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LA MADRE DE LA DERROTA

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Las victorias tienen dueños lo mismo que las derrotas, pero la diferencia entre unas y otras es que mientras por la primeras todos se pelean; de las segundas todos quieren escapar como si fueran un cáncer que consume a quien lo alcance. Derrotas y victorias siempre se explican por una multiplicidad de factores y actores. En este sentido la política es brutal, ganadores y perdedores son juzgados con esa misma vara que se mide a los entrenadores en el fútbol; donde muchas veces la historia no importa aunque esta se trate de una cadena de triunfos. La política como el fútbol es inapelable en cuanto a los resultados. En este sentido, Cristina Fernández de Kirchner es la madre de la derrota por casi veinte puntos de Daniel Filmus, aunque por supuesto el senador tiene su cuota de responsabilidad al presentarse a un electorado complejo como el porteño como un mero delegado municipal del Poder Ejecutivo.

Es claro que la estrategia del kirchnerismo en la Ciudad de Buenso Aires fue mala, confundieron imagen positiva –que en el caso de la Presidenta alcanza al 50%- con votos. Los estrategas de Olivos pensaron que a caballo de la imagen presidencial Filmus superaría el 30% y quedaría ubicado en el ballotage en una posición más cómoda.

La Presidenta apoyó su dedo real en Filmus y quedó automáticamente convertido en candidato, luego de jugar a una interna abierta con Amado Boudou –hoy candidato a vicepresidente- y Carlos Tomado, que en ese mismo acto acto fue entronizado como su compañero de fórmula.

Cristina Fernández de Kirchner le impidió a Filmus hablar el día de su entronización como delegado del poder central. Como en todos los distritos, diseñó junto con el “Chino” Zanini la lista de candidatos a legisladores y así alumbró como cabeza de lista Juan Cabandié, militante de La Cámpora. El grupo político que goza del favor presidencial y que representa la juventud que enamora a la Presidenta, pero que en estas elecciones demostró que a la hora de los votos le faltan mucha militancia y mucho barro.

La Presidenta se metió en la campaña de Filmus mucho más de lo que ahora se reconoce, porque nadie está dispuesto a ser el padre, en este caso la madre, de la derrota. Era lógico, el hombre a derrotar era Mauricio Macri, a quien Cristina Fernández había elegido como indiscutido rival para las elecciones de octubre. No caben dudas que para el kirchnerismo era más fácil confrontar con Macri que hacerlo con Ricardo Alfonsín.

Es mentira que Daniel Filmus haya hecho una buena elección, aunque su jefe de campaña el sociólogo Luis Alberto Quevedo haya tratado de imponer la idea a partir de las seis de la tarde que era el mejor resultado del Frente para la Victoria en toda su historia. Frente a la contundencia de la victoria de Mauricio Macri, que sorprendió a los propios dirigentes del PRO, el gobierno se embarcó en el esfuerzo absurdo de querer disfrazar su derrota de triunfo. La contundencia del resultado electoral hace que cualquier intento en este sentido sea un fracaso y en este marco aparezcan análisis que muestran verdadera impotencia. Es el caso del inefable Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que con bronca declaró que “pueblos tienen los gobiernos que se merecen” y, como no podía ser de otra manera, responsabilizó a Clarín, La Nación y Perfil del triunfo del PRO por haber ocultado la mala gestión de Macri. Es obvio que el ex intendente de Quilmes sólo respeta la voluntad popular cuando le es favorable al gobierno y de lo contrario merece el máximo de los repudios. Muchos dictadores a lo largo de la historia tomaron el mismo camino. Aníbal Fernández hace un juicio que asombra por su pobreza intelectual, pero enoja por su falta de respeto a la voluntad popular. Es torpe pensar que un grupo de medios periodísticos puedan arrear a los porteños como ganado. De hecho si fuera así, Cristina Fernández no tendría la intención de voto que ostenta en la actualidad que, en apariencia, le permitiría conseguir la reelección en primera vuelta.

Mauricio Macri ganó en buena ley y no sólo porque perdió Filmus, gracias a la torpeza de los estrategas de Olivos, que nunca pudieron decodificar a un distrito complejo como es la Ciudad de Buenos Aires. Es imposible e injusto no adjudicar parte de la victoria de Macri a su gestión, que al igual que otros oficialismos en el país, hoy goza de las preferencias de los votantes. Es imposible pensar que después de casi cuatro en el gobierno, con los resultados en la mano, la gestión macrista no haya sido buena; especialmente si se tiene en cuenta las características de un electorado tan esquivo como el porteño que ha demostrado que no es cautivo de nadie. En este sentido, los radicales pueden dar buena cuenta de ello con los apenas dos puntos que cosechó Silvana Giúdice.

La primera vuelta en la Ciudad experimentó una fuertísima polarización que dejó afuera de la discusión a otras agrupaciones que habían tenido una buena performance en turnos anteriores. A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las elecciones con sistema de doble vuelta, la polarización se produce en el segundo round mientras que en la primera los votantes se inclinan por los candidatos que mejor los representan ideológicamente. Es lo que no ocurrió en la Ciudad.

La principal víctima de este fenómeno fue Fernando “Pino” Solanas que no pudo llegar al 13%, aunque también hubo errores que cometió el candidato de Proyecto Sur. Sin embargo, la primera cuestión de la que no es responsable, es que una elección legislativa es muy distinta a una en la que se eligen cargos ejecutivos. Por lo general, los votantes en la primera se sienten más libres y se inclinan por expresiones que propendan a controlar al poder; en cambio tienden a ser más conservadores en el caso de las segundas. Ese fue el primer escollo que afrontó Solanas y después hubo una cadena de decisiones incorrectas que también contribuyeron a su magro resultado. Los problemas internos de Proyecto Sur no se pueden disimular y su separación del frente liderado por Hermes Binner, claramente jugaron en contra de sus aspiraciones de meterse en el ballotage. Además, Solanas no amoldó su discurso a la campaña porteña cuando decidió bajarse de su carrera presidencial. Siguió hablando de las mineras, de los ferrocarriles y no hizo hincapié con la suficiente energía en las propuestas para tentar a los porteños.

En la Ciudad de Buenos Aires se hizo añicos la idea de la invencibilidad de la Presidenta. La Cámpora lució como un grupo inexperto, poderoso siempre y cuando se encuentre bien cobijado en las polleras del poder, pero incapaz de cosechar votos en el barro de la contienda electoral. Es obvio que los intendentes del Conurbano tomaron debida nota de lo que sucedió en Buenos Aires y su resistencia con el dilecto grupo político de la Presidenta serán, a partir de ahora, más férreas.

A partir de los primeros resultados de las bocas de urna, comenzó a circular la versión que Daniel Filmus podría bajarse de la segunda vuelta. Por supuesto, por la noche, minutos antes que Mauricio Macri saliera al escenario del bunker instalado en Costa Salguero, los operadores del PRO no ocultaban su intento por instalar la especia. Filmus, por orden de la Presidenta salió a desmentir la versión rápidamente apenas comenzó su discurso cuando la tendencia de la voluntad de los porteños ya era irreversible.

A pesar de lo que los voceros de siempre del kirchnerismo dicen en público, en sus entrañas saben que es imposible dar vuelta un resultado tan contundente como el que obtuvo Mauricio Macri. La cuestión no parece ser si Filmus puede ganarle Macri en una segunda vuelta que parece tener el nombre del ganador escrita de antemano, el tema a dilucidar es por cuánto perderá el kirchnerismo. Sin lugar a dudas, se prendió una luz amarilla en el cuartel general del kirchnerismo. Es obvio que las cosas que no salieron acorde a los deseos de Olivos. Pero la derrota no sucedió en cualquier lugar, ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires que es una vidriera indiscutible de la política nacional. Es difícil pensar que el resultado de estas elecciones no vaya a tener un impacto nacional, al que se sumarán los resultados en Santa Fe y en Córdoba y lo que vaya a ocurrir en La Pampa, que luego de la renuncia de Carlos Verna la provincia está en estado deliberativo.

Ganó Mauricio Macri que ahora tendrá un papel a nivel nacional, como aquel que soñó cuando lanzó su propuesta de diálogo a todos los partidos de la oposición. En aquella oportunidad, su convite no fue escuchado y hasta fue desdeñado. De aquel entonces son las palabras de Ricardo Alfonsín señalando que Macri era un límite para trabar un acuerdo político. Ese límite parece haberse desdibujado, que en una manifestación de pragmatismo político, se apuró a darle su apoyo para la segunda vuelta.

LA OPOSICION ENCERRADA EN SU PROPIO LABERINTO

MM1Mauricio Macri anunciaría de forma oficial en las próximas horas que viene su decisión de buscar la reelección en la Ciudad de Buenos Aires. El Jefe de Gobierno ya se decidió porque con la implosión del Peronismo Federal sus posibilidades de armar una alianza quedaron prácticamente reducidas a cero, no hay que olvidarse que Macri esperaba el resultado de esas mini internas para cerrar con el ganador. Además, Ricardo Alfonsín se metió en su relación con Francisco De Narvaéz, que si terminando acordando con el radical se habrá recibido de peronista hecho y derecho en eso del pragmatismo por el poder.La tercera cuestión que habría terminado por hacer decidir a Macri de abandonar la carrera presidencial, es que ni Gabriela Michetti ni Horacio Rodríguez Larreta le aseguran un triunfo en su territorio y, un resultado adverso, por supuesto aniquilaría sus aspiraciones a la presidencia.

El consultor Carlos Fara en diálogo con Contrapunto (FM Identidad 92.1) sostiene que “Macri es el mejor candidato que puede ofrecer el PRO”. No hay dudas que el escenario en la Ciudad de Buenos Aires no es sencillo y es un distrito que estará muy disputado con un Daniel Filmus en ascenso, que podría finalmente ser ungido por Cristina Fernández de Kirchner y la decisión de Pino Solanas de meterse en la pelea. Si bien Fara sostiene que la de Macri es la candidatura más fuerte que puede ofrecer el PRO, también admite que “en la primera vuelta sacará unos diez puntos menos que la elección que lo llevó a la jefatura de gobierno”.

Dejando de lado la coyuntura porteña, Carlos Fara afirma “que hoy la Presidenta tiene una intención de voto de 45 por ciento”, lo que la llevaría a ganar en la primera vuelta. “La mejor noticia para Cristina Kirchner fue que Solanas vaya a la Ciudad”, porque el temor en el kirchnerismo era que le sacara votos por izquierda. “Alfonsín se fortalece con la decisión de Macri porque es el único que tiene una estructura en todo el país aunque la candidatura de Duhalde es una molestia”, declara Fara.

En las últimas horas, en forma simultanea a conocerse la decisión de Mauricio Macri de bajarse de la carrera presidencial, corrió el rumor que el PRO habría sellado un acuerdo con el duhaldismo para respaldar la candidatura del ex Presidente y que habría una sorpresa importante sobre quien completaría esa fórmula. Por supuesto, los nombres en danza no son pocos y ninguno está confirmado.

La oposición está inmersa en un laberinto donde sobran sillas y faltan candidatos. Es una señal clara de la fortaleza que hoy tiene Cristina Fernández de Kirchner si finalmente compite por la reelección.

Carlos Fara en Contrapunto (FM Identidad 92.1)

 

POMPA Y CIRCUNSTANCIA

Dos mil cuatrocientos millones de personas en 180 países siguieron minuto a minuto el casamiento de William y Kate, la boda del siglo como fue bautizada por la prensa mundial y con la que la monarquía británica pretende reinventarse a sí misma.

Las crónicas hacen hincapié en los momentos de menor rigidez que el futuro Rey del Reino Unido fue capaz de llevar adelante con el rígido protocolo victoriano, como para mostrarse como un simple mortal; una persona normal que, como se sabe, es una rareza en la realeza europea y toda una excepción en la británica. Pero un camino que fue allanado por su madre la fallecida Lady Di. Sin embargo, más allá de algunas pinceladas de normalidad el rígido, aristocrático y tradicional protocolo inglés salió a relucir en todo su esplendor.

Lejos de Londres se llevó a cabo otra ceremonia, pero sin el glamour de los sombreros y de la realeza de las coronas europeas, pero con el glamour de lo doméstico: el acto de la CGT, cuyo único y central protagonista fue Hugo Moyano. Aquí la Reina Madre, a diferencia con el Reino Unido, estuvo ausente en un intento por no sacarse la foto con su más estrecho aliado; pero al mismo tiempo con su más férreo antagonista en esta etapa del surgimiento del cristinismo.

El acto de Hugo Moyano, al igual que la boda del siglo, también estuvo signado por una estricta liturgia y un rígido protocolo. El cruce de las Avenidas 9 de Julio y Belgrano fue el lugar elegido para poner en marcha la mayor demostración de fuerza que puso en marcha el líder sindical. Flanqueado por sendas gigantografías de Juan Domingo Perón, Evita y Néstor Kirchner y al pie del mítico edificio donde la líder de los descamisados hizo su mítico renunciamiento histórico. Fue un acto peronista de cabo a rabo, con toda la flema que el Movimiento supo acuñar en más de cincuenta años de existencia, muy alejado de los vientos setentistas que en la actualidad están de moda en la Casa Rosada. La liturgia peronista se respetó con el mismo celo con que los británicos llevaron adelante el relanzamiento de su alicaída monarquía.

Moyano habló durante cuarenta minutos poniendo de manifiesto que el Partido Sindical no se conforma con ser la columna vertebral del Movimiento, reclama un lugar en la cabeza. “Los trabajadores no estamos sólo para votar, también podemos reclamar algún cargo en las listas”, advirtió, pero siguiendo la más tradicional de las ortodoxias justicialistas enfatizó: “El movimiento obrero organizado ha pedido a nuestra presidenta que se presente en la elección para ser reelecta”.

El mensaje fue claro y dirigido hacia las entrañas del kirchnerismo. El sindicalismo quiere su recompensa por el apoyo desde el 2003 y dejó claro que la deuda no se salda con dinero, sino con una porción más grande de poder político. Además, Moyano fue el primer dirigente que pareció ungir la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner, casi como tomando el papel de un hacedor de reyes; una figura muy difundida en las democracias europeas pero casi desconocida en la Argentina. Sin embargo, un dato que no debe pasarse por alto es no volvió a pedir que la fórmula de Cristina se complete con Héctor Recalde como candidato a vice presidente, una opción que ya parece definitivamente descartada. Ahora parece que Moyano se conforma con lugares en las listas, probablemente aspirando al 30 por ciento que históricamente el movimiento obrero reivindicó. No debe olvidarse que Moyano también es el vice presidente del Justicialismo bonaerense en ejercicio de la presidencia y, aunque resistido por varios barones del conurbano, que prácticamente no se hicieron ver en la convocatoria, hará pesar su cargo a la hora de armar las listas de candidatos que están bajo la atenta mirada y supervisión de Cristina Fernández de Kirchner.

Hugo Moyano marcó la cancha una vez más y dejó en claro que a este sindicalismo no se lo conforma con dinero y un puñado de concesiones para mantener vivo el legado del General. Sabe que es un hombre poderoso y a diferencia de otros secretarios generales de la CGT, sabe que tiene poder por sí mismo. Su gremio cuenta con 200.000 afiliados, muchos de ellos arrancados a otros gremios casi por la fuerza. Una orden suya puede paralizar el país aun cuando ninguna otra organización sindical lo acompañe. Hugo Moyano lo sabe y la Presidenta también. Ambos saben que están midiendo fuerzas y aun cuando la tensión llegue a niveles altos, los dos son conscientes que por el momento sus destinos están atados. Por eso la Presidenta que esquivó la foto con el dirigente por el que más aversión siente la clase media que ella trata de conquistar, envió a casi todo su gabinete que oficiaron de cortesanos y espectadores privilegiados de la firme demostración de poder que ensayó el camionero.No faltó La Cámpora, el grupo político que hoy goza del favor del poder ocupando lugares de influencia que la juventud sindical liderara por Facundo Moyano no puede alcanzar.

La demostración de fuerza que hizo Moyano, también se vio muy bien reflejada cuando volvió a pedir que Cristina Fernández de Kirchner le diera impulso al proyecto del diputado Héctor Recalde de participación de los obreros en las ganancias de las empresas. El momento no fue elegido por casualidad, el reclamo lo hizo justo cuando la Presidenta intenta re lanzar el siempre fallido Pacto Social en el marco del cual recibirá a la CGT y a la Unión Industrial Argentina. “El reclamo es permanente. más allá de algunas fricciones, la patronal no quiere compartir sus ganancias, pero los trabajadores respondimos con responsabilidad y la economía crece igual. Vamos camino a lograr el fifty fifty del que nos hablaba Perón”, disparó como para dejar claro que detenta una cuota de poder para nada despreciable. Es muy probable que el flamante jefe de la UIA, José Ignacio De Mendiguren, haya tomado nota de estas palabras y cuando se reúna con la Presidenta trate de buscar alguna definición sobre la cuestión.

Pero más allá de sus devaneos, la principal preocupación de Hugo Moyano es su situación judicial, que por el momento es la principal cuestión que lo desvela. En este sentido, su demostración de fuerza también debe ser interpretada en esta dirección. La imagen de José Pedraza y Juan José Zanola esposados es una foto para la que Moyano no está dispuesto a posar. Sabe que el kirchnerismo mantiene sólo lealtades funcionales y que las detenciones de sus colegas, además, lo tuvo como principal destinatario.Si bien hay causas que lo involucran directamente o a miembros de su clan que son instruidas por los jueces Claudio Bonadío y Ariel Lijo; las más importantes están en manos del controvertido Norberto Oyarbide y que las decisiones sobre las mismas no se toman en el juzgado sino en Olivos y en la Casa de Gobierno.

Astuto como sabe que tiene que ser para moverse en la política argentina, Moyano desgranó uno a uno los logros del kirchnerismo. Le rindió culto a El y dejó entrever una vez más que su relación con Néstor Kirchner era más fluida que con la Presidenta. ¿Habrá pactos pendientes que aún deben ser saldados? A veces algunas frases pronunciadas por el líder de los trabajadores así parecen dejarlo entrever. No se privó de disparar contra la oposición a quien acusó de estar compuesta por muchachos que viven en un submarino. Bueno, en este punto tal vez haya quienes compartan la apreciación del líder sindical.

Hugo Moyano hizo su gran demostración de fuerza con toda pompa y circunstancia, igual que la boda del siglo que se celebraba a miles de kilómetros de Londres y demostrando que es un flemático sindicalista que no lo van a poder conformar con poco.

PLAINI: “NO CAMBIO NADA EN LA RELACION ENTRE MOYANO Y LA PRESIDENTA”

omar_plainiLa CGT ensaya una lógica que se basa en el argumento que atacar a Hugo Moyano es atacar a los trabajadores argentinos y que el exhorto llegado desde Suiza, a través del cual se piden las actuaciones que involucren al líder de la central obrera y de su hijo Pablo, es un parte de una conspiración urdida por actores internos y externos contrarios al modelo que lleva adelante Cristina Fernández de Kirchner. El razonamiento lo hace Omar Plaini, secretario general del gremio de los canillitas y diputado del Frente para la Victoria. “Estamos cansados de la calumnia y las injurias de los conspiradores de adentro y de afuera”, afirma en declaraciones a Contrapunto (FM Identidad 92.1) y al igual que su jefe incluye a Graciela Ocaña, al Grupo Clarín, a empresarios y a la Procuración Helvética de ser parte de esa conspiración para esmerilar el poder del sindicalista más fuerte de la Argentina.

El exhorto suizo alude a “artículos de prensa la atribución de contratos públicos de la sociedad Covelia SA sería el resultado de ofertas falseadas y de corrupción. Conviene precisar que Pablo Moyano, hijo de Hugo Moyano, estaría siendo investigado por un juez federal argentino por el cargo de blanqueo de dinero”.  Plaini argumenta no es serio el requerimiento suizo por basarse en recortes de prensa que ni siquiera precisa de qué medios se trata.

Los suizos también sostiene que “el entorno familiar próximo de Hugo Moyano y de Pablo Moyano así como de Ricardo Rubén Depresbiteris sería también desfavorablemente conocido debido a actos violentos, tales como robo con uso de armas y tiroteo”. Los párrafos que aquí se reproducen no señalan que se ha iniciado una investigación sobre Hugo Moyano y su hijo Pablo, como también lo ha admitido el embajador suizo en Buenos Aires; pero da la impresión que la procuración suiza estaría colectando información como para decidir investigarlo o no. Plaini no duda en vincular a la Procuración Suiza en la conspiración que habría sido urdida en la Argentina pero que, de acuerdo a sus declaraciones, parecería tener ramificaciones internacionales.

En su conferencia de prensa del viernes pasado, Moyano dejó en claro que hay una lucha por el poder que se cristaliza en el intento por parte del movimiento obrero de alzarse con más cargos; no ya el 30 por ciento histórico en las listas de candidatos en tiempos de perón sino de ir más allá. En este sentido marcha la postulación del diputado Héctor Recalde como compañero de fórmula de la Presidenta y, según se rumoreó durante el fin de semana, la del mismo Omar Plaini como vice de Daniel Scioli. “Nunca hicimos un planteo de cargos ni para mí ni para Recalde”, niega con contundencia. Sin embargo, el propio en declaraciones al diario El Tribuno de Salta afirmó: “No tengo dudas que voy a ser el candidato a vice de Cristina Kirchner”. No parecen ser las declaraciones de alguien que no haya estado hablando de cargos o, que al menos, no tenga un fuerte respaldo político de su jefe, Hugo Moyano.

Las declaraciones de Recalde se parecen más a una demostración de fortaleza más que a una expresión, especialmente cuando las hizo a sólo cuarenta y ocho horas del día de furia de Moyano que lo llevó a convocar un paro que no fue.

Plaini dice que la relación entre el kircherismo y la CGT se mantiene igual que desde que asumió Néstor Kirchner en el 2003, es decir que la alianza con el movimiento obrero que conduce El Negro Moyano goza de buena salud. Es más, incluso, afirma que con La Cámpora no hay ningún problema como se ha señalado en alguno medios. Sin embargo, no es tan contundente cuando se le pregunta por las razones que lo llevaron a Moyano a ordenar a tres funcionarios que le responden a que presentaran sus renuncias a los cargos que ocupan en el APE, el estratégico organismo del Ministerio de Salud que distribuye los subsidios de las obras sociales y se encuentra en el centro de la investigación de la causa por los remedios falsificados que investiga el juez Norberto Oyarbide.

Entrevista a Omar Plaini, secretario general del gremio de los canillitas, en Contrapunto (FM Identidad 92.1)

EL DIA QUE MOYANO SE ENFURECIO Y EL GOBIERNO TEMBLO

moyanoHugo Moyano entró al salón de la sede del Sindicato de Camioneros, donde lo aguardaban más de trescientos seguidores que entonaban cánticos amenazantes. Empezaba a escribirse el último capítulo de lo que había sido un largo día de furia, que había estallado cuando a través del sitio Centro de Información judicial, se conoció la existencia de un exhorto llegado desde Suiza donde se pedía la justicia argentina información sobre las causas judiciales que se le siguen a Moyano y a su hijo Pablo. La investigación había comenzado a raíz del descubrimiento de una cuenta en ese país por cerca de dos millones de dólares a nombre de Ricardo Depresbiteris, el dueño de la empresa Covelia que se la vincula a Moyano y a su familia.

“No tengo un carajo que ver con Covelia”, disparó contundente Moyano con el tono de como quien quiere terminar un tema que lo saca de las casillas. Era cierto, el camionero estaba furioso desde que se había conocido la intención de los suizos. Desde el primer momento creyó ver la mano del gobierno detrás de los acontecimientos y obedeció lo que su instinto le ordenaba; lanzar un paro del transporte con movilización y convocar al Concejo de la CGT para discutir si la medida de fuerza se transformaba en una huelga general. Omar Viviani una de sus más fieles lugartenientes estaba convencido que los popes de la central sindical respaldarían la medida de fuerza, “un trámite” se escuchó decir cerca del líder de los peones de taxi. Pero no fue así. Después de tres horas de deliberar, la CGT decidió apoyar a su jefe pero dejando en claro que no iba a cortar, por ahora, las relaciones con el gobierno que es lo que ocurriría si se llegaba a un paro general. Al final, no habrá paro general, movilización ni tampoco paro de transporte. El gobierno respiró tranquilo y el triunfo se lo anotó Julio De Vido, que fue el encargado de convencer a Moyano del inconveniente de tomar medidas extremas. No es un paz definitiva, sólo se trata de una tregua que únicamente el paso del tiempo y la evolución de las causas judiciales, que atormentan a Moyano y a su familia, determinará que tan sólida es.

Un análisis superficial concluiría que Moyano quedó en un posición de debilidad, pero ello no sería cierto. El camionero hizo una demostración de fuerza, que aunque no fue tan potente como se esperaba, ello no es suficiente como para sostener que Moyano está debilitado. Un detalle no menor es que la medida de fuerza sólo se suspendió, es decir que está latente y puede renacer de acuerdo con los próximos acontecimientos.

Las últimas cuarenta y ocho estuvieron plagadas de señales desde el moyanismo al gobierno, en el convencimiento que tiene su jefe que hay sectores del gobierno que, de mínima, le quieren recortar el poder que acumuló con Néstor Kirchner. La Presidenta nunca se llevó con Moyano y su predilección por La Cámpora en desmedro del peronismo tradicional profundizaron la brecha entre ambos. Inclusive, un encuestador con buena llegada a De Vido sostuvo en estricto “off the record” que el gobierno ya tiene al reemplazante del camionero al frente de la CGT. Se trataría de Gerardo Martínez, el líder de la UOCRA; cuyo sindicato hace menos de una semana obtuvo una señal en el sistema de televisión digital. Moyano sabe que desde que Kirchner falleció es mirado con recelo en la Casa Rosada, pero está dispuesto a presentar batalla. “Queremos llegar al poder, ese es el objetivo”, tronó el líder sindical entre los gritos de sus seguidores. El mensaje es claro y todo sucede en la misma semana que desde la CGT se había lanzado el nombre de Héctor Recalde como compañero de fórmula de Cristina Fernández de Kirchner, justo en el momento en que los grupo de influencia más cercanos a la Presidenta ensayan una desperonización del gobierno, que genera no pocas inquietudes y deliberaciones.

No es un dato que la suspendida movilización en apoyo a Hugo Moyano convergería en la Plaza de Mayo, a las puertas de la Casa de Gobierno. No se pensó marchar al Palacio de Tribunales o hacer un escrache en la Embajada de Suiza. Nada de eso, la idea fue la de mandar un mensaje inequívoco al gobierno que no será tan sencillo prescindir de los popes sindicales.

Es claro que la demostración de fuerza que hicieron Moyano y los suyos encendieron todo tipo de alertas en el gobierno. Por ahora, ni los unos ni los otros pueden enfrentarse en una batalla abierta porque saben que por ahora ambos bandos tienen mucho más que perder que ganar. Pero en esa demostración de fuerza que ayer ensayó el camionero también hay vestigios de cierto grado de debilidad. No puede dejarse de lado el detalle que originalmente, la conferencia de prensa que se hizo en la sede de camioneros estaba programada que se llevara a cabo en la CGT. No parece ser un dato menor, unido a la cuestión que las deliberaciones en la central obrera se demoraron tres horas y no los breves treinta minutos que había proyectado Viviani horas antes del encuentro. Es claro que si Moyano hubiera recibido un cerrado apoyo de la CGT hubiera habido paro general o, al menos, una potente movilización a Plaza de Mayo. Eso no ocurrió y probablemente no ocurra en los próximos días, pero el gobierno sabe que Moyano, a pesar de estas cuestiones, no es un dirigente que esté totalmente debilitado y no represente riesgos en el corto plazo. Ambos bandos saben que a partir de ahora sus resquemores quedaron al descubierto y tendrán que demostrar sus dotes de tiempistas sino quieren perder más de lo que puedan ganar.

En su discurso Moyano se encargó de atacar a cada uno de sus enemigos: Graciela Ocaña, el empresario Daniel Hadad, Francisco de Narvaéz, Eduardo Duahlde, Ernestina Herrera de Noble y hasta Carlos Menem. Con ellos tiene y tuvo múltiples batallas, en la que sobresale Graciela Ocaña que tal vez se haya convertido en su principal enemiga desde que ocupaba el Ministerio de Salud. Ocaña es amiga personal de la ex embajadora suiza en la Argentina Carla del Ponte y podría haberle entregado en forma privada información que vincula a Moyano con Covelia. La ex ministra y ex diputada declaró en Contrapunto que oficialmente no le entregó ninguna información mientras su amiga desempeñaba funciones diplomáticas en la Argentina. De ser así, ¿podría pensarse que la causa del exhorto suizo haya sido información que salió desde la Argentina? Es más que probable y no hay que olvidarse que en política no hay casualidades.

Al igual que el gobierno, Moyano ve a la prensa como uno de sus principales enemigos. No debe olvidarse que en el por ahora suspendido plan de lucha, se esbozó bloquear una vez más la salida de los diarios. “Para la prensa, los que conducimos una obra social somos asesinos seriales o envenenamos a la gente. También fui el ideólogo y ejecutor del crimen de Beroiz. A mi hijo Gerónimo, de 11 años, le tuve que explicar que era un invento. Me hicieron una canallada: Menem y Duhalde me metieron droga en 1989. Jamás nos opusimos a la Justicia ni impedimos que nos allanen los gremios. Tenemos bronca con la prensa, no con la Justicia”, disparó. Moyano pretende que los medios no se ocupen de él, algo que es imposible siendo, como es, uno de los hombres más poderosos del país. En este sentido, está dispuesto a hacer demostraciones de fuerza como ya lo hizo. Es probable que el gobierno, como ya lo hizo, mire para otro lado. Al fin y al cabo, ambos consideran a los medios el enemigo común que impide, aunque sea un poco, frenar la acumulación de poder.

El kirchnerismo genera su propia oposición porque es claro que no la encuentra fuera de sus propios límites. Esto marca una señal más de la debilidad de las distintas expresiones del arco opositor, que hasta ahora ninguno de ello aparece como una alternativa clara de poder de cara a las elecciones de Octubre. Por eso Eduardo Duhalde admite que hasta ahora la Presidenta corre sola hacia la reelección. Aun la oposición no ha parido un rival lo suficientemente robusto que genere preocupación en el gobierno. Hoy las preocupaciones del Cristinismo están más relacionadas con la propia tropa que con los adversarios de afuera que todavía no alcanzaron la categoría de amenaza. 

ESPAÑA NO CONFIA EN LA ARGENTINA

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El escándalo por la llegada del avión cargado con 944 kilos de cocaína al aeropuerto de El Prat, Barcelona, procedente de Buenos Aires y tripulado por los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá y Matías Miret,  se está convirtiendo en un escándalo con ramificaciones aún difícil de pronosticar. El hecho deja muy mal parada a la Argentina, que puede quedar en una posición peor frente a España si efectivamente se comprueba que la cocaína fue embarcada en Buenos Aires; como parece indicar la hipótesis más sólida de la investigación. Sin embargo, más allá de lo que ésta arroje y de las responsabilidades que en virtud de ella se deslinde, lo cierto es que la Argentina no demuestra un verdadero compromiso en la lucha contra el narcotráfico y cada vez es menos confiable para la comunidad internacional.

En febrero de 2007, la Argentina y España firmaron un acuerdo de colaboración recíproca a través del cual “las fuerzas de seguridad de ambos países mantengan una comunicación estrecha que permita actuar con mayor eficacia contra las drogas, el blanqueo de capitales y el desvío de precursores químicos”, afirmaba el cable de la agencia de noticias Télam. El convenio fue firmado por el entonces Ministro del Interior, Aníbal Fernández y su par español Alfredo Pérez Rubalcaba; actualmente Vicepresidente primero del gobierno español y posible sucesor de José Luis Zapatero si decide no buscar la reelección. Sin embargo, pese a la vigencia del acuerdo, España decidió no utilizar ese canal de información para poner en alerta a las autoridades argentinas sobre la operación que estaba en marcha en ese país. “Conozco la operación porque evidentemente es muy importante, y me informó la policía que se iba a hacer”, declaró el propio Rubalcaba en una conferencia de prensa el pasado 14 de enero. Las autoridades argentinas se enteraron por los diarios. Es claro que los españoles no confiaron en el gobierno argentino a la hora de compartir la información que manejaban sobre la llegada del embarque a bordo del Challenger y ello bien puede deberse a que tal vez considerarían que algún estamento del gobierno argentino pudiera estar involucrado. No es antojadizo pensar que de informar la cuestión al gobierno nacional la operación, bautizada en España como Volare, podía ponerse en riesgo. Los españoles prefirieron “cortarse” solos. La Argentina debe tomar nota de esta cuestión que no es menor, especialmente tratándose de España y de un gobierno “amigo” como se supone que lo es el de Rodríguez Zapatero.

La investigación impulsada por los españoles no se lleva adelante de un día para el otro, venían trabajando desde hace un tiempo y la policía mantenía informada a las más altas esferas del gobierno de ese país; como lo evidencias las mismas palabras de Rubalcaba. Es probable, entonces, que los españoles hayan tenido un infiltrado en la organización de narcotraficantes que les avisara el día de la llegada de los 944 kilos de cocaína a Barcelona. No debe dejarse de lado que al aterrizar el Challenger tripulado por los argentinos, la policía ya tenía la orden de allanamiento del avión y sabían qué estaban buscando. En este sentido, hay un dato que es muy llamativo. En las primeras informaciones sobre el episodio se mencionaba la presencia de una cuarta persona que había llegado en el avión con los hermanos Juliá y Miret. No son pocos los que señalan a este cuarto hombre, liberado por la policía a las pocas horas de efectuar la detención de los argentinos, como el agente encubierto que mantuvo en alerta a los españoles. Su identidad no trascendió y ya ni siquiera se lo menciona en ninguna de las crónicas sobre el narco vuelo. Esta es otra prueba más de hasta donde los encargados de la investigación desconfiaban del gobierno argentino. Prefirieron usar sólo sus propios recursos.

Desde el plano internacional la Argentina ha venido mostrando bastante falta de compromiso, no sólo en materia de lucha contra el narcotráfico, como lo evidencia el escándalo del Challenger, sino también en torno a su política contra la lucha contra el lavado de dinero. “Desde de la última evaluación en junio de 2004, Argentina no ha avanzado suficientemente para hacer frente a las deficiencias identificadas en ese momento”, sostiene el último informe de la GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) con fecha 22 de octubre del año pasado. Como se sabe, el tráfico de drogas es una de las principales actividades del lavado de dinero y en este marco no parece casual que la Argentina sea criticada en este campo. Por eso no parece aventurado afirmar que los controles en la Argentina han colapsado, pero esto aparentemente no se debe a una casualidad; al menos desde la óptica de la diputada Elisa Carrió que no cree en las casualidades y en inocentes faltas de eficiencia sino en un plan orquestado donde uno de sus vértices parece estar ocupado por bandas de narcotraficantes.

“El tema de los precursores químicos, la efedrina, financió la campaña de Cristina. Aníbal Fernández es un cómplice absoluto, paró la ley del blanqueo de capitales para liberar la salida de efedrina. El triple crimen de General Rodríguez donde hay gente muy cercana a él presa. La ministra de Seguridad (Nilda Garré) era ministra de Defensa cuando los peores hechos ocurrían”, dijo Carrió señalando no pocos puntos de contacto entre el kirchnerismo y actividades vinculadas al narcotráfico. Más dura cargó apuntó contra el Jefe de Gabinete al señalar que: “Una figura clave en el tema de la droga ha sido Aníbal Fernández”

Es obvio que los hermanos Juliá le garantizaron a sus contratistas impunidad, tal vez gracias a sus contactos en la Fuerza Aérea de la que su padre fue el jefe durante la presidencia de Carlos Menem.Tampoco parece una casualidad que el aeropuerto elegido para estacionar el avión que llegó a España con casi una tonelada de droga haya sido el de Morón, donde la Fuerza Aérea y a la Administración Nacional de Aviación se vienen disputando su control. Pero al final nadie controló nada y la droga llegó a España sin que las autoridades argentinas hicieran nada por detenerla y además poniéndose de relieve el aislamiento internacional que padece la administración de Cristina Fernández de Kirchner. Aviones, drogas y valijas llenas de dinero parecen cruzar al kirchnerismo, desde la llegada del venezolano Antonini Wilson con un portafolio conteniendo U$S 800.000 en efectivo hasta el robo del dinero para los gastos de la Presidenta destinados para su gira a Medio Oriente; pasando por el avión que generosos empresarios en su momento le compraron al ex secretario de transporte Ricardo Jaime. Parece que la administración kirchnerista tiene una especial fascinación por los aviones y por el dinero en efectivo.

El gobierno no lo demuestra pero está preocupado porque en este escándalo, al igual que las andanzas de Jaime o el “archivado” caso Skanska, no puede endilgarle la responsabilidad a los sospechosos de siempre. En esta ocasión no puede señalar a Eduardo Duhalde, al campo, a Clarín o a los grupos económicos concentrados de estar conspirando para desestabilizar a la Presidenta. Si se comprueba que los 944 kilos de cocaína fueron cargados en la Argentina, por lo menos el gobierno es el responsable de una inexplicable falla en los controles sobre lo que entra y sale de la Argentina. Nilda Garré y Aníbal Fernández son los ministros que deberán las explicaciones de este caso y también Julio De Vido.

La Presidenta que aun sigue estudiando la conveniencia o no de buscar la reelección ya mostró, al menos desde el discurso, que la inseguridad no es una sensación construida por el relato mediático ahora sería beneficioso que además entienda que la Argentina tiene un serio problema con el tráfico de drogas, que no sólo tiene que ver con el preocupante aumento del consumo sino también con las acciones de organizaciones de narcotraficantes que ya han empezado a dejar su marca en el país.