ENTRE EL PODER Y LOS CARGOS



Los rumores sobre la posible renuncia del ministro de economía, Martín Lousteau volvieron a ganar espacio. Como se sabe, la razón estriba en la feroz interna que mantiene con el poderoso Guillermo Moreno, responsable de la salida de Guillermo Peyrano; que había llegado al Palacio de Hacienda reemplazando a Felisa Micelli, eyectada del gobierno luego del escándalo de la bolsa aparecida en el baño de su despacho.
El gobierno intenta implementar un nuevo sistema de medición de precios, bajo el argumento de sincerar la Encuesta Permanente de Hogares de acuerdo a los hábitos de consumo de los argentinos. Claro, esa es la explicación oficial, la verdad es que desde la Casa Rosada se busca dotar de cierto barniz de credibilidad al “dibujo” de los índices que se llevan a cabo desde hace más de un año. Lousteau se opone y Moreno sigue haciendo gala del poder que le confirió Kirchner (Néstor). Además, de sus ya conocidas referencias al tamaño de sus partes anatómicas íntimamente relacionadas con la masculinidad, al menos de acuerdo con el más tradicional acervo arrabalero.
Más allá de estas pinturas anecdóticas, el INDEC muestras hoy profundas heridas en su credibilidad, gracias a la tácita intervención de Moreno y su gente que data de hace más de un año. Por eso, la concepción del gobierno de implementar un nuevo sistema de medición de precios más creíble, parece algo ingenua y el gobierno se enfrenta a un callejón sin salida en donde se encerró a sí mismo. Nadie puede pensar que el nuevo índice, cuya implementación mantiene a Lousteau al borde la renuncia, vaya a arrojar el verdadero nivel de inflación que todos los argentinos enfrentan cada vez que van al supermercado. De hecho, la prueba que se realizó con el nuevo sistema arrojó una variación de precios del 0,4%, es decir la mitad del 0,9 que difundió el INDEC en enero. Un dato que sirve de prueba para vaticinar lo que vendrá: un índice “científicamente” dibujado. Por el contrario, si el nuevo sistema fuera veraz, el índice de inflación sería bastante más alto que el que mes a mes difunde el gobierno, luego de ser dibujado en la Secretaría de Comercio. Obviamente, esto sería un “sincerisidio” que demostraría que el gobierno viene mintiendo desde hace algo más de un año. Por eso, el gobierno está encerrado y a punto de perder su segundo ministro de economía por la polémica de los índices, e incluso, no son pocos los que se animaron a vaticinar que Moreno podría convertirse en el reemplazante del debilitado Lousteau. Un nombramiento con el que desde siempre sueña el secretario de comercio, y que en definitiva, constituiría un verdadero sinceramiento entre quien detenta el poder real y el cargo que figura en su tarjeta. Sin embargo, una movida de este tenor implicaría pagar un importante costo político, que terminaría de echar por tierra aquel anhelo de la Presidenta de jerarquizar las instituciones, una promesa de campaña –que como el pacto social y la concertación- hoy yacen en el baúl de los recuerdos.
Guillermo Moreno se convirtió en Secretario de Comercio Interior, gracias a la fama de duro que se había granjeado maltratando ejecutivos de las empresas telefónicas, en su paso por la Secretaría de Telecomunicaciones. Al principio, su estrategia de “convencer” a empresarios para acordar precios máximos dio resultado. A golpe me amenazas, palabras subidas de tono y demostraciones de virilidad Moreno consiguió controlar la inflación. Sin embargo, el efecto no fue eterno y cuando los empresarios empezaron a perderle el miedo, los precios empezaron a subir y Moreno posó sus ojos sobre el INDEC. Entonces, el gobierno de la mano de Guillermo Moreno comenzó a crear su propia realidad, que como suele suceder nada tiene que ver con la realidad. Es obvio que Moreno ya no le sirve a nadie y menos al país, tiene que renunciar y el gobierno debe ponerse a trabajar en cómo contiene verdaderamente la inflación. Es obvio, que su método falló porque de otro modo no habría problemas de precios y no habría sido necesario meter mano en el INDEC, convirtiéndolo en una caricatura de lo que fue.
En medio de los rumores de renuncia del ministro de economía, la figura omnipresente de Néstor Kirchner volvió a hacerse sentir. Al parecer el ex presidente “operó” sobre varios periodistas para desmentir la salida del ministro, que cada vez está más acotado y débil políticamente. ¿Se acuerdan del doble comando de Duhalde? Parece que en la Argentina actual los que detentan los cargos, no son los mismos que tienen el poder.
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2 Responses to ENTRE EL PODER Y LOS CARGOS

  1. Hace poco la presidente cometió el furcio de dirigirse a Moreno como ministro.
    Ahí me dí cuenta que algo andaba mal.

    Salu2

  2. martín,
    esta política es muy personalista
    …ya sabemos cómo nos fue
    con los personalismos…
    por otro lado,
    que lousteau me firme que no habrá crisis
    en este mundo globalizado, todos nos vemos afectados mutuamente

    saludos

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