FELIPE EN SU LABERINTO



El todavía gobernador Felipe Solá, podría asumir como simple diputado raso, luego de rechazar la embajada en París; un destino que considera poco tentador para un gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, en las últimas horas parece haberse abierto una nueva posibilidad para Solá, hacerse cargo de la embajada argentina en Montevideo, hoy, sin lugar a dudas la más sensible de las representaciones diplomáticas. En La Plata, dicen que este nuevo ofrecimiento le habría interesado, ya que en vista de la controversia con Uruguay no parecería tratarse de un premio consuelo. De todos modos, también es cierto que la embajada argentina en Uruguay no se ha destacado por su protagonismo durante el conflicto. Tal vez, su papel haya estado opacado por la relación personal que une a Gonzalo Fernández –mano derecha de Tabaré Vázquez- y a Alberto Fernández; quienes siempre lideraron los contactos entre ambos gobiernos. Ahora bien, más allá de cómo termine resolviéndose el futuro de “Felipe”, su relación con el kirchnerismo ha sido sinuosa y desgastante. Quien fuera el secretario de agricultura de Carlos Menem se ha convertido en una de las caras más visibles de la derrota, a pesar de haber encabezado la lista que triunfó sin discusión en el distrito más importante del país. Vista de afuera, la situación del futuro ex gobernador es un tanto indignante y daría la impresión que es despreciado por las primeras líneas del kirchnerismo. Pero a decir verdad, el mismo Felipe parece haber colaborado para estar en esta situación. Bueno, tal vez esté tomando –como se dice- de su propia medicina; algo de lo que puede hablar su ex compañero de fórmula Carlos Ruckauf. Es curiosa la relación de Solá y el kirchnerismo, no lo terminan de aceptar pero tampoco lo dejan caer…del todo. Es como si lo fueran esmerilando lentamente. Repasemos algunos hechos importantes en este “culebrón” político, de formas elegantes pero convulsionado en sus entrañas.
Felipe Solá fue el primer dirigente provincial en romper con Eduardo Duhalde, armó en Buenos Aires el Frente para la Victoria, hizo campaña por Cristina cuando ella se enfrentaba a los intendentes del aparato bonaerense y hoy termina casi dejado de lado. Obediente, desistió de su re re reelección luego del escándalo de Rovira en Misiones, que hizo caer varios intentos de permanencia en el poder. “Se entendió que pretendía eternizarme en el gobierno y no es así. No estoy aferrado al sillón, nunca lo he estado ni es mi estilo”, dijo el gobernador a principios del 2006 cuando el “efecto Misiones” parecía imposible de detener. Es difícil creer que la frase haya sido sincera, cuando quien la pronuncia trataba de postularse a un tercer periodo haciendo una interpretación de la Constitución provincial como si quisiera demostrar la cuadratura del círculo. Bueno, tampoco hay que ser tan estrictos porque lo que se dice eternizarse, eternizarse hay que pensarlo a partir de la quinta o sexta reelección. Convengamos que Solá está muy lejos del legendario “Manolo” Quindimil. Disciplinado con el gobierno nacional dejó de reclamar los 8 puntos de la Coparticipación Federal que los bonaerenses le reclaman a la Nación. Incluso, fue uno de los primeros en hablar de la candidatura presidencial de Cristina Kirchner, al tiempo que soñó y hasta se ofreció públicamente como su compañero de fórmula. Sin embargo, el kirchnerismo se inclinó por Julio Cobos. Más tarde, se mencionó a Felipe Solá con un puesto en el gabinete de la Presidenta, pero como ya se sabe también fue dejado de lado. Su última esperanza era presidir la Cámara de Diputados, lugar que desde 1983 hasta ahora siempre habría correspondido a un bonaerense; una tradición que algo de lógica tiene debido al peso político de la provincia y a que es el distrito donde se eligen la mayor cantidad de diputados. La elección del kirchnerismo una vez más le fue esquiva, el elegido fue el saliente gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner -quien al igual que Felipe- también decidió abstenerse de seguir gobernando su provincia como consecuencia del “efecto Misiones”. Pero Fellner ostenta algo de lo que Solá carece: fue el primer gobernador en apoyar a Néstor Kirchner aun antes de la alianza con Eduardo Duhalde. Un dato no menor, si se tiene en cuenta que por aquel entonces la intención de voto del Presidente no llegaba a los diez puntos. Eran días en que el legislador porteño Alberto Fernández, sí el mismo que hoy es Jefe de Gabinete y continuará siéndolo, no dudaba en afirmar que esos guarismos posicionaban a Kirchner como seguro presidenciable en el 2007. Sin embargo, la historia se escribió distinta.
Un dato no menor para Felipe Solá es la desaparición de Julio López, de quien hasta el momento no hay noticias. Y, a menos que ocurra un hecho impensado en las próximas dos semanas, dejará la gobernación con uno de los casos más escandalosos desde la vuelta de la democracia sin resolver.

Foto: Diario La Capital
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One Response to FELIPE EN SU LABERINTO

  1. belanix dice:

    supongo que es cuestion de gustos pero ¿tan mal lugar es una embajada en Francia?…

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