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Contrapunto: Programa del 4/Jun/2012

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9.25 hs. CARLOS MELCONIAN – Economista. El Gobierno anunció un acuerdo para que el dólar paralelo cotice a 5.10 pesos. “La economía quedó a merced de la emisión de moneda”

“La opinión pública periodística se ha concentrado en cuestiones de carácter financiero que es el tipo de cambio y el valor del dólar. Pero hay aún en lo financiero una cuestión de fondo. Por otro lado están las variables reales (…) el empleo, la producción y la tasa de inflación. Las noticias no son catastróficas pero se viene

EL YUYO ELECTORAL

El gobierno decidió ayer volver a encrespar los ánimos de los ruralistas con el anuncio de la creación de un Fondo Federal Solidario, formado a partir del 30% de las retenciones de la soja. Ayer, luego de mantener el anuncio en el misterio por algo más de cinco horas, lapso en que corrió todo tipo de rumores, Cristina Fernández explicó que para la distribución del dinero se utilizaría el mismo coeficiente que para el envío de los fondos coparticipables. A su vez, las provincias deberán destinar el 30% por ciento de los fondos a sus intendencias de acuerdo con las leyes locales.

El dinero no será de libre disponibilidad por parte de los gobernadores ni de los intendentes, “son fondos de asignación específica” explicó el reaparecido jefe de gabinete Sergio Massa. De acuerdo con los dichos de la Presidenta deberán destinarse a infraestructura social: cloacas, escuelas, agua potable y viviendas.

La jugada del gobierno está lejos de estar inspirada en robustecer el módico federalismo argentino, una verdadera ficción siempre declamada pero nunca cumplida. Por un lado, el anuncio buscó neutralizar la fallida sesión especial convocada por los diputados de varios sectores de la oposición para bajar las retenciones a la soja. Es cierto que no consiguieron el número suficiente pero los 109 legisladores que bajaron al recinto, le demostraron al gobierno no era sólo una presencia testimonial. Además, busca enfrentar a los productores con la sociedad para hacerle perder fuerza a sus reclamos. Siguiendo la lógica kirchnerista, será la codicia de los sojeros el principal obstáculo para que en el interior haya una mejor calidad de vida. Es el mismo mecanismo que estuvo presente detrás de aquel anuncio que hiciera la Presidenta, en los momentos más duros de la discusión por la 125, que con los fondos recaudados por las retenciones a la soja se iban a construir cuatro hospitales. Como se recordará también se dijo que había que cuidar la mesa de los argentinos, más tarde que iba a servir para pagar a los maestros hasta que el Señor K confesó que el destino de los fondos era para cumplir con los vencimientos de la deuda. Incluso, el último argumento esgrimido por la Presidenta en la reunión con la mesa de enlace, fue que no se podían bajar las retenciones debido a un problema fiscal y mandó a los productores que fueran a discutir la cuestión al Congreso. Allí fueron, pero el oficialismo no dio quórum.

El gobierno busca con esta medida quitarle el apoyo político que tiene los reclamos del campo. Así, gobernadores e intendentes, siempre dependientes de la billetera oficial, recibirán más dinero en un año electoral que les permitirá anunciar obras que habrá que ver si alguna vez se construyen. Una nueva demostración de disciplinamiento a fuerza de billetera, que parafraseando a Jacobo Winograd –filósofo contemporáneo- en este caso sería “billetera mata productor”.

El fondo sojero distribuirá $ 6.520 millones, el equivalente a U$S 1.776 millones, de los cuales la Provincia de Buenos Aires recibirá $ 1.408,3 millones que representa el 21,6% del total. Obviamente, gran parte de este dinero se volcará a los partidos del Conurbano, donde casualmente Néstor Kirchner espera disputar la madre de todas las batallas en las próximas elecciones. Nadie puede pensar que esto es casual o que al gobierno le agarró un repentino ataque de federalismo. Es plata para la campaña y para intentar enfrentar la sociedad con el campo, sin entender que el conflicto no afecta sólo a los ruralistas también perjudica a los almaceneros, los obreros, los camioneros, los hoteleros y todos aquellos que viven en los pueblos agropecuarios. Esta miopía de parte del matrimonio es lo que no le permite ver la magnitud del problema y por qué no pueden ir más allá del Conurbano sin correr el riesgo de alguna protesta. El matrimonio presidencial vive en un país cada vez más chiquito.

La iniciativa del gobierno no resuelve absolutamente nada y sigue empecinado en agravar un conflicto que ya lleva demasiado tiempo. La errada lógica del kirchnerismo pretende distribuir la escasez, en vez de tomar medidas para producir más y  repartir los excedentes. Un axioma que ni siquiera hace falta ser economista para comprenderlo. Alfredo De Angeli, con la habitual sinceridad brutal que lo caracteriza, declaró en Contrapunto: “Esto no resuelve nada el tema del sector agropecuario porque como hay poca producción habrá menos coparticipación. Lo único que apaga es el incendio con intendentes y gobernadores. Este es un castigo a la producción. Vamos a tener menos producción y coparticipación”. Por su parte, Heraldo Mansilla, intendente de Las Parejas –ciudad santafesina que fue puesta de ejemplo por Cristina en más de una oportunidad por tener desocupación cero- también fue categórico: “No tiene sentido que nos manden plata par obras si la vamos a tener que gastar en darle a comer a la gente”.

El matrimonio presidencial no quiere solucionar el conflicto con el campo, porque lo percibe como un cuestionamiento a su autoridad. Prefiere dejar jirones en el camino antes de bajar las retenciones, pero lo que no entiende es que es esa misma tozudez la que hace hoy el poder se les vaya escurriendo. 

TREGUA CON FECHA DE VENCIMIENTO

El martes pasado, la sorpresiva participación de la Presidenta en la reunión del gobierno con la mesa de enlace, generó una tregua en el conflicto con el campo. La decisión de Cristina Fernández fue correcta y supo moverse en el momento justo. Entendió que debía descomprimir la situación porque, de otro modo, los chacareros que es hacían vigilia a la vera de las rutas no iba a dudar en cortarlas y frenar en seco la comercialización de granos y carnes. Con esta jugada no sólo consiguió algo más tiempo para el gobierno, evitando que el conflicto escalara el mismo martes, sino que además les dio oxígeno a los integrantes de la mesa de enlace que no podían salir de la reunión con las manos vacías. Luego de más de un año de conflicto, ambos bandos pudieron exhibir un papel firmado, que lejos está de poner fin al enfrentamiento pero permite que ambas dirigencias puedan seguir dialogando. De todos modos, las treguas no son eternas y el próximo martes –para cuando está fijado el próximo encuentro- va a tener que haber más de un papel porque la mesa de enlace está sintiendo la presión de las bases como nunca antes.

Una de las estrategias que viene ensayando el gobierno desde que comenzó el conflicto, fue intentar dividir a la mesa de enlace tratando de profundizar las diferencias que mantienen las entidades históricamente. Más tarde, Julio De Vido entró en escena dialogando con Hugo Biolcatti en forma separada. El gobierno pateó el tablero cuando el vocero –es una forma de decir- Miguel Núñez, reveló estos encuentros. En ese caso hubo recriminaciones al presidente de la Sociedad Rural, pero el episodio se superó. La última tentación que ensayó el gobierno fue el globo de ensayo de estatizar la comercialización de granos, reeditando la Junta Nacional de Granos, el IAPI o cualquier otro organismo por el estilo. En realidad poco importa cuál era el diseño técnico, ya que el propósito era generar una brecha entre Eduardo Buzzi con el resto de sus colegas. El presidente de la Federación Agraria, que en varias ocasiones había reclamado la reedición de la Junta, tuvo reflejos rápidos y respondió que podría poyarse sólo si el tema pasa por el Congreso. Hasta ahora de la iniciativa no se volvió a hablar. Ahora bien, todos estos intentos tenían por objetivo crear una fractura vertical para separar a las entidades y conseguir que los reclamos perdieran fuerza. Sin embargo, luego de la firma de la reunión del martes, surgió otro problema que es el riesgo de una fractura horizontal. Esto es que las bases se revelen contra la mesa de enlace.  

Las diferencias entre Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli, que si bien no son nuevas, en las últimas horas escalaron en público. Ayer, en Contrapunto, De Angeli trató de ponerle paños fríos a los entredichos con Buzzi, que horas antes había declarado que lo tenía “medio hinchado las pelotas”. “El presidente tiene la responsabilidad y el poder para firmar acuerdos. Yo no lo hubiera firmado porque en octubre el tema de la leche lo anunciaron y no lo cumplieron. Aparte hay que ver cuánto le va a los productores. El tema del trigo no está todavía. El tema de las economías regionales tendría que ser 0. Yo no voy a hacer juicio de valores, solo yo no firmaría porque no soy hipócrita. El problema fiscal pasa porque entramos en la dependencia económica. El tema de las retenciones es el método más injusto para controlar. El tema de las retenciones es un tema de supervivencia para muchos en el campo”, expresó el entrerriano moderando sus declaraciones pero sin dejar de marcar la cancha.

Los cuestionamientos a los miembros de la mesa de enlace no fueron exclusivos de las bases de la Federación Agraria. CARBAP, integrante de CRA, difundió ayer un comunicado crítico donde afirma que el sector “necesita de reacciones concretas y de fondo que no han sido reflejadas en el nuevo acta acuerdo” y agrega que “no se pueden celebrar anuncios que todavía se mantienen en el plano de la retórica y que, de aplicarse, tampoco solucionarían los graves problemas de las economías del interior de las cuales el sector rural representa la columna vertebral”. 

Si bien el presidente de la Rural negó que dentro de la entidad se hubieran producido cuestionamientos similares, varias fuentes afirman que Hugo Biolcati debió convencer a su antecesor, Luciano Miguens, de la decisión de firmar el acta.

El próximo martes será un día clave, porque las bases están dispuestas a volver a las rutas y cada vez a los dirigentes se les hace más dificultoso contenerlas. En algún momento será necesario que el gobierno ponga sobre la mesa de discusión el tema de las retenciones y la apertura de las exportaciones. Esa es la madre de todas las batallas. En este sentido la posición del gobierno no es sencilla, porque bajar las retenciones implica afectar una recaudación que viene en retroceso y políticamente implicaría una síntoma de debilidad de acuerdo con las estrictas reglas de la etiqueta kirchnerista. Por su parte, la mesa de enlace deberá salir de la próxima reunión con algo más que con un acta con medidas ya anunciadas y no puestas en práctica, porque de otro modo corren el riesgo de perder representatividad y los mandos medios de las entidades se harán cargo del conflicto. El gobierno debe comprender que los integrantes de la mesa de enlace son los negociadores más amigables con los que tienen que tratar, porque si ellos fracasan los que siguen serán mucho más duros.

El otro campo de batalla es el Congreso donde la oposición impulsa consensuar un proyecto de baja de retenciones, aprovechando las deserciones en los bloques oficialistas de senadores y diputados. Allí, la mesa de enlace ensaya una laboriosa e inteligente estrategia de hacer escuchar sus reclamos. Para el gobierno sería un golpe durísimo si los bloques opositores consiguen que la baja de retenciones sea aprobada por ley. ¿El Ejecutivo tendría margen para vetar la iniciativa? La impresión es que no, porque ello implicaría una escalada inimaginable del conflicto. Pero por otra parte sería una derrota mucho más dura que la 125, sin dejar de lado que faltan menos de ocho meses para las elecciones de octubre. No cabe duda que el gobierno se encuentra en una encerrona política fruto de su propia tozudez.

Por estas horas, hay quienes en el kirchnerismo evalúan la posibilidad de reflotar el proyecto sobre retenciones que presentó Carlos Reutemann junto con Roxana Latorre. Esa iniciativa, que en su momento fue prácticamente despreciada por el oficialismo, establecía un esquema de retenciones escalonado. El santafesino proponía que los productores con una producción de hasta 500 toneladas tuvieran una retención del 22%, que trepaba al 27,5% para quienes producen hasta 1.000, y alcanzaba al 33 en el caso de los productores con un rinde hasta 1.500 toneladas. Además, el proyecto contemplaba una rebaja en el IVA de los herbicidas e inoculantes del 21 al 10%.

Todavía no se sabe qué modificaciones podría sufrir la reedición del proyecto de Reutemann, pero la jugada tendría un doble objetivo. Por un lado quitarle la iniciativa a la oposición en el Congreso y por otro hacerle un guiño al santafesino para que no se aleje tanto del corral kirchnerista.

Como sea, el reloj corre tanto para el gobierno como para la mesa de enlace. La crisis del campo es un conflicto que lleva más de un año y frente a una crisis internacional que ya se siente en la Argentina, es lógico que los tiempos se aceleren.

 

Foto: Crítica Digital

EL PODER QUE YA NO ES

El matrimonio Kirchner marcha hacia las elecciones de octubre torpemente, con movimientos que muchas veces se acercan al grotesco. Néstor Kirchner pareciera no comprender, que hoy no es aquel líder de hace dos años cuando nada ni nadie, podía detener su marcha. Los tiempos cambiaron y la chequera ya no es tan abundante, y los episodios que hoy desafían su liderazgo se multiplican. Sin lugar a dudas, la imposibilidad de resolver el conflicto con el campo tiene mucho que ver. Hasta ahora, todas las estrategias que ensayó para “ponerlos de rodillas” fracasaron una y otra vez. Pero también los fondos públicos dejaron de recibir grandes carradas de dinero, por lo que ahora no es tan fácil domar voluntades.

El departamento de Estudios del Banco Ciudad elaboró un informe donde consiga que “la caída de las exportaciones restará 3.000 millones de dólares de recaudación en concepto de retenciones” y “las menores importaciones aseguran menor demanda de dólares pero implican una fuerte caída de la recaudación del IVA, que podría superar los 2.500 millones de dólares en el año”. Es decir, que de cumplirse con estos pronósticos, el gobierno contaría con unos U$S 5.500 menos en 2009. Sin embargo, el matrimonio presidencial no parece tomar nota de la situación económica y política que atraviesa el país, y ha optado en construir su propia realidad casi como un correlato de lo que el leal Guillermo Moreno viene haciendo en el INDEC desde hace dos años.

Pero si bien el matrimonio gobernante está cegado por lo que fue el poder de antaño, el peronismo empieza a mostrar síntomas de los cambios que ya comenzaron. Hoy sería muy difícil que Kirchner pudiera fácilmente imponer a su mujer como candidata a presidente. El peronismo no tiene piedad cuando los procesos políticos comienzan a mostrar fatiga, bien lo saben Carlos Menem y Eduardo Duhalde que padecieron esta dinámica en carne propia, en la que el verdugo luego se convierte en víctima.

Las defecciones del bloque oficialista del senado de Carlos Reutemann, Roxana Latorre, Juan Carlos Romero, Sonia Escudero y Pablo Verani indican que la grieta abierta por el “voto no positivo” de Cleto se ha profundizado. El presidente de la bancada, Miguel Angel Pichetto, explicó en todos los casos que fue un sinceramiento de senadores que cada vez más se habían alejado del kirchnerismo. En parte lo que dice Pichetto es cierto, pero es un explicación incompleta porque hasta los díscolos –a los que se le podrían sumar otros en los próximos días- no habían visto la conveniencia de sincerarse. Entonces, la pregunta que deberían responder desde el kirchnerismo es por qué ahora y no antes. La respuesta no es muy difícil, se acercan las elecciones y el apellido Kirchner comenzó a convertirse en un lastre para aquellos que intenten revalidar sus títulos. En el 2003, Luis Barrionuevo –filósofo contemporáneo- estaba en desacuerdo con la elección de Néstor Kirchner como sucesor de Eduardo Duhalde, y acuñó una de sus célebres frases: “salir a hacer campaña con Kirchner, es como hacer campaña con un perro muerto”.

El gobernador Juan Schiaretti le dijo a Kirchner que las listas de candidatos en Córdoba las armaba él. Algo impensado hace poco más de un año. En Santa Fé, el kirchnerismo ya perdió las elecciones ocho meses antes. Allí la disputa será entre Reutemann y Hermes Binner. Poco le resta por hacer al diputado Agustín Rossi, a quien le cuesta caminar por su provincia. En Entre Ríos las cosas no están mucho mejor. No hay que perder de vista que es la provincia del ruralista Alfredo De Angeli y del zigzagueante Jorge Busti, que llegado el caso se pondrá del lado que más le convenga. En Catamarca se emitieron señales sobre la inconveniencia de la presencia de Néstor en la campaña.

El país de los Kirchner es cada vez más pequeño y sus límites son los del conurbano. La crisis del campo lo hizo, pero también los problemas de gestión de su mujer que invierte tiempo en anunciar lo anunciado o en lanzar programas y obras nunca se terminan por ejecutar. El programa para comprar autos 0 km no se convirtió en un boom de ventas y las obras en Tartagal, programadas luego del alud del 2006, están sub ejecutadas. Por eso, cada vez más hay una sensación que el gobierno vive una realidad distinta a la del resto de los argentinos. Ello se debe, a que la lógica del kirchnerismo establece que decir cualquier cosa que no sea del agrado del jefe significa una traición. A Menem le pasó lo mismo con la re re elección. No había advertido que los tiempos políticos habían cambiado.

La semana pasada la ministra de salud, Graciela Ocaña, una “rara avis” dentro del gabinete osó decir que para ella Cobos no es un traidor y que lo consideraba un buen hombre. Cuarenta y ocho horas después de estas declaraciones aparecidas en el diario Crítica se desató en vendaval sobre su continuidad en el gobierno. A tal punto, que el viernes la Presidenta tuvo que salir a respaldarla. No pocos daban por descontada su renuncia, incluso una fuente cercana a ella cifraba su suerte en la reunión que tuvo con la señora Cristina. Incluso, ya se mencionaba a Graciela Rosso –intendenta de Luján- como su sucesora. La salida de Ocaña del gobierno hubiera sido un duro golpe político al gobierno, porque es una de las pocas funcionarias que no está desgastada y siempre se la puede convertir en candidata.

El aislamiento de los gobiernos irremediablemente los lleva a cometer papelones, probablemente la explicación de este fenómeno haya que buscarla en el campo de la psicología más que en el de la política. En esta línea, Miguel Nuñez protagonizó casi un paso de comedia cuando leyó un comunicado, más parecido a un informe de inteligencia, donde revelaba la torpeza de Hugo Biolcati de mantener reuniones reservadas con Julio De Vido. De esta manera, el gobierno quebró la reserva que le había pedido al presidente de la Sociedad Rural que mantuviera. Un nuevo intento torpe de “dinamitar la Mesa de Enlace” en palabras de Reutemann. La respuesta del campo fue seguir adelante con el paro. Pero hay un detalle, casi cómico y casi trágico, el gobierno eligió al representa de la asociación que más denostó desde que empezó la crisis del campo. ¿No es un contrasentido que un autodenominado gobierno progresista elija como interlocutor al representante de la oligarquía? En el peronismo el pragmatismo se profesa como una religión, quebrar los códigos no se perdona. ¿Quién va acceder a mantener una charla reservada con algún funcionario del gobierno después de este episodio? Así, el gobierno restó una herramienta importante para resolver cualquier conflicto.

El próximo martes, la Mesa de Enlace se reunirá con la ministra Débora Giorgi para tratar de llegar a un acuerdo. Parece difícil que en ese encuentro pueda desactivarse el conflicto, si Biolcati –en definitiva- no llegó a nada con Julio De Vido, con mucho más poder que la ministra de la producción. De todos modos, habrá que esperar.

El culebrón que tiene como protagonista al vice Cleto dejó de ser serio hace rato, para transformarse en una verdadera expresión del grotesco. Cobos se quedó sin avión para viajar a Tartagal, se quedó sin Granaderos para celebrar el nacimiento de San Martín, Canal 7 –la televisión K- lo censura, están tratando dejarlo a un lado en el recibimiento protocolar que como presidente del Senado tiene que hacerle a la Presidenta y no le dan viáticos para que se vaya a Portugal a un congreso parlamentario. Este es otro caso del encierro que experimenta el gobierno producto de construir su propia realidad. Parece insólito como nadie del entorno de la pareja presidencial se da cuenta, que con cada uno de estos episodios la figura del vice se consolida. Cleto tiene mucho que agradecerle a Néstor, porque sin él el efecto del desempate en el Senado ya se habría evaporado.

 

AGUANTE LA FICCION

El ministro del interior Florencio Randazzo se ha convertido en un nuevo vocero del gobierno, y desde ese nuevo “cargo” intenta crear un relato mediático –expresión muy utilizada por la Presidenta- acorde con el sentir del kirchnerismo. Aunque esto no significa que ese relato tenga que ver con la realidad, que como decía el General “es la única verdad”.

En el país de Randazzo el conflicto con el campo “terminó” y desde ese momento “todas son buenas noticias”. Avísenle a Alfredo De Angeli que terminó la crisis del campo porque no se enteró, y ya que están también a los Granaderos y a la Brigada Azul de la Policía Federal para que vayan a la Rural.

“Moreno es una persona amable con fuertes convicciones”, declaró el ministro sin que tuviera que esforzarse en contener la risa, en una clara señal que el gobierno, que es Néstor, sigue respaldando a Patota. No conforme, añadió que el gobierno seguirá “actuando con toda la fuerza contra la inflación, que atenta contra los que menos tienen”. ¿Cómo? ¿Había inflación? Es bueno saber que el gobierno está luchando contra la inflación, el problema es que todo indicaría que está perdiendo. Por supuesto, el INDEC funciona normalmente, es creíble y a veces algunos chicos traviesos –amigos de Patota- sienten la necesidad de expresarse rompiendo todo lo que encuentran a su paso. Es más, está todo tan bien que en un informe el INDEC sostiene que en el último año (desde Junio desde 2007) los precios en los supermercados sólo aumentaron un 4,6 por ciento.

En medio de los disturbios que se suceden en Córdoba, señaló que “la Nación no le debe nada” a esa provincia aunque su gobernador no deja de reclamar $ 1.600 millones para cubrir el déficit de la caja de jubilaciones y no tuvo mejor idea que mandar un proyecto a la legislatura buscando aprobando retenciones para las jubilaciones. Pero no se detuvo allí, le recomendó al gobernador Juan Schiaretti que “lo que tiene que hacer es corregir errores estructurales que muchas veces la hacen inviable, porque se han tomado decisiones con una enorme irresponsabilidad”. Una más que obvio alusión a José Manuel De la Sota. ¡Y pegue, Randazzo pegue!

Florencio Randazzo está dispuesto a ocupar un lugar de relieve en la constelación kirchnerista, que aunque algo opaca aún tiene algo de brillo. El gobierno pretende, a través de su nuevo vocero, anoticiarnos que estamos viviendo en un lugar que nada tiene que envidiarle a Suecia o Finlandia.

El gobierno sigue poniendo en práctica dos estrategias que ya probaron no dar resultados. Negar la realidad sistemáticamente y dar buenas noticias para construir una realidad oficial. Sin embargo, esta técnica puede llevar al ridículo porque decir que Moreno es amable es lo mismo que decir que “va llover gas oil”. La otra técnica que ha demostrado ser un continuo fracaso es el intento del gobierno de dividir a las entidades nucleadas en la Mesa de Enlace, que tampoco se enteraron que el conflicto con el campo había terminado. Por supuesto, Randazzo se encargó de defender a Carlos Cheppi, que parece seguir los pasos de su antecesor Javier de Urquiza, es decir estar pintado; en lo que parece ser una política de estado. “La relación con las entidades la debe dar el secretario de Agricultura que acaba de asumir”. Parece que a Cheppi lo van a dejar solo.

En suma, todo demuestra que contrariamente a lo que se viene sosteniendo desde la derrota en el Senado, acerca de un cambio de estilo en la manera de gobernar del kirchnerismo, hasta ahora no tiene un correlato con la realidad. No hay cambios y a medida que pasan los días, empieza a parecer que la llegada de Sergio Massa a la Jefatura de Gabinete sólo fue para cubrir el lugar de Alberto Fernández luego de su portazo. ¿Por qué cambiar? Si está todo bien…viejita.

TENSANDO UNA CUERDA TENSA

El gobierno canceló la reunión programada para hoy con los dirigentes ruralistas, y así tensó una cuerda que ya está demasiado tensa. Al parecer, la estrategia de delineada por Néstor Kirchner de doblegar al campo sigue vigente.

El principal inconveniente para Alberto Fernández para volver a la mesa de negociación fueron los discursos en el acto de Rosario, principalmente los pronunciados por los dirigentes de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli. Paradójicamente, el Jefe de Gabinete calificó de “hombre prudente” a Luciano Miguens –presidente de la Sociedad Rural Argentina- por haber leído su discurso, luego de que la entidad que representa fue la más estigmatizada por el gobierno desde el inicio del conflicto.

Alfredo De Angeli fue el primero que habló y dijo que “si mañana (por hoy) no hay una solución, el martes empiezan las asambleas”; mientras que Buzzi disparó: “El gobierno de los Kirchner es un obstáculo para que el desarrollo sea posible”. Estas fueron las frases que más molestaron al gobierno y la razón por la cual en la Casa Rosada decidieron cancelar la reunión programada para hoy a las 16 horas. “Nunca esperé que fueran hacer esos discursos pero escuchar decir que si no se hace lo que quieren vuelven a cortar las rutas, o que el gobierno de Kirchner es un obstáculo para el desarrollo es una barbaridad irritante”, declaró Fernández. Además, con respecto al acto de ayer, que se calcula una concurrencia de entre 200.000 y 300.000 personas, expresó que “lo que hicieron fue lo más parecido a la reedición de la Unión Democrática. Estaban desde Vilma Ripoll hasta De Narváez pasando por Elisa Carrió”.

Una vez más el gobierno decidió patear la pelota a ningún lado y escogió el camino de continuar una confrontación, que a esta altura ya se tornó irracional.

Es cierto que los discursos de Rosario fueron duros, pero en medio de un conflicto que lleva más de setenta días, en un contexto en que los productores se sienten engañados por el gobierno sería muy ingenuo pensar que de la boca de los dirigentes del agro iban a brotar halagos. El mismo criterio utilizado por Alberto Fernández bien podría aplicarse a la Presidenta cuando llamó a los productores “golpistas” y habló de “piquetes de la abundancia”.

Otra muestra del agravamiento del conflicto es la convocatoria de Néstor Kirchner de la “mesa chica” del Justicialismo. El ex presidente busca conseguir un explícito apoyo de los gobernadores, y “pegarlos” con la política del gobierno para evitar actitudes de rebeldía ante el agravamiento del conflicto. Por estas horas es difícil saber cuál es el objetivo del gobierno con esta actitud, pero queda cada vez más claro que solucionar el conflicto no parece estar en la agenda.

La decisión del gobierno de cancelar la reunión pone a toda la sociedad en el límite de la crispación, cuando las encuestas señalan que el 80 por ciento de la gente quiere que el conflicto se resuelva de una vez por todas. Pero hay otra conclusión que se puede sacar de la actitud del gobierno, y es darle la espalda a miles de argentinos que ayer se reunieron en Rosario para manifestar su descontento frente a una determinada decisión. Esos argentinos no fueron arreados por punteros políticos aprovechando sus necesidades insatisfechas, se reunieron para manifestar y hacer escuchar su protesta. No hubo organizaciones que despacharan centenares de micros a Rosario, como los hubo en Salta para escuchar a una Presidenta pronunciar un discurso frío y vacío de contenido.

Es demasiado aventurado acusar a los dirigentes del agro y a los que se congregaron en el Monumento a la Bandera de pertenecer a la Unión Democrática, y seguir reeditando pasajes oscuros de la historia que ya todos queremos superar como herramienta para dilatar las soluciones y los acuerdos. Pero este mecanismo utilizado por el gobierno es lógico cuando una administración es cada vez menos tolerante al discenso y al debate. Hay un dato que es inapelable, hasta ahora, luego de más de setenta días de conflicto, el gobierno y el campo no han hablado seriamente de las retenciones móviles, que es origen de esta situación.

Es probable que a partir de ahora sea muy difícil para la dirigencia seguir conteniendo a las bases, para evitar que vuelvan a las rutas y que el conflicto siga escalando. La presión va a ser muy fuerte y las consecuencias pueden ser dramáticas. La mesa de enlace, luego de una extensa reunión para evaluar la decisión del gobierno, pidió a las bases que se mantengan en estado de alerta y movilización.

El gobierno debería ser el factor de sosiego y no de crispación, pero ese es un rol que el kirchnerismo jamás intentó ensayar. ¿Sabrá el gobierno hasta dónde está dispuesto a tensar la cuerda?