SCIOLI MARCO LA CANCHA



Scioli

Daniel Scioli llamó a una conferencia de prensa un sábado al mediodía de un fin de semana largo, una circunstancia que tiene una dosis de dramatismo. Un anuncio que no puede esperar hasta el comienzo de la semana. Pero a decir verdad no hubo un anuncio resonante, de esos que cambian el tablero político y obliga a un reacomodamiento de las fichas. Nada de eso. Scioli una vez más aplicó su propia receta: buena onda hasta la exasperación. Se mostró conciliador y hasta le agradeció a la Presidenta su “buena predisposición”, aunque no se sabe para qué porque es lo que menos viene demostrando Cristina Fernández; que lo quiere ver afuera de la provincia según revelara el intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez.

La receta de Scioli incluyó una dosis importante de diferenciación con el gobierno nacional, tal vez allí estuvo la novedad de su convocatoria que esta vez fue un poco más explícita. Se sometió a las preguntas de los periodistas manteniendo siempre su estilo no confrontativo, aunque por momentos sus respuestas carecieron de definiciones concretas. En todo momento se cuidó que nada de lo que dijera pudiera interpretarse como una ruptura con la Casa Rosada. No chicaneó a ningún periodista aunque más de una pregunta le resultara incómoda, ni se privó de decir que cree en la libertad de prensa para fortalecer la democracia. Una expresión inimaginable en labios de Cristina Fernández de Kirchner y en los de Gabriel Mariotto; notoriamente ausente del encuentro que se llevó a cabo en el Salón Dorado de la gobernación.

El principal mensaje de Scioli fue la diferenciación desde las formas. Su estiló calmado y hasta monocorde contrasta mucho con el vértigo del show presidencial en que se han transformado los actos de Cristna Fernández. No acusó a nadie de urdir un plan para desestabilizarlo y ni siquiera atacó a los gremios que fueron al paro por el desdoblamiento del pago del aguinaldo. Por momentos, Scioli parecía emular al presidente uruguayo José “Pepe” Mujica que declaró que con los argentinos lo único que puede hacer es negociar y negociar. El mismo camino parece querer transitar el gobernador.

En su esfuerzo por diferenciarse del cristinismo, Scioli buscó posicionarse como el heredero de Néstor Kirchner: “Hace 10 años, Néstor me confió aquella enorme responsabilidad de ser su vicepresidente y luego me dio todo el respaldo para que sea gobernador; y luego para que sea su vicepresidente en el Partido Justicialista y luego para encarar juntos la elección del 2009 y luego para ser reelecto nuevamente como gobernador, formando permanentemente un equipo con una gran responsabilidad”. La interpretación de estas palabras es sencilla: ir contra mí es ir contra Kirchner, aun cuando la embestida esté a cargo de su viuda.

Sin embargo, los tiempos políticos cambiaron, Scioli deberá delinear una estrategia mucho más precisa, y tal vez mucho más diferenciadora, si planea terminar su segundo mandato como gobernador. La decisión en la Casa Rosada de desestabilizarlo está tomada hace rato y la transferencia de sólo mil millones de pesos es una muestra concreta de que el cristinismo lo sumó al bando de sus enemigos. Por eso, es de esperar que las críticas sobre su manera de gestionar y comunicar recrudezcan. Más aun haberse prestado a una conferencia de prensa como lo hizo, es obvio que no debe haber caído nada bien en aquellos que buscan verlo fuera de la gobernación. Incluso debe haber exasperado que haya reafirmado sus intenciones de ser candidato en el 2015.

El gobernador mandó un claro mensaje que va a seguir firme en su cargo y que no se baja de sus aspiraciones presidenciales. “Yo lo que tenía que decir con respecto a esto ya lo dije y punto. En los términos que lo dije y tomen en forma integral todas mis declaraciones de aquel momento. Dije especialmente que era un momento de gobernar, de encarar soluciones a los problemas de la gente y yo no me distraigo en ninguna otra cuestión“, afirmó un tanto molesto.

Sin embargo, lo que no quedó claro es cómo lidiará en los próximos meses con la falta de recursos. El gobierno puede restringir aún más el envío de fondos y por caso Mariotto y La Cámpora tienen capacidad suficiente para trabarle el proyecto de declaración de emergencia económica que el Ejecutivo provincial mandará en las próximas horas a la Legislatura. Por eso, el agradecimiento a la responsabilidad que tuvo la oposición no puede pasar inadvertido. No sería antojadizo un escenario en el que Scioli termine por apoyarse más en los legisladores de la oposición, que en aquellos que en los papeles son oficialistas pero que hace rato están en la vereda de enfrente. Algo que también podría profundizar una estrategia, todavía larvada, que apunta a rescatar a los peronistas que quedaron afuera del modelo nacional y popular, que cada vez es menos peronista y menos kirchnerista.

En el complejo ajedrez que es la política argentina, Daniel Scioli planteó una buena jugada con su convocatoria. Marcó la cancha pero siempre fiel a su estilo pero ya no le alcanza sólo con eso. Va a necesitar mucho más que el marketing político para asegurar la gobernabilidad de la Provincia de Buenos Aires y su propia estabilidad. Es muy probable que las dosis homeopáticas de diferenciación no sean suficientes para enfrentar los próximos meses. Necesita conseguir fondos y ya quedó claro que desde el gobierno no se los van a dar.

Foto: Dyn

 

 

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