LOS AUTENTICOS DECADENTES



30 de octubre de 1983, 25 años atrás, el radicalismo ganaba las elecciones y Raúl Alfonsín se convertía en Presidente. La Argentina había llegado al final de un túnel oscuro y desgarrador. La democracia volvía a instalarse en el país y renacía la esperanza.

El gobierno de Alfonsín terminó seis meses en medio de un caos inflacionario y de los primeros saqueos, que el ex Presidente ha declarado que muchos organizados. Es cierto que ese gobierno tuvo muchos errores, especialmente en el área económica pero desde el punto de vista institucional, trató de sentar las bases con el objetivo de poner en práctica el verdadero juego democrático. El juicio a las Juntas, única experiencia en el mundo, es uno de los más importantes legados de la gestión alfonsinista y también la ley de divorcio que permitió regularizar la situación de muchos ciudadanos.

La Argentina es un país asombroso que se empecina en ir en contra de la lógica política y económica, algo de lo que sobran ejemplos. Un cuarto de siglo después, tenemos una calidad democrática e institucional más deteriorada que en 1983; cuando la lógica indicaría que debería estar más fortalecida. Pues no. En el ’83 se debatían ideas y se trataban de sentar las bases para un proyecto de país, equivocado o no, pero se trataba de imprimir un rumbo siempre tendiendo en miras el respeto de los derechos y las instituciones. Hoy, desafortunadamente, las ideas hace muchos que están ausentes sin aviso, el Congreso empieza a despertarse luego de cinco años de letargo pero el gobierno no duda en atentar contra los derechos e imponer la lógica de la chequera como principal instrumento de gestión.

Es cierto que el gobierno de Alfonsín tuvo errores, pero también es necesario analizar esa gestión bajo la lupa del contexto político de aquel entonces y de la falta de ejercicio democrático. Pero Raúl Alfonsín es el único ex Presidente que puede caminar por la calle tranquilo, que goza de un prestigio bien ganado, que sobre sus espaldas no pesan ni siquiera sospechas de corrupción y es respetado por aquellos que coinciden con su ideario por los que lo combatieron. Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde no tienen la consideración popular que merecidamente goza Don Raúl. Y, sin lugar a dudas, el matrimonio Kirchner cuando deje el poder difícilmente puede convertirse en un ícono de la democracia y la transparencia.

Hoy que se cumple un cuarto de siglo de la victoria radical los argentinos deberíamos preguntarnos: ¿Por qué nos encontramos en esta situación? ¿Por qué permitimos mansamente que el poder avasalle nuestros derechos? ¿Por qué le exigimos tan poco a cada gobierno de turno? Los argentinos nos debemos una autocrítica y quizá la respuesta a estas preguntas es que no consideramos a la democracia como un valor vital. Los argentinos somos corto placistas y con que un gobierno nos permita comprar plasmas en cuotas, un auto mediano y un para de semanas en la costa nos conforman. Ah!, que el dólar no se mueva.

El 30 de octubre de 1983 nacía una esperanza y empezaba la primavera democrática. Veinticinco años después un gobierno quiere cambiar el sistema jubilatorio en veinte días, llevarse el dinero de los aportantes de las AFJP que decidieron permanecer en el sistema de capitalización –que suman casi 10 millones de personas-, la noticia más importante es la cotización del dólar, la seguridad gobierna en cada vez más lugares del conurbano y los partidos políticos –salvo raras excepciones- están deshechos como articuladores de los cambios a través de la política.

Es triste ver y vivir la degradación de la Argentina y la desactivación de sus instituciones más importantes, que hoy no son más que fachadas de lo que deberían ser. Usualmente, la Argentina quería parecerse a Europa y miraba con cariño a París. Nos considerábamos los europeos de América Latina. Hoy los ejemplos están mucho más cerca: Brasil, Uruguay y Chile han crecido institucionalmente, tienen proyectos estratégicos y buscan su lugar en el mundo. En cambio, en la Argentina de hoy aterrizan valijas cargadas de dólares, los personeros del poder son bendecidos con oportunas “faltas de mérito”, impera un culto al aislacionismo y el gobierno cada vez con mayor frecuencia hace cambios bruscos sin un sustento sólido. La discusión de ideas cedió por la discusión de slogans anacrónicos, que hace mucho dejaron de tener importancia en el mundo, pero aquí sirven de excusa funcional a políticos que se empeñan en vivir de lo nuestro.

¡Gracias Don Raúl!

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2 Responses to LOS AUTENTICOS DECADENTES

  1. Martín, lamentablemente argentina es el pingüinato de la decadencia.

    Los estoy viendo y admirando la belleza de tu colaboradora.

    Saludos!
    C. W. Karl

  2. Mónica dice:

    Martín,escuché tu comentario en la radio y también al entrevistado ex-vice gobernador del “Cleto” quien cuestionaba a Randazo por responder en contrario al Presidente “Cleto” en ejercicio. Sin embargo no cuestiona la falta de ética del Sr. “Cleto” quien traicionó con su voto “no positivo” (que resultó ser “NO POSITIVO” para los pequeños y medianos productores agrarios)el Proyecto del cual era parte traicionando también a la Ciudadanía que votó ese Proyecto, algo inédito en el mundo, en dos oportunidades se dió algo similar y con la misma convicción con la que votaron en disidencia al Gobierno del cual formaban parte tuvieron la “DIGNIDAD DE RENUNCIAR”, algo que hacen los hombres de bien que son fieles consigo mismos y respetan a sus con-ciudadanos.
    Esto debería hacer reflexionar acerca de que valores se sustentan cuando algo tan falto de ÉTICA Y MORAL es justificado por los periodistas (no todos hay exepciones) y por la GENTE que afortunadamente no son todos los Argentinos/as, porque esto también hablaría muy mal de los valores que una sociedad sustenta.
    No se le puede pedir a un TRAIDOR que tenga un mínimo de dignidad como tampoco debemos justificar lo injustificable.
    Saludos.

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