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EL JUEGO DE LOS HECHOS CONSUMADOS

01031002_jpg El kirchnerismo consumó la que, tal vez, sea la maniobra más perversa de un gobierno. Ayer la Presidenta demostró que no sólo está dispuesta a ningunear al Congreso, que ya no le responde como antes, sino que también no reconoce la decisión de millones de argentinos que se expresaron en las urnas en pos de un Poder Legislativo que la controle.

Cristina Fernández de Kirchner dejó para el final de su extenso discurso, el anuncio de la derogación del DNU que creaba el Fondo del Bicentenario y la firma de uno nuevo en línea con el anterior; al que ni siquiera se animó a denominar de forma clara que daba nacimiento al Fondo de Desendeudamiento Argentino. Simplemente, se refirió a que había firmado un decreto con acuerdo general de ministros, que es uno de los requisitos que establece la Constitución Nacional para el dictado de un DNU. Así, la apropiación de las reservas para pagarle a los deudores privados se había consumado, mientras llamaba a dejar las ambiciones personales para debatir los temas centrales de la Argentina. Todo una falacia perversa.

El hecho consumado ayer es aún peor que el DNU anterior que fue frenado por la justicia, porque en aquella oportunidad al menos el oficialismo podía esgrimir el argumento, como lo hizo, que el Congreso estaba en receso aunque la justicia se expidiera en tres oportunidades rebatiendo el razonamiento. Sin embargo, lo sucedido ahora es mucho peor desde lo jurídico porque el Congreso comenzó a funcionar normalmente; con lo que jamás podrá alegarse lo que se argumentó en enero. No es necesario ser abogado para comprender que el nuevo DNU es nulo de nulidad insanable. Desde el punto de vista político, el mensaje es mucho más grave porque la Presidenta demostró el deprecio que tiene  por ese Congreso que integró durante tantos años. Como nunca sus palabras fueron desmentidas con sus propios hechos, que mientras exhortaba al debate sus laderos consumaban el más grave atropello contra el Congreso, la Justicia y la voluntad popular.

Elisa Carrió puede decir con razón que no se equivocó cuando vaticinaba que marchaban a una trampa. Se la vio venir puede decirse sobre su decisión de no concurrir a la apertura de sesiones. En este contexto, sus llamados a la oposición para entablar una estrategia más enérgica y dejar de lado cierta cuota de ingenuidad ahora cobraron un sentido dramático. El diputado Felipe Solá que la había criticado, en las últimas horas reconoció que tuvo razón y que la oposición debió haberse levantado y abandonar el recinto cuando la Presidenta anunció de una manera “aviesa”, tal como la calificó la firma de este nuevo DNU.

En la perversa maniobra del gobierno se demuestra la debilidad política en la que se encuentra inmerso. Se demostró que el matrimonio presidencial ni siquiera confía en sus espadas legislativas para alcanzar sus objetivos. El mensaje fue claro, el gobierno está dispuesto a gobernar por decreto. Además, se distanciaron de los gobernadores, que esperaban recibir dinero de las reservas para equilibrar sus propias maltrechas economías. En ese sentido iba  la información que se había conocido el fin de semana que se estaba negociando un proyecto de ley, a instancias del senador pampeano Carlos Verna que incluía a las provincias. Ahora, los gobernadores no recibirán un solo peso. Pero también abroqueló con más fuerza a la oposición, obligando a los bloques de centro izquierda a cerrar filas con la UCR, la Coalición Cívica, el PRO y el Peronismo Disidente.

El presidente de la bancada del PRO, Federico Pinedo declaró que la Presidenta “le tomó el pelo al Congreso”. Es difícil no coincidir con el diputado, cuando en su discurso Cristina Fernández de Kirchner no anunció el envío de un solo proyecto de ley y en cambio anunció como había esquivado al Congreso en pleno funcionamiento.

Por estas horas,la oposición arma la estrategia judicial y la parlamentaria para hacer caer el DNU. Pero el ministro del interior Florencio Randazzo, explicó ya que toda la situación es “abstracta” porque los fondos del Central ya fueron transferidos. Así, el ministro reveló lo que vendrá y es que aunque la justicia y el Congreso dejen sin efecto el decreto, el gobierno lisa y llanamente los ignorará. En otras palabras, ya tienen la plata y no la van a devolver.

CRISTINA MAS CERCA TUYO

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 Acaba de terminar enero y parece que el 2010 se presenta vertiginoso. La tragedia de enredos que tuvo como protagonista a Martín Redrado (echado, renunciado y retenido por el gobierno) duró 22 días. Cuando ese capítulo está por terminar, que llegará a su fin cuando la Comisión Bicameral redacte un consejo que a la Presidenta le tiene sin cuidado, como ya lo dijo la diputada Diana Conti, sobre una situación en abstracto –es decir que no sirve para nada- CFK decidió hacerse la simpática. Es difícil no escribir una línea política en la Argentina de estos días sin caer en la tentación de mencionar el Viagra, los buitres (foráneos y los made in Argentina), los pollos y el asadito de cerdo; que se está a punto de convertirse en la plato nacional y popular. Hasta el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández admitió que lo prueba cuando debe estar preparado para cumplir con determinadas faenas. Es poco probable que cuando la Presidenta hizo su humorada, como la definió Aníbal, haya reparado que hay mucha gente en la Argentina que no se puede dar el lujo de comer cerdo, y que muchos no se pueden dar el lujo de comer nada. La desconexión que a veces muestra CFK de la realidad, a veces resulta ofensiva porque termina mostrando una falta de sensibilidad grave.

La Presidenta no es simpática, no es humilde y ni siquiera suena auténtica; y cuanto más trata de disimular estas características de su personalidad corre el riesgo de transitar el ridículo. Alguien entendió que había que ganar las mentes y los corazones de los argentinos, una estrategia ya usada por el ejército norteamericano en Vietnam que dicho sea de paso fracasó, y decidió poner manos a la obra y acometer la tarea de “humanizar” a la Presidenta. A este paso es probable que para mediados de año CFK se anime a darle consejos a las adolescentes que están por experimentar su primera relación sexual, y tal vez convide a los argentinos con algunos “secretitos” de su vida conyugal. Parece que la estrategia se completa con el lanzamiento del portal www.chicos.gov.ar, que tiene un apartado en el que los chicos pueden enviar sus dibujos a la Presidenta y donde se invita a “hacer la Casa Rosada, las visitas de la Presidenta, o lo que les interese sobre la Argentina, su ciudad o su escuela. Y si quieren mandar un mensaje con el dibujo, mucho mejor”.  Es fuerte. Los dibujos que ilustran esta nota fueron extraídos de este nuevo sitio oficial.

La crisis del BCRA ha puesto de manifiesto en su punto máximo las contradicciones descanear0005el poder y su afán  hegemónico avanzando con desesperación sobre todo lo que se oponga a sus deseos. Se ha llegado a la contradicción de echar a Redrado, impedir su acceso al Banco Central con la policía, llamarlo okupa, estorbo y no permitirle renunciar al cargo. Es insólita la actitud del gobierno cuando la Presidenta echó a Redrado y lo removió a través de un DNU que hasta el momento no dejó sin efecto. En este marco la denuncia que hizo el propio Redrado cuando no pudo ingresar a sus oficinas contra el Jefe de Gabinete puede depararle algún dolor de cabeza a Fernández. Sin embargo, aunque grave, esto no es más que una anécdota de todo este escándalo que revela la debilidad de un gobierno que empieza a sentir el paso de los días hacia su inevitable final. Un fenómeno que en cualquier democracia sólida del mundo se transita sin demasiado dramatismo, pero que en la Argentina es posible que que esté enmarcado por ribetes que rozan el ridículo. Así, sólo aquí un funcionario que por cerca de seis años fue obediente a dos gobiernos puede transformarse en el enemigo público N°2 porque el N° 1 es Julio Cobos. Nadie en sus cabales puede pensar que todo esto hace de la Argentina un país sólido institucionalmente o que pueda generar confianza a los inversores extranjeros. Sin embargo, en la lógica kirchnerista esto es perfectamente posible porque donde rige la trinidad patria, gobierno y modelo encarnados en el matrimonio Kirchner. Por eso, quien critica al gobierno en definitiva es un traidor a la Patria que está en contra del modelo, y en base a esta lógica emergen expresiones como “partido judicial”, “grupos destituyentes”. Es esta misma lógica la que utiliza Néstor Kirchner cuando habla del Partido Judicial

La novela del Central desnudó la codicia del gobierno por las reservas, poniendo de manifiesto la debilidad de las finanzas públicas. Hay que recordar que el Fondo del Bicentenario nació para darle confianza a los acreedores que la Argentina disponía de todo el dinero para hacer frente a los vencimientos de este año. Sin embargo, ahora se habla de utilizar esos fondos para pagar las deudas con las provincias e incentivar el consumo; es decir para que el gobierno tenga una nueva caja y siga gastando. No se trata de ser un ortodoxo recalcitrante y cumplir con ese viejo rito que las reservas no se pueden tocar, pero su utilización sin lugar a dudas debe ser producto de una ley y no de un simple DNU. Además, el destino que debe dársele a esos fondos deben tener como objetivo inversiones estratégicas para el país. Pero el gobierno no conoce de prudencia y sólo se guía por los objetivos del matrimonio presidencial, que siempre está al acecho de cualquier caja para depredar sus fondos.

La ambición del gobierno por hacerse de dinero fresco parece no tener límites, no se trata sólo de una cuestión fiscal sino también política. Néstor Kirchner entiende que su fortaleza política sólo se apoya en una sólida caja, a través de la cual disciplina gobernadores, intendentes, legisladores y todo aquel que deba ser mantenido dentro del redil oficial. Siempre lo ha hecho de esa manera y así lo seguirá haciendo. Por eso, es importante identificar las yacimientos de dinero a donde podría apelar el kirchnerismo para financiarse y sólo a título enunciativo podría mencionarse las tres cajas que todavía subsisten. El gobierno podría colocar un título compulsivo a cambio de parte de los fondos de los encajes bancarios, que es ese dinero que los bancos tienen inmovilizados en el Central y que sólo pueden utilizar frente a situaciones de riesgo. De esto se habló en varias oportunidades durante los últimos días y Redrado en la conferencia de prensa con motivo de su renuncia lo dejó entrever. Otra caja son las ART, de dimensiones más pequeñas que sus primas hermanas las AFJP, también pueden resultar tentadoras a la hora de conseguir fondos y crear una gran ART estatal. Al fin y al cabo no es más que otra producto de los noventas y el discurso ya está escrito. Finalmente, están las empresas de medicina pre paga que mueves varios de miles de millones de pesos al año…pero mejor no demos ideas.

Los funcionarios del gobierno parecen tener una fijación con las cuestiones climáticas. Hace más de un año Guillermo Moreno vaticinó que iba a “llover gas oil” frente a los problemas de abastecimiento del combustible. Ahora es Amado Boudou quien dice que en marzo “va a haber una lluvia de dólares”, una declaración que para la memoria colectiva de la Argentina es preocupante. Por las dudas, Néstor decidió no apostar todo a la marcha de su propio gobierno y en el 2008 se compró U$S 2 millones a $ 3,20, por lo que en sólo quince meses hizo una nada despreciable diferencia de $ 1.320.000 aproximadamente. Lo que se dice apostar al modelo.

 

PERRO FEROZ

hv1 En su habitual columna de los domingos en el diario Página 12, Horacio Verbitsky publicó “El Mago de la Picana” donde desnuda los macabros antecedentes del coronel Luis Alberto Sarmiento; padre de la jueza María José Sarmiento.

El primer párrafo del artículo dice: “El padre de la jueza que suspendió la aplicación de los decretos de necesidad y urgencia que crearon el Fondo del Bicentenario y removieron al presidente del Banco Central es el coronel de Inteligencia del Ejército Luis Alberto Sarmiento, a quien dos policías rosarinos señalaron como el responsable de las torturas hasta la muerte del estudiante Angel Enrique Brandazza, Tacuarita, secuestrado en la semana del regreso de Perón a la Argentina, el primero en la lista de la CONADEP. Durante la última dictadura Sarmiento fue jefe de Inteligencia y ministro de gobierno en Misiones, donde el fiscal general pidió hace ya cuatro años su procesamiento por participar en crímenes de lesa humanidad. La lentitud del proceso hizo que aún no haya sido llamado a indagatoria. Poco conocido fuera del Ejército hasta que su hija saltó a la fama, fue uno de los principales jefes operativos de la represión durante la dictadura de Onganía-Lanusse, y continuó incluso después de su retiro durante la de Videla-Viola-Galtieri-Bignone. El parentesco no es causal de recusación en un proceso de enorme importancia para el gobierno que impulsó el enjuiciamiento de aquellos crímenes, pero ayuda a entender el insólito comportamiento de la jueza María José Sarmiento, cuyo fallo instantáneo fue anunciado con exactitud horas antes por el diario La Nación y que ha puesto todo tipo de trabas a la apelación oficial”.

Es difícil dilucidar qué relación existe entre las decisiones tomadas por la jueza Sarmiento en relación con los polémicos DNU vinculados a la crisis desatada por el control del Banco Central y el Fondo del Bicentenario; y los frondosos antecedentes de su padre publicados por Horacio Verbitsky. Sin embargo, puede sospecharse que el objetivo sería que las razones que motivaron a la jueza para fallar como lo hizo, deben buscarse en un ideología en línea con los personeros de la dictadura responsables de crímenes de lesa humanidad. Esta especulación surge de la frase publicada por el periodista donde afirma que si bien “el parentesco no es causal de recusación”, conocer los antecedentes de su padre “ayuda a entender el insólito comportamiento de la jueza”. Desafortunadamente, a lo largo de su artículo el periodista no fundamenta esta afirmación y aunque admite que no es causal de recusación, la nota da la sensación de pretender invalidar los fallos de la magistrada a causa de los antecedentes de su padre.

A lo largo del artículo no hay el más mínimo cuestionamiento jurídico a los fallos de la jueza Sarmiento, todo se refiere a su padre que, convengamos, no tiene antecedentes para que su hija se enorgullezca. Ahora bien, por más escabroso que sea el prontuario del coronel Sarmiento, no tiene nada que ver con las decisiones que tome su hija como jueza. En todo caso, la magistrada debe ser cuestionada por sus fallos; pero buscar en los antecedentes de su padre, por más macabros que estos sean, no parece ser una práctica democrática. Se asemeja con lo que se conoce como responsabilidad vicaria, que implica que alguien cargue con las consecuencias de la conducta de un tercero. El instituto deriva del Derecho Romano y se utiliza en la actualidad en materia civil, por ejemplo cuando un asegurado choca su auto quien paga es la compañía de seguros. Pero en materia penal la responsabilidad vicaria ha sido desechada, porque viola los principios del estado de derecho y sólo los regímenes totalitarios como el nazismo y la dictadura argentina la ha aplicado.

En la década del 90 la jueza Sarmiento era hija del mismo coronel pero falló en contra del rebalanceo de las tarifas telefónicas. ¿Las motivaciones de ese fallo también hay que buscarlas en los antecedentes de su padre? En el año 2004 su juzgado, el Contencioso Administrativo Federal Número 11, ganó el Premio a la Excelencia Judicial que otorgan las ONG Fores e Idea. El galardón le fue otorgado por la capacidad que mostró su juzgado para resolver la cantidad de recursos de amparo que recibió como consecuencia del corralito que había implementado Domingo Cavallo. ¿En este caso también es importante conocer los antecedentes del coronel Sarmiento para explicar la eficiencia del juzgado de su hija? ¿Habrán influido los antecedentes de Sarmiento padre como para que Fores e Idea la premiaran? Las preguntas son irónicas, pero formularlas sirve para tensar el argumento de Verbitsky y pronto se llega a la conclusión que no se llega a nada.

No se conoce que la jueza Sarmiento sea la versión jurídica de Cecilia Pando, ni tampoco que sus fallos hayan sido motivados por la ideología de su padre, cuyos actos ya deberían estar resueltos por la justicia. La jueza debe ser cuestionada por sus fallos o su conducta y en todo caso deberá afrontar un jury de enjuiciamiento; pero no corresponde achacarle responsabilidades por las acciones de su padre por eso la nota de Verbitsky es injusta. Tal vez, será ella quien deba resolverlas con su padre o con su terapeuta. Salvando las distancias, que son muchas: ¿Verbitsky no utiliza un mecanismo de razonamiento parecido al de los represores cuando detenían, torturaban y asesinaban a una persona por el sólo hecho de figurar en la agenda de otro? Conociendo los antecedentes del colega es obvio que no y una afirmación en ese sentido sería tan injusta como la que él ensaya en su nota, más bien parece advertirse que su análisis está influenciado por la dinámica kirchnerista de encontrar una conspiración a la vuelta de cada esquina.

La descalificación hecha por Verbitsky a la jueza Sarmiento también parece admitir indirectamente que sus fallos no serían atacables desde el Derecho, sino que hay que apelar a los macabros antecedentes de su padre para descalificarla a ella.

La paradoja es que la jueza afirmó días atrás, sentirse intimidada por la aparición de un patrullero de la policía en la puerta de su casa cuando no había solicitado custodia. Quien sabe, tal vez lo mandó algún nostálgico.

TODOS EN LA MISMA BOLSA

1AA_3912.jpg La Presidenta encabezó un acto en el Banco Nación, y aprovechó la oportunidad para convidar a los presentes con su particular análisis de la crisis desatada por el intento de remoción de Martín Redrado al frente del Banco Central y la utilización de reservas para constituir el Fondo del Bicentenario. “Todo es muy poco creíble y uno puede concluir en que hay una formidable maniobra no solamente política sino mediática, con la ayuda de sectores judiciales, porque para que haya judicialización de la política tiene que haber jueces que acepten tomar decisiones políticas en lugar de tomar decisiones judiciales”. También hubo un párrafo para el vicepresidente Julio Cobos a quien calificó como “el principal candidato de la oposición” y dijo que los sectores de la oposición están poniendo “palos en la rueda y obstruyendo la gestión del Gobierno”.

Es decir, cualquiera que no apoya al matrimonio presidencial está enrolado en una conspiración para que a la Presidenta le vaya mal, seguramente porque es mujer y anda sobre tacos; que al parecer cada vez son más altos y no le permiten tomar contacto con la realidad. Julio Cobos, Héctor Magnetto, Martín Redrado, la jueza María José Sarmiento, los periodistas y la oposición se reunieron en una cabina de teléfono y decidieron golpear al gobierno porque no tienen nada mejor durante el verano aunque haya empezado el programa de Ricardo Fort.

Es sorprendente el módico análisis que hace la Presidenta cuando es el gobierno el único responsable de esta crisis, para la que no había ni necesidad ni urgencia pero sí una lectura errada sobre el cambio de la realidad política a raíz del resultado electoral del 28 de junio.  Es claro que los Kirchner no infunden tanto temor como en sus épocas de gloria y los efectos de “pingüino rengo” se irán acentuando a medida que pasen los meses. Por eso, sería importante que en el gobierno se fueran percatando de ello para tratar de hacer las cosas un poco más prolijas.

Las declaraciones de la Presidenta lastiman a toda la sociedad que está muy alejada de los Magnettos, los Cobos, los fondos buitre y la intrincada lógica de las razones judiciales. Es más, ya nadie entiende por qué esa señora que se supone que lleva las riendas del país siempre está enojada y denunciando sin fundamentos razonables maniobras de todo en su contra. La gente se cansa de las victimizaciones, la incoherencia y de las contradicciones permanentes.

Es paradójico que la Presidenta que denuncia ser víctima de una conspiración mediática/judicial/opositora, sea la misma persona que hace pocos días junto con su marido consiguió que la justicia convalidara un crecimiento patrimonial del 154% en sólo un año. La Argentina se vuelve cada vez más una caricatura de sí misma.

El gobierno ha demostrado que no duda en profundizar la crisis desatada por la caja del Fondo del Bicentenario y presionar a quien se le atreva a hacerle frente. Una claro ejemplo de esto último es la intimidación que sufrió la juez Sarmiento, cuando un patrullero de la Policía Federal permaneció varias horas en la puerta de su domicilio sin que ella hubiera solicitado custodio. Recordemos que la Policía Federal depende del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que utiliza la fuerza en base a sus conveniencia política. Es claro que la policía no está para que Fernández la utilice como la guardia pretoriana del kirchnerismo. Hace ya mucho tiempo que el gobierno dejó en claro que no conoce de límites. No es la primera vez ni tampoco será la última.

Para muchos, Martin Redrado se ha convertido en un héroe, un émulo de Julio Cobos que hoy tiene el índice más alto de imagen positiva entre los políticos. Sin embargo, ambos no tuvieron reparos en su momento de obedecer a los Kirchner por convencimiento o por conveniencia personal; ninguno podrá decir que ahora se da cuenta que el matrimonio tiene un dudoso concepto de lo que significan las instituciones y el respeto a las leyes. Nunca se lo escuchó a Redrado quejarse sobre el falseamiento de las estadísticas del INDEC, que por cierto, tienen una estrecha relación con las actividades del BCRA. Redrado no llegó al gobierno hace 10 minutos hace algo más de seis años que obedece al matrimonio presidencial en silencio, y cada vez que un ministro de economía fue reemplazado su nombre siempre figuró entre los posibles. Por eso, hay que ser muy claro que oponerse a las acciones del gobierno no implica defender a Martin Redrado porque de lo que se trata es de defender la ley que los Kirchner pretenden ignorar cada vez que éstas se convierte en obstáculos para la implementación de sus objetivos. Objetivos que por lo general se basan en dos pilares: control y administración arbitraria de fondos públicos y evasión de los controles correspondientes.

Por esta razón, no hay que equivocarse Redrado no es el último mohicano que sigue dando batalla al hombre blanco, como el Grupo Clarín no es es el adalid de la libertad de prensa. Son emergentes circunstanciales moldeados por el propio gobierno, que en todo caso, desnudan la orfandad de alternativas de poder que padece hoy la Argentina.

Hoy es negocio despegarse de los Kirchner, como en su momento lo fue el caso inverso. Clarín, Cobos, la UIA, el campo y también Redrado –el héroe del momento- todos abrevaron del kirchnerismo en la época de vacas gordas. A ninguno de ellos en su momento les importaron las instituciones, la Constitución ni la legalidad; siempre fueron cuestiones menores divorciadas de la realidad política y económica más propias del mundo académico. Hoy nadie puede asustarse porque acá no ninguno es un “paracaidista húngaro”, como al mismo Kirchner le gusta azuzar cuando alguien se hace el distraído.

No es necesario ser abogado ni entender siquiera de leyes para darse cuenta que la embestida contra Redrado es ilegal. Basta con leer por encima la Carta Orgánica del Banco Central. El artículo noveno establece el mecanismo de remoción del presidente: “La remoción de los miembros del directorio será decretada por el Poder Ejecutivo Nacional cuando mediare mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario público, debiéndose contar para ello con el previo consejo de una comisión del Honorable Congreso de la Nación”.

La norma no deja lugar a dudas cuando prescribe que antes de remover a algún miembro del directorio, el Poder Ejecutivo deberá contar con “el previo consejo de una comisión” del Congreso. Sobre el punto no hay una cuestión de bibliotecas contrapuestas (el Derecho en general es bastante claro si se lo interpreta con buena fe) y lo prescripto por el artículo es taxativo. Si dijera “pudiéndose” en vez de “debiéndose”, el Poder Ejecutivo estaría facultado para escuchar o no el consejo de esa comisión; pero en este caso el legislador lo obliga a hacerlo.

Sin embargo, para eludir este requisito la Presidenta encontró una explicación que no tiene tiene ningún tipo de asidero jurídico. En los fundamentos del DNU expresa que el consejo previo “no tiene carácter vinculante” para el Poder Ejecutivo, argumento que lo sustenta en los considerandos del decreto a través del cual fue removido de la presidencia del Banco Central Pedro Pou del 25 de abril de 2001 que sostenía que el consejo de la comisión bicameral “carece de fuerza vinculante para el Poder Ejecutivo” y que por lo tanto “no produce efectos jurídicos en forma directa”. Es rigurosamente cierto que la opinión de la comisión no es vinculante y que como consecuencia de ello no produce efectos jurídicos directos, pero eso no significa que el requisito pueda soslayarse. En todo caso, deberá discutirse la conveniencia de mantener el requisito de la ley, modificarlo o eliminarlo. Es más, aun cuando Fernando De la Rúa criticó la cuestión en el decreto mencionado, no esquivó el requisito como sí lo hizo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Por otra, parte y haciendo una mínima interpretación de la norma, es obvio que el legislador tuvo por objetivo que la remoción de cualquier miembro del directorio de la entidad no recayera únicamente en manos del Ejecutivo. Además, no parecería coherente que si se requiere acuerdo del Senado para integrarlo a la hora de la remoción el Legislativo ni siquiera opine. Si bien es cierto que dicho consejo no tiene fuerza vinculante ni tampoco genera consecuencias jurídicas directas, no es menos cierto que las consecuencias de la opinión de la comisión bicameral encierra cuestiones políticas. Así, si el consejo de la comisión es en contra de la remoción, el Ejecutivo deberá esmerarse mucho en sus argumentos para tomar la decisión en contrario.

En el DNU firmado por la Presidenta y su gabinete también se advierte que la opinión de la comisión no era posible de ser escuchado, porque el Congreso se encuentra en receso estival y las comisiones del Senado aún no se han constituido. Bueno, la remoción del presidente Central amerita que Cristina convocara a sesiones extraordinarias, pero eso ponía al oficialismo en riesgo de recibir una contundente derrota política; donde probablemente el mayor beneficiado terminara siendo el vicepresidente opositor Julio Cobos.

La otra norma que no deja lugar a confusión es la contenida en el artículo 3: “En la formulación y ejecución de la política monetaria y financiera el Banco no estará sujeto a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo Nacional”. Es aquí donde se hace operativa la tan mentada autarquía del Banco Central, que no quiere decir que la entidad se ponga en contra de la política económica del gobierno, sino que debe haber un equilibrio y una negociación para llegar a un consenso lógico. Pero acordar en la lógica de los Kirchner implica claudicar.

El kirchnerismo ha desnudado con este episodio lo que venía siendo un secreto a voces y que se ha confirmado en estos últimos días, ignorar al Congreso y esquivarlo como sea posible. Esto implica, además de una pésima práctica política reñida con la legalidad, desconocer la voluntad popular que en las últimas elecciones se ha pronunciado por ejercer un mayor control sobre el gobierno.

El kirchnerismo ha decidido seguir tensando la cuerda y redoblar frenéticamente la apuesta, aunque ello implique que el país pierda la ya de por sí mínima credibilidad que tiene. Nada importa cuando los Kirchner tienen algo en la cabeza, y parece ser que la Argentina debe adaptarse sistemáticamente a sus caprichos. Pero desafortunadamente, sus berrinches siempre terminan generando los resultados contrarios a los que dicen fueron sus objetivos. Un buen ejemplo de esto es lo que sucede con el campo. El gobierno siempre sostuvo que su “política agropecuaria” tenía entre sus objetivos reducir la sojización de las áreas cultivables, sin embargo año tras año se siembra cada vez más soja. Es cierto que en los últimos años la cotización del commodity ha sido muy favorable, pero los Kirchner y el fiel Guillermo Moreno metieron mano en el trigo, en la leche y en la carne; favoreciendo a los grandes grupos y perjudicando a los pequeños productores que siempre dijeron defender y todos terminaron apostando al “yuyo”. No parece una política muy progresista que digamos.

Salvando las distancias, esta crisis guarda alguna similitud con lo anterior. Hay que recordar que, según explicó el gobierno, el objetivo del Fondo del Bicentenario fue que los acreedores tuvieran la certeza que la Argentina dispone de los fondos suficientes para hacer frente al pago de sus deudas. Sin embargo, lo que quedará de esta crisis será todo lo contrario.

 

ERROR DE CALCULO

redrado La lógica kirchnerista una vez más demostró que gracias a su improvisación puede sumirse en una crisis auto inflingida, cuya principal víctima terminará siendo –como sucede habitualmente- la maltrecha figura de la la Presidenta. Néstor Kirchner lo puso en la mira a Martín Redrado y pretendió “llevárselo puesto” de la presidencia del Banco Central, por no acatar la orden de transferir U$S 6.500 millones de las reservas para conformar el Fondo del Bicentenario con el que el gobierno pretende pagarle a los acreedores las deudas que vencen este año.

Redrado, que soportó tres corridas del mercado, no está dispuesto a ser un peón de los Kirchner y su negativa de dar un paso al costado de la presidencia del BCRA, hace que muchos lo asemejen a Julio Cobos. Es obvio que el gobierno no aprendió nada de aquella lejana noche en que el vicepresidente, con vos temblorosa y casi inaudible pronunció la frase que lo llevó a convertirse hoy en el político con mejor imagen del país: “Mi voto no es positivo”. Hoy con Redrado, atrincherado en su oficina del Central, la historia vuelve a repetirse. Parece que al matrimonio presidencial no le bastó con fabricar a Cobos, sino que ahora también está modelando a Redrado para convertirlo en un héroe capaz de resistir el embate pingüino.

Pero la torpeza del gobierno no se detiene y al mismo tiempo que el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, anunciaba el pedido de renuncia se difundía que el reemplazante de Redrado sería el economista Mario Blejer. Por su parte el ministro de economía, Amado Boudou, declaraba en una conferencia de prensa que el ex “Golden Boy”, como era llamado Redrado en la década menemista, había cesado en sus funciones. Horas más tarde, Martin Redrado sigue al frente del Banco Central y Mario Blejer difundió desde Francia un comunicado que terminó por desmentir su anunciado regreso al Central. Así, el gobierno demostró un nivel de improvisación preocupante, que pone de manifiesto que la módica estrategia del matrimonio llegaba hasta barrer de su cargo a Redrado pero nunca tuvieron en cuenta el escenario en el cual éste decidiera resistir en el cargo. Demuestra muchos años de atropellos y la permanente puesta en práctica de la lógica amigo/enemigo, que después del 28 de junio ya no tiene la efectividad de antes. Es más, en su afán absolutista el gobierno ni siquiera reparó en lo que dice la Carta Orgánica del Central y el procedimiento de remoción necesario para desplazar a un  presidente.

El comunicado de Mario Blejer tiene una frase inquietante para el gobierno, afirma que respeta la autonomía del Banco Central. Son pocas palabras que encierran un mensaje contundente: Blejer está dispuesto a volver al Central, siempre que Redrado renuncie, pero no está dispuesto a ser un empleado de los Kirchner. El economista tiene un prestigio internacional bien ganado y no está dispuesto a rifarlo. Nadie puede culparlo.

Martin Redrado tiene frente a sí dos normas de la misma jerarquía pero que son contradictorias. Por un lado la Carta Orgánica del banco que prescribe que la principal misión de la entidad es la custodia y preservación de la moneda. Además, la misma normativa prescribe que el presidente del BCRA no recibe instrucciones ni órdenes del Ejecutivo. Por otro lado, el DNU que conforma el Fondo del Bicentenario con U$S 6.562 millones de las reservas, que representan algo así como el 15% de los U$S 48.000 millones atesorados por la Argentina.  En principio ese dinero se iba a utilizar para demostrarle a los acreedores que la Argentina garantizaba el pago de sus deudas. Sin embargo, un sugestivo comunicado de Roberto Felletti habla de utilizar ese dinero para incentivar el consumo interno, dicho en otras palabras destinarlos al aumento del gasto. Simplemente Redrado decidió privilegiar lo prescripto por la Carta Orgánica, y aun cuando el gobierno quiera acusarlo ante la justicia por incumplimiento de los deberes de funcionario público; no será fácil que pueda obtener una sentencia condenatoria a Redrado. Las razones jurídicas son sencillas. El departamento de legales del BCRA pone en duda la “necesidad y urgencia” del DNU y advierte sobre las consecuencias inflacionarias de liberar el dinero que reclama el Ejecutivo. Por otra parte, Redrado está basando su decisión en una ley emanada del Congreso, que le garantiza autarquía e independencia frente a las ordenes del Ejecutivo. Además, esta crisis pone de manifiesto otra discusión y es la ley que regula validez de los Decretos de Necesidad y Urgencia, que sólo caerá si ambas cámaras del Congreso lo rechazan. Es decir, que una facultad legislativa de excepción del Ejecutivo tiene menos requisitos para su validez que una ley común. Una verdadera incongruencia jurídica gracias a la iniciativa de CFK cuando era senadora.

La diputada kirchnerista Diana Conti calificó a Redrado de estar al servicio de los “vende patria” y sostuvo que las normativas del Banco Central son “nimias”. Dicho en otras palabras, las leyes que se oponen a los caprichos kirchneristas no deben cumplirse. Claramente, ese no es el camino para reconstruir la seguridad jurídica que necesita el país para conseguir inversiones. Así, si el objetivo original del gobierno al conformar el Fondo del Bicentenario fue dar seguridad a los acreedores de la Argentina, lo que está consiguiendo es justamente todo lo contrario.

Martín Redrado decidió resistir y el gobierno, una vez más, generó una crisis política porque todavía no se percató que la forma de gobernar que le sirvió durante dos años, hoy ya es incapaz de generar los mismos resultados. Es claro que cada vez son más los que se le animan a los Kirchner.