Un País Un Poco Más Normal



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El fallo de la Corte Suprema de Justicia que dispuso retrotraer las tarifas de gas domiciliario es una derrota para el gobierno. No hay duda que se trata del traspié político / jurídico más importante desde que Mauricio Macri se hizo cargo de la presidencia. Además, se trató de un daño auto infringido por Cambiemos que no solo persistió en su error sino que, inclusive, lo profundizó. Más allá de los groseros desaciertos jurídicos y de una preocupante falta de cintura política; uno de los principales problemas fue que los principales funcionarios del gobierno interpretaron que el tema de las tarifas no era en realidad ese; sino que era una excusa para discutirle el poder al presidente. Lo convirtieron en una cuestión de gobernabilidad y así escalaron el problema con una enorme pérdida de tiempo.

La Corte Suprema puso fin a una gran parte de la discusión. Le hizo saber al Poder Ejecutivo que se estaba extralimitando en sus facultades y, en definitiva, que estaba vulnerando los derechos constitucionales de los ciudadanos. Es obvio que la sentencia generó mal humor y bastante bronca en el gobierno y en particular, según dicen, en el propio Mauricio Macri. Sin embargo el gobierno actuó con madurez. El jefe de gabinete Marcos Peña junto con los ministros Juan José Aranguren y Germán Garavano brindaron una conferencia en la que dejaron en claro que el gobierno iba a acatar el fallo de la Corte. Todos sabemos que esperaban otra cosa y que el fallo no les gusta. Sin embargo, como pasa en los países más civilizados del mundo, el Poder Judicial haciendo uso de su facultad de control le puso un freno al avance del Poder Ejecutivo. Y en ello no debe haber ningún dramatismo. Es el juego del poder y de la democracia. Es normal. La historia de los países está llena de ejemplos de presidentes avanzando más allá de lo que les permite la ley y los jueces poniendo un freno y “marcando la cancha”. Pero esto que siempre debió ser lo normal en la Argentina es la novedad. Si esto hubiera pasado en tiempos de Cristina Elizabet Fernández de Kirchner, la ex presidente no hubiera dudado en encaramarse en un atril y a los gritos hubiera denunciado que el fallo se trataba de un intento de desestabilización de su gobierno. Habría hablado de un poder en las sombras cuyo brazo más visible eran los jueces, algunos políticos, empresarios y por supuesto los medios de comunicación hegemónicos. Los aplaudidores seriales habrían sobreactuado sus muestras de apoyo y de afecto y la militancia rentada habría entonado cánticos amenazantes propio de un combate revolucionario que solo existía en su imaginación. Sin embargo, la Argentina cambió y esa postal que tantas veces vieron los argentinos en cadena ya no existe. En su lugar había también un atril pero con tres ministros respondiendo preguntas y anunciando que el gobierno acataría el fallo. Eso es revolucionario en un país que hasta hace poco meses seguía el camino venezolano.

A diferencia de lo que muchos sostienen, el fallo y la actitud del gobierno de acatarlo y llamar a las audiencias públicas empieza a mostrar a la Argentina como un país predecible. Un país donde otra vez se vuelve a respetar la ley y donde los jueces no son partícipes necesarios de un complot para atentar contra la democracia y hacer caer un gobierno. No. Simplemente son los funcionarios del Estado que cuando hay conflicto deben resolverlo. Por eso más allá del juicio de valor que a cada uno le merezca las decisiones del gobierno de Mauricio Macri y su política tarifaria y de las opiniones sobre el fallo de la Corte; hoy la Argentina es un país un poco más normal.

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One Response to Un País Un Poco Más Normal

  1. Annick Gomez dice:

    Gracias por el artículo! Por fin ambos poderes están separados y e acatamiento a la ley no es vivido como sometimiento!

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