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EL PASADO COMO PRESENTE

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El discurso de la presidente Cristina Fernández de Kirchner para dejar inauguradas las sesiones ordinarias del Congreso, duró dos horas y cuarenta y cinco minutos, bastante menos que las casi cinco horas del año pasado y de las 4 horas y 20 minutos del 2012.

Cristina Fernández se basó en el pasado para explicar lo que a su juicio son los logros del presente. Entiende que sus dos periodos y el de Néstor Kirchner son un solo gobierno, por eso dijo que éste era el mensaje número 11 desde el 2003. Una vez más utilizó el mecanismo de contrastar estadísticas de la actualidad con aquellas del 2001, 2002 y 2003. Así puede ofrecer guarismos que suenan impresionantes pero que, en definitiva, terminan por demostrar un contraste cada vez más profundo con la realidad.  Es claro que en una comparación con el inicio de su segundo mandato o con el discurso del 1 de marzo de 2013, los resultados dejarían de ser espectaculares. Así, la primera conclusión que puede sacarse es que el relato se construye en las glorias del pasado tratando de convertirlas en logros del presente.

Un buen ejemplo es la afirmación de Cristina Fernández que se crearon seis millones de puestos de trabajo. Sin embargo, un informe del Ministerio de Trabajo revela que de esos seis millones, 4,9 millones se crearon en el periodo comprendido desde el año 2003 hasta fines del 2009. Es decir que en los tres años siguientes sólo se habrían creado algo más de un millón. Una simple división permite advertir que en el lapso 2003/2009 la creación de puestos de trabajo trepaba a los 700.000 por año, mientras que desde el 2010 hasta fines del 2013 se redujo a 275.000. Entonces la espectacularidad del discurso muta inexorablemente en preocupación y evidencia una economía que se frena. No es casual que en ese periodo, además, se acelerara la inflación. A la presidente le gusta sembrar sus discursos con cantidades de cifras, pero muchas son engañosas y solo son victorias de papel.

El discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa no tuvo anuncios concretos y los principales temas que preocupan a la sociedad fueron tergiversados, como el caso del empleo, o directamente quedaron afuera. Fernández de Kirchner no dijo nada sobre los planes del gobierno para bajar la inflación, palabra maldita que ni siquiera pronuncia. Tampoco hubo menciones sobre las negociaciones con el Club de París, el nuevo índice de precios, los salarios, la seguridad y el narcotráfico. En suma, quedó claro que la agenda presidencial nada tiene que ver con las preocupaciones de la sociedad. Se trató de un discurso que principalmente miró al pasado y estuvo plagado de menciones a Néstor Kirchner. Por momentos, dio la sensación de una mandataria que lentamente comienza a despedirse del poder; a pesar de que aún le queden casi dos años de mandato.

KIRCHNER SABIA QUE GRONDONA ES UN CORRUPTO

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El ex Presidente de Velez, Raúl Gámez, reveló en una entrevista en Contrapunto que cuando el gobierno ideaba el programa Fútbol para Todos, Néstor Kirchner investigó a Julio Grondona. Según Gámez, Kirchner habría descubierto maniobras corruptas del hombre fuerte de la AFA y por eso “le sacó el fútbol”.

Las declaraciones de Gámez son fuertes y cobran más estridencia en el contexto de las acusaciones que en las últimas se hicieron contra Grondona a través de dos cámaras ocultas aportadas por el abogado Mariano Cúneo Libarona, que representa en una denuncia a Carlos Avila, ex dueño de Torneos y Competencias. Pero además de los dichos de Gámez podría inferirse que la AFA terminó rompiendo su acuerdo con Torneos y asociándose con el gobierno como producto de lo que habría sido un chantaje. Gámez lo dice sin vueltas y afirmas que el gobierno lo “apretó” al eterno mandamás de la AFA y así se habría alumbrado el Fútbol para Todos.

“El gobierno dominó a Grondona por la corrupción en la AFA”, dispara Gámez y afirma que Don Julio y el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández son viejos conocidos de cuando el segundo era el intendente de Quilmes y se construyeron unas torres en ese partido del Conurbano, donde presuntamente Grondona habría invertido.

Escuchá las explosivas declaraciones de Raúl Gámez en Contrapunto (FM Identidad 92.1)

“NO SOY UN PUSILANIME”

Ricardo-Alfonsin-18-04Ricardo Alfonsín quedó segundo en las elecciones y por supuesto el resultado no lo dejó para nada conforme ni a él, ni a la Unión Cívica Radical pero como sus oponentes dice que va a dar pelea. Insiste en que la crisis del 2001 está muy presente y en una sensación de mejoría económica que percibe la gente; para explicar el triunfo de Cristina Fernández de Kirchner.

La Unión Cívica Radical ha decidido poner más énfasis en el segmento legislativo de la elección, porque es muy difícil descontar el margen de la Presidenta y van a tratar de equilibrar la cancha en la Cámara de Diputados. En este sentido hay una sensación que la candidatura de Alfonsín quedará un poco en soledad. Sin embargo, el mismo candidato considera que, después de la pelea presidencial, afirma que el segundo objetivo en importancia es tratar de incorporar la mayor cantidad de diputados posibles. 

Alfonsín defiende su alianza con Francisco De Narváez y sostiene que “no es un pusilánime” para tomar decisiones por temor a los oportunistas, en alusión que aquellos que lo criticaron luego del resultado del 14 como Federico Storani.  “Yo tomo las decisiones que creo que son las correctas”, explica el candidato dejando en claro que él lleva el timón de la candidatura.

Escuchá la entrevista completa a Ricardo Alfonsín en Contrapunto (FM Identidad 92.1)

LA MADRE DE LA VICTORIA

cfkLa victoria de Cristina Fernández de Kirchner por el 50 por ciento de los votos es inapelable. Si el estreno de las primarias abiertas iba a determinar dónde estaba parado el oficialismo, queda claro que el resultado pone a la Presidenta a las puertas de la reelección y sumió a la oposición en un desconcierto de una magnitud que no estaba en sus cálculos. También se había vaticinado que la elección ayudaría a recortar acabadamente a un candidato de la oposición detrás del que presuntamente se encolumnaría el voto opositor. Sin embargo, esto no fue así porque no hay un claro segundo, sino que la contienda terminó en un empate técnico entre Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde y hasta Hermes Binner, que con apenas el 10 por ciento y cuarenta días de campaña se convirtió en la sorpresa. Es difícil que alguno de los tres pueda generar alguna sorpresa de cara al 23 de octubre, ya mostraron todo lo que tenían para ofrecer. Ricardo Alfonsín puso el apellido, el peso de un partido que, aunque más débil que en otras épocas, sigue en pie y una tenacidad envidiable. Por su parte, Eduardo Duhalde intentó mostrarse como un estadista alumbrado bajo el ala intelectual de Lula y con pergaminos de piloto de tormentas, pero que fue impotente para mantener cohesionado a ese colectivo bautizado como Peronismo Federal del que ya queda apenas un recuerdo.

Es evidente, a la vista de los resultados obtenidos por el oficialismo, que los guarismos obtenidos en la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba no fueron más que una primavera pasajera que a la postre la oposición no supo o no pudo capitalizar. Es claro que parte de los votantes de Mauricio Macri, Miguel Del Sel y José Manuel de la Sota se inclinaron por CFK; eso es claramente lo que explican los números.

Es probable que la raíz de los errores de la oposición se encuentre en la implosión de los dos polos que a principios de este año se calculaba que disputarían el poder: El Acuerdo Cívico y Social y el Peronismo Federal. Ambos grupos implosionaron y no cabe duda alguna que esta circunstancia favoreció al kirchnerismo.Atomizaron al electorado y los beneficios se los llevó el kirchnerismo. Claramente, ninguna expresión de la oposición es alternativa de poder en la actualidad.

Francisco De Narváez fue aplastado por Daniel Scioli, en parte por la fractura de la tríada que en el 2009 integró con Felipe Solá y Mauricio Macri; pero también porque su alianza con Ricardo Alfonsín fue percibida por el electorado bonaerense como un matrimonio contra natura y por eso se registraron en varias mesas votos a Duhalde y a él.

La elección volvió a marcar una tendencia que ya está consolidada y es el voto en favor de la continuidad de los oficialismos, fenómeno que hasta ahora sólo dejó de verificarse en Catamarca y en el partido de Vicente López donde sorpresivamente se impuso Jorge Macri por seis puntos al Japonés García, que ocupa la intendencia desde hace 24 años.

Pero sin lugar a dudas sería injusto explicar la victoria de Cristina Fernández de Kirchner a causa de la torpeza de la oposición de vertebrar una propuesta tentadora hacia los votantes. Al igual que parte del triunfo de Mauricio Macri se explica a través de la aprobación de su gestión al frente de la Ciudad de Buenos Aires, también es razonable inferir que ésta ha sido una razón de peso en los más de diez millones de votos cosechados por el kirchnerismo.

Sí, una vez más fue la economía estúpido. El consumo que disimula en parte los efectos de la inflación, pero también los acuerdos paritarios que les permite a los empleados en blanco tener un salario que por el momento mantiene su poder adquisitivo. La asignación universal por hijo, que a pesar de no ser universal y de haber salido por decreto, no puede negarse que redundó en una importante mejora en la calidad de vida de muchos argentinos de los niveles socioeconómicos más bajos. El campo que, a pesar de sus críticas cada vez de menor intensidad, tiene una rentabilidad más importante que en el 2009; lo que se verifica con los resultados en ciudades como Pergamino, Rauch, Tres Arroyos, San Pedro, Gualeguaychú y el interior de la Provincia de Santa Fe, Córdoba  y Buenos Aires. En todos se impuso el oficialismo cumpliéndose el vaticinio de un encuestador que meses atrás pronosticó que el voto del campo se inclinaría por el oficialismo porque “la plata la pesan”. La oposición contaba con esas voluntades, pero ese fue el escenario del 2009 y dos años después todo había cambiado. Los autos y los plasmas también ayudaron a parte de la clase media a apoyar la continuidad, apuntalada por la falta de una propuesta superadora alumbrada por la oposición; tal vez ésta sea la explicación de por qué en trece de las quince comunes de la Ciudad de Buenos Aires, donde semanas atrás arrasó Macri ahora se impuso Cristina Fernández.

No quedan dudas que la victoria pertenece a la Presidenta, ella es la responsable de un triunfo sin atenuantes. Se animó a desperonizar en parte al peronismo con La Cámpora, a ignorar a la CGT y su mandamás Hugo Moyano y a imponerle las listas a los barones del Conurbano que protestaron pero a pesar de los vaticinios ninguno sacó los pies del plato; salvo por el intendente de Malvinas Argentinas que explícitamente se pasó a las filas del duhaldismo.

El resultado electoral también dejó otra conclusión, a la sociedad argentina no le interesan la corrupción. Ninguno de los escándalos más resonantes, como puede ser el caso que tiene como protagonista a Hebe de Bonafini y a Sergio Schoklender, le ha quitado un voto al oficialismo. En este sentido el kirchnerismo se muestra blindado y el escándalo sólo anida en pequeños sectores de la sociedad. Es una mala señal que emite la sociedad argentina, que en un punto parece cambiar dignidad por algo de confort. En este sentido, una vez más como en tantas otras ocasiones, parece imponerse el roban pero hacen.

La oposición, frente al categórico resultado de la elección, quedó shokeada y realinea su estrategia en estos setenta días en reforzar el segmento legislativo de la elección. El diputado radical Ricardo Gil Lavedra declaró en Contrapunto que si la tendencia se mantiene, el oficialismo está a las puertas de conformar un poder hegemónico y por eso el partido hará campaña para no perder espacios en el Congreso. En las filas del duhaldismo también se preparan cambios, aunque todavía se mantienen bastante reservados.

Cristina Fernández triunfó con su propia receta, la victoria le pertenece a ella sola. Ahora, sólo necesita flotar hasta el 23 de octubre, su campaña tiene que ser la no campaña y la primera vuelta de la elección presidencial no le deparará demasiadas sorpresas. Su negocio ahora es el status quo.

EL GRAN ELECTOR

mauricio-macri-_409x274Carlos Corach había imaginado que Carlos Menem , una vez que dejara la presidencia, se convirtiera en un “king maker”, como llaman los norteamericanos e ingleses a aquellos políticos que al borde de su retiro dejan un sucesor. No pudo ser. El mismo papel jugó Eduardo Duhalde en su forzada salida del poder aunque con mayor éxito, a pesar que hoy se arrepienta de ello. Luego de tratar de convencer sin éxito a Carlos Reutemann y concluir que José Manuel De la Sota no movía el amperímetro nacional, finalmente se decidió por Néstor Kirchner y el patagónico llegó a la Casa Rosada. A su vez, éste bendijo a su mujer para que lo sucediera.

El domingo a la noche Mauricio Macri no sólo derrotó de manera contundente a Daniel Filmus, también fue posicionado por los medios y  parte del arco opositor como el gran elector. Se convirtió en la novia que todos quieren cortejar. No es antojadizo afirmar que la pregunta que más debe escuchar el reelecto Jefe de Gobierno es a quién va a bendecir en octubre.

Eduardo Duhalde le ha lanzado decenas de guiños y Ricardo Alfonsín, para quien Macri era un límite, dejó de serlo hace tiempo. Mientras tanto, el líder del PRO mantiene la incógnita y sólo se ha preocupado en dejar claro que sigue en la vereda de en frente del gobierno; desarticulando una operación política que lo ponía cerca del kirchnerismo. Mauricio Macri ha dado muestras que no le disgusta el nuevo papel que empezó a jugar ni bien se conoció el resultado definitivo en la Ciudad de Buenos Aires. Claramente, le permite ocupar un rol destacado en una discusión de la que hubiera quedado apartado cuando decidió bajarse de la carrera presidencial.

La respuesta del Jefe de Gobierno cada vez que es consultado por el tema siempre es la misma, va a hablar con todos y se decidirá luego de las primarias abiertas del 14 de agosto. Sabe que mantener la expectativa eleva su cotización política, pero tendrá que hacer gala de sus habilidades de tiempista para que esa fortaleza no se diluya.

Las internas abiertas, que no serán internas, sincerarán la fortaleza del kirchnerismo y, supuestamente, de ellas emergerá el verdadero contendiente de Cristina Fernández de Kirchner. Y, la teoría indica que Macri jugaría a ganador dándole su apoyo al candidato opositor que quede mejor posicionado. Claro, pero esto es en teoría y es lo que deslizan varias fuentes del PRO. Sin embargo, la cuestión dista de ser sencilla y está sujeta a una gran gama de grises. Macri ha dicho que ha dejado en libertad de acción a sus dirigentes para trabar los acuerdos que crean convenientes. Así, Miguel Del Sel ya dijo que su votó será para Eduardo Duhalde y Jorge Macri, que disputará la intendencia de Vicente López, también se ha definido por el ex presidente al pedir a la justicia que lo autorice a a adherir su boleta a la del candidato presidencial. En otros distritos la preferencia ha sido similar, como por ejemplo en La Plata; salvo por la solitaria decisión de Gabriela Michetti de apoyar la candidatura de Oscar Aguad en Córdoba; allí el PRO apoya a José Manuel De la Sota. En Mendoza acordaron con Alberto Rodríguez Saá. Claramente, la mayoría de la dirigencia del PRO fue cerrando acuerdos con el peronismo disidente y, en este contexto, no parece vislumbrarse una negociación robusta con Ricardo Alfonsín aunque haya desandado el camino que llevó al candidato radical a ponerlo a Macri como un límite de su política de alianzas. Un importante error estratégico que no se explica luego de haber acordado con Francisco De Narváez. En este contexto, sería muy complicado para el jefe del PRO hacer otro acuerdo que no sea con Duhalde, cuando una porción muy importante de su espacio ya cerró con él.

La decisión de Jorge Macri de jugar con Duhalde es un dato políticode suma importancia en este tema. Además de ser un dirigente gravitante en las decisiones de su primo, fue el artífice de la alianza con Felipe Solá y Francisco de Narváez que en el 2009 derrotó a Néstor Kirchner. Conoce muy bien el Conurbano bonaerense, donde como de costumbre se librará la madre de todas las batallas. Jorge Macri es un gran tejedor de alianzas, gracias a lo cual pudo mantener acuerdos con los diputados que responden a De Narváez en la Cámara de Diputados de la Provincia a pesar de los encontronazos entre Mauricio Macri y el Colorado.

No se requiere ser avezado analista político para darse cuenta que Macri está más cerca de Duhalde que del radicalismo, como gran parte del PRO ya lo está demostrando. Por eso, es probable que la definición que hoy todo el mundo espera, de quien al parecer se ha convertido en el gran elector de la oposición, no sea tajante sino más bien que se vaya haciendo paulatinamente y un buen día Mauricio Macri y Eduardo Duhalde posen para la foto.

ODIADA BUENOS AIRES

fitoA partir de la aplastante victoria de Mauricio Macri en la Ciudad el domingo pasado, el kirchnerismo ha reaccionado de una manera torpe que es funcional a las pretensiones del Jefe de Gobierno de buscar su reelección. Se enojaron con los votantes que votaron a Macri, no discuten la gestión del PRO en la Ciudad y hasta dejaron de criticar a Macri. Han decidido centrar la crítica en los 833.000 porteños que quieren que Macri siga. Aníbal Fernández, Fito Paéz, Peteco Carabajal y el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González; además de varios voceros menores de lo nacional y popular, fueron los encargados de fustigar a los vecinos que no hicieron más que ejercer su voto en elecciones libres.

El kirchnerismo olvidó que el interregno entre la primera y segunda vuelta en un sistema de ballottage, se utiliza para intentar seducir a aquellos votantes que se inclinaron por otras alternativas que no tuvieron los votos suficientes para llegar a la última instancia. No serán votos fieles porque en su momento eligieron otra alternativa, en todo caso serán votantes que consideran el mal menor al candidato por el cual se inclinen en la segunda vuelta. Por eso, las armas de seducción para captarlo deben ser muy bien utilizadas para captarlo y no para ahuyentarlo. Sin embargo, a pesar de la obviedad del argumento, el kirchnerismo ha decidido marchar en sentido contrario. Es como querer conquistar a una mujer diciéndole que es fea o que tiene algunos kilos de más. Eso es precisamente lo que está haciendo el kirchnerismo cuando el Jefe de Gabinete con bronca sentencia que la Ciudad se le parece a Macri, el asco que dice Fito que siente por la mitad de los porteños o la rebuscada explicación del Horacio González diciendo que “se instaló una ideología tacaña, particularista defensiva y egoísta”.

Daniel Filmus intenta poner paños fríos a esta andanada tratando de ensayar una autocrítica, pero frente a la catarata de declaraciones de sus supuestos defensores, todo termina siendo inútil. En este contexto Macri no necesita hacer campaña, sólo con seguir en la postura dialoguista y abierta que mostró en Costa Salguero la noche de su triunfo le alcanza porque sus jefes de campaña no militan en el PRO sino el Frente para la Victoria.

Las encuestas serias sostienen que la gestión de Cristina Fernández de Kirchner goza de una imagen positiva del 50% en la Ciudad de Buenos Aires. No es necesario ser un experto analista político para concluir, entonces, que una porción de los vecinos que votaron por Macri y que seguramente repetirán su voto el 31 de julio vayan a votar por la reelección de la Presidenta en Octubre. A ellos también están despreciando Aníbal Fernández, Fito Paéz y Horacio González. Claro, pero seguramente en las elecciones presidenciales estos serán rubios, altos y de ojos celestes; en orden a las contradicciones que marcan el estilo del gobierno.

Las reacciones del kirchnerismo revelan, además de desconcierto frente a la contundencia del resultado electoral, una gran dosis de soberbia y autoritarismo. En el fondo todas las expresiones de repudio al voto mayoritario de los porteños, lleva implícito el mensaje que no supieron votar, que son unos desagradecidos con el modelo que disfruta el resto del país que está comprometido con el bienestar de todos los argentinos. No debe olvidarse que en la matriz de pensamiento del kirchnerismo Patria, modelo y gobierno son una misma cosa; por eso quien está en contra del gobierno cuestionando el modelo no es otra cosa que un traidor. Por eso, los más de 800.000 vecinos de la Ciudad que se decidieron por la continuidad de Macri no son más que eso: una caterva de traidores.

Una vez más el gobierno demuestra que no tiene el más mínimo resquicio para la autocrítica y que esas encuestas engañosas por las que pagan millones que salen de los impuestos de todos los argentinos, las consumen ellos también. El colmo de la torpeza. Además, en estas últimas horas han evidenciado que les faltaron reflejos frente a un revés electoral que fue más contundente de lo que se creía y no tuvieron mejor idea que apelar a la agresión. Es claro que la soberbia y un profundo sentimiento autoritario no les permite ver el escenario electoral en toda su dimensión.