DIAS DE SAQUEO



saqueos

La Argentina está conmocionada luego de los saqueos a unos 300 comercios en cuarenta ciudades del país, que dejaron unos 650 detenidos y dos muertos en Rosario. La mecha se encendió en Bariloche, una de las ciudades con mayor índice de desempleo y como un reguero se esparció a Campana, Rosario, San Fernando, Chaco y Tucumán entre otras.

El gobierno envió al caricaturesco Sergio Berni a Bariloche al mando de 400 gendarmes, luego que durante horas la ciudad quedó presa de las bandas que atacaron varios supermercados. El anuncio de la operación corrió por cuenta del Jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, que al mismo tiempo hizo conocer la decisión del gobierno de retomar el control del predio que la Sociedad Rural Argentina tiene en Palermo. Una torpe maniobra de distracción que va camino a convertirse en otro escándalo. Esa fue la primera reacción. La segunda llegó al día siguiente cuando, tal vez con un poco más de tiempo, el gobierno y varios de sus aliados salieron en masa a acusar a Hugo Moyano, Pablo Micheli y Luis Barrionuevo de haber urdido de manera coordinada los saqueos en buena parte de la geografía argentina. Incluso, Abal Medina decidió reescribir el más elemental de los principios de inocencia exigiendo a los acusados que probaran su inocencia. Hasta ahora el gobierno no ha mostrado una sola prueba que vincule a los dirigentes sindicales con los saqueos.

El gobierno descubrió su módica estrategia frente a los reclamos sociales que pueden volver a producirse: culpar a los adversarios políticos. Esta es una primera conclusión. La otra es que para las provincias o municipios gobernados por la oposición, no habrá ningún tipo de ayuda por parte de las fuerzas de seguridad federales. El gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, y la intendenta de Rosario, Mónica Fein, lo sufrieron en carne propia después de fatigar sus teléfonos para comunicarse con la Ministra de Seguridad Nilda Garré pidiendo ayuda.  A Santa Fe no fue enviado ni un solo gendarme, que serán reservados para contener los desbordes en los territorios gobernados por el kirchnerismo. Un juego muy peligroso que demuestra que ahora no sólo los fondos sirven como herramienta disciplinadora sino también la seguridad.

Pero más allá de las declaraciones públicas de los voceros del gobierno, tratando vanamente de sostener un relato que hace mucho  se ha convertido en una caricatura de la realidad, hay mucha preocupación en la Casa Rosada por el efecto contagio. Efecto que en estos días fue apenas incipiente pero qué pasará si el fenómeno de los saqueos se espiraliza en las profundidades del Conurbano bonaerense. Nadie lo sabe. Por eso, el viernes con mucha discreción el gobierno provincial y el Ministerio de Desarrollo Social que conduce Alicia Kirchner, distribuyeron alimentos en La Matanza, San Martin, Merlo, Florencio Varela y José C. Paz, donde en éste último partido se produjeron principios de saqueos que fueron rápidamente contenidos.

Mientras todo esto ocurría Cristina Fernández de Kirchner se encuentra en El Calafate, su lugar en el mundo. No se la ha visto ni mucho menos escuchado, sólo hubo una referencia de Abal Medina que dijo que estaba al tanto de todo lo que estaba ocurriendo. La actitud de ausencia de la Presidenta no es una excepción, lo mismo ocurrió en la Tragedia de Once; en aquella oportunidad recién habló cinco días después en un discurso  que apenas se refirió a las víctimas y a sus deudos y principalmente estuvo orientado a enumerar los logros de la política ferroviaria del gobierno. Es paradójico y contradictorio que una Presidenta, tan afecta a convertir su administración en un reality show en cadena, se refugie en preocupantes silencios en momentos graves. Su silencio en estas situaciones son más estruendosos. Probablemente, en algunos días Cristina vuelva a encaramarse en el atril presidencial para reforzar la línea argumental oficial: acusar a los dirigentes sindicales opositores.

Es probable que haya habido grupo que instigaran los saqueos, pero es obvio que hay un ambiente propicio que se lleven a cabo y ello se debe a la alta inflación que el gobierno se empeña en negar y al frenazo de la economía que ya no crea empleos. Es el modelo que se agotó como consecuencia de una lógica política desconectada de la realidad. A ello debe sumarse una extraordinaria falta de gestión sobre aquellos temas que preocupan al conjunto de los argentinos. Los tres principales son: inseguridad, inflación y desempleo. Ninguno de estos temas está en la agenda de Cristina Fernández que está totalmente colonizada por su guerra contra el Grupo Clarín. Pero la realidad está ahí aunque la Presidenta la niegue, la minimice y utilice una retórica cada vez más vacía para explicarla.

Una de las principales preocupaciones de Néstor Kirchner siempre fue el control de la calle, no estaba dispuesto a que le pasara lo mismo que a Fernando De la Rúa y a Eduardo Duhalde. Por eso se encargó de cooptar y controlar a las organizaciones sociales y de fortalecer y encaramar en la cima de la CGT a Hugo Moyano. Es evidente que Cristina Fernández se olvidó de esa máxima y las consecuencias están a la vista. El gobierno perdió la calle y está perdiendo el poder.

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4 Responses to DIAS DE SAQUEO

  1. María Teresa Neagoe dice:

    Absolutamente de acuerdo con lo tuyo Martín. Creo que te faltó agregar que el gobernador es k, y el intendente de Bariloche no, razón por la cual informan que no les repartieron “la cajita feliz”, por razones ideologicas, como acostumbran, y algo tuvo que ver ésto. Ahora ante el despelote, parece que ha llegado. La perversión del kirchnerismo es de terror. Tienen una mezcla de post-marxismo y la corrupción del menemismo. Pero le ganan por lejos.

  2. Enrique Fragnul dice:

    Martin:

    y vatayon militante?………creación por otra parte del “Sr” Sergio Berni…no tiene nada que ver…..?

  3. casandrabsas dice:

    Creo que en gran medida el denominador común de los recientes saqueos ha sido el sentimiento revanchista que se ha plantado (y germinado profusamente) en la sociedad. Esta desviación ideológica que hizo creer a muchos que tienen derecho a todo sin necesidad de ganarse nada con esfuerzo. Saquear es ningunear también. Algo que el gobierno y sus aliados hacen muy bien y enseñan muy bien.

  4. Cristian J. Caravello dice:

    Hola Martín:

    No estoy de acuerdo con esto:

    “Es probable que haya habido grupo que instigaran los saqueos, pero es obvio que hay un ambiente propicio que se lleven a cabo”

    Fijate esta otra frase:

    “Es obvio que hay un ambiente propicio para que se lleven a cabo los saqueos, pero es probable que haya habido un grupo que los instigara”

    Dice lo mismo pero enfatiza distinto intercambiando lugares en torno al “pero”. El énfasis recae en la afirmación que está detrás del “pero”.

    Y yo creo que la segunda forma es más adecuada que la primera. Un ambiente propicio para saqueos ha existido en la Argentina durante gruesos tramos de su historia, y la simultaneidad de los hechos, sugiere fuertemente un plan previo.

    Si vos vas a un barrio carenciado y les decis a los tipos que tal día en tal supermercado van a haber saqueos, podes generarlos en cualquier momento. Pero si los saqueos ocurren al mismo tiempo en diferentes lugares del país, es evidente que alguien dijo “¡Ahora!”. Y ese alguien es un h. de p. al que los carenciados le importan un cuerno, simplemente los utiliza para crear caos.

    Todo este gran detalle estuvo ausente en tu nota.

    Saludos

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