Tag Archives: Carlos Fernández

EL JUEGO DE LA SILLA

08070903 El matrimonio presidencial decidió introducir cambios en el gabinete, pero aquel que piense que esta decisión implica un cambio en el rumbo del gobierno producto del resultado electoral del domingo 28 se equivoca.

En primer lugar demuestra una vez más el grado de improvisación en que se encuentra inmerso el gobierno y las contradicciones que ya son moneda corriente en el gobierno de Cristina. Como se puede recordar, en oportunidad de aquella lamentable conferencia de prensa el lunes posterior a las elecciones en que la Señora trató de convencernos que en realidad el gobierno había ganado, un colega le preguntó si habría cambio en el gabinete. Con su acostumbrado tono altivo y socarrón, CFK respondió que no veía razones para impulsar cambios, porque no había ninguna relación entre el resultado electoral y política desplegada por los ministros. Sin embargo, ocho días después la realidad es otra. Como dijo el General la única verdad…bueno ya sabemos lo que dijo.

El “nuevo” gabinete es más de lo mismo pero debe interpretarse como la respuesta del co Presidente a los gobernadores y es está en línea con sus palabras la noche de la derrota: “profundizar el modelo”, sí el modelo que rechazaron 7 de cada 10 argentinos. Es la demostración de que el gobierno se cerrado una vez más sobre sí mismo y que no está en sus planes un cambio en el estilo de gobierno. Por supuesto, que estas movidas no tienen nada que ver con los cambios que se pidieron desde  el oficialismo, la oposición y lo que toda la sociedad le hizo saber al matrimonio el 28 de junio. Néstor Kirchner, el indudable mariscal de la derrota, fue el arquitecto de estos enroques encadenados, enviando un claro mensaje hacia las entrañas del Justicialismo que el que sigue mandando es él y que no está dispuesto a compartir ninguna porción con los gobernadores. Pero el mensaje de Kirchner no tuvo sólo una dirección interna, también implica un mensaje hacia el exterior que dice que no hay que esperar ningún cambio y fiel a su estilo dobló la apuesta. Si bien en el 2003, cuando la autoridad presidencial estaba resquebrajada, el duro estilo K era considerado un valor, hoy  significa todo lo contrario: demuestra debilidad.

La salida de Sergio Massa de la Jefatura de Gabinete era un hecho esperado y no puede sorprender a nadie. Su relación con Kirchner venía muy deteriorada desde hace mucho tiempo y se agravó desde la noche del 28. Es uno de los considerados “traidores” por el co Presidente, debido a la buena performance que hizo Malena –su mujer- concejal electa en contraposición de la lista de diputados. Fue la gota que colmó el vaso. Su gestión terminó muy deslucida si se recuerda con los bríos con que la inició. Intentó conservar el mismo perfil alto que tuvo en el ANSES y que le permitió alcanzar la intendencia de Tigre, pero rápidamente fue conminado al bajo perfil que deben observar los ministros kirchneristas. Fracasó en su intento por transparentar el INDEC, proyecto que entendió debía abortar rápidamente si quería permanecer en el gabinete. Perdió una interna con Florencio Randazzo por ganarse la confianza del matrimonio presidencial que jamás consiguió.

Aníbal Fernández es el nuevo Jefe de Gabinete, un premio a su verticalismo de un ministro todo terreno. Fernández, seguirá como siempre, tratando de encarnar a un Carlos Corach aunque menos inteligente y algo más rústico. Obviamente, si la obediencia lo encaramó a lo más alto del gabinete, al menos en los papeles, no parecería lógico que se decidiera a tener juego propio justo ahora. Un caso muy parecido es el de Amado Boudou, nadie con seriedad podría pensar que vaya a ser un ministro de economía con un importante margen de libertad. No hay que olvidar que hasta ayer era el encargado de desembolsar los fondos de los jubilados allí donde los Kirchner los necesitaran. Boudou nunca pudo convencer al Congreso del criterio que utilizaba para desembolsar ese tesoro que es el ANSES y nunca pudo despejar las dudas de los legisladores de la oposición. Tampoco jamás respondió porqué envió más de cinco millones de cartas a los afiliados del ANSES haciendo campaña por Kirchner, que obviamente pagaron los jubilados. Por esta razón, el nuevo ministro de economía podrá tener un packaging más fashion pero sólo se diferenciará en eso de Carlos Fernández.

El nombramiento de Mariano Recalde al frente de Aerolíneas Argentinas, en reemplazo de Julio Alak que recala en el sillón que ocupaba Aníbal Fernández, es una clara concesión a Hugo Moyano, que había mostrado síntomas de rebeldía cuando ayer declaró que “cualquier peronista puede ser jefe del PJ” en relación con que Eduardo Duhalde implemente una ofensiva destinada a quedarse, por lo menos, con la presidencia del justicialismo bonaerense. El nuevo hombre fuerte de la aerolínea de bandera es el hijo de Héctor Recalde, diputado del FPV y asesor de Moyano desde hace varios años. Es claro que el gobierno, debilitado y cada vez con menos aliados, trata de mantener al jefe de la CGT dentro del redil.

No hay lugar a dudas, los cambios muestran que Néstor Kirchner ha decidido ir en contra de la voluntad popular y debilitar todavía más la gestión de su mujer. Ahora, habrá que esperar la respuesta de los gobernadores y los más osados dicen que el tronar de las cacerolas; que tarde o temprano se harán escuchar.

 

SOLO PARA LA FOTO

El señor de la foto se llama Carlos Fernández y es el Ministro de Economía de la Argentina. ¿Lo tenés? Sí, la Argentina tiene ministro de economía, pero no habla ni tampoco sabemos si trabaja como tal. Por allí está, ocupa la oficina más importante del quinto piso del Palacio de Hacienda a metros, nada más, de la Casa Rosada.


Desde hace semanas el mundo enfrenta una sangría que parece no tener fin. Las bolsas de todo el mundo parecen no encontrar su piso, el dólar en la Argentina volvió a ser un tema de discusión y los arbolitos volvieron a brotar cotizando el billete norteamericano hasta los $ 3,40. Claro, a cambio no hay que firmar ninguna declaración jurada y todo queda en un “pacto de caballeros”. Diariamente, arrecian los pronósticos más que agoreros desde todos los rincones: devaluación, pérdida de puestos de trabajo, freno en seco del crecimiento, desplome de la cotización de la soja y siguen las firmas.

La semana pasada para el gobierno parecía que la crisis era un fenómeno lejano, cuyos efectos jamás llegarían a estas latitudes gracias al aislamiento argentino. Incluso, CFK se dio el lujo de recomendarles a los norteamericanos la conveniencia de tener un Plan B. Hasta el momento, no se sabe si George Bush escuchó el consejo, aunque las cosas no parecen irle demasiado bien. Sin embargo, la Presidenta hizo declaraciones reconociendo que algunas de las consecuencias de la crisis financiera internacional, podían hacerse notar por aquí. Es cierto que Cristina lo reconoció una vez que todos los economistas de todas las ideologías, incluidos esos a los que ella llama “loros”, ya lo habían vaticinado y la cuestión había sido impresa en “letras de molde” por esos oscuros personajes llamados periodistas. Es un buen augurio porque, tal vez, algún día CFK reconozca que en la Argentina hay inflación. Incluso, la sinceridad gubernamental no se detuvo en las palabras de la primera mandataria, Aníbal Fernández –opinador todo terreno-, coincidió con la Presidenta en que podíamos sentir “los coletazos” de la crisis; aunque se excusó de abundar en detalles porque no integra el comité de crisis. Gracias.


Hoy, en Santa Cruz en donde pasará el fin de semana, la Presidenta reiteró que la Argentina está “mejor preparada para enfrentar la crisis”, mientras el INDEC informaba que la inflación de septiembre era sólo del 0,5 por ciento. Pero ¿Dónde está el señor de la foto? Cri Cri, Cri Cri ¿Qué piensa Carlos Fernández de lo que está pasando? Cri Cri, Cri Cri Una aclaración: Carlos Fernández es el ministro de la economía de la Argentina. Ah, cierto. Me había olvidado. ¿Tiene Plan B el gobierno? Cri Cri, Cri Cri.


Más allá de las frases de barricada en que la Presidenta nos recuerda que teníamos razón, y que los Estados Unidos están cayendo como el Imperio Romano a manos de los bárbaros; parece que a nadie en el gobierno le parece importante explicar de manera calmada en dónde estamos parados. Incluso, hasta sería valorable una conferencia de prensa simulada con un puñado de colegas escogidos por el diligente Miguel Núñez sólo como para saber en qué andan. ¿Sería mucho pedir que el señor de la foto, en su calidad de ministro de economía designado, nos contara qué piensa? Tal vez sí, su perfil es tan bajo que su presencia no estaba prevista –un en principio- en la primera reunión del comité de crisis que monitorea la debacle financiera y que encabeza el jefe de gabinete Sergio Massa. Pero después en el gobierno deben haber pensado que el ministro Fernández (Carlos) quedaba demasiado pintado y decidieron incluirlo, pero no se sabe si dijo algo en el transcurso del cónclave. Ojo, al gobierno no le gusta que al comité de crisis se lo llame comité de crisis, así que se aceptan sugerencias.


Bueno, en definitiva que el mundo se joda por no imitar el modelo kirchnerista. En Buenos Aires empezó el calor, hay fin de semana largo, Cristina está en el Calafate y los precios apenas aumentaron el 0,5 por ciento. ¡Qué carajo me importa lo que piense Carlos Fernández!