RETALIATION CONTRA LA CORTE



CSJN

Retaliation: Represalia, venganza, desquite (Simon and Schuster`s International Dictionary). 

La Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene todo listo para dictar sentencia en la causa por la reforma del Concejo de la Magistratura, que la jueza María Romilda Servini de Cubría declaró inconstitucional. En las filas del oficialismo y de la oposición coinciden en que la sentencia será adversa al gobierno y terminará con la ley más polémica del paquete “democratizador de la justicia”. En esa derrota segura, como muchos afirman, es que se explican las expresiones del Senador Marcelo Fuentes, que comparó a la actual coyuntura política con aquellos días de 1955 que terminó con el derrocamiento de Juan Domingo Perón. En la misma línea se inscribe la catarata de tweets presidenciales que tuvieron como principal blanco al ministro Carlos Fayt y su edad para permenecer ocupando un sitial en el más Alto Tribunal. Al mismo tiempo, circula un rumor que la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner impulsa un proyecto de ley para ampliar los miembros de la Corte a diecinueve; casualmente el mismo número de concejeros que prevee la nueva ley del Concejo de la Magistratura declara inconstitucional. En Abril el juez Eugenio Zaffaroni había propuesto ampliar el número de jueces de la Corte también a diecinueve miembros los que se dividirían en salas.

La iniciativa presidencial, de confirmarse, se trataría ni más ni menos que la retaliation contra el tribunal que le propinaría una fuerte derrota política. Obviamente, aquellos mismos que sostienen la existencia de este proyecto también afirman que los cargos serían ocupados por jueces “amigos” del poder. Sería la reedición de la Corte adicta que supo tener Carlos Menem, quien amplió sus miembros a nueve.  Si bien no hay nada confirmado aún, el rumor es persistente y tiene verosimilitud porque no es el estilo de Cristina Fernández digerir las derrotas políticas y jurídicas pacíficamente. Además, una mayoría automática permitiría “reformar” la Constitución sin la necesidad de tener que atravesar el incómodo trámite de una reforma para la cual es muy probable que el gobierno no consiga el número suficiente de legisladores luego de las elecciones de octubre. Así, la posibilidad de una re reelección no sería una fantasía.

En la actualidad la Corte tiene siete miembros, pero en realidad su composición es de cinco en virtud de la Ley 26.183, promulgada el 15 de Diciembre de 2006 a iniciativa de la que por aquel entonces era la Senadora y Primera Dama Cristina Fernández de Kirchner. Ya se sabe que para el kirchnerismo la contradicción no implica un límite. Hay que tener en cuenta que la Constitución no establece el número de los miembros de la Corte, ni siquiera se requiere una mayoría especial en el Congreso para modificarlo y hoy el kirchnerismo tendría el número necesario para llevar adelante una iniciativa de estas características.

Cuando Carlos Menem llevó la Corte a nueve miembros, uno de los principales fundamentos era que el organismo con mayor cantidad de jueces ganaría en celeridad en la resolución de las causas.”Es necesario para agilizar la tarea del Poder Ejecutivo, perdón del Poder Judicial”, declaró con sincero fallido en Abril de 1990 el senador Augusto Alasino. El tiempo demostró que el aumento de jueces de la Corte nada tenía que ver con darle celeridad a las causas, sino con convalidar al gobierno y evitarle sobresaltos.

En el 2006, la senadora Cristina Fernández justificó su iniciativa en “retomar el camino de 1958”, que había comenzado en 1860 con una Corte Suprema compuesta por cinco jueces. La senadora también afirmó que con ese proyecto “se cerraba un ciclo histórico”, que había comenzado con el desguace de la mayoría automática del menemismo impulsada por Néstor Kirchner. Paradójicamente, Carlos Fayt, Enrique Petracchi y Ricardo Lorenzetti, hoy considerados por el gobierno como sus principales enemigos, celebraron la aprobación de la ley. Néstor Kirchner se había negado a ocupar las dos vacantes que quedaban en la Corte luego de conseguir la salida de los jueces del menemismo a través de juicio político y renuncia. Pero como la ley establecía que el Tribunal estuviera compuesto por nueve miembros pero sólo había siete, se requerían cinco votos para llegar a una sentencia; lo que en los hechos implicaba una mayoría especial que terminaba por paralizar su funcionamiento. La ley impulsada por Cristina Fernández establece en su artículo 3º una cláusula transitoria que dispone: “Desde la entrada en vigencia de la presente ley se reducirá transitoriamente a SIETE (7) el número de jueces que la integran. A partir de dicha reducción, las decisiones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación se adoptarán por el voto mayoritario de CUATRO (4) de sus miembros”.

El proyecto de la senadora Kirchner se impuso en la Cámara Alta gracias al voto afirmativo de 57 senadores y en la Baja por 192 votos a favor. Es interesante repasar brevemente algunos testimonios de aquel entonces. El diputado Luis Cigogna, titular de la Comisión de Justicia y miembro informante del oficialismo dijo: “Nadie tiene dudas de la independencia del Máximo Tribunal”. Hoy es probable que Cigogna no piense lo mismo, quien en aquella época también afirmó: “Es razonable que uno de los tres poderes tenga afinidad filosófica con el proyecto del presidente de la República, lo que no es admisible es que el gobierno designe amigos en la Corte para llamarlos por teléfono y que fallen de un modo u otro”. Podría decirse que el diputado oficialista tuvo una epifanía, porque siete años después de hacer esas declaraciones justamente lo que buscaría el gobierno es modelar una Corte en sintonía perfecta con el Ejecutivo y que deje de ser un dolor de cabeza. No caben dudas que en la concepción de gobierno y de acumulación de poder de la Presidenta Cristina Fernández no hay lugar para jueces independientes. En las últimas horas el senador Miguel Ángel Pichetto advirtió a la Corte que “no es un supra poder y tiene que ejercer con prudencia y responsabilidad”. Es decir declarar constitucional lo que flagrantemente constituye una violación a la Constitución. A rigor de verdad, Pichetto está planteando con crudeza cuál es la verdadera discusión de fondo entre el Poder Judicial y el Gobierno, que no es ni más ni menos que el control de constitucionalidad de las leyes; la verdadera razón de la propia existencia de la Corte Suprema de Justicia.

El conflicto entre el gobierno y la Corte está planteado desde hace mucho y cada vez es menos disimulado. Es difícil imaginar a los miembros de la Corte votando en favor de la constitucionalidad de la ley que reforma el Concejo de la Magistratura, como también que Cristina Fernández de Kirchner asimilará esta derrota política con resignación y sabiduría. Lo más probable es que despliegue una Retaliation sobre la Corte que podrá terminar en una profunda modificación de la fisonomía del Tribunal.

 

 

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One Response to RETALIATION CONTRA LA CORTE

  1. Cristian J. Caravello dice:

    Yo empiezo a preguntarme seriamente si dentro del gobierno están realmente encolumnados en pos de la reelección de Cristina Fernandez.
    Claro, de no ser el caso, el disimulo debe ser mayúsculo.

    Me pregunto, por ejemplo, si ningún allegado se dió cuenta de que esta ley no atravezaría el filtro de constitucionalidad de la Suprema Corte ni en cien mil años. ¿Nadie le avisó o la dejaron chocar ex profeso contra una pared que se veía de lejos?

    También comienzo preguntarme si realmente Cristina es quien gobierna. ¿Por qué habrían de seguir obedeciéndola cuando su verdadero factor de poder: la inconmensurable caja de Lazaro Báez, ya no se puede siquiera oler?

    Los ataques verbales contra la Corte son fuego de artificio. ¿Qué fin concreto podrían perseguir? Los fanáticos no los necesitan para apoyar cualquier cosa que le digan; y los que piensan libremente ya están entrenados para ver de lejos hacia donde van los tiros

    ¿Un proyecto para reformar el número de miembros de la Corte? Debería votarse a las apuradas a meses de un cambio en la composición del Congreso. ¿Qué vigencia podría tener? ¿Por qué no puede desarmarlo el poder legislativo que resulte de las elecciones antes aún que la modificación pueda instrumentarse? El único saldo de esa cruzada sería la exhibición de la más flagrante contradicción por parte de Cristina Fernandez respecto al número de miembros de la corte. ¿Cuánta espalda le queda para ese nuevo palazo?

    En mi opinión, estamos entrando en esa fase del peronismo donde el lider exhibe los primeros indicios de pérdida de poder y el redil, con máximo sigilo, empieza a buscar nuevos horizontes.

    Y el sigilo podría consistir en apoyarla incondicionalmente en cruzadas claramente perdidas.

    Saludos, Martín.

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