Warren Buffett, el amigo de Bill Gates

El documental sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman en Netflix, El fiscal, la presidenta y el espía, ha generado una polémica política importante. Cinco años después que apareciera muerto en su departamento de Puerto Madero, el caso Nisman abre grietas como ningún otro: Los que sostienen que lo mataron y los que afirman que se suicidó. El documental no aporta ninguna novedad para dilucidar una trama oscura donde parece que nadie es inocente.

En la misma plataforma hay otro documental entre tantos, que se ocupa de la vida de Bill Gates, el fundador de Microsoft. En América Latina fue bautizado con el desafortunado título de “Bill Gates bajo la lupa”. La miniserie de tres capítulos retrata a Gates en un constante juego entre el presente, al frente de su fundación que intenta erradicar la polio del mundo- y por supuesto los inicios de Microsoft. Como no podía ser de otra manera, el documental se nutre como columna vertebral de una profunda entrevista con su protagonista, un excelente material de archivo y muchos testimonios de personas cercanas a Gates. Entre ellos sobresale un señor anciano que en una escena se lo ve poniéndole enormes cantidades de sal a una hamburguesa, que se ríe de la preocupación  de su hija y de los médicos sobre ese peligroso hábito. Mientras el hombre sigue condimentando su hamburguesa afirma que cuando tenía seis años ya sabía qué cosas le gustaba comer y que ello le ahorró incursionar en varios experimentos. Bill Gates le pregunta si no tiene problemas con la sal, el anciano se ríe y dice que su hija no deja de sacarle fotos que se las manda a sus médicos y ellos lo llaman de inmediato para retarlo. No le interesa, se ríe. El señor que engulle su hamburguesa se llama Warren Buffett, tiene 89 años, vive en Omaha y tiene un patrimonio de unos U$S 127.000 millones. Es conocido como el “oráculo de Omaha” y sus seguidores son fanáticos. Por supuesto es reconocido por su éxito en los negocios pero también por su gran austeridad en su vida personal. Años atrás, anunció que donaría el 99% de su fortuna a la Fundación Bill y Melinda Gates, que tiene como principal objetivo erradicar la polio del mundo. El documental de Netflix también trata de ello y muy tangencialmente muestra una pincelada de la amistad de ambos.

Warren Buffett es un hombre apasionante, de esos que cambian el mundo y que no se conforman.

A continuación una recopilación de diez de sus frases más destacadas:

1. Dale a tu mente algo de claridad.

«Insisto en pasar mucho tiempo, casi todos los días, sentado y pensando. Esto no es común en los negocios americanos. Yo leo y pienso, así que leo más de lo que pienso, por lo que tomo menos decisiones impulsivas que otras personas en los negocios. Lo hago porque me gusta este tipo de vida».

2. Nunca olvides las cosas básicas de los negocios.

«El precio es lo que pagas. El valor es lo que obtienes».

3. Reconoce en lo que te estás metiendo antes de hacerlo.

«Es mejor comprar un empresa increíble a un precio justo que una empresa justa a un precio increíble».

4. Sé inteligente y realista.

«Trato de comprar acciones en los negocios que son tan maravillosos que un tonto podría manejarlos. Tarde o temprano uno lo hará».

5. No finjas hasta que lo logres.

«Después de todo, sólo vas a darte cuenta quién está nadando desnudo cuando baje la marea».

6. Siempre observa con quién estás tratando.

«No puedes hacer un buen trato con una mala persona».

7. Actúa con honor e integridad.

«Toma 20 años construir una buena reputación y cinco minutos arruinarla. Si piensas en eso, harás las cosas diferente».

8. Valora lo que es importante.

«Muy seguido, una gran colección de posesiones termina poseyendo a su dueño. El activo que más valoro, a parte de la salud, son los amigos interesantes, diversos y leales».

9. Frena cuando lo necesites.

“Lo más importante que debes hacer si te encuentras en un agujero es dejar de cavar».

10. Sé valiente, ten confianza.

“Siempre supe que iba a ser rico. No creo haberlo dudado ni un minuto».

Es muy probable que si Warren Buffett fuera argentino, no sería Warren Buffett y más temprano que tarde habría salido por Ezeiza. De haberse quedado, seguramente sería calificado de codicioso, poco solidario, buitre y vaya a saber qué otras cosas más. En los Estados Unidos, en cambio, fue condecorado por el presidente Barack Obama. Los argentinos todavía se deben el profundo debate para decidir qué país quieren.

Fuente: https://www.entrepreneur.com/article/267618

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