CRISTINA: UNA MUJER SIN LIMITES



CFK

En General Rodríguez Cristina Fernández de Kirchner dio un discurso de esos que marcan un punto de inflexión desde el fondo y desde las formas. En su habitual tono soberbio, aunque esforzándose por parecer una ciudadana más, la Presidenta utilizó más de media hora en esta nueva entrega del relato por cadena nacional.

Inmisericordiosamente disparó potentes críticas sobre Daniel Scioli, a quien además le dio una lección express sobre cómo gobernar y gestionar. El gobernador, fiel a su estilo, se mantuvo impertérrito y absorbió estoico el castigo. Lo de Scioli ya es muy difícil de explicar desde lo político, pero aún lo es más desde el punto de vista humano. Tal vez crea que poniendo la otra mejilla como toda respuesta a la ofensiva que sufre, sea la mejor estrategia para salir airoso. Es difícil pensar que el gobernador esté en lo correcto, debería saber que una vez que la maquina kirchnerista se pone en marcha jamás se detiene hasta alcanzar su objetivo; que en este caso se trata de verlo afuera  de la gobernación. La Presidenta olvida que Scioli tiene exactamente la misma legitimidad de ella y que también fue respaldado para su segundo mandato por una avalancha votos. Pero como ahora el gobernador se convirtió en el enemigo público del modelo, disputándose el primer lugar con Hugo Moyano, el relato de la Presidenta lo ubica como un infiltrado del neoliberalismo residual o como un traidor a la generosidad del Movimiento Nacional y Popular que le abrió su corazón. Entonces, el respaldo popular que lo llevó a ganar un segundo mandato directamente no es tenido en cuenta, aun cuando la gran mayoría de quienes lo votaron también le hayan posibilitado a la misma Presidenta su propia reelección. No hay atenuantes, cualquier rasgo de independencia, una foto inapropiada o un fulbito (que es cierto que de inocente no tuvo nada) y se hace tronar el escarmiento. Las patrullas destituyentes se ponen en marcha para propinar el castigo al díscolo dirigidas por la Señora.

Cristina Fernández de Kirchner también decidió burlarse del Ministro de Economía español, Luis de Guindos, en un tono vulgar que erróneamente debe pensar que la acerca al pueblo. De paso, contó que casi se le atragantó una tostada mientras veía la foto del “pelado” en la tapa del diario El País, que tuvo la previsión de llevar por si alguien no lo había visto. No hay que olvidar que la Argentina tenía relaciones carnales con España y que a la Presidenta le gustaba encontrarse con los Reyes de la Madre Patria. Pero todo eso quedó ya muy lejos. Sería más útil para el país que la Presidenta en vez de burlarse de los infortunios de España y del aspecto de su ministro de economía, refiriéndose a él en términos despectivos y discriminatorios, explicara su visión sobre los temas que cada vez preocupan más a los argentinos como la inflación, la seguridad, la pérdida de puestos de trabajo y la recesión en la que parece haber entrado la Argentina. Nada de eso, es un menú que prefiere ignorar y que paradójicamente son cuestiones que afectan a todos pero en especial a los segmentos más pobres de la sociedad. Pero nada puede perturbar el baño de ego con que la Presidenta se premia cada vez que lo considera necesario. Nada puede contaminar el relato, que no es otra cosa que esa realidad acuñada a fuerza de cadenas nacional.

Sin embargo, lo más grave del discurso no fue la nueva embestida contra Daniel Scioli o la burla procaz al ministro De Guindo. Lo más serio y peligroso fue su referencia a la nota aparecida en la “Page Ten” del diario Clarín, donde un empresario inmobiliario y su empleado explicaban la parálisis del sector como consecuencia del cepo cambiario. La Presidenta decidió llamar al jefe de la Afip para que le informara la situación de ambos contribuyentes, datos que decidió incluirlos en su cadena nacional. Reveló que esa inmobiliaria no había hecho presentaciones del impuesto a las ganancias desde el año 2007 e identificó con nombre y apellido al empleado que aparecía en la foto de la nota, que según ella no era tal y se trataría de un socio.

Cristina Fernández de Kirchner demostró una vez más que no tiene límites y que las leyes están para ser cumplidas por los ciudadanos comunes, pero en tanto signifiquen un límite ella queda eximida. Fue un despliegue brutal de poder absoluto. La Presidenta no sólo violó el secreto fiscal de sus acusados, sino además una serie bastante importantes de derechos constitucionales, comenzando por el de inocencia.  No se trata de discutir si estas personas son culpables o inocentes de evadir uno o más impuestos, ello es resorte de la Afip y en último término de la justicia pero nunca de la Presidenta. En su arrebato, la Señora al parecer no reparó que terminó admitiendo ineficiencia de la Afip para controlar; aunque frente a la gravedad del episodio se convierte en un dato menor.

El mensaje es inequívoco: el que opina distinto será perseguido. El modelo no admite matices. La imagen es demoledora, una Presidente que mientras come tostadas con su desayuno revisa diarios y va tomando nota de los que piensan distinto para impartir el castigo correspondiente. Cristina Fernández de Kirchner acaba de dotar a la Afip de nuevas funciones, la de policía política. Parece que la Presidenta quiere engrosar la lista de aplaudidores infundiendo terror y dejando bien en claro que a ella nada ni nadie se le escapa y que tampoco está dispuesta a reconocer límites. Por supuesto, la Señora no ha puesto el mismo celo en desentrañar los vericuetos del caso Ciccone que lo tienen a su compañero de fórmula Amado Boudou en el centro de las sospechas de estar involucrado en el caso de corrupción más resonante del kirchnerismo. En este caso, la Presidenta usó su poder para proteger al vicepresidente y como en tantos otros temas jamas se refirió en público a este escándalo. Es evidente que no reparó nunca que el juez de la quiebra Ciccone todavía trata de saber quiénes son los dueños de The Old Fund, objetivo que no ha podido alcanzar. Tampoco la Presidenta reparó en los casos de inseguridad que todos los días se multiplican en los diarios, es evidente que lo debe considerar una cuestión menor frente a la gravedad que para ella tienen las declaraciones publicadas en la “Page Ten” del diario monopólico. Es evidente, que la Señora ni siquiera ha demostrado la astucia para analizar las consecuencias del impacto del cepo cambiario. Nada de eso, el problema para ella no es qué se dijo sino quién lo dijo porque a partir del quién se determina si esa opinión es válida o debe ser descalificada como en este caso.

Cristina Fernández de Kirchner no se conforma con haber montado un sistema mediático para oficial, interrumpir las transmisiones de radio y televisión cuando le venga en gana, utilizar la pauta publicitaria del Estado discrecionalmente; ahora pretende que la gente opine lo que ella quiere escuchar. La Presidenta ha demostrado que prefiere un país donde su voz sea la única que se escuche.

 

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2 Responses to CRISTINA: UNA MUJER SIN LIMITES

  1. […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Cristina: una mujer sin límites martinpitton.net/2012/07/13/cristina-un-mujer-sin-limites/  por vaargentina hace 6 […]

  2. CARLOS dice:

    es triste ver como avanzan sobre nuestros derechos y dia a dia nos convertimos en vasallos de una reina de mentiras, de hipocresía, de cinismo, no recuerdo quien decia algo asi como ” más que el grito de los corruptos, me preocupa el silencio de los buenos ” cuánto tiempo más seguiremos asi , sin actuar,sin dignidad, sin sentido en esta sociedad invadida por estos delincuentes soberbios inescrupulosos.? cuánto más ?

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