LA CALDERA DEL DIABLO



La semana política termina con el foco puesto en Córdoba, a raiz del conflicto por las elecciones. Discusión que hasta ahora ha entrado en un laberinto y que nadie acierta en ensayar una solución. En las últimas horas, el gobernador José Manuel De la Sota ha expresado su apoyo a la candidatura de Cristina Kirrchner, cuando se había especulado que el cordobés estaba a punto de dar un estruendoso portazo.
Las declaraciones de De la Sota contrastan con el clima político que se generó en la gobernación cordobesa a lo largo de la semana, donde el estado de ánimo del gobernador se lo podía calificar de “furioso” y la palabra más escuchada fue traición. Para los delasotistas, Luis Juez no es nada más que un módico operador de “el Albertito Fernández que montó esta escena para perjudicar la salida del gobierno del Gallego. Se va a ir como Aznar y quieren que se vaya como Fujimori”, analizan los cordobeses. Según lo conversado con varias fuentes de la más estrecha confianza del gobernador, “el gobierno quiere neutralizarlo porque a partir del 10 de diciembre va a intentar reunificar el justicialismo, luego de una gestión de ocho años con una imagen positiva del 60 por ciento”. Cerca de De la Sota afirman que sus intenciones contemplan reunificar el peronismo y postularse a la presidencia en el 2011 y que el kirchnerismo quiere impedirlo.
El gobernador cordobés es un peronista de la vieja guardia, de aquellos dirigentes que sostienen que los debates hay que darlos desde adentro del partido. Por esta razón, no es de extrañar que los experimentos electorales del kirchnerismo como el Frente para la Victoria ni siquiera entren en su concepción política. De la Sota no ha tenido una buena relación con Néstor Kirchner desde que asumió como Presidente, sin embargo siempre se ha encargado de mantener un equilibrio que implicaba conservar los canales de diálogo abiertos. Pero a partir del domingo la situación cambió y ese equilibrio se fracturó, y más allá de las declaraciones públicas en apoyo de la candidata en el fondo la relación no parece tener retorno.
En el círculo más íntimo de De la Sota juran y perjuran que no hubo irregularidades en el escrutinio y no dudan en calificar a Juez de “nazi”, que decidió poner en marcha esta puesta en escena porque perdió. El mismo gobernador, papel en mano, se encarga de explicar los pormenores del proceso y repasar con su interlocutor los resultados de cada uno de los departamentos de su provincia como demostración de la transparencia del comicio.
Dos días atrás el presidente de Brasil, Jose Inacio Lula Da Silvia, se comunicó con De la Sota, de quien es amigo desde hace varios años, para interiorizarse sobre la situación política de la provincia. Al parecer el escándalo ya está trascendiendo las fronteras del país.
Más allá de las declaraciones del gobernador cordobés en apoyo de la candidata oficialista, fuentes del peronismo provincial sostienen que “va a ser difícil que alguien haga campaña por Cristina”. Hay bronca y furia contra el gobierno nacional y principalmente con Alberto Fernández y el Presidente. Así, esas muestras de apoyo a la candidata paracen ser más formales que otra cosa y buscarían evitar que el gobierno nacional se mantenga afuera del conflicto electoral
Es cierto que la política es el arte de lo posible, como una y otra vez parafraseaba Carlos Menem, pero por el momento la relación entre Kirchner y De la Sota parece no tener retorno. Esta es una de las consecuencias tangibles que ya ha arrojado las elecciones cordobesas, que sin dudas no será la última y el conflicto está lejos de encausarse.

(Foto: La Voz del Interior)

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