” de cerdo. En este caso el adversario es la carne que sigue aumentando y según afirman los productores proseguirá su derrotero en ascenso, sencillamente, porque no hay vacas. Ahora, las mismas explicaciones brindan los pescadores que sostienen que es imposible vender la merluza al precio “sugerido” por el gobierno porque no hay. Responsabilizan de la depredación a Felipe Solá en su paso como Secretario de Agricultura de Carlos Menem, una acusación que en su momento también hicieran las espadas de Elisa Carrió; en tiempos que la relación entre ambos no fluía como ahora.

El gobierno decidió que los argentinos coman pescado, como si fuera tan fácil cambiar de la noche a la mañana un hábito de consumo alentado desde el poder. En lo últimos diez años el consumo per cápita de carne de los argentino aumentó unos diez kilos por año. No va a ser fácil volver a los niveles del 2000 cuando cada argentino comía unos 60 kilos de carne al año.

El gobierno, dispuesto a demostrar que conserva la iniciativa política, se puso manos a la obra. Le armaron a Crisitna un puestito para que compre un poco de merluza y sacaron tres camiones que diariamente recorren el conurbano ofreciendo el producto. La estrategia es rudimentaria, casi infantil y pretendería conseguir que por imitación, luego de ver a la Presidenta comprando su merluza, los argentinos se vuelquen en masa a conseguir la suya dejando de lado la carne. ¿en cualquier momento alguien dirá que quien consuma carne es destituyente? El plan se completa acercando el producto a los hogares con los camiones. Eso sí sólo en el conurbano, que es donde el país tiene su frontera en la mentalidad kirchnerista. Más allá de la tercera sección electoral se entra en territorio desconocido, pocos votos, empieza el campo, están los enemigos que ni siquiera se merecen ser gobernados.

EL JUEGO DE LOS HECHOS CONSUMADOS

01031002_jpg El kirchnerismo consumó la que, tal vez, sea la maniobra más perversa de un gobierno. Ayer la Presidenta demostró que no sólo está dispuesta a ningunear al Congreso, que ya no le responde como antes, sino que también no reconoce la decisión de millones de argentinos que se expresaron en las urnas en pos de un Poder Legislativo que la controle.

Cristina Fernández de Kirchner dejó para el final de su extenso discurso, el anuncio de la derogación del DNU que creaba el Fondo del Bicentenario y la firma de uno nuevo en línea con el anterior; al que ni siquiera se animó a denominar de forma clara que daba nacimiento al Fondo de Desendeudamiento Argentino. Simplemente, se refirió a que había firmado un decreto con acuerdo general de ministros, que es uno de los requisitos que establece la Constitución Nacional para el dictado de un DNU. Así, la apropiación de las reservas para pagarle a los deudores privados se había consumado, mientras llamaba a dejar las ambiciones personales para debatir los temas centrales de la Argentina. Todo una falacia perversa.

El hecho consumado ayer es aún peor que el DNU anterior que fue frenado por la justicia, porque en aquella oportunidad al menos el oficialismo podía esgrimir el argumento, como lo hizo, que el Congreso estaba en receso aunque la justicia se expidiera en tres oportunidades rebatiendo el razonamiento. Sin embargo, lo sucedido ahora es mucho peor desde lo jurídico porque el Congreso comenzó a funcionar normalmente; con lo que jamás podrá alegarse lo que se argumentó en enero. No es necesario ser abogado para comprender que el nuevo DNU es nulo de nulidad insanable. Desde el punto de vista político, el mensaje es mucho más grave porque la Presidenta demostró el deprecio que tiene  por ese Congreso que integró durante tantos años. Como nunca sus palabras fueron desmentidas con sus propios hechos, que mientras exhortaba al debate sus laderos consumaban el más grave atropello contra el Congreso, la Justicia y la voluntad popular.

Elisa Carrió puede decir con razón que no se equivocó cuando vaticinaba que marchaban a una trampa. Se la vio venir puede decirse sobre su decisión de no concurrir a la apertura de sesiones. En este contexto, sus llamados a la oposición para entablar una estrategia más enérgica y dejar de lado cierta cuota de ingenuidad ahora cobraron un sentido dramático. El diputado Felipe Solá que la había criticado, en las últimas horas reconoció que tuvo razón y que la oposición debió haberse levantado y abandonar el recinto cuando la Presidenta anunció de una manera “aviesa”, tal como la calificó la firma de este nuevo DNU.

En la perversa maniobra del gobierno se demuestra la debilidad política en la que se encuentra inmerso. Se demostró que el matrimonio presidencial ni siquiera confía en sus espadas legislativas para alcanzar sus objetivos. El mensaje fue claro, el gobierno está dispuesto a gobernar por decreto. Además, se distanciaron de los gobernadores, que esperaban recibir dinero de las reservas para equilibrar sus propias maltrechas economías. En ese sentido iba  la información que se había conocido el fin de semana que se estaba negociando un proyecto de ley, a instancias del senador pampeano Carlos Verna que incluía a las provincias. Ahora, los gobernadores no recibirán un solo peso. Pero también abroqueló con más fuerza a la oposición, obligando a los bloques de centro izquierda a cerrar filas con la UCR, la Coalición Cívica, el PRO y el Peronismo Disidente.

El presidente de la bancada del PRO, Federico Pinedo declaró que la Presidenta “le tomó el pelo al Congreso”. Es difícil no coincidir con el diputado, cuando en su discurso Cristina Fernández de Kirchner no anunció el envío de un solo proyecto de ley y en cambio anunció como había esquivado al Congreso en pleno funcionamiento.

Por estas horas,la oposición arma la estrategia judicial y la parlamentaria para hacer caer el DNU. Pero el ministro del interior Florencio Randazzo, explicó ya que toda la situación es “abstracta” porque los fondos del Central ya fueron transferidos. Así, el ministro reveló lo que vendrá y es que aunque la justicia y el Congreso dejen sin efecto el decreto, el gobierno lisa y llanamente los ignorará. En otras palabras, ya tienen la plata y no la van a devolver.

LOS CONSPIRADORES DE SIEMPRE

cobos El vicepresidente Julio Cobos dio otro paso en su proceso de mutación de piel que terminará por convertirlo en candidato a presidente de la Unión Cívica Radical. El encuentro de legisladores radicales llevado a cabo en San Nicolás, desató la furia del gobierno que no dudó en utilizar una vez más la teoría del golpismo y la destitución.  Nadie que esté involucrado en un complot se reúne a la luz del día y en presencia del periodismo, pero el gobierno siempre prefiere tomar este atajo en lo que tal vez el matrimonio presidencial piense es su camino al martirio.

Por su parte, la asistencia de Cobos a San Nicolás también generó controversias entre el radicalismo y la Coalición Cívica. Elisa Carrió volvió a arremeter contra Cobos. A su vez, el vicepresidente opositor respondió a los cuestionamientos de la líder de la Coalición Cívica calificándola de “oportunista y especulativa”; y reveló que en la comisión Bicameral que trató la situación de Martín Redrado “obligó a Prat Gay a cambiar el voto para que no votara igual que yo”, disparó desde las páginas del diario mendocino Los Andes. Paradójicamente, el mismo argumento que utilizó por aquellos días el jefe de gabinete Aníbal Fernández para descalificar también a Elisa Carrió. Es más que claro que el Acuerdo Cívico y Social entró en terapia intensiva. Los radicales sueñan con volver al poder de la mano de Cobos, quien fue echado del partido de por vida; mientras que Carrió no le perdona su alianza con el kirchnerismo. Las posiciones parecen irreductibles, algo que sin lugar a dudas le conviene al kirchnerismo.

La situación de Cobos es insólita y cada vez son más las voces que sostienen que debe dejar el cargo, y convertirse en un opositor hecho y derecho. Pero el vice tiene muy claro que cada vez que desde su cargo fustiga al gobierno su imagen positiva sube, por eso Cobos sigue en su cargo porque desde el llano su construcción política resultaría más trabajosa. Por estas horas se calcula si el vice no debería emitir su segundo “voto no positivo” para zanjar un posible empate en el debate para convalidar o rechazar el DNU que dio vida al Fondo del Bicentenario. Obviamente, el gobierno pondrá en práctica todos los medios de “convencimiento” sobre los senadores que están en duda porque una derrota, en el contexto actual, sería un revés difícil de digerir para el kirchnerismo que está desesperado por conseguir fondos de donde sea.

Como siempre, el gobierno está dispuesto a luchar como si se tratara de la última batalla; dejando de lado la posibilidad de transformar el DNU del Fondo del Bicentenario en un proyecto de ley como tímidamente propuso el senador oficialista Nicolás Fernández. Eso le daría un mayor margen de acción en ambas cámaras y le permitiría poner una cuña con los diputados de centro izquierda. Sin embargo, el gobierno está dispuesto a matar o morir en el intento; ignorando que la relación de fuerzas cambió desde el 28 de junio. De todos modos, hay que tener en cuenta que en el Senado los números siempre pueden cambiar sorpresivamente inclinándose hacia uno u otro lado. Allí, los ojos están puestos en los senadores pampeanos Carlos Verna y María Higonet. Al parecer las posiciones de la correntina Josefina Meabe y del neuquino Horacio Lores parecerían estar más claras. Pero hasta el momento de la votación nunca nada es seguro en el Senado.

En el gobierno hay quienes piensan que la Presidenta podría emprender un viaje para obligar a Cobos a reemplazarla al frente del Ejecutivo y evitar que presida el Senado. Sería la estrategia opuesta a la que se implementó en enero por temor a que Cobos convocara a sesiones extraordinarias mientras la Presidenta viajara a China. Un papelón si se tiene en cuenta que es el segundo comprador de productos argentinos. Las exportaciones a ese país alcanzaron en 2009 los U$S 3.504 millones y en la visita de estado se preveía firmar acuerdos para ampliar y remodelar las líneas de subtes y los ferrocarriles Belgrano y San Martín.

El oficialismo ya ha mostrado sus cartas en el caso de terminar derrotado en el Senado, responsabilizará a la oposición de trabar la posibilidad de la Argentina de endeudarse a tasas bajas y por consiguiente poner en peligro las inversiones en materia social. Además, en este contexto el kirchnerismo también culpará a la oposición del aumento de la inflación; que todo hace pensar que será un fenómeno que marcará el año en materia económica. “hay que dejar en claro que la oposición no nos quiere dejar gobernar”, declaró el senador Miguel Angel Pichetto y añadió que “la vocación que tienen es la de obstaculizar todo”. Kirchner busca el martirio. Volverá a hablar del 55, de Clarín, la oligarquía, los grupos concentrados, los noventa y todo el listado de enemigos del modelo cuya principal misión en conspirar contra el modelo establecido en el 2003.

El senador rionegrino refleja fielmente el pensamiento que impera en el matrimonio presidencial, que es un calco del análisis de la posición adoptada por el oficialismo con respecto a la Resolución 125. negociar es claudicar para el kirchnerismo y todas las batallas siempre son a matar o morir. Nada nuevo. En Olivos no entienden que la legitimidad popular también alcanza a la oposición y es ridículo pensar que votar en contra en el Senado sea una acción tendiente a desestabilizar a un gobierno. No se desestabiliza desde el Poder Legislativo cuando sesiona  a la luz del día y de cara a la sociedad, no por nada es el único poder que dejó de funcionar sistemáticamente en cada uno de los experimentos golpistas que padeció el país. El gobierno debe entender de una vez, que el Congreso ya no es más una escribanía donde diputados y senadores se habían transformado en “aprobadores seriales”. Para cualquier gobierno siempre es difícil comprender en qué momento el poder comienza a escurrirse. Carlos Menem incurrió en el mismo error cuando intentó la re reelección y cuando no se percató que el Plan de Convertibilidad se había agotado. Otro tanto sufrió Fernando De la Rúa cuando decidió aislarse de alianza que lo había llevado al poder, pero también decidió mantener la distancia con el radicalismo y mantener ciegamente la convertibilidad de la mano de un Domingo Cavallo recargado que llegó al gobierno con un 80 por ciento de imagen positiva y que al abandonar el ministerio de economía su carrera política se había hecho añicos.

El gobierno deberá negociar en serio porque corre el riesgo de afrontar una derrota, tal vez, más dolorosa que la de aquella noche que sepultó para siempre la 125 y llevó a Julio Cobos a lo más alto del firmamento político argentino.

EL MOMENTO DE ASUMIR NUEVOS ROLES

Martin repasa los hechos más importantes de la semana en su editorial en Sunday Blue.