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AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner oficializó que enviará al Congreso un proyecto de ley para adelantar las elecciones al próximo 28 de junio. La Presidenta se escudó en la crisis financiera internacional para argumentar la decisión: “He decidido enviar este lunes un proyecto para convocar a elecciones el 28 de junio para todos los argentinos”. Además, agregó: “No reniego de la contienda electoral. Pero lo cierto es que los argentinos no podemos tener una serie de elecciones de acá a octubre, teniendo en cuenta la crisis. Sería casi suicida embarcar a la sociedad en una discusión permanente de acá octubre”.

En una expresión muy poco feliz la Presidenta habló de superar “el escollo electoral” para atender las necesidades que requiere la crisis, que contrariamente a los pronósticos de CFK es más grave de lo que ella pensaba. Ningún país en el mundo cambió su calendario electoral por la crisis, por eso la razón esgrimida por la mandataria suena más a excusa -debido a las debilidades de su gobierno y del espacio político que lidera su marido- que a cuestiones de estado. Es muy preocupante que Cristina Kirchner se refiera a las elecciones como un “escollo”, un término que según la Academia Real Española se define como peligro, obstáculo y dificultad. Es vergonzoso que la Presidenta piense que una campaña electoral, donde se debe debatir el futuro de un país, sea un obstáculo para resolver los problemas de ese. Es cierto que es vergonzoso y preocupante pero es coherente con la manera de actuar del kirchnerismo, escapar al debate, fracturar y estar en permanente estado de guerra buscando enemigos y oscuras conspiraciones que muchas veces parecen ser producto de la imaginación  del matrimonio gobernante más que un dato de la realidad.

Hoy la Presidenta reveló que las elecciones se habían convertido en un “escollo” y no mintió. La crisis internacional sólo es una excusa para disimular la debilidad del gobierno. En la última semana Néstor Kirchner tuvo dos datos que lo pusieron más nervioso que de costumbre: su derrota en Catamarca y la decisión de Mauricio Macri de convocar las elecciones locales justamente el 28 de junio. De esa manera, el kirchnerismo debería padecer dos derrotas antes de octubre. La catamarqueña –el verdadero disparador- y la de la Ciudad de Buenos Aires, donde las fichas están puestas en el PRO y en la Coalición Cívica, y en el mejor de los casos terminar tercero. No cabe duda que el kirchnerismo entraba en una posición más que débil en el “escollo” electoral.

Por otra parte, Kirchner sabe perfectamente que en octubre los rigores de la crisis interna y externa complicarían aún más las posibilidades de los candidatos del Frente para la Victoria. A ello se suma que la debilidad del oficialismo en el Congreso debido a las deserciones producidas en diputados y senadores, donde la grieta que abrió Carlos Reutemann cuando se fue del bloque se profundiza. Además, corren de la agenda la crisis del campo.

La decisión de adelantar las elecciones muestra al gobierno en su punto mayor debilidad, y por eso Néstor Kirchner una vez más cambia pretende cambiar las reglas de juego. El kirchnerismo tiene que mandar el proyecto al Congreso donde va a entrar por la Cámara de Diputados, y tiene que estar aprobado por ambas cámaras antes del 28 de marzo; si se quiere cumplir con los plazos electorales que prescriben que la convocatoria debe hacerse 90 días antes del comicio. Pero si este plan A fracasa, el oficialismo estaría dispuesto también a modificar los plazos establecidos por el Código Electoral. Sí, Kirchner decidió jugar a todo o nada y tratar de impedir que el gobierno de su mujer se desangre hasta octubre. Algo que muestra que el ex presidente cree que la situación política y social empeorará para octubre.

Una vez más Néstor Kirchner le cambió el paso a la oposición. El adelantamiento de las elecciones es un verdadero tsunami para los opositores, que deberán acelerar el ritmo y actuar de manera coordinada si quieren hacer naufragar la iniciativa. Los acuerdos entre las dos principales alianzas que se han formado dentro del arco opositor –la Coalición Cívica, UCR y Socialismo y Peronismo disidente con el PRO- estaban avanzaban pero no terminadas.

El presidente del radicalismo Gerardo Morales estuvo rápido de reflejos y junto con sus aliados de la Coalición Cívica salió a rechazar el adelantamiento de las elecciones en duros términos. A su juicio, el proyecto del gobierno demuestra que el “matrimonio Kirchner está loco”, y adelantó que desde el espacio político que integra hará “todo lo posible para impedir” que la iniciativa sea aprobada en el Congreso nacional. “La verdad es que son unos vivos y no se gobierna un país con viveza criolla ni tomando atajos o cambiando reglas. El Gobierno sale corriendo asustado después del resultado de Catamarca”.

El eje Macri – De Narváez – Solá no fue tan contundente. Solá y De Narváez habían tratado de convencer al Jefe de Gobierno de unificar las elecciones en ambos distritos, para que desde la Ciudad se traccionaran votos en la provincia. Francisco De Narváez directamente apoyó la iniciativa, y Mauricio Macri fue muy sinuoso cuando se le pidió una definición sobre la actitud que tomaría su partido. Macri aclaró que si le daban a “elegir, nos quedábamos con lo de ayer. Pero si la Presidente dice que esto ayudará ante la crisis… bueno, nos hace reflexionar”. El presidente del bloque del PRO, Federico Pinedo, habló en el mismo sentido que su jefe político. Así, todo parece indicar que el macrismo va apoyar la iniciativa del gobierno, con lo que en Diputados la iniciativa podría pasar sin problemas. ¿No se cansaron de repetir que eran la nueva política?

Una vez más la Argentina demuestra que es un país imprevisible y poco confiable. Un país donde las reglas se moldean a gusto del poder de turno, donde no importa violentar las instituciones cuando de lo que se trata es solo de no perder poder. El kirchnerismo está desesperado y se siente sitiado por la crisis del campo, que cada día que pasa se agrava y porque se dio cuenta que ya la época de las vacas gordas terminó y a los Kirchner les cuesta gobernar sin el auxilio de una billetera llena. 

Néstor Kirchner una vez más decidió cambiar las reglas de juego y deteriorar más aun la precaria institucionalidad de la Argentina, donde ayer renunció el fiscal Manuel Garrido diciendo que la corrupción no tiene límites. 

 

TREGUA CON FECHA DE VENCIMIENTO

El martes pasado, la sorpresiva participación de la Presidenta en la reunión del gobierno con la mesa de enlace, generó una tregua en el conflicto con el campo. La decisión de Cristina Fernández fue correcta y supo moverse en el momento justo. Entendió que debía descomprimir la situación porque, de otro modo, los chacareros que es hacían vigilia a la vera de las rutas no iba a dudar en cortarlas y frenar en seco la comercialización de granos y carnes. Con esta jugada no sólo consiguió algo más tiempo para el gobierno, evitando que el conflicto escalara el mismo martes, sino que además les dio oxígeno a los integrantes de la mesa de enlace que no podían salir de la reunión con las manos vacías. Luego de más de un año de conflicto, ambos bandos pudieron exhibir un papel firmado, que lejos está de poner fin al enfrentamiento pero permite que ambas dirigencias puedan seguir dialogando. De todos modos, las treguas no son eternas y el próximo martes –para cuando está fijado el próximo encuentro- va a tener que haber más de un papel porque la mesa de enlace está sintiendo la presión de las bases como nunca antes.

Una de las estrategias que viene ensayando el gobierno desde que comenzó el conflicto, fue intentar dividir a la mesa de enlace tratando de profundizar las diferencias que mantienen las entidades históricamente. Más tarde, Julio De Vido entró en escena dialogando con Hugo Biolcatti en forma separada. El gobierno pateó el tablero cuando el vocero –es una forma de decir- Miguel Núñez, reveló estos encuentros. En ese caso hubo recriminaciones al presidente de la Sociedad Rural, pero el episodio se superó. La última tentación que ensayó el gobierno fue el globo de ensayo de estatizar la comercialización de granos, reeditando la Junta Nacional de Granos, el IAPI o cualquier otro organismo por el estilo. En realidad poco importa cuál era el diseño técnico, ya que el propósito era generar una brecha entre Eduardo Buzzi con el resto de sus colegas. El presidente de la Federación Agraria, que en varias ocasiones había reclamado la reedición de la Junta, tuvo reflejos rápidos y respondió que podría poyarse sólo si el tema pasa por el Congreso. Hasta ahora de la iniciativa no se volvió a hablar. Ahora bien, todos estos intentos tenían por objetivo crear una fractura vertical para separar a las entidades y conseguir que los reclamos perdieran fuerza. Sin embargo, luego de la firma de la reunión del martes, surgió otro problema que es el riesgo de una fractura horizontal. Esto es que las bases se revelen contra la mesa de enlace.  

Las diferencias entre Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli, que si bien no son nuevas, en las últimas horas escalaron en público. Ayer, en Contrapunto, De Angeli trató de ponerle paños fríos a los entredichos con Buzzi, que horas antes había declarado que lo tenía “medio hinchado las pelotas”. “El presidente tiene la responsabilidad y el poder para firmar acuerdos. Yo no lo hubiera firmado porque en octubre el tema de la leche lo anunciaron y no lo cumplieron. Aparte hay que ver cuánto le va a los productores. El tema del trigo no está todavía. El tema de las economías regionales tendría que ser 0. Yo no voy a hacer juicio de valores, solo yo no firmaría porque no soy hipócrita. El problema fiscal pasa porque entramos en la dependencia económica. El tema de las retenciones es el método más injusto para controlar. El tema de las retenciones es un tema de supervivencia para muchos en el campo”, expresó el entrerriano moderando sus declaraciones pero sin dejar de marcar la cancha.

Los cuestionamientos a los miembros de la mesa de enlace no fueron exclusivos de las bases de la Federación Agraria. CARBAP, integrante de CRA, difundió ayer un comunicado crítico donde afirma que el sector “necesita de reacciones concretas y de fondo que no han sido reflejadas en el nuevo acta acuerdo” y agrega que “no se pueden celebrar anuncios que todavía se mantienen en el plano de la retórica y que, de aplicarse, tampoco solucionarían los graves problemas de las economías del interior de las cuales el sector rural representa la columna vertebral”. 

Si bien el presidente de la Rural negó que dentro de la entidad se hubieran producido cuestionamientos similares, varias fuentes afirman que Hugo Biolcati debió convencer a su antecesor, Luciano Miguens, de la decisión de firmar el acta.

El próximo martes será un día clave, porque las bases están dispuestas a volver a las rutas y cada vez a los dirigentes se les hace más dificultoso contenerlas. En algún momento será necesario que el gobierno ponga sobre la mesa de discusión el tema de las retenciones y la apertura de las exportaciones. Esa es la madre de todas las batallas. En este sentido la posición del gobierno no es sencilla, porque bajar las retenciones implica afectar una recaudación que viene en retroceso y políticamente implicaría una síntoma de debilidad de acuerdo con las estrictas reglas de la etiqueta kirchnerista. Por su parte, la mesa de enlace deberá salir de la próxima reunión con algo más que con un acta con medidas ya anunciadas y no puestas en práctica, porque de otro modo corren el riesgo de perder representatividad y los mandos medios de las entidades se harán cargo del conflicto. El gobierno debe comprender que los integrantes de la mesa de enlace son los negociadores más amigables con los que tienen que tratar, porque si ellos fracasan los que siguen serán mucho más duros.

El otro campo de batalla es el Congreso donde la oposición impulsa consensuar un proyecto de baja de retenciones, aprovechando las deserciones en los bloques oficialistas de senadores y diputados. Allí, la mesa de enlace ensaya una laboriosa e inteligente estrategia de hacer escuchar sus reclamos. Para el gobierno sería un golpe durísimo si los bloques opositores consiguen que la baja de retenciones sea aprobada por ley. ¿El Ejecutivo tendría margen para vetar la iniciativa? La impresión es que no, porque ello implicaría una escalada inimaginable del conflicto. Pero por otra parte sería una derrota mucho más dura que la 125, sin dejar de lado que faltan menos de ocho meses para las elecciones de octubre. No cabe duda que el gobierno se encuentra en una encerrona política fruto de su propia tozudez.

Por estas horas, hay quienes en el kirchnerismo evalúan la posibilidad de reflotar el proyecto sobre retenciones que presentó Carlos Reutemann junto con Roxana Latorre. Esa iniciativa, que en su momento fue prácticamente despreciada por el oficialismo, establecía un esquema de retenciones escalonado. El santafesino proponía que los productores con una producción de hasta 500 toneladas tuvieran una retención del 22%, que trepaba al 27,5% para quienes producen hasta 1.000, y alcanzaba al 33 en el caso de los productores con un rinde hasta 1.500 toneladas. Además, el proyecto contemplaba una rebaja en el IVA de los herbicidas e inoculantes del 21 al 10%.

Todavía no se sabe qué modificaciones podría sufrir la reedición del proyecto de Reutemann, pero la jugada tendría un doble objetivo. Por un lado quitarle la iniciativa a la oposición en el Congreso y por otro hacerle un guiño al santafesino para que no se aleje tanto del corral kirchnerista.

Como sea, el reloj corre tanto para el gobierno como para la mesa de enlace. La crisis del campo es un conflicto que lleva más de un año y frente a una crisis internacional que ya se siente en la Argentina, es lógico que los tiempos se aceleren.

 

Foto: Crítica Digital

EL PODER QUE YA NO ES

El matrimonio Kirchner marcha hacia las elecciones de octubre torpemente, con movimientos que muchas veces se acercan al grotesco. Néstor Kirchner pareciera no comprender, que hoy no es aquel líder de hace dos años cuando nada ni nadie, podía detener su marcha. Los tiempos cambiaron y la chequera ya no es tan abundante, y los episodios que hoy desafían su liderazgo se multiplican. Sin lugar a dudas, la imposibilidad de resolver el conflicto con el campo tiene mucho que ver. Hasta ahora, todas las estrategias que ensayó para “ponerlos de rodillas” fracasaron una y otra vez. Pero también los fondos públicos dejaron de recibir grandes carradas de dinero, por lo que ahora no es tan fácil domar voluntades.

El departamento de Estudios del Banco Ciudad elaboró un informe donde consiga que “la caída de las exportaciones restará 3.000 millones de dólares de recaudación en concepto de retenciones” y “las menores importaciones aseguran menor demanda de dólares pero implican una fuerte caída de la recaudación del IVA, que podría superar los 2.500 millones de dólares en el año”. Es decir, que de cumplirse con estos pronósticos, el gobierno contaría con unos U$S 5.500 menos en 2009. Sin embargo, el matrimonio presidencial no parece tomar nota de la situación económica y política que atraviesa el país, y ha optado en construir su propia realidad casi como un correlato de lo que el leal Guillermo Moreno viene haciendo en el INDEC desde hace dos años.

Pero si bien el matrimonio gobernante está cegado por lo que fue el poder de antaño, el peronismo empieza a mostrar síntomas de los cambios que ya comenzaron. Hoy sería muy difícil que Kirchner pudiera fácilmente imponer a su mujer como candidata a presidente. El peronismo no tiene piedad cuando los procesos políticos comienzan a mostrar fatiga, bien lo saben Carlos Menem y Eduardo Duhalde que padecieron esta dinámica en carne propia, en la que el verdugo luego se convierte en víctima.

Las defecciones del bloque oficialista del senado de Carlos Reutemann, Roxana Latorre, Juan Carlos Romero, Sonia Escudero y Pablo Verani indican que la grieta abierta por el “voto no positivo” de Cleto se ha profundizado. El presidente de la bancada, Miguel Angel Pichetto, explicó en todos los casos que fue un sinceramiento de senadores que cada vez más se habían alejado del kirchnerismo. En parte lo que dice Pichetto es cierto, pero es un explicación incompleta porque hasta los díscolos –a los que se le podrían sumar otros en los próximos días- no habían visto la conveniencia de sincerarse. Entonces, la pregunta que deberían responder desde el kirchnerismo es por qué ahora y no antes. La respuesta no es muy difícil, se acercan las elecciones y el apellido Kirchner comenzó a convertirse en un lastre para aquellos que intenten revalidar sus títulos. En el 2003, Luis Barrionuevo –filósofo contemporáneo- estaba en desacuerdo con la elección de Néstor Kirchner como sucesor de Eduardo Duhalde, y acuñó una de sus célebres frases: “salir a hacer campaña con Kirchner, es como hacer campaña con un perro muerto”.

El gobernador Juan Schiaretti le dijo a Kirchner que las listas de candidatos en Córdoba las armaba él. Algo impensado hace poco más de un año. En Santa Fé, el kirchnerismo ya perdió las elecciones ocho meses antes. Allí la disputa será entre Reutemann y Hermes Binner. Poco le resta por hacer al diputado Agustín Rossi, a quien le cuesta caminar por su provincia. En Entre Ríos las cosas no están mucho mejor. No hay que perder de vista que es la provincia del ruralista Alfredo De Angeli y del zigzagueante Jorge Busti, que llegado el caso se pondrá del lado que más le convenga. En Catamarca se emitieron señales sobre la inconveniencia de la presencia de Néstor en la campaña.

El país de los Kirchner es cada vez más pequeño y sus límites son los del conurbano. La crisis del campo lo hizo, pero también los problemas de gestión de su mujer que invierte tiempo en anunciar lo anunciado o en lanzar programas y obras nunca se terminan por ejecutar. El programa para comprar autos 0 km no se convirtió en un boom de ventas y las obras en Tartagal, programadas luego del alud del 2006, están sub ejecutadas. Por eso, cada vez más hay una sensación que el gobierno vive una realidad distinta a la del resto de los argentinos. Ello se debe, a que la lógica del kirchnerismo establece que decir cualquier cosa que no sea del agrado del jefe significa una traición. A Menem le pasó lo mismo con la re re elección. No había advertido que los tiempos políticos habían cambiado.

La semana pasada la ministra de salud, Graciela Ocaña, una “rara avis” dentro del gabinete osó decir que para ella Cobos no es un traidor y que lo consideraba un buen hombre. Cuarenta y ocho horas después de estas declaraciones aparecidas en el diario Crítica se desató en vendaval sobre su continuidad en el gobierno. A tal punto, que el viernes la Presidenta tuvo que salir a respaldarla. No pocos daban por descontada su renuncia, incluso una fuente cercana a ella cifraba su suerte en la reunión que tuvo con la señora Cristina. Incluso, ya se mencionaba a Graciela Rosso –intendenta de Luján- como su sucesora. La salida de Ocaña del gobierno hubiera sido un duro golpe político al gobierno, porque es una de las pocas funcionarias que no está desgastada y siempre se la puede convertir en candidata.

El aislamiento de los gobiernos irremediablemente los lleva a cometer papelones, probablemente la explicación de este fenómeno haya que buscarla en el campo de la psicología más que en el de la política. En esta línea, Miguel Nuñez protagonizó casi un paso de comedia cuando leyó un comunicado, más parecido a un informe de inteligencia, donde revelaba la torpeza de Hugo Biolcati de mantener reuniones reservadas con Julio De Vido. De esta manera, el gobierno quebró la reserva que le había pedido al presidente de la Sociedad Rural que mantuviera. Un nuevo intento torpe de “dinamitar la Mesa de Enlace” en palabras de Reutemann. La respuesta del campo fue seguir adelante con el paro. Pero hay un detalle, casi cómico y casi trágico, el gobierno eligió al representa de la asociación que más denostó desde que empezó la crisis del campo. ¿No es un contrasentido que un autodenominado gobierno progresista elija como interlocutor al representante de la oligarquía? En el peronismo el pragmatismo se profesa como una religión, quebrar los códigos no se perdona. ¿Quién va acceder a mantener una charla reservada con algún funcionario del gobierno después de este episodio? Así, el gobierno restó una herramienta importante para resolver cualquier conflicto.

El próximo martes, la Mesa de Enlace se reunirá con la ministra Débora Giorgi para tratar de llegar a un acuerdo. Parece difícil que en ese encuentro pueda desactivarse el conflicto, si Biolcati –en definitiva- no llegó a nada con Julio De Vido, con mucho más poder que la ministra de la producción. De todos modos, habrá que esperar.

El culebrón que tiene como protagonista al vice Cleto dejó de ser serio hace rato, para transformarse en una verdadera expresión del grotesco. Cobos se quedó sin avión para viajar a Tartagal, se quedó sin Granaderos para celebrar el nacimiento de San Martín, Canal 7 –la televisión K- lo censura, están tratando dejarlo a un lado en el recibimiento protocolar que como presidente del Senado tiene que hacerle a la Presidenta y no le dan viáticos para que se vaya a Portugal a un congreso parlamentario. Este es otro caso del encierro que experimenta el gobierno producto de construir su propia realidad. Parece insólito como nadie del entorno de la pareja presidencial se da cuenta, que con cada uno de estos episodios la figura del vice se consolida. Cleto tiene mucho que agradecerle a Néstor, porque sin él el efecto del desempate en el Senado ya se habría evaporado.

 

EL PORTAZO…

Carlos Reutemann, como un experto ajedrecista volvió a mover las piezas sorpresivamente, y decidió romper con el kirchnerismo renunciando al bloque de senadores y a la presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores.

El texto de la renuncia es exiguo, de pocas palabras, fiel a su estilo pero que le ha reportado un gran peso político. Allí, Reutemann y Roxana Latorre, la colega de bancada que lo acompañó en la ruptura, expresan que sólo pretenden cumplir con el mandato de los santafesinos. Así, el eterno conflicto entre el gobierno y el campo vuelve a tener consecuencias políticas hacia adentro de las filas del kirchnerismo. Es claro que para Reutemann seguir hoy enrolado dentro del bloque oficialista implica ir en contra de la voluntad del pueblo santafesino y en contra de los intereses de su provincia. no hay que olvidar que Reutemann no sólo es productor del “yuyo”, sino que además su resurgimiento político se debe al rol activo que tomó cuando el conflicto llegó a su punto más grave en tiempos del tratamiento de la resolución 125. Reutemann se puso al frente de los reclamos de los productores de su provincia.

El senador provincial Spinozzi, presidente del justicialismo santafesino, fue muy claro al decir que Reutemann pensó en el pueblo de Santa Fé y en las necesidades de la provincia, afectada por la recesión, la sequía y el conflicto con el campo.

Si bien el senador ha negado que entre las causas de su salida del bloque tenga relación con el veto a la candidatura de Agustín Rossi, que una y otra vez le fue sugerida por Néstor Kirchner, no menos cierto es que el diputado oficialista es muy resistido en Santa Fe y asociarse con él implica un cachetazo a los ruralistas de esa provincia. Por lo tanto, Rossi está en la vereda opuesta de Reutemann y su incorporación a las listas de candidatos era materialmente imposible. Una cosa es clara, Néstor Kirchner intentó usar la popularidad y el prestigio de Reutemann para meter a Rossi a la fuerza, quien ha demostrado ser un leal soldado del ex presidente que ejecuta todas y cada una de las órdenes del gobierno.

El kirchnerismo está teniendo serios problemas de cara a las próximas elecciones, los distritos más grandes, como Córdoba y Santa Fe, están siendo esquivos y no puede hacer pie con solidez. La crisis del campo también generó como consecuencia que el país se achique para el matrimonio presidencial que hoy parece reducirse al conurbano.

En la conferencia de prensa que ofreció Reutemann dijo: “El problema del campo sigue acentuándose. Yo defiendo a rajatabla los intereses de Santa Fe. Hemos acompañado muchos proyectos de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner y no tenemos ningún inconveniente en acompañar los proyectos que sean buenos”. Además, disparó sobre el tema de la coparticipación donde “aparecen las diferencias” y agregó que “vamos a plantear nuestras diferencias con aquellos proyectos con los que no coincidamos”. Con respecto a las razones de su alejamiento del bloque reiteró que “que tiene que ver con el federalismo de Santa Fe, no tiene nada que ver con candidaturas”. En lo que pareció ser una crítica hacia el kirchnerismo declaró: “El partido Justicialista de Santa Fe tiene que tomar las cosas con pinzas porque no hay que olvidar que en el 2007 el Justicialismo sufrió una importante derrota, entonces me da la impresión que el partido debe tener mucha precaución que es lo que va a hacer”. Sobre la posibilidad de presentarse a las elecciones para renovar su banca en el Senado declaró: “No estoy pensando en ser candidato en la provincia, cada vez va disminuyendo la posibilidad de ser candidato a senador”.

Reutemann, particularmente locuaz durante la conferencia de prensa, cargó duramente contra el gobernador Hermes Binner, con quien dijo que “las relaciones no son buenas, está mal informado o miente descaradamente porque no tuve nada que ver con la privatización del banco”. Como se recordará, días atrás Binner había acusado a Reutemann de haber privatizado el banco provincial a favor de los hermanos Rohm.

VACACIONES

Las vacaciones generan una muy buena oportunidad de poder ver la realidad de una forma desapegada, algo que no es nada sencillo para un periodista. Es decir de analizar los temas de la actualidad sin la presión de estar directamente involucrados en ellos. Mirar los diarios por encima, hojearlos nada más; escuchar radio sin prestar demasiada atención y mirar las cadenas de noticias despreocupado. Es un buen ejercicio para romper con los microclimas y hacer un análisis desprovisto de los microclimas típicos de la política: las internas, las luchas de poder, las alianzas y los reposicionamientos de unos y otros.
Por esta razón me gustaría compartir algunas de estas reflexiones de verano antes de volver a entrar en el complicado juego que significa la actualidad argentina, repasando algunos de los temas que durante el último mes han sido las principales noticias de la agenda informativa. No pretendo hacer un listado por orden de importancia, sino simplemente sacar algunas conclusiones.
El secuestro del empresario Bergara ha sido realmente shockeante, no sólo por lo que implica el hecho en sí, sino porque hasta ahora todos los involucrados resultaron ser policías de la Bonaerense. Esa que fue considerada por Eduardo Duhalde como la mejor del mundo. Es claro que los “muchachos” no abandonaron las viejas mañas. Es impresionante como los argentinos estamos acostumbrados a que lo que debe ser no es. Tenemos una lógica esquizofrénica. Para que se entienda bien los tipos que se supone que son los buenos, terminan siendo los malos de la película. Todos los días aparecía un policía implicado en el secuestro y Bergara seguía secuestrado. En otro país por lo menos hubiera volado el jefe de la policía y el ministro del área, mientras que aquí el gobernador Daniel Scioli anunció que va haber cambios dentro de un tiempo. ¿Por qué los cambios no se hicieron ya? Otra cosa es clara que la purga llevada adelante por el ex ministro León Arslanián, que muchos criticaron, no fue lo suficientemente profunda y que la actual administración provincial debería retomar.
En una estación de servicio de la localidad de Carlos Casares el televisor emitía uno de los tantos discursos de la Presidenta Cristina, que anunciaba medidas para el campo que fueron rechazadas por toda la gente del campo. El “ternero overo” volvió a gozar de cierto protagonismo en las palabras presidenciales. En suma, CFK volvía a anunciar mucho de lo que ya había anunciado. Un estilo al que ya estamos acostumbrados y por cierto no es ninguna novedad. Pero a mi lado un productor hablaba por su teléfono celular sin prestar la más mínima atención a las palabras de CFK. El hombre hablaba con un fuerte tono de voz, con o cual no era difícil escuchar lo que le decía a la persona que estaba del otro lado de la línea. Se quejaba de la sequía, comentaba que ya había perdido 100 hectáreas de soja y que no sabía si re sembrar para que su quebranto se duplicara. Hablaba de los milímetros de lluvia caídos, que según él eran muy inferiores a la media normal; y mientras decía esto no dejaba de mirar el cielo cubierto de nubes. La Presidenta seguía hablando y yo podía ver ambas escenas. El choque era fuerte. A ese productor anónimo, que no tenía pinta de oligarca y desestabilizador de gobiernos democráticos, que probablemente no debe saber de las internas de palacio los beneficios que ofrecía la Presidenta, supuestamente pensados para gente como él, ni siquiera le importaban como para prestarle atención. No es necesario hacer un profundo análisis para comprender que el gobierno se encuentra totalmente desconectado de la realidad. En la ruta el tráfico incesante de camiones cargados con pastura para salvar al ganado impresiona. Los funcionarios kirchneristas deberían darse una vuelta por las estaciones de servicios de los pueblos y abandonar sus lujosos despachos para entender la magnitud de la crisis que padece el interior del país. No deben preocuparse nadie los conoce y no les van a prestar atención.
El desmayo, la desmentida, la hipotensión crónica, la botellita de Gatorade, soy pingüina, el misterio, el médico Buonomo, la suspensión del viaje a Cuba…casi un culebrón de verano que Jorge Rial debe haber mirado con envidia. Nunca me quedó muy claro qué le pasó a la Presidenta y por qué haya sido lo que haya tenido necesitó de tantos días de recuperación. Es serio no saber sin un manto de dudas qué fue lo que ocurrió con la salud de la Presidenta, especialmente en un país donde nada es lo que parece. Finalmente, la Presidenta se mejoró y pudo viajar a Cuba y a Venezuela en medio de la asunción de Obama.
En La Habana tuvo un premio impensado encontrarse con Fidel Castro y ofició de vocera sobre las impresiones del líder cubano del discurso de asunción del presidente norteamericano. Luego se desató la novela de la foto y todas las dudas en torno de ella. Pobre Rial, o se convierte en periodista político o se queda sin laburo.
La Presidenta se mostró exultante por su reunión con Castro y dijo algo así como que era un honor para todos los argentinos, pero sobre la situación de la médica Hilda Molina ni una palabra. Hay varias preguntas que me surgieron y sobre las que no tengo respuesta. 1) ¿En qué nos beneficia a los argentinos la reunión de CFK con Fidel Castro? 2) ¿Por qué un gobierno como el argentino que ha hecho de la defensa de los derechos humanos no dice nada sobre lo que pasa en Cuba? 3) ¿Por qué los políticos argentinos siempre tienen esa inclinación de aferrarse al pasado como si ello pudiera solucionar los problemas del presente?
Nadie puede dudar que Fidel Castro es una personalidad mundial, un hombre que marcó el Siglo XX como pocos líderes lo han hecho; y debe ser más que interesante hablar con él y conocer sus puntos de vista. Pero no menos cierto es que su momento político pasó porque el mundo cambió y hoy dejó de ser de los Castro. Pero el gobierno argentino no lo entiende así cree que lo mejor que nos puede pasar es mantener relaciones carnales con Cuba y con Hugo Chávez y aislarnos del resto del mundo. Es difícil pensar que Lula hubiera estado en La Habana justo en el momento de la asunción de Obama. La pregunta que hay que hacerse es si esto beneficia a los intereses argentinos. Daría la impresión que no.
Muchos creen que porque Barrack Obama es negro y su llegada a la Casa Blanca constituye un triunfo de la igualdad racial, va a dejar de lado el simple hecho que es Presidente de los Estados Unidos. Sus discursos hablan de volver a las fuentes de unir a los norteamericanos. No parece ser alguien que vaya a gobernar escuchando reggae y rodeado por los Hell Angels. Su trabajo es defender los intereses de su país.
En algún momento Reutemann sorprendió diciendo que se anotaba en la carrera presidencial para el 2011, después dijo que ni, luego habló con el Señor K y todos especularos de una maniobra para partir al peronismo disidente. Más tarde criticó al kirchnerismo y nadie sabe si es oficialista u opositor y mucho menos qué vio para no ser candidato en el 2003. ¿Alguien puede estar seguro si eso que vio y no le gustó, pero que nadie sabe qué es, no lo va a volver a ver en el 2011? Como sea hay un dato que pocos se atreven a señalar y es que CFK no aspiraría a la reelección, si se tiene en cuenta la cantidad de anotados del kirchnerismo, ex kirchneristas, de la Concertación y siguen las firmas. Es complicado políticamente para un presidente que a poco más de un año de haber asumido, ya todos descuenten que sólo tendrá un mandato.
Bien, sólo algunas reflexiones de las vacaciones. El lunes nos encontramos a las 18 en Contrapunto por Radio América.

UNA VICTORIA DEMASIADO CARA

El gobierno festeja porque considera que el conflicto con el campo, a raíz de la implantación de las retenciones móviles está terminado y se coronó victorioso. El jefe de gabinete ya dijo que se “había dado vuelta la página y Florencio Randazzo hizo declaraciones en el mismo sentido. Además, consideran que el “broche de oro” que cerró cualquier discusión y reclamo fue el lanzamiento del Programa de Reinserción Social. Los halcones del kirchnerismo sostienen que los ruralistas se quedaron sin argumentos y que no van a poder volver a las rutas. Como no se podía esperar otra cosa, en las filas del campo dice que el conflicto sigue y que todavía no ha terminado nada. En público señalas que cualquier plan que impulse la construcción hospitales, viviendas y caminos significa una buena noticia, pero se quejan porque dicen que son los únicos que van a financiar estas iniciativas.

En público el gobierno dice que no es contraparte del campo, pero en privado el kirchnerismo lo considera como su principal enemigo, y sostiene que ha sido derrotado. Sin embargo, es difícil saber por qué el gobierno cree que la pulseada está terminada y ha ganado, en todo caso es cierto que puede poner punto final a la discusión pero ¿puede considerarse una victoria?

La justicia será el próximo escenario en donde terminará definiéndose la cuestión y –en este marco de análisis- habrá que seguir detenidamente la suerte de la cuestión planteada por la provincia de San Luis, a la que adhirió Catamarca. Básicamente, el argumento esgrimido por el ex juez y ministro Rodolfo Barra sostiene que las retenciones disminuyen el monto que el Estado nacional recauda a través del Impuesto a las Ganancias, y por tratarse de un tributo coparticipable, en definitiva terminan perjudicándose las provincias porque hay menos recursos para distribuir. El argumento tiene sustento pero habrá que esperar el fallo de la Corte Suprema de Justicia.

Ciertamente, los funcionarios del gobierno pueden decir que triunfaron y que su estrategia de meter una cuña entre las entidades del campo ha tenido un éxito parcial. En la última reunión de la mesa de enlace hubo varios pases de factura entre los dialoguistas, Sociedad Rural Argentina y Coninagro; y los más duros como la Federación Agraria y CRA. Sin embargo, más allá de la “alegría” del gobierno el conflicto no se ha resuelto. Los productores salieron de las rutas pero se mantienen expectantes a los costados, ese lugar lo han ocupado los transportistas que han sembrado de cortes el país, principalmente Córdoba, el sur de Santa Fé, el sur de Tucumán y algunos puntos de Entre Ríos. Como consecuencia, escasea aún más el combustible, irremediablemente se va a seguir tirando leche y la palabra desabastecimiento otra vez está en boca de todos. Día a día se repasa el stock de los productos básicos de consumo. Curiosamente, Alberto Fernández sólo se limitó a “pedir” sensatez a los transportistas pero nadie los acusó de golpistas o los responsabilizó de la inflación ni siquiera del desabastecimiento que amenaza a todo el país.

Los productores siguen sin comercializar granos para la exportación aún cuando hayan decidido dejar las rutas, con el consiguiente efecto adverso sobre la recaudación.

En los tribunales de todo el país se han sembrado acciones de amparo y presentaciones buscando que por esa vía se frenen las retenciones móviles. Al parecer el conflicto sigue por otras vías pero nada indica que está solucionado.

La incertidumbre sobre la marcha de la economía sobrevuela en todos los argentinos. La muestra más palpable de ello es la necesaria intervención del Banco Central para frenar la suba del dólar, a los que otra vez los argentinos se volcaron para salvaguardar sus ahorros frente a lo que pueda venir. Antes de que estallara la crisis del campo, el dólar no era ni siquiera tenido en cuenta por nadie. Desde hacía bastante para el imaginario popular la cotización era 3 a 1, si bien hacía bastante tiempo que era algo más. Hoy, se vuelve a hablar del dólar y cada vez que ello ocurre es muestra de desconcierto e incertidumbre. Dicha incertidumbre no se limitó a la cotización del dólar, hubo quiénes hasta pusieron en duda la continuidad del gobierno y varios lugares la comparación con Fernando De la Rúa fue inevitable. Un argumento disparatado por donde se lo mire, pero en varios núcleos empresarios, políticos y financieros la cuestión se discutió.

Los esfuerzos de Néstor Kirchner para mostrar un PJ unido no son suficientes, y ya se sabe que varios dirigentes están “armando algo” para enfrentar al oficialismo en las elecciones del 2009. Nombres que ya parecían fuera del juego de la política vuelven a ser referentes como Carlos Reutemann, Eduardo Duhalde y José Manuel De la Sota. A ellos se suman los hermanos Rodríguez Saa y Jorge Busti. Otros, todavía alineados, se muestran bastante díscolos como el caso del ex gobernador Felipe Solá. En este contexto numerosos intendentes y legisladores oficialistas han mostrado sus discrepancias con la política oficial.

La imagen de la Presidenta ha sufrido un durísimo golpe en su popularidad a sólo seis meses de asumir, algo que hubiera sido inimaginable en diciembre. En este contexto se puso de manifiesto las rivalidades internas de varios de los más encumbrados funcionarios del poder, sin olvidar que la crisis del campo se fagocitó a Martín Lousteau, para muchos una promesa de la remanida nueva política. Por supuesto, la omnipresencia de Néstor Kirchner haciendo las veces de regente del gobierno de su mujer

El pacto social que se planeaba lanzar el pasado 25 de mayo en el marco de los programas del Bicentenario nunca pudo ser alumbrado, y es probable que siga durmiendo el sueño de los justos hasta que verdaderamente la crisis del campo quede superada. En la Argentina es imposible imaginarse un acuerdo de estas características sin la participación del sector agropecuario. Así, seguirá siendo una de las tantas promesas de campaña incumplidas.

El gobierno se propuso esmerilar a Hermes Binner, el gobernador de Santa Fé, que sin duda es el funcionario que más prestigio ha ganado en esta crisis. El pecado de Binner fue pedirle un acto de grandeza a la Presidenta, una inquietud inadmisible para el matrimonio presidencial.

Por primera vez, el gobierno kirchnerista se enfrentó a un adversario que no dudó en ejercer presión, en responder políticamente y no se dejó amedrentar por las distintas demostraciones de fuerza de los líderes de las organizaciones sociales que responden al gobierno. Desde el 2003, Néstor Kirchner había forjado una imagen que la fortaleza del gobierno era tal que cualquier adversario tarde o temprano claudicaba. Claro, eran otros tiempos y los rivales, por lo general, estaban desacreditados frente a la sociedad y todos celebraban su derrota. Sin embargo, en el caso del campo las cosas son distintas.

Entonces, luego de repasar estas consecuencias no parece muy razonable hablar de una victoria para el gobierno. Si bien, el kirchnerismo puede dejar de lado la discusión por las retenciones, puede ignorar los focos de conflicto desperdigados por varias zonas del país; la crisis podrá atenuarse, tal vez disimularse y en el mejor de los casos conseguir que las apariencias tapen. Pero el conflicto y sus consecuencias seguirán allí.

En todo caso, parece una victoria demasiado cara para un gobierno que no termina de independizarse de Néstor Kirchner, y que a pesar de haber asumido sólo hace seis meses, sigue pareciendo desgastado. La incertidumbre no se acabará por decreto y Cristina Kirchner deberá trabajar mucho para oxoigenar su administración.