CASO CICCONE: RAFECAS AFUERA



28557Refecas-1El juez Daniel Rafecas fue apartado de la causa donde se lo investiga al Vicepresidente Amado Boudou, por el supuesto delito de tráfico de influencias en el caso Ciccone.

La Sala I de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional Federal lo decidió así en el incidente por recusación iniciado por el abogado de José María Núñez Carmona, amigo y socio de Boudou. Debe ser la primera vez en la historia del Derecho que un juez es denunciado por un abogado que, supuestamente, intentaba ayudar a su cliente.

“Contrariamente al lugar secundario que el Dr. Rafecas asigna a las conversaciones mantenidas a través del sistema WhatsApp y también, aparentemente, en su juzgado, su contenido revela más que un simple intercambio de opiniones con un extraño a la causa”, sostiene la resolución de once páginas.

La Cámara sostiene en su fallo que en el intercambio de mensajes “puede leerse que el juez le transmitía cuanto menos su opinión autorizada” al abogado de Núñez Carmona, Danozzo Iturraspe con quien el mismo juez admitió que lo unía varios años de amistad.

En otro pasaje del fallo, el Tribunal afirma que “la prueba ofrecida por el recusante es la que le da sustento a la sospecha de parcialidad. Ella  controvierte las explicaciones del juez y lo posiciona concretamente en una de las causales que el legislador  concibió como suficiente para justificar el apartamiento: el haber dado consejos o manifestado extrajudicialmente su opinión sobre el proceso a alguno de los
interesados. Está claro, entonces, que Danuzzo Iturraspe era mucho más
que un “extraño en este proceso”, como lo denomina el juez. Él, por lo pronto, representaba a un interesado en el proceso y por ello es procedente la causal”.

El fallo, en otro de sus párrafos, le llama la atención a Rafecas cuando sostiene que: “No se deja de ser juez al delegar en el titular de la acción penal la instrucción de la causa. Por el contrario, los rasgos de imparcialidad se acentúan y sus deberés también, ya que no lleva en sus espaldas la difícil tarea de investigar y al mismo tiempo preservar su juicio”.

La conducta de Rafecas es muy cuestionable y, en principio, el fallo de la Cámara no parece incorrecto; es más claramente está sustentado en una de las causales que el Código procesal Penal establece para apartar a un juez de una causa. La doctrina en este sentido es clara cuando uno de sus principales exponentes como es el Dr. Jorge Claría Olmedo afirma en una de sus obras que “haber dado recomendaciones acerca de la causa antes o después de comenzada, aconsejando o manifestando su opinión sobre el asunto a alguno de los interesados”; como una causal de recusación.

Ahora bien, lo extraño de este caso es que debe ser la primera vez que quien hipotéticamente fue ayudado por el juez sea quien lo recuse. Por lo general, quien recusa es la parte que se ve afectada por el supuesto favoritismo del juez. En este caso no fue así. Entonces, más allá del fallo y sus tecnicismos legales surge la obligada pregunta de por qué el supuesto beneficiado por la torpe conducta del juez, es quien lo denuncia para apartarlo del caso. Y quien lleva adelante esta estrategia legal no es cualquiera, sino el abogado del amigo de Amado Boudou, que incluso podría estar involucrado en el proceso.

El juez Daniel Rafecas no se condujo como bien y esto es un hecho, aun cuando goce de un prestigio importante. Un juez no puede tener ese tipo de diálogo con una persona que no es ajena al proceso que él mismo está llevando adelante. Rafecas se equivocó y esto hay que decirlo. Ahora, la causa será sorteada y será recibida por otro juez. En supuesto caso que el “azar” la lleve a los estrados de Norberto Oyarbide se armaría un escándalo político importante y teniendo en cuenta los fallos anteriores de este juez, no sería raro que los funcionarios quedaran exentos de cualquier responsabilidad. En caso que aterrizara en el despacho de Claudio Bonadío, el juez que instruye la causa por la masacre de Once, las sospechas también irían en aumento. No cabe lugar a dudas que hoy Amado Boudou tiene un motivo para sonreír como lo hizo durante la sesión en que se trató la expropiación de las acciones de Repsol en YPF en el Senado.

Hubo una errónea lectura en muchos medios y en varios políticos, porque quien es peligroso para los imputados de la causa Ciccone es el fiscal Carlos Rívolo y en mucho menor medida Rafecas. Un dato para prestar atención, habrá que ver si el próximo juez que entienda en la causa mantiene la instrucción delegada en Rívolo como lo había resuelto Rafecas o se la quita.

 

Doble click para bajar la resolución completa de la Cámara

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