ALUMNAS MADRES: INTOLERANCIA EN LUGAR DE CONTENCION



“Cuando conté en el colegio qué pasaba, me dijeron: ‘No señora, perdóneme pero su hija no entra más al colegio. En ese estado no puede venir. No es un ejemplo para los otros alumnos tenerla aquí’”, aseguró la madre de L.C. de 14 años.[1]
“La comunidad de Tartagal se vio por estos días conmocionada por el caso Abigail, una chica de 16 años que está embarazada de cinco meses y a la que, según ella misma denunció, las autoridades del colegio al que asiste le prohibieron seguir yendo a la escuela. Durante los primeros meses del embarazo pudo continuar con sus estudios, porque una de las monjas del establecimiento le dijo que usara una remera holgada que le ocultara la panza. “Y me dijo que debía mentirle a mis compañeros, si alguno llegaba a sospechar del embarazo”, agregó la joven. La madre de la joven, Rosa Santillán, manifestó su rechazo a la decisión de la escuela. “La hermana Antonieta me respondió que lo que mi hija llevaba en el vientre era un hijo del pecado.”[2]
En pocas líneas, los párrafos anteriores describen dos casos cada vez más comunes en nuestra sociedad. Ambos tienen las mismas características y, entre ellas, la más preocupante es la intolerancia que marca estas historias de vida. Pero no sólo eso, sino también de discriminación; que en mi modesta opinión ésta es la praxis de la intolerancia.
Si hiciéramos una encuesta preguntando cómo resolvemos este tema, muchos se inclinarían por proponer que el Congreso apruebe una ley que prohíba a las entidades educativas separar a una alumna embarazada de su curso. Por supuesto, que otros sostendrán que es un mal ejemplo para los chicos, y tal vez un grupo más pequeño coincidirá con la hermana Antonieta que “son hijos del pecado”. Seguramente habrá más matices pero su análisis no es el objetivo de este ensayo. Parece razonable, para aquellos que tratamos de analizar los temas sociales con la mayor de las amplitudes, que el Congreso apruebe esa ley para proteger a las alumnas y garantizar su formación; pero a la vez que siente un precedente para evitar su discriminación debido a su condición de futura mamá adolescente. Llegado a este punto debo confesarle al desprevenido lector que le hice dos trampas con el objetivo de poner de manifiesto, de manera enfática, el grado de intolerancia y discriminación que existe con respecto de este tema.
La ley existe desde hace cinco años y es la número 25584, publicada en el Boletín Oficial el 7 de mayo de 2002, y reformada en agosto del mismo año a fin de ampliar sus alcances. En su artículo primero establece: “Queda prohibido en los establecimientos de educación pública de gestión estatal y privada del país, de cualquier nivel, ciclo y modalidad, toda acción institucional que impida el inicio o continuidad de la escolaridad a todo estudiante por maternidad, paternidad o por cualquier otra circunstancia vinculada con las situaciones anteriores que produzca efecto de marginación, estigmatización o humillación”.[3]
La otra trampa es que deliberadamente no cité las fechas de los dos casos que dan comienzo al presente ensayo. El primero de ellos ocurrió en abril de este año y el segundo en octubre de 2006. Como puede observarse, el Estado dio solución a la problemática creando una norma taxativa y que no deja lugar a dudas. Sin embargo, se demuestra que los prejuicios culturales arraigados durante generaciones son tan profundos que directamente la ley es ignorada. En los dos casos mencionados, las alumnas fueron tratadas como si padecieran una enfermedad contagiosa que podía contaminar a sus compañeros. Los educadores no sólo no tuvieron la consideración sobre el estado emocional que podían estar atravesando sus estudiantes, sino que tratan de no reconocer una realidad social que cada vez es más común. Téngase en cuenta que en el año 2002, la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, estimó que había 646 casos de alumnas madres sólo en el distrito porteño. [4]
A la hora de intentar dar una solución al problema, porque lo es y no tiene sentido negarlo, una sola es la que suena más realista y viable: educación. Pero no únicamente a los alumnos como siempre se analiza la temática de la educación sexual, sino también los educadores deben volver a las aulas para capacitarse frente a una nueva realidad que no saben cómo tratar. Una encuesta entre chicas de la Ciudad de Buenos Aires realizada por el Celsam (Centro Latinoamericano Salud y Mujer) en abril de este año, arrojó que el 47 por ciento de las adolescentes no utilizó ningún método anticonceptivo la primera vez que mantuvo relaciones sexuales porque pensaba que no tenían riesgo de quedar embarazadas.[5] La contundencia del dato huelga de hacer más comentarios. No tengo dudas que la ignorancia genera intolerancia, que desemboca en su faz práctica que es la discriminación.
Martín Pittón
[1] “Polémica por chica embarazada en una escuela pública”, La Voz del Interior, 01/04/07. http://www.lavoz.com.ar/Nota.asp?nota_id=58154&high=alumna
[2] “Salta: prohíben seguir sus estudios a una alumna de un colegio religioso por estar embarazada”, Clarín, 06/10/06.
http://www.hcdn.gov.ar/dependencias/dcomisiones/periodo-120/120-922.pdf
[4] “Una Guardería para Alumnas Madres”, Diario La Nación, Buenos Aires, 22/08/2002. http://www.lanacion.com.ar/Archivo/Nota.asp?nota_id=424518
[5] “Niñas Madres: la Mitad no se Cuida la Primera Vez”, Diario Perfil, Buenos Aires, 06/04/2007. http://www.perfil.com/contenidos/2007/04/06/noticia_0040.html#sigue
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3 Responses to ALUMNAS MADRES: INTOLERANCIA EN LUGAR DE CONTENCION

  1. Belanix dice:

    es bueno que exista esa ley…
    es coherente con una politica de opcion por la vida…
    digo, si se pide que no exista el aborto deberiamos dar buenas opciones de vida a quienes deciden llevar adelante su embarazo.

    Me extraña que la monjita del colegio que mencionas no se diera cuenta de eso. Seguramente en ese colegio se enseña que abortar es pecado, un crimen… bien… su alumna aprendió. Decidió llevar adelante el embarazo.

    me gusto la iniciativa del Gobierno de la Ciudad de BsAs que citaste… ojala se repita en otras ciudades del pais…

  2. Que tal Martín, te saluda un asiduo oyente de tu excelente programa.
    La mayoría de los problemas que ocurren en nuestro país son por una educación deficiente, y una falta de acatamiento a las leyes por parte de las autoridades.

    Saludos!
    Charly

  3. Martin dice:

    Gracias Charly Karl!!!

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