LA CONTINUIDAD NO DEBE CONTINUAR



Una lectura profunda del gobierno con el conflicto del campo y las cacerolas de colmaron la Plaza de Mayo, indican que la continuidad de la manera de gobernar de los Kirchner está agotada. Las protestas no sólo cuestionan una medida económica, sino también una forma de relacionarse con la gente. Si el gobierno no hace esta lectura los problemas se agravarán, pero además, por primera desde el 2003 este estilo comenzó a irritar a los de adentro. Los gobernadores empezaron a hacer valer su condición de funcionarios respaldados por los votos, porque saben que sus carreras políticas están en riesgo si por mantener su incondicionalidad con el matrimonio presidencial desatienden su base electoral. El gobernador de Chubut Mario Das Neves aparece como el díscolo de una tropa que ya no responde tan ciegamente a los designios del matrimonio. Llegó a pedir que echen al Jefe de Gabinete.
El 31 de julio del año pasado publiqué en este blog La Reelección y el 15 de noviembre otro artículo titulado Por Ahora Ganó la Continuidad, en ocasión del armado del gabinete de Cristina Fernández de Kirchner. Es decir que los problemas que el gobierno enfrenta en la actualidad ya se preanunciaban desde hace varios meses. El gobierno encabezado por la Presidenta no tiene apenas tres meses como dice ella, sino que viene desde el 2003. No sólo porque ella es la mujer de Néstor, sino porque además conservó la misma forma de toma de decisiones de su antecesor e inclusive a las mismas personas; salvo por algunos cambios menores. Sí, es cierto ganó la continuidad, pero una continuidad que ya no puede seguir en un gobierno cuyas principales espadas aparecen desgastadas y cada vez con menos margen de maniobra.
Cristina Fernández de Kirchner irrita en cada una de sus apariciones y esto genera una irritación mayor en ella. El atril presidencial que cuando era ocupado por Kirchner (Néstor) se había transformado en un símbolo de poder –y hasta en algo pintoresco- ahora resulta odioso. El desaliño permanente del Primer Caballero, con mocasines incluidos, contrasta brutalmente con el vestuario demasiado refinado y el maquillaje muy cargado que ostenta la Presidenta. Acomodar permanentemente los micrófonos, los dedos para arriba, las posturas estudiadas al extremo para obtener el mejor ángulo de las cámaras de televisión; generan rechazo en la gente porque toda esa estética se percibe como artificial y poco auténtica. Por supuesto, lo mismo sucede con los contenidos de los discursos, donde lo único que prima es la lógica que quien cuestiona o se opone es un golpista o un conspirador, que sólo asume dicha postura para disputar poder aprovechándose de la condición de mujer de la Presidenta. El extremo llegó con la acusación a Hermenegildo Sabat de ser portador de un mensaje cuasi mafioso por haber publicado una caricatura, que reflejaba lo que muchos pensaban y piensan: que no hable más. No se puede apelar constantemente a las tragedias del pasado para solucionar los problemas del presente y acusar a todo a quien que disienta con ser cómplice de la dictadura. Esto no significa dejar de revisar los años negros de la Argentina, pero ello no puede ser un obstáculo que no nos permita mirar hacia el futuro.
La irritación que produce la Presidenta a propósito del conflicto con el campo ya empezó a reflejarse en las encuestas. Por caso, un sondeo realizado por Graciela Römer arrojó como resultado que la aprobación de la gestión del gobierno bajó 8 puntos en marzo y que la imagen negativa creció un 5. Queda claro que hay algo que no está funcionando, pero cabe preguntarse si el kirchnerismo será capaz de advertirlo o sencillamente responsabilizará a los eternos conspiradores que cree agazapados preparados para minarles el poder y volver al pasado.
Hoy Cristina Fernández es percibida como una Presidenta que reina pero cuyas decisiones de gobierno están muy acotadas debido a la omnipresencia de su marido que parece haberse convertido en una especie de Primer Ministro el estilo de las democracias europeas; donde los presidentes tienen reservados roles más bien protocolares. Cada día se percibe más que el poder real en la Argentina pasa por Puerto Madero, donde se toman las decisiones de gobierno más sensibles. Parece que la sentencia que hizo Elisa Carrió en un reportaje que me concedió, cuando dijo que “hay un solo comando, el de Néstor Kirchner”, se está confirmando.
El conflicto con el campo tiene algo de paradójico porque Cristina Fernández ganó en aquellos lugares donde las protestas fueron más intensas. En las elecciones que la llevaron a la presidencia se impuso en Pergamino, Gualeguaychú, Las Flores, el interior de la Provincia de Córdoba y la Provincia de Buenos Aires. Es decir, que los “piqueteros de la abundancia” acompañaron el modelo y Cristina está acusando de golpistas a sus propios votantes. No parecen ser neoliberales con saudade de los noventa. Parece ser un raro caso de suicidio político.
El gobierno cree que desarmó la protesta del campo pero se equivoca. Por estas horas su principal objetivo es intentar dividir el frente rural que cada vez se muestra más consolidado. Los productores ya están planeando su vuelta a las rutas si sus reclamos no son atendidos, a medida que su humor empeora porque pasan los días y no son convocados por el gobierno para negociar. Por su parte, el gobierno no parece estar transitando una tregua en el conflicto, sino que fiel a su estilo le sigue doblando la apuesta a un adversario que ya demostró que tiene espaldas para aguantar y que no se amilanó frente a las huestes de Hugo Moyano. Así, el ya pintoresco Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, decidió denunciar judicialmente a las cuatro entidades ruralistas por violar la Ley de Abastecimiento. Además, Moreno decidió bajar contenedores de carne que debían ser exportados. El viernes se conoció la noticia que al frente de la Oncaa, organismo que reparte los subsidios para el sector y es conocido como “la caja del campo”, asumirá Ricardo Echegaray. Sí, el mismo Echegaray que estaba en la Aduana y fue despedido por Alberto Fernández a raíz de sus internas con Alberto Abad. Bien, ahora fue convocado otra vez por el mismo Alberto Fernández que lo despidió. Puede que Ricardo Echegaray sea un funcionario estrella dotado de virtudes poco frecuentes o daría la impresión que el gobierno se está quedando sin gente. Una consecuencia, esta última, que sería más que lógica en una administración que cada vez se cierra más sobre sí misma y donde sólo se franquea la entrada a los incondicionales que estén dispuestos a morir por la causa.
Es curioso que Felisa Micelli se haya transformado en una de las defensoras más activas del gobierno frente al conflicto con el campo. Un detalle que no deja de rozar con lo patético. Recordemos que la ex ministra de economía debió dejar el cargo por la aparición de una bolsa con dinero en efectivo en el baño de su despacho, y que no supo ser lo suficientemente convincente a la hora de explicar su origen. En medio de un conflicto tan grave, éste puede parecer un detalle nimio pero pone de manifiesto las contradicciones e inconsistencias de un gobierno que dice tener el objetivo de jerarquizar las instituciones. No parece ser el camino más adecuado para alcanzar esta meta.
Llegó el momento que de una vez por todas, Cristina Kirchner asuma la presidencia y entienda que diálogo y negociación no son sinónimos de derrota. La Argentina no está en la misma situación que en el 2003, con lo cual el gobierno no puede seguir actuando de la misma manera que en aquellos días aciagos. En esta nueva etapa es necesario arrumbar el atril en el arcón de los recuerdos, aprender del pasado pero sin que se convierta en un obstáculo para mirar hacia el futuro, desmovilizar a las patotas que creen ser los únicos de la patria y el modelo y pasar a retiro efectivo a algunos funcionarios muy desgastados como Guillermo Moreno. El tono crispado debe ser reemplazado por el equilibrio.
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3 Responses to LA CONTINUIDAD NO DEBE CONTINUAR

  1. Anonymous dice:

    Estimado Martín. Comparto tu comentario porque sin duda alguna lo institucional juega un rol preponderante en esta etapa de nuestro país, máxime cuando la actual mandataria aparecía como una mujer con independencia absoluta de influencias maritales y transmitía una posibilidad de cambio. Eso no ocurrió, y está muy a las claras que la dependencia del pensamiento , la doctrina y el estilo discursivo que impuso el ex mandatario es casi total. Quizá por ello siempre discurre acerca del “género”, como si intentase lavar culpas internas de algo que no puede quebrar.Ahora bien, yo creo que algo del “germen” aparecido en la crisis del 2001 sigue vivo en buena parte de la ciudadanía. La sociedad puede ser engañada por un tiempo respecto de políticas que nunca se implementaron en su totalidad (control de precios, por ejemplo) pero diariamente se choca con una realidad que no se condice con el discurso político.Es más, observa que hay un divorcio absoluto entre lo que se dice y lo que se hace, o en todo caso en la forma en que vive la clase política.Por eso opinaba, Martín, que hay un “algo más” que a vos, como periodista comprometido e inquieto por el devenir de estas cuestiones, no se te pueden pasar por alto. No quiero ser alarmista, y menos aún pretendo que compartas mi posición, pero el análisis de la realidad – independientemente de la visión subjetiva- nos lleva a una conclusión : la situación económica está en una zona muy peligrosa y puede desatarse una catástrofe a pesar que muchos
    medios adormecen la “sensación térmica” de la sociedad.
    Veamos, este año el Gobierno tiene gruesos vencimientos de deuda pública. Hoy, la deuda pública llega a los 144.700 millones de dólares versus los 144.500 millones de dólares que había en 2001 cuando alegremente declaramos el default. Después de haber hecho la quita más grande la historia, de haberle pagado toda la deuda al FMI y dejar fuera del canje U$S 28.000 millones tenemos una deuda igual a la del 2001!!! Y encima, el tipo de cambio real baja permanentemente por efecto de la inflación llevándolo a niveles cercanos a lo que regían durante la convertibilidad. El desafío es no caer en otro default siendo unos parias en el mercado de capitales internacional que, por cierto, está bastante complicado.
    En síntesis, en cinco años, el kirchnerismo disparó el gasto público hasta niveles que no son financiables, agobió a la población con impuestos, recreó el monstruo de la inflación, se consumió el stock de capital, llevó la deuda pública hasta el mismo nivel que teníamos cuando se anunció el default y destruyó lo poco que quedaba de las instituciones.
    Y, como si fuera poco, durante estos cinco años se divirtieron crispando a la sociedad desde el atril, inventando enemigos todo el tiempo.
    Este diagnóstico, tal vez no pueda hacerlo puntualmente un ciudadano cualquiera, pero su sentido común le indica que parte de la historia pasa por allí. Y cuando esa sensación lo agobia, un disparador lo revela y casi sin pensarlo responde a lo que le genera aquel germen del 2001 y sale, espontáneamente, a golpear las cacerolas.
    Atte. Osvaldo José Capasso

  2. norma dice:

    Martin estoy de acuerdo contigo en todos los terminos, y me hago eco de los comentarios de Osvaldo, por lo que te puedo decir que a mi preocupacion le sigue mucho miedo de que esta situacion empeore, mientras esta mujer a la que le pesa mucho serlo, por como lo destaca, no tenga ni una pizca de inteligencia y trate de calmar los animos.
    Creo que en una mesa de dialogo para algunos habra mas soluciones que para otros, pero tambien tendria que haber mas entendimiento con los funcionarios que fueron elegidos por el pueblo para que nos atiendan, y no solamente pasarnos por encima con las patotas de siempre, y menos mal que no mandaron a los matones para los saqueos como en 2001.
    Yo tuve en mi puerta a los que organizaban los saqueos y se comunicaban con los handy.
    Espero que esto cambie aunque lo dudo y temo por ustedes los periodistas que son nuestra frontera contra las dictaduras, aunque sean votados por menos de la mitad de la poblacion.
    Hasta pronto Norma Lopez

  3. Anonymous dice:

    FE DE ERRATAS
    A pesar de que pueda entenderse y el significado pueda ser distinto, donde dice “un dispador lo revela” debe leerse “un disparador lo rebela”

    P.D.: Todo lo expuesto tiene su corolario con el observatorio de la discriminación aplicado a los medios, un organismo que defenderá la pluralidad…de censura!!!!
    Osvaldo J. Capasso

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