SUEÑOS NO TAN COMPARTIDOS



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“Reclamale a Sergio Schoklender, que es el que los echó”, respondió muy incómoda Hebe de Bonafini a los reclamos de cuatro obreros de la Fundación Sueños Compartidos que le reclamaban por el atraso en el pago de salarios y la liquidación de varios despidos. La escena se desarrolló el jueves poco antes que Bonafini encabezara la tradicional ronda de las Madres en la Plaza de Mayo. Los obreros estaban encabezados por Luis Aranda del barrio Castañares, donde la Fundación emplean a 680 personas en un proyecto para la construcción de 780 viviendas.  ¿Quién los manda a ustedes?, preguntó visiblemente fastidiada Bonafini si salir de la parte trasera de la combi que la había llevado a la Plaza de Mayo. “Nadie. La necesidad, no tenemos nada para comer”, contestó Aranda, que fue despedido de la Fundación el 28 de enero pasado por Sergio Shocklender.

Los obreros explican que los atrasos en los pagos y el clima autoritario siempre reinó en la Fundación Sueños Compartidos, pero desde que estalló el escándalo que lo tiene en el ojo de la tormenta a Sergio Schoklender las condiciones se agravaron. Indican que las obras no están totalmente paralizadas pero que van en camino de esa dirección. “Los proveedores avisaron que no van a llevar más materiales porque no hay nadie que ponga la firma ni que ponga la plata y si no hay materiales no hay trabajo”, explica Ernesto Zarza que trabaja en el obrador Castañares.

En declaraciones a Contrapunto, Zarza también dijo que nunca se respetaron las fechas de pago y como hay atrasos en la cancelación de las deudas a los proveedores los materiales no llegan.

Las condiciones laborales en la Fundación Sueños Compartidos distan mucho de ser las óptimas, no tienen agremiación a la UOCRA, no hay delegados internos y reina un clima tensión y autoritarismo constante. “Hay un clima bastante tenso. Entrar a trabajar implicaba estar en un clima de las ocho que duraba la jornada laboral. Todos sabíamos que un descuido en un detalle implicaba ser sancionado y hasta ser  despedido”, sostiene Zarza quien afirma que “te miran con una cara de patoterismo terrible que ya antes de hablarte te daba miedo”.

Los trabajadores también denuncian que eran obligados a concurrir a los  actos políticos encabezados por Cristina Fernández de Kirchner. Zarza también revela que los que no participaban o faltaban a las marchas se exponían a ser sancionados y hasta eran pasibles de ser despedidos. El trabajador de Sueños Compartido explica que entre los actos al que fuer “invitado” a concurrir se cuenta aquel que se llevó a cabo en el estadio de River Plate, en el que la Presidenta le recordó a Hugo Moyano que ella trabaja desde los 18 años cuando el camionero dijo en su discurso que iba a llegar el día en que un trabajador fuera presidente. “Las madres tienen que ir a apoyar a la Presidenta, así que tienen que calzarse los pantalones y hay que hacer frente y pelear contra quien sea, están todos obligados a ir. Era el discurso que daban y teníamos que agachar la cabeza. Hablaba con mis compañeros y no todos querían ir, pero no quedaba otra había que ir porque al otro día no entraban en el obrador”, declara Zarza.

Claramente, es un contrasentido que una ONG como es Madres de Plaza de Mayo, que su lucha siempre fue en defensa de los derechos humanos; implemente puertas para adentro un sistema laboral rayano prácticamente al terror. La policía del trabajo, que depende del ministro Carlos Tomada, y que debe vigilar las condiciones laborales y el respeto por los derechos de los trabajadores nunca hizo nada. La misma falta de interés mostró la UOCRA comandada por el cuestionado Gerardo Martínez que, de acuerdo con los planes de la Presidenta, era su candidato para reemplazar a Hugo Moyano al frente de la CGT. Planes que luego de las revelaciones sobre la supuesta colaboración del gremialista en el tristemente Batallón de Inteligencia 601 durante los años de la dictadura hayan sido descartados.

“Le pedimos a la UOCRA que nos respalde y el jueves fue la primera vez que el gremio ingresó al obrador. Anteriormente, ellos venían pero se quedaban en la oficina, donde arreglaban y se iban. A los gremialistas nunca los vimos en el obrador. Recién ahora conseguimos que los muchachos se acerquen por primera vez a hablar con la parte obrera”, grafica Ernesto Zarza acerca de la falta de actuación y preocupación del sindicato que conduce Martínez. “Nos descuentan del sueldo para el gremio pero no somos afiliados, ahora acordamos que van a empezar a afiliar y nombraremos delegados.”

Cuando se lo consulta a Ernesto Zarza su opinión sobre Bonafini responde: “Hebe no es muy distinta a lo que se vio en los medios, es una total actitud de de autoritarismo, a mí me da la sensación como si uno estuviera hablando con gente de la época de la represión, es un tono fuerte, malintencionado y con falta de respeto al obrero. Me genera dolor la forma en respondió Hebe”. Además, dice que a Sergio Schoklender sólo lo conoció de vista cuando fue al obrador para convocar a los trabajadores a marchar o para dar algún discurso desde arriba de un escenario.

Las revelaciones de Ernesto Zarza son contundentes. No cuestiona a Hebe de Bonifini por su trabajo en pos de los derechos humanos, la cuestiona como parte de una patronal que se desempeño con autoritarismo presionando a los trabajadores, al mejor estilo del capitalismo salvaje que el supuesto progresismo del gobierno siempre dijo atacar. Se trata de un trabajador tratando que le paguen por su trabajo y que le respete sus derechos. Nadie los manda ni tampoco son parte de una conspiración orquestada para boicotear al gobierno o a las Madres de Plaza de Mayo. Es obvio, que en virtud de la gran cercanía del kirchnerismo con la organización que preside Hebe de Bonafini, el gobierno y los sindicatos no podían ignorar lo ocurría puertas adentro de Sueños Compartidos.

El escándalo Schoklender no sólo reveló una cuantiosa fortuna amasada por el ex apoderado de las Madres de Plaza de Mayo, presuntamente financiada con fondos públicos, pero también pone de manifiesto –una vez más- las contradicciones en las que incurre el kirchnerismo. Poco a poco se va revelando una trama en la que la acumulación de poder para seguir ejerciéndolo y los negocios cruzan todo aquello que es parte del modelo nacional y popular.

Entrevista a Ernesto Zarza en Contrapunto (FM Identidad 92.1)

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