BOUDOU: UNA DENUNCIA Y MUCHAS DUDAS



20120407183724_gabbi-7-4-12En su caótica conferencia de prensa, Amado Boudou hizo denuncias a diestra y siniestra. Embistió contra el estudio jurídico de Esteban “Bebe” Righi, Procurador General de la Nación, es decir el jefe de los fiscales y por lo tanto el superior del fiscal Carlos Rívolo, quien le pidió al juez Daniel Rafecas allanar el departamento propiedad del vicepresidente. Tal vez, en ello deba explicarse la embestida al ex Ministro del Interior de la efímera presidencia de Héctor J. Cámpora. Cargó contra el juez Daniel Rafecas, el fiscal, Héctor Magnetto, los periodistas a los que había convocado para que lo escuchen en su catártico monólogo. Además, Mauricio Macri, Hermes Binner y Daniel Scioli fueron otros blancos de la arremetida del vicepresidente. A los tres,  los relacionó con contrataciones directas a favor de la firma Boldt; que se ha convertido en el principal blanco de sus acusaciones. En ellas fue que incluyó sorpresivamente, aunque la embestida contra Righi también lo fue, al presidente de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabbi; que aspira a un nuevo mandato al frente de esa institución.

Amado Boudou lanzó sin anestesia que Gabbi había concurrido en dos ocasiones a su despacho del quinto piso del Ministerio de Economía en el mes de marzo del año pasado, el 3 y el 11 respectivamente. El vicepresidente explicó el motivo del encuentro: “Me dijo que el señor Tabanelli me iba a destruir, pero que le podía poner un número, que él se iba a encontrar con Tabanelli en Punta del Este y le podía entregar un número. Yo les dije que estas cuestiones de mafiosos las arreglaran en otro lado”. La saga revelada por Boudou siguió así: “El 11 de marzo de 2011 vino a verme otra vez; yo le dije que ni quería escucharlo ”.

Pasó más de un año y Amado Boudou ya no es ministro de economía, hoy es vicepresidente y recién ahora revela la historia que sorprendió a la City porteña. Hay un dato curioso. Los encuentros que reveló quedaron consignados en el Registro de Audiencias Públicas que depende de la Jefatura de Gabinete, pero no en las fechas que relató. Sin embargo, las reuniones fueron asentadas en fechas diferentes. La primera se habría producido el 1 de marzo de 2011 a las 10.30 horas y el motivo del encuentro fue “análisis del sector”. Según el vice en esa reunión Gabbi le habría hecho el ofrecimiento de Tabanelli. La segunda, siempre según los registros oficiales, habría tenido lugar el día 10 a las 10.30 horas y quedó asentada como “reunión de trabajo y análisis sobre el sector”. Es extraño que Boudou no haya revisado las fechas. Otra particularidad es que el sitio de Registro de Audiencias Públicas está caído desde el sábado pasado por la noche como le consta a este cronista. ¿Casualidad?

En su rocanbolesco monólogo de prensa el vicepresidente se autoincriminó en el delito de omisión de denuncia, debido a que no cumplió con la obligación que le cabe a todo funcionario público de denunciar un delito que llegue a su conocimiento. Amado Boudou debe explicar, si su relato es cierto, por qué no hizo la denuncia correspondiente. Además, algo que tampoco se entiende es por qué volvió a concederle audiencia a una persona que, según él, lo intentó coimear. Escuchando el relato del vicepresidente, al que le faltan no pocos detalles, uno bien podría pensar que se negó a poner el número que generosamente le ofrecía Tabanelli por intermedio de Gabbi. Este marchó a Punta del Este y le contó las novedades a su mandante que lo habría mandado otra vez a entrevistarse con quien iba a ser el compañero de formula de Cristina Fernández de Kirchner. Un mal pensado también podría imaginar que se habría entablado una suerte de negociación, que desde ya no habría llegado a buen puerto. Es obvio que el relato de Boudou adolece de las imprecisiones del resto de sus denuncias. Ahora si lo que denuncia fuera cierto hay otro dato que se podría inferir y es que evidentemente no fue lo suficientemente convincente para rechazar el ofrecimiento que, siempre según sus dichos, Gabbi le habría hecho llegar. En base a esto pueden abrirse una serie muy vasta de conjeturas. Cualquiera que rechaza una coima es lo suficientemente persuasivo para que su interlocutor no intente a volver a ponerse en contacto, pero según el mismo Boudou no fue lo que ocurrió en este caso. Gabbi volvió de Punta del Este, pidió una nueva audiencia que Amado le concedió y, siempre según su relato, volvió sobre el ofrecimiento de Tabanelli. Ahora, ¿por qué el hombre fuerte de Boldt habría entendido que era necesario “arreglar” con Boudou? Es algo que el vicepresidente tampoco explicó en su muy vaga denuncia. Es un extremo sencillo, si un empresario quiere coimear a funcionario público es porque de éste, que en este caso es Amado Boudou, depende una decisión que le conviene a quien ofrece el pago. ¿Cuál era esa decisión? El vicepresidente debió explicarla pero no lo hizo. Hasta ahora y así cómo está planteada la denuncia de Boudou suena poco creíble. Tampoco el vicepresidente anunció que fuera hacer la denuncia en la justicia, por eso que dicen “más vale tarde que nunca”; pero ni siquiera.

Por su parte, Adelmo Gabbi difundió un duro comunicado: “Ante la insólita imputación formulada contra mi persona por el Vicepresidente de la Nación, Amado Boudou, en el sentido que realicé una gestión económica en favor del señor Tabanelli y la empresa Boldt, niego terminantemente que ello hubiese existido… declaro enfáticamente que tal imputación es notoriamente falsa, y además me resulta asombrosa….Dado que esta situación exige un debido esclarecimiento de los hechos, habré de formular las acciones judiciales más conducentes para ello, así como para resguardar mi nombre y honor, gravemente afectados”.

Ahora, Amado Boudou deberá explicar lo que calló durante más de un año.

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