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Fernández: “La expropiación de Ciccone es el encubrimiento a Boudou”

Alberto Fernandez

El ex jefe de gabinete Alberto Fernández afirmó en Contrapunto (Fm Identidad 92.1) que el pedido de indagatoria a Amado Boudou “era algo que se veía venir” y sostuvo que “ojalá recupere la dignidad y se de cuenta el daño institucional que le ha hecho a la republica y al gobierno y ojala se pida licencia”.

“Son tantas argumentaciones que dio Boudou y todas fueron verificadas como falsas”.

“Yo no se si Cristina estaba al tanto de lo que sucedió en Ciccone. Cristina tiene una enorme necedad para admitir sus errores”.

“La expropiación es el encubrimiento a Boudou, eso fue promovido por el gobierno y aprobado por los diputados y senadores. Todo lo que hizo Cristian es cubrirlo y llevo hasta al mismo Congreso a hacer lo mismo”.

Escuchá el reportaje completo a Alberto Fernández en Contrapunto (Fm Identidad 92.1)

Pablo Sirvén: “El gobierno tiene racismo contra el periodismo”

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Pablo Sirvén es secretario de redacción de La Nación y desayunó en Contrapunto (Fm Identidad 92.1). En los últimos años ha sido uno de los protagonistas a la hora de analizar la obsesión del gobierno por los medios y los periodistas.“No hay vez que la presidenta o un funcionario no maltrate a un periodista”, declara. Confiesa que mira el programa 6,7,8 y sostiene que en diez años “se va a recordar mucho”.

El autor de El Converso, una biografía no autorizada de Víctor Hugo Morales, declara sobre el periodista que “hace descalificaciones sin información, lo que hace es de una militancia grotesca que a veces le juega en contra la gobierno”.  Su juicio existe una gran diferencia con Horacio Verbitzky porque “hay un esfuerzo en fundamentar las cosas datos e información”.

“Tinelli esta pivoteando entre la ficción y la realidad, tenía una especie de simpatía pasiva con el kirchnerismo y el gobierno no se dió cuenta lo que hizo con Futbol para Todos”.

Tinelli no va a perder puntos de rating de su programa por estar a favor o en contra del kirchnerismo”

“Al gobierno no le convenían los matices, sí le convenía el blanco y negro”.

“El día de mañana quizás tengamos que salir a defender a algunos periodistas que hoy están con el Gobierno”.

“El gobierno tiene una cuestión de odio, de racismo contra el oficio del periodismo”.

El reportaje completo a Pablo Sirvén

YPF: KIRCHNER Y MENEM SIEMPRE EN LA MISMA VEREDA

cmSiempre se dice que al peronismo no se lo puede analizar con la lupa de una ideología, porque es pragmático y opera en base a conseguir el poder o a mantenerlo. Las privatizaciones pueden ser el mejor ejemplo para demostrar esta regla no escrito pero siempre respetada. Juan Domingo Perón estatizó, pero cuando los fondos escasearon empezó a abrirle el juego al capital privado con los contratos petroleros a la Standard Oil. Carlos Menem fue el rey de las privatizaciones y cuando comenzó el proceso muchos lo criticaron diciendo que iba en contra de los preceptos básicos del legado del General.

El matrimonio Kirchner no se apartó de la línea, en los noventas fueron grandes lobbystas en pos de la privatización de YPF como declaró Eduardo Menem en Contrapunto por FM Identidad 92.1. Sin ir más lejos en 1992 Oscar Parrilli, Secretario General de la Presidencia y diputado por aquellos días, fue el miembro informante en favor de la privatización. Ahora Cristina Fernández de Kirchner lanzó la expropiación del paquete accionario de YPF en manos de Repsol y Carlos Menem en el Senado ya avisó que va a votar a favor. “Voy a ir a votar al recinto y voy a apoyar la estatización de YPF”, anuncia el Senador Carlos Menem, sin importar las críticas porque dice que “cambió el escenario”.

Kirchner y Menem siempre estuvieron de la misma vereda. Es el famoso pragmatismo del peronismo que hace que la Argentina se haya convertido en un país zigzagueante, contradictorio e impredecible. Los privatistas de ayer son los estatistas de hoy y en el futuro podrán volver a mutar si las condiciones lo ameritan. Siempre existirán aquellos que explican lo inexplicable, que creen erróneamente que con este procedimiento pueden borrar los hechos; que siempre tienen el mal gusto de aparecer para poner de relieve sus contradicciones. Los que aplaudieron la privatización son los mismos que hoy aplauden la estatización como si fuera un acto de liberación del imperialismo español. En ambos casos, Menem y Kirchner lo disfrazaron de una decisión estratégica en favor de la soberanía y del federalismo; ahora la Presidenta hace algo parecido pero en sentido contrario.

¿Estás de acuerdo con el fallo de la Corte Suprema que despenaliza el aborto en caso de violación?

ENCUESTA

CRISTINA ETERNA

conti(29/01/2012) El proyecto re reeleccionista de Cristina Fernández de Kirchner volvió a asomar con las palabras del ex presidente interino Amado Boudou: “hoy, el tema no está en la agenda, pero no sé qué pasará mañana”. La frase fue pronunciada para bajarle los decibeles a otra declaración del vicepresidente que había dicho que “los temas constitucionales hay que debatirlos ahora y no dentro de tres años”. La aclaración no aclaró nada y en todo caso oscureció.

Los rumores de proyecto de reforma constitucional para que Fernández de Kirchner  ocupe la Casa Rosada permanentemente, comenzaron con esas declaraciones de la diputada Diana Conti cuando disparó en Febrero del 2011: “Avizoramos una reforma porque queremos una Cristina eterna”. Rápidamente, Conti fue criticada por la oposición y no por pocos dirigentes del cristinismo y funcionarios del gobierno.  Pero es evidente que la diputada sabía lo que estaba haciendo y no se trataba de un derrape político. Se trataba del primer paso para empezar a instalar el tema. Hoy, Diana Conti es la presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, la estratégica comisión que es la puerta de entrada de una eventual reforma. El que piense que es una casualidad se equivoca. pocas cosas en el kirchnerismo son obra de la casualidad.

El artículo 30 de la Constitución Nacional prescribe que se requieren las dos terceras partes de los diputados y senadores que componen cada Cámara para sancionar la ley de necesidad de reforma. Es la mayoría más exigente de las que contempla la Constitución y eso tampoco es casualidad. La Constitución Nacional es de las llamadas rígidas y, para hacerlo simple, los constituyentes establecieron que su reforma no pudiera ser una tarea fácil justamente –entre otras cuestiones- para que nadie se entronizara en el poder y garantizar la alternancia. ¿Te suena? Sí, eso. Pero como en 1994 justamente se quiere reformar la Constitución para garantizar la continuidad de una sola persona: Carlos Menem hace 17 años y Cristina ahora.

Es cierto que a pesar del 54% que el kirchnerismo cosechó en las ultimas elecciones, el gobierno todavía no cuenta con el número para que Cristina sea eterna. Por eso, Boudou tiene razón cuando dice no hay que esperar tres años para empezar a discutir la reforma sino que hay que hacerlo ahora porque se necesita tiempo para instalar el tema y que los argumentos comiencen a dar sus frutos. Se empieza a vislumbrar un proceso muy parecido al que alumbró la última reforma gracias a la cual Menem consiguió su reelección. Si en el ‘94 uno de los argumentos era la atenuación del sistema presidencial que llegaría de la mano de la figura del Jefe de Gabinete, ahora es lo mismo pero ese objetivo se cumplirá gracias al sistema parlamentario que supuestamente se pretende introducir en la reforma K. No hace falta hacer un análisis muy profundo para afirmar que el sistema presidencialista, lejos de atenuarse, se robusteció y es difícil imaginarse que Cristina Fernández de Kirchner tendrá más respeto por el Congreso que el que tuvo hasta ahora. Al igual que en el ‘94 seguramente se utilizará otro argumento y es el de la proscripción. Carlos Menem y el peronismo afirmaban que se los proscribía y que ello incluso vulneraba la propia Constitución que así lo establecía porque iba en contra del principio de igualdad ante la ley. Seguramente, en pocos meses más un argumento parecido será esgrimido por aquellos que imaginan a Cristina Fernández de Kirchner envejeciendo en el Sillón de Rivadavia. No se trata de una proscripción, se trata de un límite a una persona para que no se eternice en el poder y termine mutando en un monarca absoluto. Eso fue lo que tuvieron como objetivo los constituyentes cuando idearon un sistema de alternancia, probablemente por aquel dicho que reza “el poder corrompe”. No se trata de proscribir una idea o a un partido político que perfectamente puede continuar en el poder pero con otro Presidente. Es importante reafirmarlo porque seguramente será uno de los argumentos de aquellos que defiendan una reforma constitucional, no se trata de de proscribir ideas o a u partido político.

Más allá de algunas similitudes que puede haber entre la reforma alumbrada por el Pacto de Olivos y el intento actual que empieza a pergeñarse, hay una diferencia muy importante que no debe dejarse de lado. Cuando Menem impulsó su reelección el Plan de Convertibilidad estaba en su auge, el 1 a 1, las privatizaciones y la inflación cero fueron determinantes para que la reforma constitucional se llevara adelante con éxito. En cambio, la situación en la actualidad es muy distinta. La Argentina entró en un ajuste que recién empieza y aún no se sabe cómo impactará en el humor social porque todavía no se sabe la magnitud de ese ajuste que el gobierno anuncia en dosis homeopáticas.

“Las reformas constitucionales tienen que ver con una cuestión de voluntad política, de un pueblo que reconoce un liderazgo natural. Y un liderazgo natural consiste en una intermediación directa entre el pueblo y el líder, sin intermediarios. Nosotros vemos a Cristina sin intermediación posible”, declaró Conti en una entrevista publicada hoy por el diario Tiempo Argentino. Estas declaraciones de la diputada, más elegantes y menos explícitas de las de hace un año van en la misma dirección de aquellas: Cristina eterna. Cuando Conti explica que no debe haber intermediarios entre el pueblo y el líder, lo que termina borrando es cualquier límite en los deseos y las acciones del líder; algo que es muy peligroso y propio de los países más retrasados del mundo.