TENSANDO UNA CUERDA TENSA



El gobierno canceló la reunión programada para hoy con los dirigentes ruralistas, y así tensó una cuerda que ya está demasiado tensa. Al parecer, la estrategia de delineada por Néstor Kirchner de doblegar al campo sigue vigente.

El principal inconveniente para Alberto Fernández para volver a la mesa de negociación fueron los discursos en el acto de Rosario, principalmente los pronunciados por los dirigentes de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli. Paradójicamente, el Jefe de Gabinete calificó de “hombre prudente” a Luciano Miguens –presidente de la Sociedad Rural Argentina- por haber leído su discurso, luego de que la entidad que representa fue la más estigmatizada por el gobierno desde el inicio del conflicto.

Alfredo De Angeli fue el primero que habló y dijo que “si mañana (por hoy) no hay una solución, el martes empiezan las asambleas”; mientras que Buzzi disparó: “El gobierno de los Kirchner es un obstáculo para que el desarrollo sea posible”. Estas fueron las frases que más molestaron al gobierno y la razón por la cual en la Casa Rosada decidieron cancelar la reunión programada para hoy a las 16 horas. “Nunca esperé que fueran hacer esos discursos pero escuchar decir que si no se hace lo que quieren vuelven a cortar las rutas, o que el gobierno de Kirchner es un obstáculo para el desarrollo es una barbaridad irritante”, declaró Fernández. Además, con respecto al acto de ayer, que se calcula una concurrencia de entre 200.000 y 300.000 personas, expresó que “lo que hicieron fue lo más parecido a la reedición de la Unión Democrática. Estaban desde Vilma Ripoll hasta De Narváez pasando por Elisa Carrió”.

Una vez más el gobierno decidió patear la pelota a ningún lado y escogió el camino de continuar una confrontación, que a esta altura ya se tornó irracional.

Es cierto que los discursos de Rosario fueron duros, pero en medio de un conflicto que lleva más de setenta días, en un contexto en que los productores se sienten engañados por el gobierno sería muy ingenuo pensar que de la boca de los dirigentes del agro iban a brotar halagos. El mismo criterio utilizado por Alberto Fernández bien podría aplicarse a la Presidenta cuando llamó a los productores “golpistas” y habló de “piquetes de la abundancia”.

Otra muestra del agravamiento del conflicto es la convocatoria de Néstor Kirchner de la “mesa chica” del Justicialismo. El ex presidente busca conseguir un explícito apoyo de los gobernadores, y “pegarlos” con la política del gobierno para evitar actitudes de rebeldía ante el agravamiento del conflicto. Por estas horas es difícil saber cuál es el objetivo del gobierno con esta actitud, pero queda cada vez más claro que solucionar el conflicto no parece estar en la agenda.

La decisión del gobierno de cancelar la reunión pone a toda la sociedad en el límite de la crispación, cuando las encuestas señalan que el 80 por ciento de la gente quiere que el conflicto se resuelva de una vez por todas. Pero hay otra conclusión que se puede sacar de la actitud del gobierno, y es darle la espalda a miles de argentinos que ayer se reunieron en Rosario para manifestar su descontento frente a una determinada decisión. Esos argentinos no fueron arreados por punteros políticos aprovechando sus necesidades insatisfechas, se reunieron para manifestar y hacer escuchar su protesta. No hubo organizaciones que despacharan centenares de micros a Rosario, como los hubo en Salta para escuchar a una Presidenta pronunciar un discurso frío y vacío de contenido.

Es demasiado aventurado acusar a los dirigentes del agro y a los que se congregaron en el Monumento a la Bandera de pertenecer a la Unión Democrática, y seguir reeditando pasajes oscuros de la historia que ya todos queremos superar como herramienta para dilatar las soluciones y los acuerdos. Pero este mecanismo utilizado por el gobierno es lógico cuando una administración es cada vez menos tolerante al discenso y al debate. Hay un dato que es inapelable, hasta ahora, luego de más de setenta días de conflicto, el gobierno y el campo no han hablado seriamente de las retenciones móviles, que es origen de esta situación.

Es probable que a partir de ahora sea muy difícil para la dirigencia seguir conteniendo a las bases, para evitar que vuelvan a las rutas y que el conflicto siga escalando. La presión va a ser muy fuerte y las consecuencias pueden ser dramáticas. La mesa de enlace, luego de una extensa reunión para evaluar la decisión del gobierno, pidió a las bases que se mantengan en estado de alerta y movilización.

El gobierno debería ser el factor de sosiego y no de crispación, pero ese es un rol que el kirchnerismo jamás intentó ensayar. ¿Sabrá el gobierno hasta dónde está dispuesto a tensar la cuerda?

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