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HEBE DE BONAFINI: LA BOCA DE KIRCHNER

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Hebe de Bonafini lo volvió a hacer. En el marco de la la marcha de apoyo a la Ley de Medios, la Presidenta de las Madres de Plaza de Mayo pronunció un nuevo discurso en favor de la fractura. Ahora el enemigo del modelo es la Corte Suprema de la Nación, que paradójicamente reformó Néstor Kirchner cuando llegó al poder en el 2003. Acusó a sus miembros de recibir sobres, de ser cómplices de la dictadura y amenazó con tomar el Palacio de Tribunales y arrancarles el fallo en favor de la aplicación de la ley de medios. En este contexto, haber llamado “turros” a sus integrantes termina siendo casi cariñoso. No cabe duda que amenazar a un juez para que falle de acuerdo con una determinada postura es algo que está divorciado del estado de derecho y de la democracia.

No hay vueltas y hay que decirlo sin eufemismos, Hebe de Bonafini desprecia la democracia y el estado de derecho y como cualquiera con ribetes autoritarios pretende eliminar a aquellos que no concuerdan con sus opiniones o posiciones. Las palabras de Bonafini son graves por su contenido en sí mismo, que veinticuatro horas después algunos dirigentes del kirchnerismo pretenden suavizar, pero lo son más porque ella está representando el pensamiento del matrimonio Kirchner. Esto es verdaderamente lo grave y sus dichos hay que contextualizarlos en los ataques de la Presidenta al juez platense Elvio Segarra, que cometió el pecado de hacer lugar a una medida cautelar solicitada por una clienta de Fibertel, y en las declaraciones de Aníbal Fernández que llamó a los miembros de la Corte como “mentirosos con oficio”.

No hay nada espontáneo en el kirchnerismo ni en sus seguidores, todo sigue una puesta en escena cuidadosamente delineada en los despachos oficiales. Por estas horas, Néstor Kirchner debe estar añorando la Corte que Carlos Menem supo diseñar en los noventa, aquella mayoría automática siempre diligente a fallar de acuerdo con las necesidades del poder. Seguramente el hombre fuerte del gobierno debe estar arrepentido de los cambios que impulsó en otras épocas. El Kirchner de hoy está acercando a la Argentina peligrosamente al autoritarismo y de la misma manera que disciplina gobernadores, intendentes y empresarios; ahora pretende amedrentar a los miembros de la Corte con Hebe de Bonafini como mascarón de proa. ¿Cuánto tiempo pasará para desde el gobierno acusen a la Corte de golpista? ¿Cuándo los voceros de siempre intentarán equipararla con la Corte de Honduras involucrada en el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya?

El mecanismo de análisis del kirchnerismo es ciertamente simple. Todas sus iniciativas tienen por objetivo profundizar el modelo, que es la patria y aquellos que están en contra del modelo no son más que traidores a la patria. Esa es la consigna de la arenga de Hebe de Bonafini y de la Presidenta cuando embiste contra el juez Segarra. Cualquiera de disienta es un traidor al servicio de los intereses del Grupo Clarín, de los monopolios y necesariamente fueron cómplices de la dictadura. No hay lugar para posiciones equilibradas, ni para grises porque la construcción de un relato de fractura tiene el cometido de trazar una línea entre amigos y enemigos, halcones y palomas, leales y traidores.

En este clima de ruptura la Presidenta declaró, minutos antes que Bonafini amenazara con tomar el Palacio de Tribunales, que “la Argentina es un lugar más que interesante para invertir”. Sus palabras no deben sonar demasiado creíbles cuando desde el gobierno se apaña a una señora que pretende echar a patadas a los miembros del más alto tribunal de justicia de la Argentina porque sospecha que su fallo sobre la Ley de Medios no va a ser de su agrado. El kirchnerismo es el principal destituyente de sí mismo y es su militante más torpe. La prueba es que no se habla de las supuestas bondades de la ley, sino que toda la movilización de ayer –armada principalmente por los intendentes del conurbano siempre ávidos de fondos- quedó totalmente empañada por la violencia de la Presidenta de las Madres de Plaza de Mayo; que también hay que decirlo es una beneficiaria de la generosidad de los fondos que administra el kirchnerismo.

La misma Corte que denostó Bonafini es la que declaró la inconstitucionalidad del indulto, de las leyes de Obediencia de Vida y Punto Final y que impulsó y que a través de los fallos Badaro I y II el Congreso discuta el 82% móvil para los jubilados. No sólo es una falta de respeto relacionar a los miembros de esta Corte con la dictadura, es irreal, mentiroso y obedece a una construcción pseudo ideológica que el gobierno pretende imprimirle a esta batalla que no tiene nada de épica y sólo busca la permanencia en el poder del matrimonio presidencial. El discurso de la jefa de las Madres de Plaza es claramente destituyente y ayer fue aplaudida por varios funcionarios y legisladores del oficialismo, lo que torna la situación más grave aún. Hasta ahora el gobierno no ha dicho absolutamente nada sobre el discurso de Bonafini, algo que parece ser lo mismo que darle un apoyo tácito. Ayer, también estuvieron las pancartas con la cara de varios periodistas; fue la segunda vez que aparecieron aunque esta vez tuvieron la delicadeza de firmarlas. Esos periodistas exhibidos en la plaza pública son los que el poder considera sus enemigos y son denostados y ridiculizados en cada programa del multimedios estatal. Es una clara manifestación del desprecio a la libertad de expresión que tiene el kirchnerismo y que día a día ponen de manifiesto sus operadores. Por eso, cuando los funcionarios del gobierno sostienen que la nueva ley de medios garantizará la pluralidad de voces es una afirmación muy difícil de creer por la sencillo razón que el oficialismo tiene desprecio por el disenso y por aquellos que piensan distinto. El kirchnerismo quiere pluralidad de voces que reproduzcan a coro el mensaje oficial y que sea la única música que suene en todo el país.

Néstor Kirchner está quemando las naves con miras a ganar unas elecciones que para las que faltan más de un año. La pregunta que hay que hacerse es ¿qué viene después? ¿Cuál es el próximo movimiento? Hoy es imposible saberlo, pero sobre lo que no hay duda es que Kirchner seguirá tensando la cuerda y el final está abierto.

LOS CONSPIRADORES DE SIEMPRE

cobos El vicepresidente Julio Cobos dio otro paso en su proceso de mutación de piel que terminará por convertirlo en candidato a presidente de la Unión Cívica Radical. El encuentro de legisladores radicales llevado a cabo en San Nicolás, desató la furia del gobierno que no dudó en utilizar una vez más la teoría del golpismo y la destitución.  Nadie que esté involucrado en un complot se reúne a la luz del día y en presencia del periodismo, pero el gobierno siempre prefiere tomar este atajo en lo que tal vez el matrimonio presidencial piense es su camino al martirio.

Por su parte, la asistencia de Cobos a San Nicolás también generó controversias entre el radicalismo y la Coalición Cívica. Elisa Carrió volvió a arremeter contra Cobos. A su vez, el vicepresidente opositor respondió a los cuestionamientos de la líder de la Coalición Cívica calificándola de “oportunista y especulativa”; y reveló que en la comisión Bicameral que trató la situación de Martín Redrado “obligó a Prat Gay a cambiar el voto para que no votara igual que yo”, disparó desde las páginas del diario mendocino Los Andes. Paradójicamente, el mismo argumento que utilizó por aquellos días el jefe de gabinete Aníbal Fernández para descalificar también a Elisa Carrió. Es más que claro que el Acuerdo Cívico y Social entró en terapia intensiva. Los radicales sueñan con volver al poder de la mano de Cobos, quien fue echado del partido de por vida; mientras que Carrió no le perdona su alianza con el kirchnerismo. Las posiciones parecen irreductibles, algo que sin lugar a dudas le conviene al kirchnerismo.

La situación de Cobos es insólita y cada vez son más las voces que sostienen que debe dejar el cargo, y convertirse en un opositor hecho y derecho. Pero el vice tiene muy claro que cada vez que desde su cargo fustiga al gobierno su imagen positiva sube, por eso Cobos sigue en su cargo porque desde el llano su construcción política resultaría más trabajosa. Por estas horas se calcula si el vice no debería emitir su segundo “voto no positivo” para zanjar un posible empate en el debate para convalidar o rechazar el DNU que dio vida al Fondo del Bicentenario. Obviamente, el gobierno pondrá en práctica todos los medios de “convencimiento” sobre los senadores que están en duda porque una derrota, en el contexto actual, sería un revés difícil de digerir para el kirchnerismo que está desesperado por conseguir fondos de donde sea.

Como siempre, el gobierno está dispuesto a luchar como si se tratara de la última batalla; dejando de lado la posibilidad de transformar el DNU del Fondo del Bicentenario en un proyecto de ley como tímidamente propuso el senador oficialista Nicolás Fernández. Eso le daría un mayor margen de acción en ambas cámaras y le permitiría poner una cuña con los diputados de centro izquierda. Sin embargo, el gobierno está dispuesto a matar o morir en el intento; ignorando que la relación de fuerzas cambió desde el 28 de junio. De todos modos, hay que tener en cuenta que en el Senado los números siempre pueden cambiar sorpresivamente inclinándose hacia uno u otro lado. Allí, los ojos están puestos en los senadores pampeanos Carlos Verna y María Higonet. Al parecer las posiciones de la correntina Josefina Meabe y del neuquino Horacio Lores parecerían estar más claras. Pero hasta el momento de la votación nunca nada es seguro en el Senado.

En el gobierno hay quienes piensan que la Presidenta podría emprender un viaje para obligar a Cobos a reemplazarla al frente del Ejecutivo y evitar que presida el Senado. Sería la estrategia opuesta a la que se implementó en enero por temor a que Cobos convocara a sesiones extraordinarias mientras la Presidenta viajara a China. Un papelón si se tiene en cuenta que es el segundo comprador de productos argentinos. Las exportaciones a ese país alcanzaron en 2009 los U$S 3.504 millones y en la visita de estado se preveía firmar acuerdos para ampliar y remodelar las líneas de subtes y los ferrocarriles Belgrano y San Martín.

El oficialismo ya ha mostrado sus cartas en el caso de terminar derrotado en el Senado, responsabilizará a la oposición de trabar la posibilidad de la Argentina de endeudarse a tasas bajas y por consiguiente poner en peligro las inversiones en materia social. Además, en este contexto el kirchnerismo también culpará a la oposición del aumento de la inflación; que todo hace pensar que será un fenómeno que marcará el año en materia económica. “hay que dejar en claro que la oposición no nos quiere dejar gobernar”, declaró el senador Miguel Angel Pichetto y añadió que “la vocación que tienen es la de obstaculizar todo”. Kirchner busca el martirio. Volverá a hablar del 55, de Clarín, la oligarquía, los grupos concentrados, los noventa y todo el listado de enemigos del modelo cuya principal misión en conspirar contra el modelo establecido en el 2003.

El senador rionegrino refleja fielmente el pensamiento que impera en el matrimonio presidencial, que es un calco del análisis de la posición adoptada por el oficialismo con respecto a la Resolución 125. negociar es claudicar para el kirchnerismo y todas las batallas siempre son a matar o morir. Nada nuevo. En Olivos no entienden que la legitimidad popular también alcanza a la oposición y es ridículo pensar que votar en contra en el Senado sea una acción tendiente a desestabilizar a un gobierno. No se desestabiliza desde el Poder Legislativo cuando sesiona  a la luz del día y de cara a la sociedad, no por nada es el único poder que dejó de funcionar sistemáticamente en cada uno de los experimentos golpistas que padeció el país. El gobierno debe entender de una vez, que el Congreso ya no es más una escribanía donde diputados y senadores se habían transformado en “aprobadores seriales”. Para cualquier gobierno siempre es difícil comprender en qué momento el poder comienza a escurrirse. Carlos Menem incurrió en el mismo error cuando intentó la re reelección y cuando no se percató que el Plan de Convertibilidad se había agotado. Otro tanto sufrió Fernando De la Rúa cuando decidió aislarse de alianza que lo había llevado al poder, pero también decidió mantener la distancia con el radicalismo y mantener ciegamente la convertibilidad de la mano de un Domingo Cavallo recargado que llegó al gobierno con un 80 por ciento de imagen positiva y que al abandonar el ministerio de economía su carrera política se había hecho añicos.

El gobierno deberá negociar en serio porque corre el riesgo de afrontar una derrota, tal vez, más dolorosa que la de aquella noche que sepultó para siempre la 125 y llevó a Julio Cobos a lo más alto del firmamento político argentino.

DE LA CAROTIDA DE NESTOR A SANCHO PANZA

sancho panza El gobierno acaba de transitar una semana difícil, que comenzó con la operación de carótida de Néstor Kirchner. Como nunca la administración encabezada por su mujer sintió la Nestordependencia y la Presidenta buscó demostrar en todo momento que la afección de su marido no generaba ninguna consecuencia en la marcha del gobierno. En línea con esta estrategia, lo voceros de siempre buscaron llevaron tranquilidad, pero terminando sobreactuando y el mensaje terminó siendo que una operación de carótida no se le niega a nadie. En este sentido lo que se buscó dejar muy en claro que Kirchner está listo para reasumir la jefatura del PJ en la fecha programada.

La pregunta recorrió todos los pasillos oficiales: Qué pasaría con el gobierno de Cristina si la dolencia de Néstor hubiera sido más grave? No pocas fuentes oficialistas reconocieron que el interrogante sobresaltó a más de uno. En suma, la dolencia de Kirchner puso al desnudo los problemas que se generan cuando el poder formal y el real están en cabeza de dos personas distintas. Muchos se acordaron que el mismo episodio de carótida fue padecido por Carlos Menem, en cuyo gobierno también se vivieron horas de preocupación como recordó Alberto Kohan, secretario general de la Presidencia por aquellos días. Pero la diferencia entre un episodio y otro es que Menem ostentaba el poder formal y el real, mientras que CFK comparte el poder con su marido como si fuera un bien ganancial.

Cuando a Kirchner le faltaban poco menos que 24 horas para ser dado de alta, Carlos Reutemann rompió su clásico silencio para disparar un certero misil contra el kirchnerismo. “los argentinos estarán contentos si no se afanan la Rosada ni la Plaza de Mayo”.

Una vez más los voceros de siempre salieron a escena e hicieron cola para devolver el golpe del Lole. Como no podía ser de otra manera, las voces de Hugo Moyano y de Carlos Kunkel fueron las más estruendosas y las que a las postre terminaron por legitimar las críticas de Reutemann, gracias a la poca imagen positiva que ambos ostentan.

Néstor Kirchner siempre prefirió ignorar a Reutemann y nunca lo atacó en forma directa a pesar de haber sido uno de los artífices de la derrota en el Senado por la ya célebre Resolución 125.

Más tarde, llegaron las nuevas críticas de la Presidenta dirigidas al sector rural por el aumento de la carne, que palabras más palabras menos prácticamente acusó a los productores de quedarse con las vacas debajo del colchón para que aumente el precio de la carne. Cristina y todo el gobierno no entienden que hay menos vacas porque no hay incentivos para producir carnes, gracias a las políticas del gobierno y a Guillermo Moreno, que aunque se haga compadrito no puede torcer los fundamentals de la economía. La cuestión es muy sencilla: al restringirse la exportación de carne y planchar los precios internos a los productores, estos se pasaron a la soja que es más barata de producir y terminó siendo una actividad más rentables. Mientras muchos productores liquidaban sus stocks, faenando madres –que son las fábricas de carne- para destinar sus campos a sembrar “el yuyo”, la oferta de carne se incrementó y el precio se mantuvo pero ahora ésta se retrajo y el precio aumentó. la famosa ley de la oferta y la demanda, que seguramente quien la descubrió debió ser un exponente del neoliberalismo de los noventa.

Para el INDEC la inflación de enero fue de solo el 1 por ciento, un índice que está cada vez más alejado de la realidad; mientras que las consultoras privadas lo ubicaron entre el 2 y el 2,5%. Es una clara demostración que el gobierno profundiza su estrategia de vivir fuera de la realidad de los argentinos y descalificar a cualquiera que lo critique. En este sentido las palabras de la Presidenta son más que elocuentes: “Ladran Sancho, señal que son perros”. Es triste que la Presidenta de todos los argentinos descalifique a la oposición, que al igual que ella, también tiene la legitimidad del voto popular.

AFERRADA A UNA ILUSION

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Ilusión: Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos. (Real Academia Española)

Ayer, Cristina Fernández de Kirchner decidió obturar cualquier esperanza de diálogo y de búsqueda de consenso, que necesariamente se había abierto a partir del domingo. La Presidenta tenía una noticia que dar en la que ni el analista más sagaz había reparado, el gobierno / partido / modelo habían ganado las elecciones. Es más ni su marido lo había advertido, ya que horas antes decidió alejarse de la conducción del Partido Justicialista “por dos puntitos”.

Después de recitar una fárrago de números de números, porcentajes y bancas, ensayó una interpretación que demostró una desconexión de la realidad más que preocupante. Como consecuencia de creer en un triunfo inexistente, no ve ninguna razón para hacer cambios en el gabinete y una vez más avaló las distorsionadas estadísticas del INDEC. Pero no sólo eso, para justificar la derrota en Santa Cruz –síntoma por cierto más que contundente- explicó que se pudo deber a errores internos y su falta de presencia en la provincia; aunque recalcó que en Calafate ganaron por el 60 por ciento. Puso la responsabilidad de la gobernabilidad, tal vez la palabra más escuchada desde el domingo a la noche, en manos de la oposición y prácticamente se desentendió del tema. Utilizó la alquimia dialéctica para mostrar a Mauricio Macri derrotado, que si bien Gabriela Michetti hizo una elección bastante lejos de la espectacularidad que se presagiaba, el PRO ganó en la Ciudad mientras que Néstor perdió en la Provincia y se enredó en cuentas confundiendo los votos de una primera vuelta con una segunda. Ensayó una alianza de facto con Pino Solanas, interpretando que las quejas del cineasta se debían a que el gobierno se quedaba a medio camino en las transformaciones que implementaba. Entonces, el razonamiento es que Pino es más kirchnerista que Kirchner y lo que verdaderamente quiere la gente es Kirchnerismo recargado. A esta altura Solanas no sabe cómo explicar que no tiene nada que ver con el gobierno. Ahora en esta argumentación también subyace una debilidad manifiesta, si la Presidenta ve la necesidad de refugiarse en un partido prácticamente nuevo y con un fulgor que en el distrito porteño puede ser efímero; luego de haber utilizado desenfrenadamente todos los recursos del estado para juntos votos. Por supuesto la Presidenta no dejó pasar la oportunidad para desplegar sus más variadas chicanas para fustigar al periodismo.

Es difícil resistirse a la tentación de no utilizar un calificativo que raye con la descalificación luego de ser espectador de tremendo espectáculo, por caso Francisco De Narvaéz calificó a la Presidenta de “autista” y Ricardo Buryaile –vicepresidente de CRA y diputado electo por el Acuerdo Cívico y Social- en Contrapunto dijo que era “patético”. La puesta en escena que se completó con la presencia, a modo de escoltas, de los ministros Sergio Massa y Florencio Randazzo, que fueron maltratados en varias oportunidades como corresponde al equivocado ritual del kirchnerismo para demostrar autoridad. Es difícil no preguntarse por qué ambos resisten semejante tratamiento. ¿En algún momento se habrán preguntado qué estamos haciendo acá? Algunas muecas lo delataron.

Una vez más la Presidenta ensayó la estrategia de mostrar fortaleza para mitigar un estado de debilidad, pero ello no se consigue practicando la negación serial desde un atril pagado con el dinero de los contribuyentes. Cristina Kirchner confunde soberbia con autoridad y el resultado termina siendo una persona que demuestra una preocupante desconexión con la realidad. Ayer la Presidenta se equivocó otra vez, sigue sin escuchar y luchando con los fantasmas del pasado mientras las urnas dieron su veredicto que hasta ahora prefiere ningunear. Las señales llegan de todas partes y de todas las maneras posibles.

La conferencia de prensa de ayer es también una llamada de atención para la oposición y el justicialismo, para aquellos que van a asumir sus bancas a partir del 10 de diciembre, e inclusive para los que las ocupan en la actualidad. La tarea que les espera será más difícil que la que les esperaba, eso quedó demostrado ayer. Gobernabilidad y consensos son dos palabras que habitualmente pueblan los discursos presidenciales, pero que en labios de Cristina significan disciplina y sumisión. Nunca la discusión de igual a igual. No hay ninguna razón para aventurar que esa posición vaya a cambiar y como se ha escrito en este sitio, el kirchnerismo por el contrario se va a radicalizar.

La Presidenta ayer desgranaba cálculos de bancas propias y de posibles aliados, con el fin que el Congreso vuelva a su estado de apéndice del Ejecutivo. Sin embargo, habría que hacer un análisis menos superficial para determinar si hoy, con la actual conformación de las Cámaras, el gobierno pueden reunir las voluntades necesarias para seguir sacando sus iniciativas sin tropiezos. ¿Hoy los aliados siguen fieles al derrotero del gobierno? ¿A partir del 10 de diciembre todos los legisladores electos en las listas del Frente para la Victoria se resignarán sólo a obedecer? ¿Los aliados son los que la Presidenta calcula? Son preguntas difíciles de responder a sólo 48 horas de las elecciones, pero sería muy difícil que toda la relación de fuerzas se mostrara imperturbable luego del domingo. Por eso, si Cristina Kirchner no comprende que el contexto político empezó a cambiar, no sólo desde la oposición, sino también dentro de su propio partido es necesario preocuparse por la gobernabilidad. Claro, pero con la salvedad que en este marco la gobernabilidad puede ser puesta en riesgo por el oficialismo.

La oposición ya mantiene conversaciones reservadas para empezar a marcar el territorio en el Congreso, y en esos contactos no hay pocos hombres del justicialismo. Los tiempos se aceleraron y no es improbable que intenten probar suerte tratando de torcer el veto a la ley de protección de glaciares, iniciativa que fue derribada por la presión del gobernador sanjuanino Gioja y la minera Barrick Gold. Probablemente, luego sea el turno de volver a tratar de conseguir el quórum para bajar las retenciones, porque el conflicto del campo se va a resolver sólo desde el Congreso y no puede seguir abierto por siempre a riesgo de tener que hacer importaciones de carne, leche y tal vez trigo. La reforma de la composición del Consejo de la Magistratura seguro vendrá luego del 10 de diciembre. En septiembre, cuando se comience a discutir el presupuesto para el 2010, es más que probable que se eliminen los super poderes y la emergencia, verdadero disfraz legislativo para que el Ejecutivo haga y deshaga sin control. Aun con la composición actual de las cámaras legislativas, nadie puede razonablemente puede pensar que los senadores y diputados justicialistas tienen espacio para seguir otorgando estas iniciativas al matrimonio presidencial.

Los gobernadores del PJ están entrando en escena y Daniel Scioli sabe que ocupa el máximo lugar de ese partido por el poder del dedo de Néstor Kirchner, que ahora pretende congelar al Justicialismo como en su momento lo hizo Carlos Menem. Scioli es la transición pero, al igual que su jefe político, es un derrotado en su propio territorio una circunstancia que no se admite dentro de la estricta liturgia partidaria. Tarde o temprano cuando la relación de fuerzas se equilibre el gobernador deberá dar un paso al costado y llamar a internas como se escucha cada vez con más fuerza.

La película La Caída tiene una escena que muestra a Adolf Hitler desencajado sobre un mapa, haciendo movimientos de tropas inexistentes, que habían sido diezmadas por los aliados mientras sus generales se miraban perplejos. En su bunker, a varios metros bajo tierra, el dictador había perdido conexión con lo que pasaba en la superficie y se había convertido en una caricatura de si mismo.

 

EL FALSO DEBATE

menem cavallo En esta última semana el kirchnerismo viró su discurso y abrevó de sus propias fuentes, volvió a poner en el debate público la discusión noventista sobre las privatizaciones. La Presidenta y el co presidente utilizaron el argumento para fustigar a Francisco De Narvaéz y a Mauricio Macri señalándolos como la encarnadura del neo menemismo. Macri y De Narvaéz se quejaron de la estatización de los fondos de las AFJP y el Jefe de Gobierno dijo que Aerolíneas debería ser re privatizada. La respuesta desde el kirchnerismo no se hizo esperar y fue contundente. En realidad, ambas posturas extremas sustentadas por unos y otros atrasa y ya se ha demostrado que no todo lo que maneja el Estado funciona ni que los privados sean símbolo de eficiencia. El caso de Aerolíneas ha sido un ejemplo claro en este sentido. la discusión de fondo es el rol de control del Estado, que tanto en la época de Menem como en la actualidad está debilitado y desdibujado. Néstor Kirchner tendría que explicar por qué Ricardo Jaime usaba los aviones pertenecientes a los empresarios que tenía que controlar, asunto que está investigando la justicia. Además, ya que está también podría dar alguna explicación acerca del avión que usaba Jaime con matrícula estadounidense y que usualmente se guardaba en el aeropuerto de San Fernando. Hasta ahora nadie en el gobierno ha dado ninguna explicación. En el caso Mauricio Macri que anarbola las banderas de las privatizaciones, habría que recordar que el grupo familiar amasó una gran fortuna gracias a los contratos con el Estado; con lo cual no parece ser un gran discípulo de Adam Smith. Parece una constante en la Argentina que la mayoría de los defensores de las privatizaciones y del libre mercado, siempre terminaron viviendo de la teta del Estado. El debate planteado por Kirchner y Macri es falso. El editorial que podés escuchar en este posteo trata justamente de eso y del triste papel de los políticos en Gran Cuñado.

Editorial de Martin en Blue

DEL MAS ALLA AL MAS ACA


El 21 de julio de 1998, Carlos Menem gobernaba la Argentina y decidía poner fin a su sueño de conseguir una segunda reelección. Menem decidió hacer el anuncio en la Quinta de Olivos ante todo su gabinete y los gobernadores justicialistas.

“He decidido excluirme de cualquier curso de acción que conlleve la posibilidad de competir en 1999. Este presidente dejará el poder indefectiblemente el 10 de diciembre de 1999 y aspira a colocarle la banda a otro presidente peronista, quien continuará la revolución que iniciamos. Primero la patria, después el movimiento y, por último, los hombres”, declaraba Carlos Menem desactivando su pretensión de eternizarse en el poder.

Por aquel entonces, Eduardo Duhalde gobernaba la Provincia de Buenos Aires, e inmediatamente ordenó a su ministro de gobierno José María Díaz Bancalari –sí el mismo que hoy es ultrakirchnerista- que desactivara la consulta popular convocada en la provincia para mediados de septiembre. Esa había sido la jugada de Duhalde para hacerle sentir a Menem todo el poder bonaerense.

Once años atrás Néstor Kirchner era el gobernador de Santa Cruz y Contrapunto se emitía entre las 19 y las 21 horas por Radio El Mundo. Escuchá la entrevista con Kirchner opinando sobre el gobierno de Kirchner, Palito Ortega, Eduardo Duhalde y su concepción sobre el rol del Estado. Sin lugar a dudas, era un Kirchner muy distinto al dirigente fuera de control que arremete contra todo lo que puede estar en contra de su pensamiento. Es una nota que sirve para hacer una comparación sobre los cambios del hombre más poderoso de la Argentina desde el 2003. En aquella época, la actual Presidenta era una diputada aguerrida cuya agenda política estaba centrada en la resolución de los últimos conflictos limítrofes con Chile y la controversia por los Hielos Continentales.